Escrito por Isabel Rubio el 2 febrero 2012 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, Enfermedades de la Infancia, General |

Estamos en la época del año en la que una sala de espera de cualquiera de nuestras consultas se convierte en un concierto de toses.
Por tanto es el momento de estudiar o repasar “todo lo que los padres deben saber sobre la tos”:
Para empezar 2 enlaces con entradas anteriores:
Resfriado común o catarro de vías altas.
Tratamiento del catarro (primera y segunda parte).
Y continuamos con otros 2 enlaces de interés:
Lo que sobre la TOS escriben en la web de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).
Y otro de la web kidshealth.org en la sección para padres, traducida al español.
Escrito por Isabel Rubio el 22 febrero 2010 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, Enfermedades de la Infancia, General |

La tos:
La tos es un mecanismo reflejo (de protección) para eliminar mucosidades y materiales extraños de las vías respiratorias, es pues un mecanismo de defensa para mantener limpias la garganta y las vías respiratorias. Es uno de los motivos de consulta más frecuente en pediatría que genera gran ansiedad en los padres.
La causa más frecuente de que un niño tenga tos son las infecciones respiratorias agudas, sobre todo el resfriado común.
Básicamente clasificamos en tos seca y húmeda.
Cuando hay mucho moco hay que evitar los antitusígenos, por el peligro de aspiración de secreciones en los lactantes y niños pequeños, en los que hay una inmadurez en la coordinación de la deglución.
Debemos recordar que los medicamentos para la tos simplemente suprimen el síntoma, sin influir en la enfermedad que provoca la tos, es decir, no curan el proceso que causa la tos.
Veamos de qué fármacos disponemos:
• Dextrometorfano: El nombre comercial más conocido es el Romilar. En ficha técnica avisa que no debe administrarse en menores de 2 años.
• Cloperastina: Los nombres comerciales más conocidos son Sekisan y Flutox. Se presenta como un derivado antihistamínico que apenas espesa las secreciones (recordad que los antihistamínicos tienen como efecto reducir el moco a base de espesarlo) y alivia la tos. Su efecto aparece a los 20-30 minutos de su administración y permanece unas 3-4 horas. Está aprobada su utilización en menores de 2 años.
• Codeína: Hay muchos nombres comerciales, entre los más conocidos Bisoltus, Toseína, Codeisan…Es el más potente de los antitusígenos. Sólo debe usarse en mayores de 4 años.
• En cuanto a supositorios como Pilka, que se han usado mucho y a todas las edades, desde septiembre/2011, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) emitió una nota: La AEMPS informa a los profesionales sanitarios sobre la contraindicación en niños menores de 30 meses o con antecedentes de convulsiones febriles o epilepsia, del uso de medicamentos en forma de supositorios que contienen derivados terpénicos (alcanfor, cineol, citral, eucalipto, mentol, niaouli, pino, terpineol, terpina, tomillo, trementina) dado que existe un riesgo de alteraciones neurológicas, en particular convulsiones, en niños de corta edad y en aquellos con antecedentes de epilepsia o de convulsiones febriles.
Más información en: Nota de la AEMPS sobre derivados terpénicos en supositorios.
Y para completar “todo lo que los padres deben saber sobre la tos”: Es tiempo de toses y ¡Otra vez con la tos! , porque la realidad es que, dado que no son muy útiles y el importante riesgo de sus efectos secundarios, no deben usarse en menores de 2 años. En EEUU y en Reino Unido no se recomienda la administración de medicamentos para la tos en menores de 6 años.
Página actualizada abril/2012
Escrito por Isabel Rubio el 18 febrero 2010 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, Enfermedades de la Infancia, General |

Como enfermedad vírica ya sabemos que disponemos sólo de tratamiento sintomático.
Nuestro objetivo es “acompañar” al niño ofreciéndole los cuidados y la medicación necesaria para que pase esos días lo mejor posible.
Repasemos pues los síntomas: obstrucción nasal y moco, tos, a veces también fiebre, malestar general, pérdida de apetito y en lactantes también puede haber síntomas digestivos (diarrea, vómitos).
En esta primera parte hablaré de la obstrucción nasal y el moco y en una segunda de la tos. La fiebre bien merece capítulo aparte.
La obstrucción nasal y el moco:
• En el lactante y en el niño pequeño es aconsejable que duerma boca arriba, ligeramente incorporado (recordad que hasta los 2 años no debemos usar almohadas por el riesgo de asfixia al colocarse el bebé bajo ella y no tener todavía la habilidad para salir).
• Lavados nasales con suero fisiológico siempre que dificulte la succión en el lactante. Si un bebé es capaz de succionar la teta o el biberón, aunque tenga moco, no será necesario el lavado nasal. Cuando veamos que dificulta la alimentación o el sueño procederemos a realizarlo. Si nunca lo habéis hecho aconsejo que en una de las visitas al Centro de Salud o a vuestro pediatra pidáis que os enseñen. En niños más mayores es casi misión imposible, por lo que debéis de enseñarle a sonarse lo antes posible. La soluciones de agua marina pueden usarse y son menos molestas para el niño, pero más caras.
• En casa el ambiente será sin humo (aprovecho para insistir en que en vuestro hogar no se debe fumar) y en invierno, con algunos sistemas de calefacción, el ambiente está muy seco, por lo que es aconsejable aumentar la humedad con humidificadores.
• ¿Y los descongestivos nasales aplicados en la nariz?, existen, pero no los usamos en pediatría, es más, no aconsejo usarlos tampoco en los mayores. En ficha técnica hay algunos que están aprobados en niños, pero advierten que su uso debe ser muy limitado y dado el número de días que pasará con mocos no nos son útiles.
• ¿Y de qué medicamentos disponemos para el moco?: Usamos fármacos de 2 grupos por vía oral: antihistamínicos y mucolíticos.
Podemos resumir brevemente el efecto de los antihistamínicos diciendo que disminuyen el moco porque lo espesan. Es obvio que no deberíamos usarlos como tratamiento en el resfriado común.
Los mucolíticos, por el contrario, reducen la viscosidad del moco. Pero el mejor mucolítico es el agua y el único que no tiene efectos secundarios, de ahí la importancia de recomendar abundante ingesta de líquidos y vaporterapia.
Isabel Rubio