Fotoprotección en la infancia: ¿somos unos histéricos de la fotoprotección?

Escrito por Isabel Rubio el 5 julio 2015 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General | Sea el primero en Comentar este post

niños en la playa 4 copia

Los casos de cáncer de piel aumentan cada año y aunque afectan a los adultos, los expertos vuelven a incidir en que el principal desencadenante del cáncer de piel es la exposición excesiva a los rayos ultravioleta, por lo que es muy importante lograr una mayor concienciación social acerca de un cambio de hábitos de exposición solar.

Empezamos por la infancia, porque es un tiempo de gran exposición solar (se estima que entre el 50 y el 80% del daño ocasionado por el sol que un individuo sufre a lo largo de su vida se produce durante su infancia y adolescencia) porque está demostrado que la piel de un niño es más susceptible al daño derivado de la luz solar, y porque sus mecanismos de defensa son menos eficaces.

Nuestra piel tiene “memoria” y almacena las sucesivas veces que hemos sometido nuestra piel a un sol excesivo. Sabemos que la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, y es esta radiación acumulada durante la infancia la que implica el mayor riesgo. Por eso, año tras año, al llegar a esta época volvemos a insistir en la necesidad de una correcta fotoprotección.
Llamamos fotoprotección endógena a todos aquellos mecanismos naturales de protección frente el daño celular que puede ocasionar la radiación ultravioleta y fotoprotección exógena a las acciones que podemos utilizar externamente para proteger la piel del sol, como la ropa, gafas de sol o las cremas protectoras.

¿Qué tipos de fotoprotectores hay?:
Los fotoprotectores se dividen en fotoprotectores físicos y químicos. Los químicos absorben la radiación UVA, otros absorben la UVB o ambos tipos de radiación. Los fotoprotectores físicos o pantallas minerales actúan como una barrera física, absorbiendo y dispersando la radiación ultravioleta, así como la luz visible y los infrarrojos.
Los fotoprotectores sólo son beneficiosos si se usan de forma adecuada: aplicarlos unos 30 minutos antes de la exposición solar y reaplicarlos cada 2 horas o bien tras actividades que puedan eliminarlos de la piel como el ejercicio intenso, tras nadar o secarse con la toalla.

¿Qué es el factor de protección solar (FPS)?:
El FPS es un índice que mide la capacidad protectora de un filtro frente a los efectos nocivos del sol. El número del FPS indica la relación entre el tiempo que podemos estar expuestos al sol antes de aparecer eritema solar con el fotoprotector respecto al tiempo que tardaría en aparecer sin el fotoprotector. Así un FPS de 30, por ejemplo, indica que con el filtro el eritema solar tardaría 30 veces más tiempo en aparecer que sin él.
La FDA (Food and Drug Administration de EEUU) no recomienda el uso de fotoprotectores en menores de 6 meses, por tanto a estas edades deben cubrirse con ropa. En los mayores de 6 meses se deben usar filtros de FPS > o = 25, que cubran UVA y UVB y que sean resistentes al agua y al sudor.

Volvemos a recordarnos las medidas de prevención de sentido común: no tomar el sol de 11 de la mañana a 4 de la tarde; utilizar protección solar superior al 15, un factor 30 es suficiente; tampoco superior a 50 porque no aporta nada y utilizar el protector solar, al menos, 30 minutos antes de tomar el sol. Nunca utilizar aceites solares, según los dermatólogos habría que prohibirlos. Exponerse al sol progresivamente; utilizar gafas solares, gorros y camisetas en caso de permanecer mucho tiempo en la playa.

Aunque volveré con el tema de la ropa, dejo el enlace con una entrada anterior que os puede interesar: Hablemos de ropa y protección solar.

 

Las cápsulas de detergente, atractivas y peligrosas

Escrito por Isabel Rubio el 24 junio 2015 dentro de General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

El Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones no intencionadas en la Infancia de la Asociación Española de Pediatría se ha hecho eco de la campaña contra la forma de comercialización en cápsulas del detergente líquido; son productos para el lavavajillas y lavadoras que están concentrados, rodeados de una película plástica que se deshace en contacto con el agua. Si un niño lo muerde, o se lo introduce en la boca, de forma instantánea derrama el contenido, que al ser líquido actúa de forma inmediata. Además se han comercializado en colores vivos, brillantes y del tamaño de una chuche.

Como sabéis, una de las lesiones accidentales frecuentes en niños son las intoxicaciones. Las más frecuentes son las producidas por medicamentos y, en segundo lugar, las debidas a productos de limpieza. Las cápsulas de detergente pueden producir lesiones por ingestión y por contacto con la piel o con los ojos. Los problemas médicos referidos en la literatura son muy variados, desde irritación de mucosas hasta edema pulmonar y coma, habiéndose informado casos de fallecimiento.

Sabemos la recomendación de “mantener fuera del alcance de los niños” y además nos lo recuerda en el etiquetado el fabricante, obligatorio en todos los productos potencialmente tóxicos, y que somos los padres los que debemos guardar estos productos en estanterías altas fuera del alcance de nuestros hijos, pero no tienen ningún sentido el hacerlos atractivos para los niños y además existe una reglamentación para los productos tóxicos destinada a evitar que el niño se sienta atraído por ellos.

En el Real Decreto 770/1999 se aprueba la Reglamentación técnico-sanitaria para la elaboración, circulación y comercio de detergentes y limpiadores, y figura literalmente en el artículo 8, punto 4: “No se permiten productos que tengan una forma, un olor, un color, un aspecto, una presentación, un etiquetado, un volumen o un tamaño, tales que sea previsible que los consumidores, en particular los niños, los confundan con productos alimenticios y por ello los lleven a la boca, los chupen o los ingieran”.

Por tanto es de justicia que se obligue a los fabricantes a modificar la presentación.

La actividad física como herramienta de salud. ¿Sabemos prescribir?

Escrito por Isabel Rubio el 21 junio 2015 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

Con esta imagen, la gota de sudor, icono del movimiento esporti revolution, del que os hablaba hace unos meses, encabezo este artículo publicado ayer sábado en la cita quincenal con el periódico Información. En esta ocasión escrito con mi compañero de pediatría Pedro Juan Vicente. 

La mayoría de beneficios que proporciona la actividad física vienen derivados de las adaptaciones fisiológicas que se producen en el organismo tras la práctica regular y continuada.
Estas adaptaciones, que se producen en los diferentes sistemas y órganos, las vamos a resumir en lo siguiente:

  • Aparato Locomotor: Aumento de la masa ósea, de la masa muscular ( aumento de las células musculares, así como del tamaño de las mismas), tendones y ligamentos más fuertes y resistentes. A nivel articular encontramos mayor espesor en el cartílago hialino. El beneficio último de todos estos cambios es la prevención de enfermedades futuras, como la osteoporosis y la osteoartrosis.
  • Sistema Endocrino y Metabolismo: Optimiza el metabolismo de las grasas y de los hidratos de carbono, aumento del metabolismo basal. Podemos ayudar a prevenir y tratar enfermedades tan importantes como la diabetes, la obesidad y las hipercolesterolemias.
  • Sistema Respiratorio: Mejora la capacidad respiratoria y el intercambio de oxígeno. Puede ayudar a mejorar a los pacientes asmáticos.
  • Sistema Cardiovascular: Mejora de todas las capacidades cardíacas y vasculares, por lo que nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento deportivo, así como a prevenir y tratar enfermedades como la hipertension arterial y las insuficiencias vasculares.
  • Sistema Digestivo: Mejora el tránsito intestinal y la absorción de algunos nutrientes, por lo que evita el estreñimiento y algunos estudios refieren un menor índice de cáncer de colon.
  • Sistema Nervioso: Mejora de las habilidades sensoriales y motrices, de las capacidades coordinativas y la atención. Optimiza los mecanismos de respuesta a los estímulos externos. En edades tempranas podemos decir que favorece el desarrollo de las funciones cerebrales.
  • Sistema Psíco-Social: Valores como la capacidad de esfuerzo y sacrificio. Aceptación de nuestras capacidades y limitaciones, normas del juego, aprender a ganar y a perder. Solidaridad, justicia, trabajo en equipo. La actividad física y el deporte son divertidos en sí mismos y proporcionan felicidad y satisfacción.

El sedentarismo y los desequilibrios nutricionales (sobrenutrición) son los principales causantes de la enfermedad del futuro, el síndrome metabólico, que abarca problemas tan graves como la diabetes tipo II y la obesidad. La actividad física es una herramienta terapéutica de altísima eficacia, ya que ayuda a prevenir y a tratar los problemas que hemos mencionado.
España, Europa y la Organización Mundial de la Salud se han marcado como una prioridad la promoción de la salud y estas son las estrategias:
Recomendaciones Mundiales sobre Actividad Física para la Salud.
Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS, documento elaborado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales a Igualdad

Valoramos el acierto de que se hayan incluído estrategias para reducir el sedentarismo y para limitar el “tiempo de pantalla”, es decir, tiempo que se pasa frente a cualquier pantalla: televisión, ordenador, teléfonos móviles, tabletas, consolas de vídeojuegos, etc.
¿Y qué recomienda?
 En los menores de 5 años separa los que aún no andan de los que ya caminan. En los primeros recomiendan varias veces al día actividad de cualquier intensidad y en los que caminan al menos 180 minutos al día de actividad física de cualquier intensidad. Hace hincapié también en minimizar el tiempo que pasan sentados o sujetos en sillas o carritos, cuando están despiertos, a menos de una hora seguida.
 En cuanto al tiempo de pantalla, ¡atención!: En los menores de 2 años no se recomienda pasar tiempo delante de una pantalla y de 2 a 4 años: limitar el tiempo a menos de una hora al día.

De 5 a 17 años aconsejan al menos 60 minutos al día de actividad física de intensidad moderada y vigorosa. Al menos 3 días a la semana actividades de intensidad vigorosa que fortalezcan músculos y mejoren masa ósea. Se deben reducir los periodos largos sedentarios y fomentar el transporte activo. En cuanto a tiempo de pantalla se debe limitar, si es con fines recreativos, a un máximo de 2 horas al día.

Los Médicos y Pediatras contamos con una nueva herramienta terapéutica, un nuevo “fármaco”, que ofrece resultados prometedores pero que no sabemos manejar, porque ¿cuál es la cantidad de actividad física que se precisa para conseguir determinados efectos terapéuticos?, ¿con qué frecuencia de aplicación?, ¿cuál es el ejercicio más recomendable para cada paciente, para cada niño?, ¿cuál es la intensidad adecuada?. En definitiva, necesitamos formación en este sentido, quizás los Médicos del Deporte deberían echarnos una mano, o incorporarse a la Atención Primaria, pues tendrían mucho que aportar si fuéramos capaces de trascender la medicina “curativa” y plantear estrategias de promoción de la salud orientadas a conseguir estilos de vida saludables.

Aclarando dudas

Escrito por Isabel Rubio el 17 junio 2015 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Enfermedades de la Infancia, General | Sea el primero en Comentar este post

 

Como sabéis tengo un correo para atender consultas on-line de “mis” familias. Hay bastantes que suelo “solucionar” sin que tengan que acudir al Centro de Salud.
Hoy he recibido el siguiente correo acerca de la vacuna frente al rotavirus y creo que la respuesta puede ser de interés para otros padres:

Tengo 2 preguntas sobre la vacuna de rotateq:

  1. ¿Pueden ponerse las dosis con una separación de un mes entre ellas? ¿Por qué se ponen a los 2, 4 y 6 meses? ¿es para que coincidan con el resto y no se olviden?. ¿Es mejor esperar entre dosis 2 meses por que prenden mejor? ¿o es por efectos secundarios?
  2. Si la tercera dosis no se ha puesto antes de los 8 meses, ¿qué pasa?

Veamos:

La vacuna se puede administrar con intervalos de uno o dos meses entre dosis. El elegir 2-4 y 6 es porque coincide, como bien dices, con los controles de salud y se facilita su administración, porque debe hacerse en el Centro de Salud como cualquier otra vacuna. Por tanto la pauta puede ser 2-4-6 meses o 2-3-4 meses. Todas las recomendaciones, incluída la de la OMS, hablan de que ambas pautas son igualmente correctas.

Por seguridad se recomienda que la primera dosis se inicie entre la 6ª-12ª semana, o sea, que al mes y medio podríamos empezar si es que hay “prisa” en vacunar al niño y como más tarde la primera dosis se haría al tercer mes, así lo aconseja la Asociación Española de Pediatría (AEP). Sin embargo las recomendaciones europeas (ESPID/ESPGHAN) dicen que la 1ª dosis entre la 6ª-8ª semanas.

¿Cuándo debe estar completada la vacunación?: Según la AEP antes de la 32ª semana. Según las Sociedades Europeas antes de la 24ª semana y según las recomendaciones del propio laboratorio antes de la 20-22 semanas. Por tanto si ya tiene 8 meses la tercera dosis se quedaría sin poner.

Recomiendo la vacuna porque previene la gastroenteritis por rotavirus, una infección que prácticamente pasan todos los niños, como decimos, es una enfermedad de carácter democrático, afecta a todos, y no sólo lo pasan una vez, suelen pasarla más de una vez, incluso dentro del mismo año, ya que no induce una inmunidad completa. Es la enfermedad prevenible con vacuna más frecuente en niños y la causa principal de hospitalizaciones por diarrea y vómitos.

Es una vacuna con eficacia precoz ( a las 2 semanas de la primera dosis ya previene), con eficacia sostenida (a los 3 años en más del 90% es todavía eficaz) y es una vacuna solidaria, pues protege también a los niños no vacunados, a adultos y ancianos.

La vacuna frente a la varicela entrará en calendario

Escrito por Isabel Rubio el 16 junio 2015 dentro de General | Sea el primero en Comentar este post

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En en el acto de inauguración del 63º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP), evento que se ha celebrado en Bilbao del 11 al 13 de junio, el  ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se ha comprometido a incluir la vacuna de la varicela a partir de los 12 meses de edad en los calendarios oficiales de las comunidades autónomas. El ministro ha afirmado que planteará esta estrategia a los Consejeros de Sanidad de todas las Autonomías.

Han sido 2 años vividos en una situación anómala, a lo largo de los cuáles hemos visto como se disparaban los casos de niños con varicela. Se solucionará así un problema de desigualdad entre Comunidades Autónomas, puesto que Navarra, Ceuta y Melilla han seguido vacunando frente a esta enfermedad con excelentes resultados.

Se trata de la mejor opción de prevención de la varicela, ya que permitirá que la vacuna llegue a todos los niños y se alcancen coberturas elevadas. Es una gran noticia, muy esperada por todo el colectivo pediátrico.

Ahora estamos a la espera de la reunión del Consejo Interterritorial del SNS donde se concreten los plazos para la inclusión en el Calendario de Vacunación.

Difteria, ¿otra vez hablando de vacunas?

Escrito por Isabel Rubio el 8 junio 2015 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, Enfermedades de la Infancia, General | Sea el primero en Comentar este post

 

El pasado sábado, en el Suplemento de Salud del periódico Información, publicaba el siguiente artículo

En esta sección hablamos mucho de vacunas, sin ir más lejos, el artículo anterior con los últimos cambios en el calendario. Pensaba no volver a hacerlo en una temporada, pero la noticia saltaba hace unos días a los medios de comunicación:
“Un niño de seis años vecino de Olot (Girona) está ingresado en estado grave en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona tras ser diagnosticado de difteria. Es el primer caso de esta enfermedad infecciosa y grave que se detecta en España desde 1987, según los registros del Ministerio de Sanidad. El Departamento de Salud de la Generalitat confirmó que el menor no estaba vacunado.”

Los padres decidimos muchas cosas por nuestros hijos, en este caso deciden no vacunarle, y los hijos pagan las consecuencias de nuestras decisiones erróneas. En el tema de la vacunación siempre lo he visto como un derecho fundamental del niño: el niño tiene derecho a ser vacunado, a ser protegido.

Llevo más de 30 años de profesión y nunca he visto un caso de difteria; en mi familia paterna ha quedado el recuerdo imborrable de la muerte de dos hermanos de mi padre de esta enfermedad cuando eran pequeños, en apenas unos días, allá por los años 20.

Ahora toca repasarnos la enfermedad: una infección bacteriana aguda y grave, extremadamente contagiosa; se suele transmitir por las microgotitas que salen de la faringe de la persona que tiene la bacteria en su garganta al hablar, toser o estornudar. En el caso de este niño de Olot puede haber sido contagiado por una persona que tuviera la enfermedad muy leve o por un portador sano, es decir, tiene la bacteria en su garganta pero no padece la enfermedad.
En sus primeras fases, los síntomas de difteria son dolor de garganta, malestar general y fiebre. El dolor de garganta es progresivo y se va creando una espesa capa que recubre la superficie interna de la nariz, la garganta y otras partes de las vías respiratorias. Generalmente este revestimiento es de color grisáceo y puede provocar problemas respiratorios y dificultades para tragar. Localmente es muy agresiva, pero además la bacteria es capaz de producir una toxina que es la que origina complicaciones a distancia (como por ejemplo en el corazón, los riñones o el sistema nervioso central).

En Europa llevamos décadas vacunando frente a la difteria y por tanto la enfermedad ya casi ni se conoce, motivo por el que ha sido difícil encontrar la medicación para este niño. Ha sido en Rusia desde dónde han enviado la antitoxina; en 1993 y 1994 hubo una grave epidemia de difteria en países de la antigua Unión Soviética, con más de 50.000 casos documentados, por eso allí sí disponen todavía de la medicación específica para la enfermedad.

La vacuna contra la difteria está incluida en la vacuna hexavalente que se administra a los 2, 4 y 6 meses, en la pentavalente de los 18 meses y forma parte también de la que se administra a los 5-6 años, a los 14 años y de la vacuna del tétanos del adulto (dT).

No puedo cerrar este artículo sin insistir en que las vacunas han modificado la salud humana más que ningún otro avance, si exceptuamos el agua potable.
Y una segunda reflexión: las vacunas mueren de éxito, sí, cuando no vemos la enfermedad creemos que ya no existe, la pregunta de muchos padres es : ¿para qué vacunar de… por ejemplo, polio, si ya no hay?. No vemos niños con polio porque la vacunación frente a esa enfermedad la tiene controlada, pero si bajamos las coberturas de vacunación volverá a aparecer.