¿Otra vez hablando de vacunas?


Artículo publicado hoy en el diario Información.

Hoy sábado nos reunimos los pediatras extrahospitalarios de
nuestra provincia para hablar de vacunas y de gestión de la
consulta masificada, dos temas de interés para todos nosotros.

¿Porqué hablar de nuevo de vacunas?. Hay varias razones. Por un
lado se ha realizado un cambio en el calendario de vacunación
desde hace solo unos meses: Se ha sustituído la vacuna que
protege únicamente frente al serogrupo C del meningococo, que se
administra a los 12 años, por otra “más completa” tetravalente que
protege también frente a los serogrupos A, W e Y. Lo mismo ocurre
en otros países como Reino Unido, Holanda, Italia o EEUU, que
también se han visto obligados a modificar su calendario.

En nuestra país es la Comisión de Salud Pública del Consejo
Interterritorial del Sistema Nacional de Salud la que informa de los
cambios epidemiológicos y asesora en el tema de vacunación. Se
vienen observando cambios epidemiológicos en las meningitis
causadas por meningococo, aumentando progresivamente el
serogrupo W. Por ello propuso sustituir a los 12 años una vacuna por
otra. Y con la finalidad de establecer una protección comunitaria ir
vacunando progresivamente a los adolescentes hasta los 18 años. Se realizará por tanto una vacunación de rescate de manera
coordinada en todas las Comunidades Autónomas , durante 2-3 años
para cubrir toda esa población joven.

En la Comunidad Valenciana se ha planteado de la siguiente
manera: este año sólo vacunamos a los de 12 años, nacidos en el
2007. El próximo año vacunaremos a los que les toca por edad, es
decir, los nacidos en el 2008 y además los nacidos en el 2002, 2003
y 2004. En el año 2021 seguiremos vacunando por calendario a los
12 años y completaremos el rescate vacunando a los nacidos en el
2005 y 2006.

Año 2019…………… nacidos en el 2007

Año 2020…………… nacidos en el 2008 + nacidos 2002, 2003 y 2004

Año 2021…………… nacidos en el 2009 + nacidos 2005 y 2006

Puede que algunos de vosotros os estéis preguntando ¿y qué pasa
con el meningococo “B”? habéis vacunado a vuestros hijos frente a ​
este serogrupo adquiriendo la vacuna en farmacias. Pues bien, en la
edad pediátrica sigue siendo el serogrupo B del meningococo el
mayor causante de enfermedad meningocócica. En la temporada
2017-2018 hubo en España 142 casos por serogrupo B, 48 por W,
40 casos por C, 37 por Y y un caso por A. En nuestra Comunidad, en
lo que va de año se han notificado 11 casos por serogrupo B, 6 de
ellos niños. Otros 6 casos por W y 2 por Y, todos ellos en mayores
de 25 años.

Pero tenemos que tratar otros temas relacionados con las vacunas.
Creo necesario intentar unificar al máximo las recomendaciones en
el tema de vacunación. Algunos de nosotros mantenemos el
Calendario “oficial” de nuestra Comunidad informando también de
las vacunas no financiadas como la vacuna oral frente al rotavirus o
la vacuna frente al meningococo B. Otros compañeros asesoran
siguiendo el Calendario que recomienda el Comité Asesor de
Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, que para todos es
nuestro referente. Y hay más cuestiones que tratar, por ejemplo
¿recomendamos activamente vacunar frente al Virus del papiloma
humano (VPH) a los chicos también?. En fin, una mañana intensa.

Carta abierta a la Honorable Sra. Consellera de Sanitat

Hoy publicado en el diario Información

¿Por qué una carta abierta a nuestra Consellera de Sanitat en estas páginas de salud?
Siempre hablamos en esta sección de temas de educación sanitaria para familias, de enfermedad y salud, de prevención… Entonces, ¿por qué me dirijo hoy a la máxima responsable de Sanidad de nuestra Comunidad?

En primer lugar por eso, por ser la máxima responsable de la Conselleria encargada de cuidar de la salud de los valencianos y valencianas, la cabeza visible. Y porque quiero hacerlo públicamente.

Hablar del deterioro del primer nivel de atención sanitaria es hablar de salud, porque incide directa y profundamente en el bienestar de toda la población, incluida nuestra infancia y nuestros adolescentes.

Llevamos instalados desde hace años en una inercia que deteriora el primer nivel del Sistema Sanitario Público, con una disminución de dotación económica en Atención Primaria sangrante, con una falta total de planificación de recursos humanos.

La inercia de la improvisación. Un verano más como llegará otra epidemia de gripe más, los planes solo a corto plazo, para sobrevivir, quitando profesionales de aquí, poniéndolos allí, dejando las plantillas bajo mínimos, con contrataciones temporales, a menudo sin titulación de Medicina Familiar y Comunitaria… ¡Basta ya!

Se precisa una planificación a corto, medio y largo plazo que choca con la miopía con la que se actúa en política. Planificación que sea garante de la calidad de la asistencia y de la equidad en las prestaciones sanitarias a toda la ciudadanía.

En segundo lugar, me dirijo a usted por las desafortunadas declaraciones que han ido saliendo en prensa durante los últimos días.
La negación rotunda de todo tipo de problemas este verano, tacharlos de “puntuales” o “resueltos con celeridad y con carácter inmediato” denotaría no conocer la realidad, cosa que no creo. Respuestas en clave personal, como que en su Centro de Salud le dan cita sin demora, no están a la altura de su responsabilidad política.

Y lo que más duele al leer estas noticias es que en ningún momento se hace referencia a los profesionales que trabajamos desde hace ya demasiados años adaptándonos al deterioro de la falta de inversión y planificación. Porque este verano es como tantos otros, en los que ni usted ni su partido eran los responsables. Pasamos por la crisis económica, después ha sido la dejadez, la inercia. Ni una palabra de agradecimiento a los profesionales, a sus trabajadores, por el esfuerzo de paliar las deficiencias ya estructurales. Son cosas que no cuestan dinero y que nos hubiera gustado escucharle.

Daban datos de hasta el 50% de sustituciones este verano, ¡ya firmaríamos por ello! En pediatría, desde luego, es 0%. En este caso viene bien la frase “ni agradecido ni pagado”.

También los profesionales estamos instalados en una inercia, la de la supervivencia del día a día, intentando respetar unos tiempos mínimos de atención por paciente con criterios de calidad, seguridad y humanización a costa de nuestra salud.

Defiendo la Sanidad Pública porque se rige por los principios de universalidad y equidad, defiendo la Atención Primaria y la Pediatría en este primer nivel porque garantiza la mejor atención en los primeros 15 años de la vida. Como yo, la defienden tantos y tantos profesionales que trabajan en primera línea. Es muy doloroso ver cómo el talento y la ilusión de las nuevas generaciones se marchan ante las perspectivas de trabajo, los contratos precarios, la falta de continuidad laboral o ver cómo otros se van quemando en la supervivencia del día a día.
Quiero creer que ustedes también la defienden.

La asignatura pendiente del verano: hábitos saludables

Publicado en el periódico Información el pasado sábado. Su autora, Marina Jiménez Maciá, M.I.R. de Pediatría en rotación en nuestro Centro de Salud. ¡Gracias Marina!.

La obesidad infantil se ha convertido en un problema de salud pública a nivel mundial. Según datos de la OMS, la prevalencia de obesidad en niños y adolescentes de edades comprendidas entre los 5 y los 19 años se ha multiplicado por 10 en las últimas cuatro décadas.
La OMS estima que el número de niños con sobrepeso y obesos a nivel mundial podría aumentar a 70 millones para el año 2025.

En España, según la última Encuesta Nacional de Salud (ENSE) de 2017, un 9,23% de niños entre 2 y 17 años es obeso y un 16,36% sufre sobrepeso. Los datos en nuestra Comunidad se sitúan por encima de la media española, llegando al 12% de obesos y 17% de niños con sobrepeso en la misma franja de edad.

En la infancia, el exceso de peso no solo tiene consecuencias para la salud a medio y largo plazo, como la mayor prevalencia de diabetes, enfermedades cardiovasculares y asma, sino que además presenta consecuencias psicológicas y emocionales, contribuyendo a la baja autoestima, imagen corporal negativa y depresión.

Entre las múltiples causas del sobrepeso y la obesidad infantil, el estilo de vida (incluyendo sedentarismo y dieta precaria) es el que tiene una mayor relación con este problema de salud. Es en este aspecto donde deberíamos de poner todos nuestros esfuerzos, ya que la mejor medida para combatir la obesidad es prevenirla desde edades tempranas.

La época estival es un buen momento para trabajar con los niños hábitos de alimentación saludable. El tiempo libre del que disponemos es una gran oportunidad para implicar a nuestros hijos y hacerlos partícipes de su alimentación. Pueden participar en la realización de la lista de la compra, acudir al mercado y colaborar según sus posibilidades en la confección de los platos, preparar helados caseros (de frutas, yogurt, leche), etc.

Pequeños cambios pueden marcar la diferencia: entre horas, comer algún lácteo, fruta o frutos secos; comer legumbres en ensaladas y para combatir el calor, mejor un helado de hielo que de chocolate y crema. Además, tener siempre fruta fresca cortada en la nevera nos ayudará a completar la cantidad diaria de fruta recomendada. Ahora que en vacaciones los niños suelen levantarse más tarde, no hay que olvidar que el desayuno sigue siendo una de las cinco comidas diarias necesarias.

Otro pilar fundamental para combatir la obesidad es evitar la vida sedentaria. Estos meses en los que los días se alargan, hay más horas de sol y los niños tienen menos responsabilidades, son propicios para realizar actividades al aire libre, practicar nuevos deportes y así disminuir las horas sentado en el sofá frente al televisor o la tablet. Los destinos vacacionales también pueden ayudar en este aspecto: en la playa, los niños podrán practicar vóley-playa, correr por la orilla del mar o jugar a las palas; en la piscina, la natación y el buceo son los deportes del verano, pudiendo además hacer mil juegos de agua con los que los niños se mantengan activos y realicen ejercicio físico.

Todas estas recomendaciones no tendrían sentido si no las planteáramos como un reto familiar, en el que todos los miembros de la familia las llevaran a cabo, ya que los niños aprenden y actúan por imitación. Ser conscientes de que la familia en la que el niño crece es su mejor ejemplo a seguir es la clave para adoptar nuevos y mejores hábitos saludables y proteger a los pequeños de la epidemia de la obesidad infantil.