Fobia escolar

Escrito por Isabel Rubio el 28 octubre 2014 dentro de Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

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María tiene 12 años y en la última semana ha venido en tres ocasiones a consulta porque tiene dolor abdominal y vómitos matutinos. Es una niña sana. Tras completar las preguntas acerca de otros posibles síntomas y una exploración rigurosamente normal la actitud más lógica a seguir será la observación en los próximos días, ver cómo evoluciona.

Esta consulta, que en estas fechas se presenta con relativa frecuencia, nos deja siempre la sospecha, entre las posibilidades diagnósticas, de que los síntomas abdominales sean la manifestación de una fobia escolar.

La fobia escolar es la incapacidad total o parcial del niño de acudir al colegio como consecuencia de un miedo irracional a algún aspecto de la situación escolar. El niño permanece en casa con conocimiento de los padres cuando debería estar en el colegio y por tanto quedan excluídas las situaciones de negligencia por parte de los de los padres, es decir, que no se preocupen en llevarlos al cole o que sea el niño o adolescente el que “haga novillos”, conducta en la que los padres no son conocedores de la situación.
Podemos decir que es una dificultad grave para asistir a la escuela, con excesivo miedo, que provoca síntomas físicos ante la perspectiva de acudir al colegio y que en ocasiones produce periodos prolongados de absentismo escolar. Es más frecuente en la adolescencia temprana y solemos verlo en la entrada al instituto tras dejar el colegio, otras veces cuando debe incorporarse tras vacaciones y afecta tanto a niños como a niñas.

Los síntomas principales son la ansiedad, más o menos intensa, que se manifiesta con palidez, llanto, cefalea o síntomas digestivos: dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea. Menos frecuente es encontrarnos síntomas depresivos como tristeza. Estos síntomas son más intensos por la mañana, en las horas previas a ir al colegio o al instituto, mejoran durante el día y empeoran de nuevo por la noche, si es que hay colegio al día siguiente. Desaparecen en vacaciones o si el niño se queda en casa.

Es necesario descartar siempre otras causas orgánicas de las manifestaciones abdominales o de la cefalea antes de llegar al diagnóstico de fobia escolar. Tendremos que ver la evolución a lo largo de los días, entrevistar a los padres y entrevistar y valorar al niño, así como pedir información al colegio. No debemos demorar el diagnóstico porque retrasar la reincorporación complica la evolución. El primer objetivo es conseguir la asistencia a clase lo antes posible, porque en cuanto la asistencia a clase es ya regular muchos de los síntomas de ansiedad desaparecen.

Es necesario por tanto que cuanto antes asesoremos a los padres, explicándoles el diagnóstico. Es frecuente encontrar en estos casos que el padre ha asumido una posición periférica en la familia, por eso es útil que ambos padres estén en casa a la hora de ir al colegio, que le acompañen y le muestren determinación y seguridad en que tiene que ir.
Conseguir la colaboración del niño o del adolescente suele ser complicado al principio y requiere un trabajo personal con él.

Como tantas veces ocurre en consulta, sólo unos pocos requerirán que los derivemos a la Unidad de Salud Mental Infantil para trabajar con el niño y su familia, la mayoría entrarían en “formas menores” de fobia escolar, es decir, niños que tienen más dificultad en adaptarse a los cambios, más tímidos o con menos habilidades sociales. Probablemente este será el caso de María y pronto la tendremos incorporada felizmente al instituto.

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Síndrome de Frey

Escrito por Isabel Rubio el 22 octubre 2014 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Enfermedades de la Infancia, General | Sea el primero en Comentar este post

Para ampliar la información dada en consulta a los padres de un precioso lactante de 5 meses, hablaré hoy del síndrome de Frey, también llamado Síndrome auriculotemporal o Hiperhidrosis facial gustatoria (aunque en los lactantes suele cursar sin hiperhidrosis, es decir, sin sudoración).

¿En qué consiste?
Los padres suelen relatarte muy bien que cuando le dan la papilla de fruta, inmediatamente tras iniciarla, observan enrojecimiento facial, en un lado o en los dos, más en zona temporal y alrededor del ojo, como bien se ve en las fotos que tomo prestadas del artículo (1) y que desaparecen los síntomas instantes después de terminar la toma. Las descripciones que refieren los padres, con el apoyo de imágenes que hoy día nos facilitan la observación “en directo” y además la ausencia de otros síntomas (vómitos, lesiones urticariales, edema labial, rechazo del alimento o síntomas respiratorios) son suficientes para la sospecha diagnóstica. También puede confirmarse en la consulta dándole allí la papilla de fruta.

Por tanto el síndrome de Frey se caracteriza por episodios recurrentes de eritema facial en el territorio inervado por el nervio auriculotemporal y que ocurren como respuesta a estímulos gustativos. Se trata pues de un mecanismo reflejo en la que el estímulo gustativo desencadena un potente reflejo con estimulación de las fibras autonómicas responsables de la vasodilatación y sudoración.

Se debe informar a los padres sobre la benignidad del cuadro, que continúe con la alimentación con frutas y que en niños la tendencia es a la desaparición espontánea, aunque se han publicado casos que, años más tarde, han aparecido de nuevo los síntomas al tomar algún tipo de chuches. Los síntomas son más intensos cuando el bebé toma con avidez e hipersalivación la papilla y menos síntomas cuando come tranquilamente.

Es conveniente reconocer este síndrome para no confundirlo con una reacción alérgica alimentaria y evitar exploraciones innecesarias y restricciones dietéticas.

Y un poco de historia: El nombre se debe a la neuróloga polaca Lucja Frey que, en 1923, describe la patogenia del síndrome tras observar los síntomas en un soldado con una lesión parotídea, sugiriendo por vez primera el papel del nervio auriculotemporal.

(1) Fernández Tejada E, Fernández García N, Meana Meana A, López Vilar P. Síndrome auriculotemporal (síndrome de Frey) en dos lactantes con presentación bilateral. Rev Pediatr Aten Primaria. 2008;10:643-8.

Alegría y optimismo para educar y educarse

Escrito por Isabel Rubio el 21 octubre 2014 dentro de Educación en Valores, Familia, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

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Leo este artículo publicado en Es Diari de Menorca, de mi buen amigo Vicenç Arnaiz, psicólogo, que nos regala cosas como ésta….

“Aristóteles ya explicaba hace más de 2000 años que la felicidad es el bien más buscado por los humanos. Solemos percibir la alegría y el optimismo como el síntoma de que vamos por buen camino. Por eso el buen humor nos atrae y la alegría nos convoca.

Nos cuesta mucho explicar y explicarnos qué es la felicidad. Más difícil es todavía saber cómo encontrarla. Aun así la alegría nos permite intuir que la felicidad debe ser posible y además da señales de por donde anda.

Si la felicidad es el bien más preciado por los humanos, la alegría, el buen humor y el optimismo nos dan pistas de quien lo habita.

Si el vínculo es la experiencia fundadora del humano como ser social, el optimismo es el sentimiento que necesitamos para ir por la vida sin que la vida sea sólo ir de un lado a otro.

Las relaciones son un campo por descubrir. Los niños aprenden a confiar en las relaciones porque son estimados y por eso les atrae sumergirse en el complejo entramado relacional. El afecto no necesita referentes previos: el niño lo reconoce inmediatamente. Quien ha sido amado goza amando. Antes de saber hablar ya se declina el amor: amistad, aprecio, compasión, afecto, compañía, caricia, cooperación, intimidad…

Los niños necesitan el buen humor para transitar entre conflictos y contradicciones. Tienen que saber salir de los malos humores y sobre todo no pueden vivir sumergidos en nuestro mal humor. Los conflictos nos cansan porque cuando estamos enfadados somos menos inteligentes y además consumimos más energía, por eso todo se hace más pesado. El malhumor esconde el buen sentido de las cosas. Los niños para crecer precisan sentirse atraídos y si vivimos enfadados lo que tienen son ganas de salir huyendo.

La alegría es contagiosa y los orienta en el misterioso sentido de la vida: cuando nos ven alegres intuyen qué es lo fundamental en el vivir. Cuando todavía no saben que la luna existe, el entusiasmo contagioso ya les orienta.

No me puedo imaginar un cascarrabias educando y mucho menos si vive decepcionado y triste.

Optimismo y esperanza a menudo son sinónimos y complementarios. La esperanza nos da criterios para elegir buenos objetivos y el optimismo nos activa la inteligencia, nos aporta energía y provoca alianzas. En cambio el pesimismo nos lleva a la inoperancia y, peor todavía, nos deja abandonados.

La alegría cohesiona la vida como la fuerza de la gravedad organiza el universo. El optimismo, el buen humor, la alegría…no se enseñan sino que se contagian. Convivir con alguien alegre genera entusiasmo. Sabemos que el buen ánimo es una condición para poder educar y para poder crecer.

El optimismo constituye una “célula madre” de la felicidad y ¿quién no quiere ser feliz?. Sobre todo, ¿quién no pretende aprendan ya a buscar la felicidad?”

Día Nacional de la Pediatría

Escrito por Isabel Rubio el 18 octubre 2014 dentro de General | Sea el primero en Comentar este post

Hoy en el Suplemento de salud del periódico Información publicamos, Cristina Giménez Residente de Pediatría del Hospital General Universitario de Elda y yo, el siguiente artículo.

El pasado día 8 de octubre celebramos, por primera vez en nuestro país, el Día Nacional de la Pediatría, una iniciativa que tendrá carácter anual.
Ha sido la Asociación Española de Pediatría (AEP) la que ha considerado oportuno crear este día en el que se recuerde el papel de nuestra especialidad, el de los profesionales pediátricos y la necesidad de mantener la calidad de la atención pediátrica como garante de la mejor salud infantil.

Para esta primera edición se ha elegido como lema “El pediatra, uno más de la familia”, poniendo así la mirada en el ejercicio de la pediatría más cercana, para subrayar la posición tan privilegiada que tiene el pediatra al acompañar a los niños en su crecimiento hasta la adolescencia, para apoyar a los padres en la crianza y la garantía de calidad que supone tener un profesional cualificado para realizar ese acompañamiento, para velar por la salud y el adecuado desarrollo de los niños y adolescentes.

Mal tenemos que estar para necesitar mandar este mensaje a la sociedad, a las administraciones, como hicimos hace unos años con la campaña “Salvemos la Pediatría”.
Y es que problemas denunciados una y otra vez no se han solucionado: porque seguimos sin subsanar el déficit de pediatras de ahora y del futuro, o siguen sin reconocerse las especialidades pediátricas. Aunque recientemente se haya publicado en el BOE la creación del Área de Capacitación Específica de Neonatología, otras muchas especialidades están esperando, y son la garantía de la excelente calidad asistencial que se proporciona a los niños en nuestro país. Incluso ha habido importantes retrocesos: cuando creíamos que los hospitales pediátricos eran un derecho del niño que nadie se atrevería a tocar (Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado, Resolución A2-25/86 del Parlamento Europeo de 13 de mayo de 1986), ocurren hechos como la construcción del nuevo Hospital La Fe de Valencia que suponía una amenaza para mantener la estructura de Hospital Infantil diferenciado, temores que se han hecho realidad: no sólo los circuitos de los niños y los adultos se mezclan constantemente a todos los niveles, sino que ya ha ocurrido la hospitalización conjunta de niños y adultos, hechos que son incompatibles con el nivel de asistencia pediátrica exigible a nuestro país, y que ha sido denunciado, entre otros, por la AEP.

Por último señalar que las administraciones sanitarias escuchan poco a los pediatras. A través de los Comités Asesores o de las Asociaciones aportamos los conocimientos científicos y líneas de mejora de la atención pediátrica a los que se hacen oídos sordos, y como ejemplos tenemos el retroceso en el tema de vacunación, o la progresiva disminución de plazas MIR para pediatría.

Con este panorama tiene sentido el Dia P, pues creemos necesario llamar la atención de las administraciones sanitarias, profesionales sanitarios y población en general, y que tomemos conciencia sobre el valor de la Pediatría y de su aportación al mejor cuidado de la salud del niño y del adolescente. Defendemos una atención pediátrica de calidad y defendemos el modelo español de asistencia pediátrica. Porque más de 6.500.000 niños necesitan que garanticemos la calidad de la asistencia sanitaria a la población infantil.

Guía práctica para padres de la AEP

Escrito por Isabel Rubio el 15 octubre 2014 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: El recién nacido, General | Sea el primero en Comentar este post

La Guía práctica para padres es un manual de consulta centrado en los tres primeros años de vida del niño. Ha sido elaborado por un grupo de pediatra respaldados por la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Es un repaso de aspectos relacionados con el desarrollo y cuidado del bebé, desde los preparativos necesarios ante la llegada de un nuevo miembro a la familia a otros temas relacionados con las primeras etapas del niño y el día a día del bebé (vacunas, lactancia materna, sueño, desarrollo físico y psicomotor del niño o prevención de accidentes infantiles), además de otros aspectos psicosociales.
La guía, además, dedica un capítulo a aconsejar a padres y cuidadores sobre cuándo acudir a la consulta del pediatra ante temas que pueden llegar a alarmarles, como pueden ser la fiebre, la tos, el llanto, la diarrea o problemas ortopédicos, entre otros.

La versión digital de la Guía Práctica para Padres puede descargarse desde la web de en Familia en formato PDF para ser visualizada en ordenadores, dispositivos móviles o lectores de libros electrónicos.

Educando en el manejo de las nuevas tecnologías e internet

Escrito por Isabel Rubio el 13 octubre 2014 dentro de Educación en Valores, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

Recibo la siguiente información que, a los que tenéis hijos en edad escolar (hay una versión exclusivamente para padres y madres de familia) o hijos adolescentes, puede interesaros:

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, en colaboración con Google, lanza dos yincanas virtuales para promover el buen uso de internet. La FAD trata de acercarse a los padres y madres de familia, así como a aquellos adultos con menores a su cargo, y de dotarles de las herramientas necesarias para que sean capaces de apoyar a sus hijos en el manejo crítico y responsable de las nuevas tecnologías e internet.

Aprender a gestionar nuestra privacidad no facilitando datos personales a desconocidos, no contribuir a difundir contenidos vejatorios, cuidar el lenguaje o reflexionar sobre los contenidos que se comparten en redes sociales son algunos de los mensajes que la FAD, colaboración con Google, pretende transmitir con “Conectados” y “Conectados en familia”.

Se trata de dos yincanas virtuales dirigidas a los adolescentes españoles de 14 a 16 años y a sus familias, con el fin de hacerles reflexionar sobre la importancia de usar responsablemente las nuevas tecnologías y de fomentar un uso constructivo de internet desde el respeto a uno mismo y a los demás.

Todos los adolescentes y las familias que deseen participar deberán registrarse en las plataformas www.conectadoseljuego.com o www.conectadosenfamilia.com, respectivamente, hasta el 16 de noviembre.

Una vez inscritos, tendrán que superar una serie de pruebas agrupadas por las siguientes áreas temáticas: la protección de la privacidad de los contenidos en internet, la necesidad de cuestionar la fiabilidad de la información que nos encontramos en la red, las relaciones sociales que se generan en el entorno digital y el modo de fomentar las buenas prácticas y el uso responsable de internet.

La yincana virtual “Conectados” celebró su primera edición en 2013. Dado el éxito de participación obtenido (cerca de 5.000 adolescentes españoles de 14 a 16 años se registraron) y el interés suscitado entre sus familias, la FAD, en colaboración con Google, pone en marcha su segunda edición.