Infancia, cole y mascarillas

Publicado hoy en el diario Información

Cuando era pequeña mi madre me tapaba la boca y la nariz con la bufanda antes de salir de casa para la escuela. Recuerdo muy frías aquellas mañanas de invierno.
Este curso nuestros niños y niñas también salen de casa con la boca y la nariz tapadas con su mascarilla para ir al cole. Son los tiempos.

Hay muchas preguntas en el aire acerca de las mascarillas. Veamos si puedo aclarar algunas.

Para empezar ya sabéis que son obligatorias desde los seis años y recomendables desde los tres, sobre todo en el transporte escolar. En el colegio os habrán informado de la obligatoriedad de su uso según la edad y en qué espacios. En las aulas dependerá del número de alumnos. Por tanto van a formar parte del “material escolar” que deben llevar.

¿Qué mascarillas usar?

Existen las mascarillas quirúrgicas que deben cumplir Norma UNE-EN 14683:2019+AC:2019 y las máscaras filtrantes de protección contra partículas, que deben cumplir la Norma UNE-EN 149:2001+A1:2010.
Y existen las mascarillas higiénicas recomendadas para la población general, que también deben cumplir una normativa.

La mascarilla higiénica es un producto no sanitario que cubre la boca, nariz y barbilla provisto de una sujeción a cabeza u orejas y que realiza una función de barrera. Destinada a adultos y niños a partir de 3 años sin síntomas.

Ante la situación de pandemia y la necesidad de uso de mascarillas por la población, la Asociación Española de Normalización (UNE) creó un Grupo de Trabajo que elaboró la normativa a cumplir para fabricarlas. En este Grupo de Trabajo participaron entidades tanto del sector público como privado: Ministerio de Sanidad, Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, Ministerio de Consumo, Agencia Española del Medicamento y Producto Sanitario (AEMPS), Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), Consejo Intertextil Español (CIE) o el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) entre otros. El resultado del trabajo fue la publicación de las “Especificación UNE 0065:2020”, un documento con los requisitos mínimos que deberían tener las mascarillas higiénicas a ser utilizadas en este escenario frente a la COVID-19 por los adultos y niños: desde los materiales que se deben utilizar para su elaboración, a la confección, marcado y uso, o los parámetros que deben cumplir de respirabilidad y eficacia de filtración bacteriana (BFE) mayor o igual al 90%.

La mascarilla higiénica puede estar formada por una o varias capas de un material o combinación de materiales. En el caso de combinaciones de varias capas de materiales, la capa filtrante debería colocarse en el medio o como capa externa. Existen 4 tallas: De 3 a 5 años, de 6 a 9, de 10 a 12 y mayores de 12 años.

Las mascarillas deben estar marcadas de manera clara en el embalaje. Si la venta es a través de Internet, esta información también se debe mostrar en la página web.
El marcado debe incluir: marca comercial o identificación del fabricante o proveedor. Especificación UNE 0065:2020. También constará la advertencia de que no es un producto sanitario, que se regula por otra normativa. Instrucciones de cómo colocarse la mascarilla y en el caso de niños, que debe ser supervisada por un adulto, así como instrucciones de uso. Por supuesto talla y rango de edad.
Si es reutilizable significa que es un producto previsto por el fabricante para ser utilizado en varias ocasiones siempre que se sigan las instrucciones de limpieza recomendadas. Debe aguantar al menos 5 ciclos de lavado y secado manteniendo sus prestaciones. El método de lavado debe asegurar la eliminación del virus por lo que debe constar en las instrucciones del fabricante por ejemplo: “Lavar con ciclo completo de lavado a 60º con el detergente habitual un máximo de 5 veces y secar al aire”.

Para un uso correcto debemos lavarnos las manos antes de ponérnosla.
Identificar la parte superior de la mascarilla y posicionarla en la cara, a la altura de la nariz. Sostener la mascarilla desde el exterior y sujetar las gomas detrás de las orejas. Debe cubrir nariz, boca y barbilla, garantizando un ajuste adecuado con la cara y pellizcar la pinza nasal si existe.
Una vez ajustada, no tocar la mascarilla con las manos.
Para retirarla primero lavado de manos, a continuación retirar la mascarilla sin tocar su parte frontal y volver a lavarnos las manos.

Se recomienda no usar la mascarilla más de 4 h. y no llevarla en una posición de espera en la frente o debajo de la barbilla.

Espero que tengáis clara la respuesta a la pregunta que tanto me habéis formulado ¿qué opinas de las mascarillas de tela?.

Vuelta al cole

Cada año, por estas fechas, suelo escribir un artículo de “vuelta al cole”. Este año la complejidad del tema ha estado a punto de paralizarme.

Empezaré por una reflexión. Esta pandemia está poniendo en evidencia muchas cosas, desde nuestras debilidades y fortalezas personales a las debilidades y fortalezas de nuestro sistema sanitario y educativo. Sometidos a una situación de stress, el sistema sanitario deja al descubierto el abandono que sufre desde hace años la Atención Primaria. También el sistema educativo nos muestra sus vergüenzas. Está dejando ver, por ejemplo, su incapacidad para equilibrar las desigualdades sociales.

Pero además esta pandemia nos ha puesto delante lo poco que importa la infancia. Empezando por la decisión durante el confinamiento de poder sacar a pasear al perro pero no a los niños y siguiendo porque tendría que haber sido prioridad absoluta establecer la vuelta al cole.

La vuelta al cole debía hacerse en las mejores condiciones epidemiológicas posibles y mucho me temo, ojalá cambie la tendencia, que van a cerrar los colegios antes de abrirlos.

La vuelta al cole exige, de entrada, unas directrices generales con las medidas que hay que tomar y dinero. Exige adaptar esas líneas generales a la realidad de cada escuela. Todo ese trabajo tendría que estar ya hecho.
Pero es más, tendría que estar elaborado un plan B si la enseñanza presencial no puede realizarse por el empeoramiento de la situación epidemiológica. Ahora no nos puede pillar desprevenidos.

Y aquí estamos, sin ir más lejos el 27 de agosto se volvían a reunir los responsables educativos y sanitarios de Gobierno y Autonomías. La anterior, en junio, terminó con la publicación de un Documento que recoge una serie de medidas que se establecen en torno a cuatro principios básicos: limitación de contactos, medidas de prevención personal, limpieza/ventilación y gestión de los casos.

Desde entonces las distintas CCAA han elaborado sus protocolos con bastante uniformidad apostando por una vuelta al cole presencial.

En nuestra Comunidad Autónoma se publicaba en los últimos días de julio un documento de 27 páginas que recoge las líneas generales marcadas. Plantea una serie de medidas adaptadas a las diferentes etapas educativas y establece protocolos de actuación que faciliten la gestión de casos.
Se habla de limitación de contactos que implica distanciamiento físico de metro y medio, circuitos señalizados, escalonar entradas, salidas y recreos. Grupos más reducidos y de convivencia estable sobre todo para el alumnado de Infantil, 1º y 2º de Primaria, son los denominados grupos “burbuja” que funcionarían como si fueran una unidad familiar. Complicada la similitud cuando hablamos de 20-25 alumnos.
Prioriza actividades al aire libre. Habla de transporte escolar, comedor, uso de mascarillas, detalla cuando “no” se ha de acudir al centro educativo, de las medidas de higiene personal por todos conocidas, de ventilar las aulas e intensificar los esfuerzos de limpieza y desinfección. Por último protocoliza la gestión de casos en los centros educativos y las medidas específicas en Educación Especial y para Educación Infantil de Primer Ciclo.
En resumen, perdemos una oportunidad de cambio de modelo educativo.
No consta un plan B en el caso de que la situación epidemiológica obligue a una enseñanza presencial parcial o incluso no presencial.

La vuelta al cole exige implicación de todas las administraciones, no sólo Consellerías, también Diputaciones y Ayuntamientos. Esta pandemia pone en evidencia aquello de que “educamos todos”, efectivamente exige que la sociedad en general deba implicarse. Pondré un ejemplo: si hay que disminuir ratios habrá que buscar espacios alternativos, si es posible en el entorno escolar.

Pero garantizar las mejores condiciones de seguridad no sólo implica a la administración, también a la comunidad escolar y a atención primaria.

La vuelta al cole exige a los educadores un gran esfuerzo. Han de organizar la escuela de la mejor manera posible, grupos, espacios, horarios…la complejidad es enorme porque las soluciones deberían ser a medida para cada centro a partir de las directrices generales.
Exige compromiso, gestionar sus temores, responsabilidad, serenidad, optimismo y alegría para recibir de la mejor manera posible a su alumnado.
Precisarán un tiempo para celebrar la alegría del encuentro, para elaborar el relato de lo sucedido, para la resiliencia, para trabajar los miedos, para el duelo, sobre todo si ha habido algún fallecimiento en la familia.

La vuelta al cole exige mucho también a los padres y madres. Exige gestionar sus miedos, sus incertidumbres y necesitan sentir que todo está organizado.
Como pediatra puedo transmitiros que la mayoría de los niños y niñas infectados por SARS-CoV-2 presentan una enfermedad leve-moderada y que en España, teniendo en cuenta los casos estimados a partir de la encuesta de seroprevalencia, han necesitado ingreso hospitalario el 0,56 % de los casos en el grupo de edad de 0-4 años; el 0,08% en los de 5-9 años; un 0,10 % en los de 10-14 años y 0,21 % en los de 14-19 años. Datos que aparecen en el Documento de las Consellerías y que son muy tranquilizadores.
También se les exige responsabilidad. Han de asumir el compromiso de no enviar al colegio a su hijo si está enfermo, incluso con síntomas banales. Este año es más necesario que nunca que tengan resuelto su cuidado en casa porque también puede que tengan que hacer cuarentena, si ha habido un caso en su aula.

La vuelta al cole exige que la Atención Primaria cuente con el personal adecuado. El pediatra tras un primer contacto telefónico valorará la atención necesaria al niño enfermo y de precisar la realización de una PCR, agilidad en las pruebas. Debe existir línea directa entre Colegio, Centro de Salud y Salud Pública para investigar con rapidez cuando haya un caso. También será importante que este otoño-invierno alcancemos las máximas coberturas vacunales de gripe.

La escuela es un lugar donde aprender a vivir, a relacionarse y ha de garantizar el bienestar de la infancia. Esperemos que esta escuela que abre sus puertas en septiembre no lo olvide.

Artículo publicado hoy sábado 29 de agosto en el periódico Información

Aquel verano con mascarilla

Estamos en pleno mes de agosto. Vacaciones. Hagamos un paréntesis y en este suplemento de salud demos paso a un relato o, si queréis, un cuento para leer a vuestros hijos e hijas.

Así que, “Érase una vez”….

… Una niña llamada Aitana. Hoy es su cumpleaños. Ya tiene 11 años. Cumplir los años en verano es un poco rollo porque lo celebra con sus padres, con sus tíos y sus primas, sus yayos y alguna amiga de clase que no se ha ido de viaje esos días. Es mejor cumplirlos durante el curso, porque a esos sí que van todos los de la clase y a ella le encanta que haya mucha gente.

Ese día a la mamá de Aitana le gusta decorar la pared blanca de la terraza con grandes fotos de todos sus cumpleaños, desde el primer año. En ese primer cumple está en brazos de su padre con una carita sonriente mirando la tarta que tiene una sola vela encendida. Y después la de los 2, la de los 3, la de los 4… cada vez más mayor.

Pero hay una foto que aún es un poquito más grande, la del cumple de los 7 años. Esa foto le encanta. Es la del verano con mascarilla. Todos en la foto la llevan. Cada uno está haciendo una tontería y aunque solo es una foto parece que se oyen las risas que tenían cuando se la hicieron.

Aitana se acuerda de aquel verano porque todo fue muy muy raro. El cole terminó pronto, antes de junio, que es cuando acaban los colegios. Cerraron porque llegó un virus de China llamado coronavirus y pensaron que era mejor estar en casa para que no lo pillaras y no te pusieras enfermo. Los médicos de los laboratorios que lo vieron, con ayuda de un microscopio gigante, lo dibujaban como una pelota redonda con clavitos alrededor, unas veces de color rojo, otras verde. Viendo el dibujo no daba ningún miedo.

Fueron unos meses en los que no salió de casa. Pero estaba con papá y mamá. También ellos dejaron de ir a su oficina y trabajaban con el ordenador desde casa. A eso se llamaba teletrabajo. Enseguida el cole empezó a mandar deberes y más deberes. Menos mal que tenía la ayuda de sus padres. Así que todos en la mesa del comedor trabajando. Después ya empezó a conectarse por videoconferencia con su maestra, o sea, que también ella tenía “teleescuela”.

También con el móvil o la tablet hablaban y se veían con los yayos, con sus primas, con las amigas. Se pasaban un buen rato cada día hablando por las pantallas, pero de juegos nada de nada, bueno eso fue al principio, después sí que la dejaban, pero solo una hora.

Por las tardes salían al balcón a aplaudir y así saludaban a los vecinos. Aplaudían para darles las gracias a todo el personal de los Centros de Salud y de los Hospitales que cuidaban de los que se ponían enfermos y tenían mucho trabajo. A Aitana le gustaba mucho aplaudir al mismo tiempo con tanta gente, a veces alguien ponía después música muy fuerte y se oía por toda la calle.

Cuando acabó el curso ya se podía salir a la calle, primero un rato solo y cerquita y después siempre que quisieras y por dónde quisieras. Pero con mascarilla. Debían llevarla todos los mayores de 6 años así que compraron un montón. A Aitana la que más le gustaba era una con mariposas. Cuando volvían a casa lo primero era lavarse las manos, aprendió a hacerlo aún mejor de lo que sabía, su madre decía que así se lavaban los cirujanos para operar.

Y por fin volvimos, aunque al principio con mascarilla, a ver y abrazar a los amigos. Pero empezamos con saludos raros: a los yayos al principio le abrazaba las piernas, nos tocábamos con los codos, a veces abrazos al revés dándonos el culo… después llegaron los abrazos como los de antes, los achuchones y los besos.
Esto es lo que recordaba de aquel verano de los 7 años que fue el verano con mascarilla.

Publicado en el suplemento de Salud del diario Información el pasado sábado 15 de agosto.

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2020

En la mayoría de los países se celebra del 1 al 7 de agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna, este año con el lema “Apoyar la lactancia materna para un planeta más saludable”. Años anteriores he escrito con este motivo en maynet: Aquí, aquí

Este año tenía pendiente escribirlo, pero después de leer el magnífico y contundente artículo del Dr. José María Paricio «La lactancia, saludable para la humanidad y el planeta», publicado en la web APILAM no me siento capaz. Sólo queda aplaudir. Muchas gracias José María por el artículo y por tu trabajo en defensa de la lactancia materna.

Ahogamientos: la cara amarga del verano

Publicado hoy en el periódico Información

El pasado 30 de junio leía en la prensa que un niño de siete años había fallecido y otro de seis se encontraba en estado crítico tras ahogarse en una playa de Girona. El viernes 3 de julio otra noticia en el periódico: el fallecimiento de una adolescente de 14 años tras caerse de la canoa con la que realizaba el descenso del río Cares, en Asturias y al día siguiente otro titular con el fallecimiento de un niño de cuatro años en la piscina de un club privado de Cádiz.

Son el lento goteo de noticias que nos pone delante, como cada año, la cara amarga del verano.

A fecha 12 de julio son 178 las personas fallecidas por ahogamiento en España en lo que va de año, de las que 13 son niños. Datos obtenidos de www.ahogamiento.com, una iniciativa de la Escuela Segoviana de Socorrismo y AETSAS para concienciar de la importancia que tiene la prevención del ahogamiento. Según esta misma fuente 532 personas perdieron la vida en espacios acuáticos españoles a lo largo de 2019, de los que 35 eran niños. 
El 95% en espacios acuáticos privados o donde no existía servicio de socorrista en el momento del accidente, según consta en el Informe Nacional de Ahogamientos (INA) que elabora la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.
Y no olvidemos que por cada fallecimiento por ahogamiento, se estima que entre 4 y 10 víctimas presentarán secuelas más o menos permanentes el resto de su vida.
La Comunidad Valenciana es la tercera en este doloroso ranking.

Dejando los datos a un lado, pues todos somos conscientes del drama familiar que la estadística refleja, centrémonos en hablar de las medidas de prevención. No olvidemos que “los accidentes no son accidentales”. Por eso es tan importante estudiar sistemáticamente cada incidente, así sabemos que los niños sufren ahogamientos principalmente en las piscinas domésticas y en prácticamente todos los casos hay un fallo en la supervisión adulta.

Echo en falta campañas institucionales, como las de tráfico, cuando llega el verano. Siguen siendo necesarias las campañas de prevención como la de OJOPequealAgua detrás de la que está la Asociación Nacional de Seguridad Infantil. Como ellos mismos dicen “sembrando prevención, creando conciencia social”. Sus mensajes son impactantes:
* Si pierdes de vista al niño, el primer lugar que tienes que mirar es la piscina.
* Haz de tu piscina y de su entorno un lugar libre de móvil.
* Bastan 27 segundos para que un niño fallezca ahogado. En el medio acuático toda prevención es poca.
* Norma 10/20. Mirar a la piscina cada 10“ y llegar antes de 20” o lo que es lo mismo: supervisión constante y alcanzar el agua con el brazo.
* Educa en prevención: los niños deben pedir permiso siempre antes de utilizar la piscina.
* Piscinas hinchables: vacía la piscina, dale la vuelta y déjala fuera del alcance infantil cuando se termine la hora del baño.
* Los menores de 5 años son el grupo de más riesgo de ahogamiento. Ellos no son conscientes del peligro. ¡Tú sí!
* Sólo 10 cm son suficientes para cubrir la carita del bebé.
* Los flotadores, manguitos y otros sistemas de flotación son eso: sistemas de flotación no son salvavidas.
* Educa en prevención. No te bañes cuando la bandera así lo indica. Lo que tú hagas hoy, ellos lo harán solos mañana.
* En el parque acuático también vigila a los peques
* Aprende maniobras de reanimación. Ante un ahogamiento infantil cada segundo cuenta.

Y un último mensaje con el que os deseo un feliz verano: No existe mejor prevención ante el ahogamiento que tus ojos, ni mejor salvavidas que tus brazos. Disfruta de sus juegos en el agua.

¡Por fin una ley de protección a la infancia!

Publicado ayer en el diario Información de Alicante. La imagen corresponde a la campaña que la ONG Save the Children ha lanzado: Los niños y las niñas NoPuedenEsperar

Llevamos años pidiéndola, desde el Comité de Derechos del Niño a distintas ONG y colectivos que trabajamos con la infancia. No ha sido fácil. Cuando ya creíamos que iniciaría el trámite parlamentario en diciembre del 2018, se volvió a paralizar todo por las elecciones, después la pandemia… hasta que el pasado día 9 se aprobó de nuevo el anteproyecto de la Ley Orgánica de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia. Ahora pasa a las Cortes. Esperemos que no surja ningún problema puesto que en su elaboración hay una importante participación social. 

De entrada parte de un concepto de violencia amplio, desde el abuso físico o emocional al trato negligente. Incluye medidas de promoción del buen trato, de prevención, con actuaciones a nivel familiar, educativo, servicios sociales, sanidad, justicia, publicidad o redes sociales. También medidas de asesoramiento y de atención integral, incluida la judicial y la terapéutica.

El interés superior del menor es el centro de la diana y participará en todos los asuntos que le concierne.

De la amplitud de medidas que abarca destacaré aquellas que me parecen más significativas:

Refuerzo de los programas públicos de sensibilización, detección precoz y prevención dirigidos a la erradicación de la violencia sobre la infancia y la adolescencia, que estarán dotados presupuestariamente y priorizarán a los colectivos más vulnerables. Se promoverá el buen trato, la parentalidad positiva, apoyando la labor educativa de las familias.

Se optimiza la información al crear un Registro Central de Información sobre Violencia contra la Infancia, así como unidades especializadas en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a nivel estatal, autonómico y local. También se dará formación especializada a jueces y fiscales para proteger a los menores de la violencia.

En el ámbito judicial hay una amplia gama de medidas: los hijos de víctimas de violencia de género pasan a ser considerados también como víctimas.

Se reduce la intervención de menores de edad a aquellas que sean estrictamente necesarias. Así, con una única declaración del menor durante la fase de instrucción, evitamos que tenga que narrar de forma reiterada a lo largo del procedimiento penal los hechos traumáticos que ha sufrido o presenciado.

El tiempo de prescripción de los delitos mas graves cometidos contra menores de edad se contará a partir de que la víctima haya cumplido los 30 años de edad y no 18 como ocurre actualmente. Se evita así que los delitos por abusos sexuales prescriban puesto que la mayoría se denuncian en la edad adulta. Se endurecen las condiciones para el acceso a beneficios penitenciarios de las personas penadas por delitos sexuales contra personas menores de 16 años. También en este aspecto refuerza medidas ya existentes, como la necesidad de presentar un certificado de no tener antecedentes por delitos sexuales para trabajar en contacto con niños.

Se incluyen los delitos contra niños y adolescentes cometidos a través de Internet y que producen graves riesgos para la vida, como las que promuevan el suicidio, la autolesión o los trastornos alimenticios.

Se establece el deber de cualquier persona, sea adulto o menor, a comunicar de forma inmediata si advierte situaciones de riesgo o de violencia a menores, aunque no sea delito. Esta obligación es más exigente para los colectivos que tenemos un contacto profesional con los niños. Para ello las Administraciones Públicas deberán establecer mecanismos adecuados de comunicación, accesibles y seguros.

Se crea la figura del Coordinador/a de bienestar y protección, obligatoria en cualquier centro educativo. Será el encargado de promover planes de formación dirigidos al profesorado y alumnado sobre prevención, detección precoz y protección de los menores. También deberá asegurar el adecuado funcionamiento de los protocolos de actuación frente al acoso escolar, ciberacoso, acoso sexual, violencia de género, suicidio o cualquier otra forma de violencia.

Hay muchas otras medidas, en materia de adopción, mejoras en el funcionamiento de los centros de protección de menores, ampliación de las causas para determinar la situación de desamparo de los hijos, medidas de prohibición de publicidad que incite en los menores la adopción de conductas violentas o que inculque estereotipos de carácter sexista, racista etc.

Los últimos datos publicados sobre violencia a menores en el Anuario Estadístico del Ministerio del Interior son los del año 2018. Se denunciaron 5.382 casos de violencia sexual hacia niños y niñas, el 49,2% del total de denuncias contra la libertad sexual. Las denuncias de malos tratos a menores en el ámbito familiar aumentaron un 4,5% respecto al año anterior. Sabemos que esto es la punta del iceberg, por eso es tan importante y necesaria esta Ley que nos mejora como Sociedad.