Ser pediatra de cabecera

Escrito por Isabel Rubio el 13 abril 2014 dentro de General | Sea el primero en Comentar este post

Mónica acaba de terminar su rotación en el Centro de Salud, apenas le quedan unas semanas como médico-residente y obtendrá su título de pediatra.

Trabajar en un Centro de Salud docente es un privilegio. El paso de un Médico-Residente de Medicina de Familia o de Pediatría por nuestras consultas nos brinda la oportunidad de un aprendizaje mutuo y cuando se trata de un Residente de Pediatría que ya lleva unos años formándose en el Hospital es para nosotros una oportunidad de actualización.

¿Y qué formación podemos ofrecerle desde una consulta de Atención Primaria?.
Su primer aprendizaje será vivir la experiencia de centrarse en prestar a unos niños y sus familias una atención pediátrica de calidad a un ritmo trepidante (8-10 minutos de media por niño), unas 5-6 horas de consulta, la mayoría de los días ininterrumpidas. En estos meses, aunque ha predominado la patología infecciosa respiratoria, qué duda cabe hemos repasado muchos temas de pediatría, pero también dermatología, otorrino o trauma, por ejemplo.

En la mayoría de los Centros de Salud, absorbidos por la demanda, se han ido dejando en el olvido aspectos de prevención; casi todos los Centros nos limitamos al Programa de Niño Sano y Salud Escolar y, en buena parte, lo hemos dejado en manos de enfermería, pero estas consultas en las que además de valorar el desarrollo integral del bebé, del niño o la detección precoz de problemas del desarrollo, se hace también puericultura, una parte de la pediatría muy gratificante. Junto con el tema de vacunas son aspectos básicos en la formación de un pediatra.

Otro aspecto formativo es la secuencia de implicación con las familias que atendemos: un primer nivel en el que la atención al niño está enfocado sólo hacia la enfermedad, a resolver el problema que presenta; es decir, la mirada está puesta en el niño enfermo. Un segundo nivel que, aunque el enfoque es también principalmente “médico”, tenemos una mayor comunicación con la familia respecto al problema por el que consultan, incluso identificamos posibles problemas que hay alrededor de la enfermedad o problemas que puedan interferir el cumplimiento terapeútico. Podemos decir que hay una mirada a todos: al niño en primer plano y a su familia en segundo plano, pero una foto del aquí y ahora por el que consultan. En este segundo nivel se desarrollan la mayoría de las consultas a demanda. Hay un tercer nivel en el que somos más activos en descubrir las preocupaciones, los problemas que hay debajo del motivo de consulta y que aquejan al niño, al adolescente o a su familia. Para ser capaz de enfocar las necesidades de ese niño o esa familia, debemos adiestrarnos en una escucha empática y manejar bien la entrevista familiar. También en consulta programada realizamos entrevistas más estruturadas para apoyar y acompañar a los niños, adolescentes y sus familias en la resolución de conflictos normales del desarrollo, facilitando un enfoque adecuado en problemas de familias que básicamente funcionan bien.

Tener al lado un profesional en formación te hace reflexionar sobre nuestra profesión, nuestro quehacer, te duele el abandono de la investigación en Primaria o las asignaturas pendientes, como la atención al adolescente, y te motiva a empezar a abordarlo.

Mónica sé que, al empezar tu andadura como pediatra, tendrás frustraciones y satisfacciones, pero ganarán las satisfacciones porque tenemos una profesión preciosa. Ejercer la pediatría en Atención Primaria es vivir con los padres la ilusión del nacimiento de su hijo, ser un acompañante privilegiado de su crecimiento hasta la adolescencia; nos invitan a ser parte de su familia y proporciona un goteo de satisfacciones realizar ese acompañamiento. Es gratificante la relación con los niños, son afectivos, te ríes con ellos… es gratificante sentir que ayudas a los padres en la crianza, ayudas a que se sientan mejor, los desculpabilizas y aunque a veces hay situaciones duras, puedes consolar, aliviar un poco la carga. Es gratificante también ejercer la pediatría haciendo las cosas lo mejor posible, con rigor, procurando estar al día y trabajando en Equipo. Estás formada y tienes vocación de pediatra de cabecera, así que sólo me queda desearte ¡mucha suerte!.

el médico de mi hijo

Escrito por Isabel Rubio el 6 abril 2014 dentro de General | Lea el primer comentario

Mi amigo Jesús, el de “el médico de mi hijo”, ha escrito un libro, ¡qué valiente! y además de pediatría, bueno, de niños y para padres y madres.

Dice que es un repaso sobre cosas que les pasan a los niños y pretende “empoderar” a los padres, que los padres seáis capaz de resolver los pequeños problemas en la crianza de vuestros hijos, que tiréis de sentido común, de instinto.

Desde luego ameno y útil será, porque Jesús pone mucho sentido del humor y sabiduría en lo que escribe. En cuanto lo lea os seguiré contando.

¡Ya es primavera!

Escrito por Isabel Rubio el 23 marzo 2014 dentro de Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, Enfermedades de la Infancia, General | Lea el primer comentario

IMG_0236

Sí, la primavera ha llegado y, como ocurre con la publicidad de los grandes almacenes que nos anuncian la moda para la nueva temporada, también las Sociedades de Alergia anuncian cada año los pólenes “que se van a llevar”, la previsión de “cómo les va a sentar” a los alérgicos sus intensidades.
Hace unos días la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) publicaba sus previsiones para esta primavera. Uno de sus objetivos es ofrecer información de calidad para los profesionales y para los pacientes alérgicos.
A lo largo de estos 4 últimos años se han ampliado el número de estaciones colectoras que hay a lo largo de toda la geografía nacional, son puntos informativos que facilitan de forma detallada la cantidad y tipo de polen en todas las zonas de España. Para este año se anuncia una estación de alto riesgo para los pacientes alérgicos ya que el número de granos de polen por metro cúbico de aire es elevado, similar al del año pasado; sin embargo la primavera del 2013, a pesar de esas concentraciones, no fue especialmente complicada para los niños alérgicos, al parecer por la intermitencia de los “días pico”.

Todos sabemos que la alergia primaveral es debida a pólenes, sin embargo cada vez está teniendo más protagonismo la alergia a Alternaria, un hongo que también se encuentra en las plantas y que se estima afecta al 15% de la población, sobre todo a niños. Se conoce que, aunque las esporas de Alternaria están todo el año, son más “agresivas” cuando se alcanzan temperaturas de 20-30º y alto grado de humedad, que para nuestra zona el comienzo es ya.

Pero, ¿sabemos qué es la alergia?, veamos:
En la mayoría de las personas, cuando una sustancia extraña a nuestro organismo penetra en él, nuestro sistema de defensas las reconoce como extrañas y las neutraliza. En las personas alérgicas cuando una sustancia extraña penetra en su organismo la reacción que intenta neutralizarlas es la que produce los síntomas de la alergia, es decir, son los propios mecanismos de defensa los que terminan agrediendo al organismo y provocando los síntomas.
A las sustancias que pueden provocar la reacción alérgica se les denomina alergenos; los Pólenes o la Alternaria son por tanto alergenos que penetran por vía respiratoria, es decir los inhalamos, provocando rinitis o asma. A veces veo en la consulta que los padres confunden alergia y atopia. Les explico que atopia es la predisposición genética al desarrollo de reacciones alérgicas. El niño atópico es aquel que tiene una gran facilidad para desarrollar alergia y mantenerla.

De todas las manifestaciones alérgicas, la más común es la rinitis alérgica, cuya prevalencia va en aumento. En el 2013 se publicaba un estudio realizado en población pediátrica española que analizaba las comorbilidades asociadas a la rinitis alérgica, pues bien, hasta en un 76.5 % presentan una enfermedad asociada a la rinitis, siendo las más frecuentes las conjuntivitis y algo menos el asma, la dermatitis atópica y la rinosinusitis.
Es evidente por tanto que el abordaje del niño alérgico hay que plantearlo desde una perspectiva integral, estudiando todas sus manifestaciones al mismo tiempo y optimizando los tratamientos disponibles con el objetivo de que tenga la mejor calidad de vida posible.

¿Qué son los terrores nocturnos?

Escrito por Isabel Rubio el 17 marzo 2014 dentro de Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Lea el primer comentario

Tengo pendiente hablar de los terrores nocturnos, fue una de las consultas de la pasada semana y no me pude extender.

Repaso lo escrito en páginas fiables y siempre de entrada, busco En Familia, la página para padres de la Asociación Española de Pediatría:
Y encuentro este artículo: Pesadillas y Terrores nocturnos.

Veamos algo más:

Estadísticas variables: hasta en el 10% de los niños; sobre todo en el preescolar, de 3 a 5 años, aunque se han descrito en lactantes de 18 meses y pueden durar hasta los 10-12 años, edad en la que suelen desaparecer. Más en niños que en niñas. Hay un factor hereditario: aproximadamente el 80% de los niños que tienen terrores nocturnos tienen familiares que también los han sufrido.

El terror nocturno es un trastorno del sueño que suele ocurrir a las 2-3 horas de haber conciliado el sueño, cuando el niño pasa de la fase de sueño profunda no REM a la más superficial de sueño REM (*).
¿Y qué es el terror nocturno?: Los padres suelen relatar que el niño se “despierta” chillando o llorando desconsoladamente con una auténtica crisis de pánico, lo encuentran sentado en la cama, no los reconocen y no pueden lograr consolarlo. Puede estar taquicárdico, sudoroso, como crisis de pánico que es. Al cabo de unos largos minutos suele volver a quedarse dormido.
Al día siguiente no recuerda nada, por eso no se debe comentar lo ocurrido porque le transmitiríamos nuestra preocupación, si la tenemos, o caer en un relato algo dramático que puede interferir en su hábito de irse a la cama.
Tampoco debemos despertarle, pues estará confuso y luego no podrá conciliar el sueño. Lo mejor es sentarnos junto a él y esperar a que se le pase…dejemos que el episodio siga su curso natural, eso sí, bajo nuestra vigilancia, por si pudiera hacerse daño.

Se dan más cuando el niño está cansado, enfermo…u otros factores “estresantes”.

Se debe consultar con el pediatra relatando lo acontecido, quién confirmará que se trata de terrores nocturnos y explicará la benignidad del proceso. Aconsejamos que el niño duerma las horas necesarias, que mantenga un horario regular de sueño… es decir, unos buenos hábitos.

(*)Existen dos tipos de sueño: El sueño de movimientos oculares rápidos, conocido como sueño REM (Rapid Eye Movement) que es en la fase que soñamos, permitiéndonos “ordenar” los acontecimientos que vivimos, podríamos decir que permite un descanso psicológico y el sueño de ondas lentas, también conocido como sueño No-REM (Non Rapid Eye Movement), por contraposición al sueño REM; en este estado del sueño se observa ausencia de movimientos oculares rápidos, hay lentitud del pulso y de la respiración y también existen ensoñaciones, que se describen como sensaciones agradables o desagradables.

Trastornos del sueño y sus repercusiones

Escrito por Isabel Rubio el 9 marzo 2014 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Lea el primer comentario

IMG_0528 copia

En los últimos años los pediatras estamos observando una disminución de las horas de sueño entre la población infantil y cada vez más problemas relacionados con el hábito de dormir.

Se calcula que los niños actualmente se acuestan hasta 2 horas más tarde que hace 20 años y aún más los adolescentes. En el año 2011 se publicaba un estudio firmado entre otros por el Dr. Gonzalo Pin, pediatra y especialista en los trastornos del sueño, sobre hábitos de sueño en 1.507 niños valencianos entre 6 y 14 años, observando que un 20% presentaba una somnolencia diurna excesiva todos o casi todos los días.
También en lactantes, estudios realizados en países desarrollados, refieren una prevalencia de trastornos del sueño no inferior al 25%.

Sabemos que el sueño tiene un papel fundamental en muchos aspectos del desarrollo infantil, por tanto ¿qué problemas acarrea la falta de sueño en nuestros niños y adolescentes?.

La privación crónica de sueño se relaciona con problemas de conducta; la falta de sueño aumenta la irritabilidad y la impulsividad, se muestran inquietos y con baja tolerancia a la frustración. Otras repercusiones son los problemas de aprendizaje (falta de atención, apatía, rinde menos en la escuela o el instituto) y en la esfera emocional (decaimiento, alteraciones del estado de ánimo, malhumor). A veces no muestran somnolencia y la manifestación puede ser cefalea, síntomas depresivos o accidentes frecuentes al no estar atentos y tener menos reflejos.
Otro aspecto importante, cuando se duerme menos de forma continuada, es la disminución de la inmunidad, de las defensas frente a las infecciones.

Por último un aspecto novedoso: se han ido publicando numerosos estudios experimentales y epidemiológicos que demuestran que la privación crónica de sueño en niños se asocia a un mayor riesgo de desarrollo de sobrepeso y obesidad, por mecanismos todavía desconocidos, y también se asocia a un mayor riesgo de síndrome metabólico (alteración hasta ahora más propia de la edad adulta y que aúna hipertensión arterial, aumento de la resistencia a la insulina y dislipemia, es decir, se trata de un diagnóstico clínico que identifica una población con elevado riesgo cardiovascular). Los mecanismos por lo que se asocia se desconocen.

Pero las repercusiones de los trastornes del sueño en el niño no sólo le afectan a él, también a los padres y a toda la familia. Se calcula que durante el primer año de vida de un bebé los padres pierden entre 400 y 700 horas de sueño.

Por la importancia y la frecuencia del problema se realizó una Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria, en ella podéis encontrar medidas preventivas y de higiene del sueño, según la edad, para ayudar a adquirir o mantener un buen patrón de sueño. También más información en la Unidad Valenciana del Sueño Infantil.

Es necesario promover un sueño adecuado en los niños desde pequeños por los numerosos efectos beneficiosos conocidos, para un adecuado funcionamiento cerebral y de otros sistemas corporales… y por el bienestar de la familia.

Comida y sueño: se repiten las dudas

Escrito por Isabel Rubio el 6 marzo 2014 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Recibo el siguiente correo de la mamá de una preciosa niña de 9 meses y he acordado contestarle por el blog, porque una y otra vez se repiten las dudas en este periodo con los dos caballos de batalla: la comida y el sueño.

“Te comenté que la niña comía con chupete y eso, de la noche a la mañana lo hemos superado bien salvo días en que está cansada con sueño que prefiere dormir a comer y se lo damos así para que no se salte la comida. Es un caso puntual pero no sé si es correcto. Por otro lado, la papilla de carne con verduras y las legumbres le encanta pero la fruta para merendar nada de nada y eso que cuando empezamos con la fruta le gustaba. Parece que nota la acidez. Cuando acaba de comer a medio día le dan un poco de yoghurt. No sé si se sacia mucho y por eso rechaza más la merienda o si es que lo le gusta. Ayer le di un poco de naranja y plátano a bocaditos pero claro, se cansa antes. ¿Puede estar sin merendar y sin comer hasta el bibe de la noche? ¿Le debemos dar cena y después el bibe? No le estamos dando y no sé cuándo debemos empezar. También te quería comentar el tema del sueño. Se despierta varias veces por la noche pero últimamente bastante tarde y sólo una de esas veces es para comer. El resto está dormido ya y si le ponemos el chupete duerme plácidamente otro rato. Una amiga está con el método del doctor Estivil pero no me gustaría aplicarlo. No sé qué piensas sobre ese asunto que tiene tantos amantes y enemigos. Lo único que me preocupa es que luego durante la mañana pide dormir y por la tarde también (al menos 2 siestas de una hora). No sé si es normal o es que no descansa bien por la noche al tener esos sueños tan interrumpidos. Gracias de antemano por tu atención. Si todo va bien, nos veremos ya para la revisión de los 12 meses”.

En cuanto a la comida: Creo necesario insistir en que:

  • estamos en un momento de cambios y como todos los cambios necesita un tiempo
  • iniciamos sobre los 6 meses un camino y no tenemos ninguna prisa: ¡respetemos el ritmo del niño!
  • olvidémonos de las cantidades y si hay algunas tomas que esta con sueño y cansada o porque tiene días con menos apetito: respetadla!
  • tengamos una actitud serena
  • no olvidemos que la comida es un acto placentero: ¡jamás forzar!
  • si la pp de fruta la toma mal, daremos menos cantidades y otras veces a trocitos aunque tome poco pero se va acostumbrando o mezclada con yogourt. Siempre la rutina, repitiendo, repitiendo…
  • por la tarde debe tomar algo, aunque sea un poco de merienda, pero como ya esta para empezar las cenas o merienda/cena y para dormir el “resopón” de un pequeño bb te dejo información para organizar este cambio. Sobre los 9 meses entre otras adquisiciones motoras empiezan a pinzar con los dedos índice y pulgar, y es un buen momento para que se vaya llevando pequeños trocitos de queso o jamón york, o pan a la boca y aprenda a comer otras texturas, otros alimentos y… empieza el camino de la autonomía!.

Mira también:

  1. Alimentación a los 6 meses: papilla de verdura y “proteína”
  2. Y van pasando los días, van pasando las semanas
  3. Continuamos 
  4. Más sobre la alimentación en el segundo semestre
  5. Orientando en la comida a los 10 meses de vida 

En cuanto al sueño, hay dos entradas anteriores: El sueño y sobre todo te recomiendo leer Aprendiendo a dormir .

Recuerda que el sueño es un fenómeno fisiológico, pero el proceso de dormirse es una conducta aprendida. Para  mí el método Estivill es un poco rígido, yo creo que debéis de aplicar un método con sentido común y sin sufrimientos y volvemos al tema de hábitos: repetición y repetición. En una de las entradas del sueño esta el enlace con una conferencia del Dr. Oscar Sans que orienta muy bien.

En la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria recomiendan entre los 5 y 12 meses: • Durante los primeros 8 meses puede ser habitual y normal que el bebé se despierte por la noche. No se le debe alimentar, pues a esta edad un niño sano ya no lo necesita, y hay que procurar no alterar el ambiente, encendiendo la luz o sacándolo de la cuna. Se debe consolar al niño con caricias y frases cariñosas. • Se le puede proporcionar un objeto transicional; por ejemplo, un peluche o un juguete seguro, que le sirva de compañero de cuna. • Se dejará abierta la puerta del cuarto. • Cada día lleven a cabo y completen la rutina presueño que hayan establecido (baño- pijama- canción-cuento o cualquier otra acción rutinaria y tranquila que a ustedes les funcione) y que debe finalizar en el dormitorio del niño. • Asegúrese de colocarlo en la cuna o la cama somnoliento pero aún despierto para darle la oportunidad de aprender a dormirse por sí solo.

En cuanto a lo que comentas de dos siestas diurnas de una hora me parece muy bien, es necesario para su edad esos descansos.