¡Atchissss!!!!!!!

Ayer en el periódico información publicaba este artículo 

Estamos en pleno temporal de gripe, se ha iniciado unas semanas más tarde que el año pasado, pero aquí está, afectando esta temporada sobre todo a la edad pediátrica, a los menores de 15 años.

Según nos informa, semana a semana, el Sistema de Vigilancia de la Gripe de la Dirección General de Salud Pública de nuestra Comunidad, las tasas de incidencia llegan a alcanzar a más de 300 niños por 100.000 habitantes y las cifras están subestimadas, os lo aseguro.

Muchas consultas, sobre todo en los más pequeños, las diagnosticamos con el término general de viriasis y no especificamos gripe; el lactante o el niño pequeño presenta al fin y al cabo un cuadro catarral, con fiebre, y aunque puede estar afectado y sospechamos que la causa pueda ser uno de los virus gripales no lo declaramos como tal. Por tanto los datos de la Red Centinela Sanitaria en el grupo de 0 a 4 años sin duda están subestimados.
A veces con el paso de los días y persistir la fiebre, acuden de nuevo a consulta y el ver que no es un cuadro catarral más, que es un cuadro más severo, suelen estar más decaídos, entonces la sospecha ya es claramente que se trata de una gripe.

Diferente es en los que ya saben hablar, yo suelo preguntarles directamente qué les pasa, qué les duele y despiertan una sonrisa el oír como se expresan, Nico, con cuatro años me dice “me duele todo”, Marta de tres años “me duelen muchas cosas, me duele la cabeza, la barriga, las piernas, la boca…”.

En muchos niños la fiebre persiste hasta 7 u 8 días y lógicamente crece la alarma familiar con el paso de los días. A veces los enviamos al Hospital para confirmar o descartar gripe mediante una toma de moco nasal, la mayoría este año son gripe A.

La gripe se transmite por vía aérea con las gotitas que saltan al hablar, toser o estornudar y los niños transmiten durante más días el virus.
Insistimos en las medidas higiénicas para evitar en lo posible el contagio: lavado de manos frecuente y concienzudo, utilizar pañuelos desechables y tirarlos tras usarlos, cuando se tose o estornuda si no es posible usar el pañuelo hacerlo sobre el codo. A propósito de esta medida aconsejo veáis el vídeo de “la tos y el codo”, una rap que ayuda a que los niños y niñas aprendan este hábito de una manera divertida.

Extremar las medidas higiénicas, con uso incluso de mascarilla, cuando acaba de nacer un pequeño en la familia, al igual que no exponerlos al humo del tabaco.

En cuanto al tratamiento disponemos de paracetamol e ibuprofeno para mejorar los síntomas, es decir la fiebre y el malestar. Como suelo decirles a los padres y madres es muy importante la observación, le acompañamos mientras esté malito, respetaremos si tiene menos apetito y ofreceremos líquidos. 

Recordad que el mejor mucolítico es una buena hidratación, los medicamentos para aliviar la tos no debemos darlos a los menores de 4 años y los antibióticos sirven para los procesos infecciosos causados por bacterias y no para los causados por virus.

¿Novedades en la vacunación infantil este 2019?

Hoy en el periódico Información publico este artículo

Como cada año, el uno de enero, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) actualiza sus recomendaciones de vacunación en la infancia y la adolescencia.
Estas recomendaciones tienen en cuenta la evidencia disponible, a día de hoy, sobre la efectividad y la eficiencia de las vacunas, así como la situación epidemiológica en nuestro país de todas las enfermedades que son prevenibles con vacunas.

Conozco personalmente a muchos de los miembros del Comité, grandes profesionales, pediatras que trabajan en distintos Hospitales y Centros de Salud de nuestra geografía, comprometidos además con este trabajo añadido que requiere muchas horas de estudio. Formar parte del Comité Asesor de Vacunas es estar al día en todo lo que concierne a enfermedades infecciosas y vacunas, siendo así el referente de todos los pediatras españoles.
Mantienen una web, acreditada por la Organización Mundial de la Salud, abierta a profesionales y a familias, donde encontraréis toda la información acerca de vacunas. También se pueden realizar preguntas y resolver dudas.

Un año más el CAV-AEP insiste en la necesidad de un calendario de vacunaciones único para los niños, niñas y adolescente de nuestro país, de forma que se mantenga el principio de igualdad en la prevención de la enfermedad y no que dependa de la Comunidad Autónoma en la que hayas nacido.
Vamos caminando hacia ello pues el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha consensuado un calendario común, propuesto por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en 2017 y repetido en 2018. Pero a día de hoy seguimos funcionando como pequeños reinos de Taifas y creo, al igual que el CAV, que la infancia y adolescencia de nuestro país tiene que tener acceso por igual a la oferta de salud. Como también, igualdad a la oferta de educación.

El calendario de vacunaciones, diseñado para la infancia y la adolescencia, indica las edades en las que se han de administrar las vacunas que todos los niños en España han de recibir de forma universal. Se sigue hablando de vacunas financiadas y no financiadas.
Se incluyen las vacunas sistemáticas financiadas oficiales, que son ofrecidas gratuitamente en cada una de las comunidades autónomas y las sistemáticas no financiadas, que el CAV-AEP considera deseable que todos los niños reciban, pero que por el momento no están incluidas en la financiación pública.

Con respecto al calendario vigente en nuestra Comunidad, que asumió el calendario común del Consejo Interterritorial, tiene algunas discrepancias:

El CAV insiste, dada la duración limitada de la inmunidad frente a la tosferina, en la recomendación de otra dosis de recuerdo a los 12-14 años de edad. En nuestro calendario la última dosis de recuerdo frente a la tosferina es a los 6 años y no llega esa protección a la adolescencia, convirtiéndose éstos en portadores y diseminadores del bacilo.

Hay novedades en la protección frente a los meningococos, responsables de las meningitis. Sabéis que se vacuna frente al Meningococo C, incluída en calendario desde el año 2000 y que ha supuesto la casi desaparición de meningitis por este causa. Muchos de vosotros habéis comprado también la vacuna frente al Meningococo B, que el CAV recomienda que se introduzca en calendario como sistemática en el lactante. Pues bien, en los últimos años nuevos meningococos están cambiando el panorama de las infecciones por estos gérmenes. Se introduce la recomendación de vacunar frente a los meningococos A, C, W, Y a los 12 meses y otra a los 12-14 años de edad, aconsejándose un rescate progresivo hasta los 19 años de edad. También se sigue recomendando especialmente esta vacuna para niños y adolescentes que vayan a residir en países como EE. UU., Canadá, Reino Unido, Austria, Grecia, Holanda, Italia o Suiza y para mayores de 6 semanas de vida con factores de riesgo de padecer enfermedad meningocócica.

El CAV recomienda que se introduzca en calendario sistemático la vacuna frente al rotavirus en lactantes, la vacuna oral que les protege de las gastroenteritis provocadas por este virus.

Por último, otra novedad importante es la recomendación de la vacuna del virus del papiloma humano a ambos sexos y no solo a las niñas.

Somos un país con unas coberturas vacunales envidiables que bien merece, conociendo el impacto que las vacunas tienen en la salud, avanzar hacia esta propuesta común del CAV con un presupuesto mayor del total del gasto sanitario.

Días de Navidad

Publicado hoy en el diario Información

Cuando hace unos días me senté a escribir este artículo no podía pensar en hablar de toses, de mocos, de fiebres, de bronquitis o de las primeras gripes que inundan nuestras consultas estos días, el ambiente festivo que respiramos no me lo permitía.

La consulta se viste también de fiesta, me lo paso bien, la mayoría de las consultas son al fin y al cabo por procesos banales o consultas de salud y la relación con los niños, con los jóvenes, es muy gratificante. Llegan contando lo que han pedido de regalos, o que en la casa del papá ha pedido ésto y en la casa de la mamá lo otro, disfrazados de pastor, o me informan que Papá Noel tiene a los renos malitos y no pueden cargar con muchos paquetes así que sólo traerán un regalo para cada niño… y a pesar de la sobrecarga de trabajo de estas fechas te hacen mantener la sonrisa.

Suelo tener impresos de cartas para los Reyes Magos y cambio la pegatina, con la que obsequiamos a lo largo de año si se portan bien, por la carta. Animo a los padres y madres a que la escriban juntos, porque el ejercicio de escribirla sirve de reflexión, es una toma de conciencia para el niño y la niña, también para los adultos, acerca de su conducta, de su comportamiento, de sus méritos. Luego la incertidumbre de lo que vendrá, la espera, el misterio, la ilusión… todo ello estimula su imaginación y forma parte de la magia de la Navidad y además es una espera educativa, sobre todo en nuestra sociedad en la que estamos acostumbrados a recibir la gratificación rápidamente, a la no valoración del esfuerzo. Esas cartas tienen además un valor añadido pues formarán parte de su historia. ¡Guardadlas para cuando sea mayor!.

Los días que voy relajada y tengo más tiempo por consulta doy pistas sobre las necesidades de los niños.
Me explico: parte de mi trabajo como pediatra es hablarles a los padres desde el niño, ponerle voz a su hijo o hija, a veces les digo “necesito quedarme en casa y no ir a la guardería porque estoy malito”, o en estos meses repito mucho “tengo derecho a tener mocos y a toser porque soy pequeño”…. Trato así de decir cuáles son sus necesidades, las que no son capaces todavía de expresar.

En esa carta que les propongo escribir juntos, si pudiera, no pediría sobre el catálogo de un centro comercial, porque los niños y las niñas de hoy, como los de siempre, lo que más necesitan es tiempo de estar con sus padres, tiempo compartido, actividades juntos, complicidades, sentir que pueden contar contigo, que son importantes para ti, necesitan que les pongamos límites para sentirse seguros, que les ayudemos a quitarse los miedos, sentirse queridos y también oírlo, necesitan palabras cálidas que les acaricien el alma… y el hijo o hija adolescente probablemente añadiría respeto, menos gritos y más risas o que confiéis en ellos.

Desde aquí mi deseo de una feliz Navidad, que disfrutemos del encuentro con los que más queremos y recordemos con amor a los que ya sólo están en nuestro corazón. ¡Feliz Navidad!.

Carta a los Reyes Magos

Ayer, en el Especial de Navidad del periódico Información, publicaba mi carta a los Reyes Magos.

Queridos Reyes Magos:

Aquí estoy de nuevo. Un año más. Después de tanto tiempo sigo escribiendo a sus majestades cada Navidad con la misma ilusión que cuando era niña, supongo que trabajar con los más pequeños tiene estas ventajas.

Ya saben que soy buena personica, también este año creo que no tendrán queja, no tiene mucho mérito porque así me educaron, en la responsabilidad, honestidad, generosidad… y lo que se mama en la infancia dura toda la vida.

A lo que vamos, dado que considero haberme portado bien, les pido un montón de cosas.

Para mí quiero regalos de los que no cuestan dinero, quiero risas, abrazos, “te quiero”, achuchones, sonrisas, caricias, besos…y una caja donde meter los miedos y los malos sueños.

También quiero pedirles que no dejemos que se muera la pediatría de Atención Primaria. Llevamos muchos años anunciando que vamos quedando pocos pediatras en los Centros de Salud, que se debe planificar el futuro, que hay que ampliar el número de plazas de pediatría para que se produzca el relevo generacional, incrementar la visibilidad del pediatra de cabecera, que sea una opción atractiva para los estudiantes de medicina y residentes de pediatría… podría decirles muchas cosas más, pero ya saben sus majestades por donde voy. Sólo añadir que trabajemos con unas condiciones laborales dignas, porque al final lo que cuenta es que la asistencia en los centros de salud a los niños y adolescentes sea de la mejor calidad.

Y por último pedirles que los niños y niñas vivan su infancia como lo que son: niños y niñas, que nada ni nadie se la arrebate, que su casa sea un refugio en la que el amor esté por encima de todo y que la sociedad en la que vivan les cuiden como el tesoro más preciado porque son el futuro, porque son ciudadanos, porque son oro puro.

Sólo una cosa más: que repartan salud y ya sin más me despido de sus majestades deseándoles que se cuiden mucho y que recuerden vacunarse de la gripe que ya tienen una edad. Muchas gracias de antemano por todo lo que nos traerán. ¡Hasta el próximo año!.

Azúcar y Navidad

Ayer sábado publicaba este artículo en el periódico Información

Hoy sábado nos reunimos los amigos para hacer dulces de Navidad. Un regreso a la tradición, a disfrutar de hacerlos, de estar juntos, del ambiente navideño que se respira, a destapar recuerdos de otras navidades…

Una vez al año no pensaré en los azúcares, las grasas, los hidratos de carbono ni en las calorías. No voy a mirar recetas de cordiales sin azúcar o de mantecados sin manteca de cerdo, no quiero hacer dulces de Navidad “políticamente correctos”, mejor dicho, “dietéticamente correctos”.

Ya se que es contradictorio con lo que decimos desde la consulta de pediatría o de enfermería pediátrica, contrario a las recomendaciones de las Sociedades Científicas, pero… ¡es Navidad!

Desde hace años venimos denostando el azúcar, causante entre otros males, de caries en nuestros niños y niñas o responsable en buena parte de la epidemia de obesidad que padecemos. Insistimos en no dar azúcar ni miel el primer año, no cereales con azúcares añadidos, no golosinas, no a las bebidas azucaradas, no zumos comerciales (con mucha moderación también los naturales, siempre mejor la fruta entera) no a los batidos, no a la bollería industrial o limitar la bollería casera, todo por el mismo motivo: su alto contenido en azúcar.

La lista podría continuarla, porque el azúcar se cuela en salsas, alimentos precocinados, snack o en “comida-basura”, en las pizzas, en el sushi y hasta en el salchichón, pero también en los cereales que compramos para los bebés, aunque lleven el etiquetado “sin azúcares añadidos”, pues el azúcar que se encuentra de forma natural en el cereal se libera en los procesos a los que se someten los cereales para hacerlos teóricamente de más fácil digestión, pero sobre todo los hace más dulces al paladar, favoreciendo su aceptación por el bebé, llegando a un 15-20% su contenido en azúcar y hasta más del 30% en el caso de que se haya añadido miel. También en potitos, en muchos de los productos con los que desayunan o meriendan o en el colacao con el que “coloreamos” la leche a nuestros hijos e hijas, no tenéis más que visitar la web sinAzucar.org para conocer el azúcar oculto en tantos y tantos productos que ofrecemos a nuestros niños.

Es necesario adiestrarnos en la lectura del etiquetado de los productos que consumimos, en el tema de los azúcares es obligado especificar los hidratos de carbono que contiene y de éstos cuántos son azúcares. Así podemos “sacar la cuenta” del azúcar que tomará cuando, por ejemplo, damos cereales a nuestro bebé: si en el etiquetado dice que en 100 gr. hay 75 gr. de hidratos de carbono y de estos 20 gr. son azúcares, podemos fácilmente calcular que de los 4 cacitos de cereales que añado al biberón, equivalente a unos 20 gr, 4 gr. son de azúcar.

Seamos conscientes de lo que compramos, comemos y ofrecemos a nuestros hijos e hijas, y exijamos que la legislación proteja al consumidor. No es de recibo que a estas alturas se permita el etiquetado con dibujos y colores que atraen la atención de los pequeños y no digamos si además contiene un regalito, o que no se especifique claramente si es un producto hipercalórico o rico en azúcares y estemos obligados a indagar en la letra pequeña su composición. Exijamos también una conducta ética a las Sociedades Científicas que avalan productos no saludables.

Ahora regresemos al inicio, disfrutemos con nuestros hijos e hijas de los preparativos navideños, compartamos la decoración de la casa o la elaboración de los dulces… es una vez al año y formarán parte de los mejores recuerdos de su infancia como lo siguen siendo para nosotros. ¡Feliz Navidad!.