Alegría y optimismo para educar y educarse

Escrito por Isabel Rubio el 21 octubre 2014 dentro de Educación en Valores, Familia, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

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Leo este artículo publicado en Es Diari de Menorca, de mi buen amigo Vicenç Arnaiz, psicólogo, que nos regala cosas como ésta….

“Aristóteles ya explicaba hace más de 2000 años que la felicidad es el bien más buscado por los humanos. Solemos percibir la alegría y el optimismo como el síntoma de que vamos por buen camino. Por eso el buen humor nos atrae y la alegría nos convoca.

Nos cuesta mucho explicar y explicarnos qué es la felicidad. Más difícil es todavía saber cómo encontrarla. Aun así la alegría nos permite intuir que la felicidad debe ser posible y además da señales de por donde anda.

Si la felicidad es el bien más preciado por los humanos, la alegría, el buen humor y el optimismo nos dan pistas de quien lo habita.

Si el vínculo es la experiencia fundadora del humano como ser social, el optimismo es el sentimiento que necesitamos para ir por la vida sin que la vida sea sólo ir de un lado a otro.

Las relaciones son un campo por descubrir. Los niños aprenden a confiar en las relaciones porque son estimados y por eso les atrae sumergirse en el complejo entramado relacional. El afecto no necesita referentes previos: el niño lo reconoce inmediatamente. Quien ha sido amado goza amando. Antes de saber hablar ya se declina el amor: amistad, aprecio, compasión, afecto, compañía, caricia, cooperación, intimidad…

Los niños necesitan el buen humor para transitar entre conflictos y contradicciones. Tienen que saber salir de los malos humores y sobre todo no pueden vivir sumergidos en nuestro mal humor. Los conflictos nos cansan porque cuando estamos enfadados somos menos inteligentes y además consumimos más energía, por eso todo se hace más pesado. El malhumor esconde el buen sentido de las cosas. Los niños para crecer precisan sentirse atraídos y si vivimos enfadados lo que tienen son ganas de salir huyendo.

La alegría es contagiosa y los orienta en el misterioso sentido de la vida: cuando nos ven alegres intuyen qué es lo fundamental en el vivir. Cuando todavía no saben que la luna existe, el entusiasmo contagioso ya les orienta.

No me puedo imaginar un cascarrabias educando y mucho menos si vive decepcionado y triste.

Optimismo y esperanza a menudo son sinónimos y complementarios. La esperanza nos da criterios para elegir buenos objetivos y el optimismo nos activa la inteligencia, nos aporta energía y provoca alianzas. En cambio el pesimismo nos lleva a la inoperancia y, peor todavía, nos deja abandonados.

La alegría cohesiona la vida como la fuerza de la gravedad organiza el universo. El optimismo, el buen humor, la alegría…no se enseñan sino que se contagian. Convivir con alguien alegre genera entusiasmo. Sabemos que el buen ánimo es una condición para poder educar y para poder crecer.

El optimismo constituye una “célula madre” de la felicidad y ¿quién no quiere ser feliz?. Sobre todo, ¿quién no pretende aprendan ya a buscar la felicidad?”

Día Nacional de la Pediatría

Escrito por Isabel Rubio el 18 octubre 2014 dentro de General | Sea el primero en Comentar este post

Hoy en el Suplemento de salud del periódico Información publicamos, Cristina Giménez Residente de Pediatría del Hospital General Universitario de Elda y yo, el siguiente artículo.

El pasado día 8 de octubre celebramos, por primera vez en nuestro país, el Día Nacional de la Pediatría, una iniciativa que tendrá carácter anual.
Ha sido la Asociación Española de Pediatría (AEP) la que ha considerado oportuno crear este día en el que se recuerde el papel de nuestra especialidad, el de los profesionales pediátricos y la necesidad de mantener la calidad de la atención pediátrica como garante de la mejor salud infantil.

Para esta primera edición se ha elegido como lema “El pediatra, uno más de la familia”, poniendo así la mirada en el ejercicio de la pediatría más cercana, para subrayar la posición tan privilegiada que tiene el pediatra al acompañar a los niños en su crecimiento hasta la adolescencia, para apoyar a los padres en la crianza y la garantía de calidad que supone tener un profesional cualificado para realizar ese acompañamiento, para velar por la salud y el adecuado desarrollo de los niños y adolescentes.

Mal tenemos que estar para necesitar mandar este mensaje a la sociedad, a las administraciones, como hicimos hace unos años con la campaña “Salvemos la Pediatría”.
Y es que problemas denunciados una y otra vez no se han solucionado: porque seguimos sin subsanar el déficit de pediatras de ahora y del futuro, o siguen sin reconocerse las especialidades pediátricas. Aunque recientemente se haya publicado en el BOE la creación del Área de Capacitación Específica de Neonatología, otras muchas especialidades están esperando, y son la garantía de la excelente calidad asistencial que se proporciona a los niños en nuestro país. Incluso ha habido importantes retrocesos: cuando creíamos que los hospitales pediátricos eran un derecho del niño que nadie se atrevería a tocar (Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado, Resolución A2-25/86 del Parlamento Europeo de 13 de mayo de 1986), ocurren hechos como la construcción del nuevo Hospital La Fe de Valencia que suponía una amenaza para mantener la estructura de Hospital Infantil diferenciado, temores que se han hecho realidad: no sólo los circuitos de los niños y los adultos se mezclan constantemente a todos los niveles, sino que ya ha ocurrido la hospitalización conjunta de niños y adultos, hechos que son incompatibles con el nivel de asistencia pediátrica exigible a nuestro país, y que ha sido denunciado, entre otros, por la AEP.

Por último señalar que las administraciones sanitarias escuchan poco a los pediatras. A través de los Comités Asesores o de las Asociaciones aportamos los conocimientos científicos y líneas de mejora de la atención pediátrica a los que se hacen oídos sordos, y como ejemplos tenemos el retroceso en el tema de vacunación, o la progresiva disminución de plazas MIR para pediatría.

Con este panorama tiene sentido el Dia P, pues creemos necesario llamar la atención de las administraciones sanitarias, profesionales sanitarios y población en general, y que tomemos conciencia sobre el valor de la Pediatría y de su aportación al mejor cuidado de la salud del niño y del adolescente. Defendemos una atención pediátrica de calidad y defendemos el modelo español de asistencia pediátrica. Porque más de 6.500.000 niños necesitan que garanticemos la calidad de la asistencia sanitaria a la población infantil.

Guía práctica para padres de la AEP

Escrito por Isabel Rubio el 15 octubre 2014 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: El recién nacido, General | Sea el primero en Comentar este post

La Guía práctica para padres es un manual de consulta centrado en los tres primeros años de vida del niño. Ha sido elaborado por un grupo de pediatra respaldados por la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Es un repaso de aspectos relacionados con el desarrollo y cuidado del bebé, desde los preparativos necesarios ante la llegada de un nuevo miembro a la familia a otros temas relacionados con las primeras etapas del niño y el día a día del bebé (vacunas, lactancia materna, sueño, desarrollo físico y psicomotor del niño o prevención de accidentes infantiles), además de otros aspectos psicosociales.
La guía, además, dedica un capítulo a aconsejar a padres y cuidadores sobre cuándo acudir a la consulta del pediatra ante temas que pueden llegar a alarmarles, como pueden ser la fiebre, la tos, el llanto, la diarrea o problemas ortopédicos, entre otros.

La versión digital de la Guía Práctica para Padres puede descargarse desde la web de en Familia en formato PDF para ser visualizada en ordenadores, dispositivos móviles o lectores de libros electrónicos.

Educando en el manejo de las nuevas tecnologías e internet

Escrito por Isabel Rubio el 13 octubre 2014 dentro de Educación en Valores, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

Recibo la siguiente información que, a los que tenéis hijos en edad escolar (hay una versión exclusivamente para padres y madres de familia) o hijos adolescentes, puede interesaros:

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, en colaboración con Google, lanza dos yincanas virtuales para promover el buen uso de internet. La FAD trata de acercarse a los padres y madres de familia, así como a aquellos adultos con menores a su cargo, y de dotarles de las herramientas necesarias para que sean capaces de apoyar a sus hijos en el manejo crítico y responsable de las nuevas tecnologías e internet.

Aprender a gestionar nuestra privacidad no facilitando datos personales a desconocidos, no contribuir a difundir contenidos vejatorios, cuidar el lenguaje o reflexionar sobre los contenidos que se comparten en redes sociales son algunos de los mensajes que la FAD, colaboración con Google, pretende transmitir con “Conectados” y “Conectados en familia”.

Se trata de dos yincanas virtuales dirigidas a los adolescentes españoles de 14 a 16 años y a sus familias, con el fin de hacerles reflexionar sobre la importancia de usar responsablemente las nuevas tecnologías y de fomentar un uso constructivo de internet desde el respeto a uno mismo y a los demás.

Todos los adolescentes y las familias que deseen participar deberán registrarse en las plataformas www.conectadoseljuego.com o www.conectadosenfamilia.com, respectivamente, hasta el 16 de noviembre.

Una vez inscritos, tendrán que superar una serie de pruebas agrupadas por las siguientes áreas temáticas: la protección de la privacidad de los contenidos en internet, la necesidad de cuestionar la fiabilidad de la información que nos encontramos en la red, las relaciones sociales que se generan en el entorno digital y el modo de fomentar las buenas prácticas y el uso responsable de internet.

La yincana virtual “Conectados” celebró su primera edición en 2013. Dado el éxito de participación obtenido (cerca de 5.000 adolescentes españoles de 14 a 16 años se registraron) y el interés suscitado entre sus familias, la FAD, en colaboración con Google, pone en marcha su segunda edición.

De pequeñico se endereza el arbolico

Escrito por Isabel Rubio el 11 octubre 2014 dentro de Educación en Valores, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, Familia, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

Hoy en el Suplemento de Salud del periódico Infomación se publica este artículo, del que no soy autora, aunque aparece con mi nombre. Lo ha escrito la Dra. Cristina Giménez, Médico Residente de Pediatría del Hospital General Universitario de Elda que actualmente realiza rotación conmigo. ¡Gracias Cristina!.

El otro día fui a una librería a buscar un regalo para unos padres primerizos que, desde que nació su pequeña Elena, se han apoyado mucho en esos “manuales para padres” que tanto abundan hoy en día. La niña tiene ya 6 años, y la cuestión es que me costó mucho trabajo encontrar algo adecuado.
Resulta que se han escritos miles y miles de páginas sobre el primer año de vida, o los 2 primeros, y también mucho sobre la adolescencia y sus problemas, pero entre medias, nada. Es como si durante ese periodo de tiempo, delimitado entre las rabietas de los 2 años y las “broncas” del adolescente, no hubiera trabajo por hacer o no fuera necesario ejercer de padres.
Y lo cierto es, que durante este periodo es cuando más cosas podemos hacer para asentar los cimientos de una buena relación padre-hijo, que sea capaz de combatir cien adolescencias y sus peligros.
Cuando pensamos en la adolescencia nos ponemos siempre en lo peor, y nos viene a la cabeza el alcohol, las drogas, los embarazos,… cosas que todo padre querría evitar para su hijo o hija adolescente. Y aunque nadie tiene la fórmula mágica para poder evitar al cien por cien que nuestros chicos se vean arrastrados al mundo de las adicciones y las conductas de riesgo, se ha visto que una buena relación padre-hijo disminuye considerablemente el riesgo de que esto ocurra., aquella que hemos de ir construyendo desde la infancia, mucho antes de los primeros cambios de la pubertad.

¿Y qué cosas podemos hacer como padres?
Para empezar debemos dedicarle tiempo a nuestros hijos, conversar con ellos cada día sobre sus vidas, sus sentimientos. Debemos hacer que el hogar sea un lugar positivo para todos, animar a nuestros hijos a que se pongan metas a corto y largo plazo, y que se sientan bien consigo mismos y con sus logros. Hablar acerca de su futuro, que sean conscientes (y también debemos serlo los padres) de que un día habrán de hacerse mayores, marcharán de casa, serán autosuficientes, tendrán sus hijos y pondrán sus reglas.

Se debe establecer una opinión “familiar” de rechazo firme hacia las sustancias y conductas nocivas. Aprovechando las situaciones que van surgiendo a lo largo de la vida (casos en televisión o de conocidos) para reafirmar esa opinión de claro rechazo hacia las drogas, el abuso de alcohol, la conducción temeraria, el tabaco,…

Debemos ser unos padres que se “meten” en las vidas de sus hijos. Respetando su intimidad, pero interesados en conocer a sus amigos, en saber a dónde van, con quién. Y dejarles claro que forma parte de ser buenos padres y que lo hacemos porque les queremos.

Y nosotros dictaremos las reglas de conducta (ayudar en tareas del hogar, volver a casa a una determinada hora, etc), y dejaremos claro que habrá consecuencias si estas reglas no se cumplen, consecuencias que serán avisadas de antemano, y mejor si han sido consensuadas con los propios chicos.

En definitiva, más vale prevenir que curar. Y si nos dormimos en los laureles, cuando llegue la adolescencia y nos despierte de golpe, no vamos a ser capaces de reaccionar a tiempo. Y en plena revolución puberal, no podremos esperar de nuestros hijos conductas y actitudes que durante toda la infancia no nos hemos preocupado por inculcar.

Día “P”

Escrito por Isabel Rubio el 8 octubre 2014 dentro de General | Lea el primer comentario

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La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha considerado oportuno crear un Día en el que se recuerde en todo el Estado el papel de nuestra especialidad, el de los profesionales pediátricos y el mantenimiento de la calidad de la atención pediátrica como garante de la mejor salud infantil,  conmemoración que no existía en nuestro país. Este año se eligió el 8 de octubre como el DÍA NACIONAL DE LA PEDIATRÍA y el lema: ”El pediatra, uno más de la familia”.

Mal tenemos que estar para necesitar llamar la atención sobre la Pediatría y la figura del pediatra. Yo os remito a una entrada anterior: Ser pediatra de cabecera, esa es mi vocación.

Os dejo con el vídeo de presentación que la AEP ha realizado con motivo de este día:

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