Bebidas vegetales: sepamos de qué hablamos

Escrito por Isabel Rubio el 24 agosto 2015 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General | Sea el primero en Comentar este post

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Como sabéis, uno de los blogs que recomiendo es el del Dr. Isidro Vitoria: Pediatría y Nutrición Infantil.
Pues bien, el pasado día 3 de agosto publicaba la primera de una serie de entradas que va a dedicar a las “Bebidas de moda” y empieza por la “leche” de arroz.

Precisamente hoy un padre me preguntaba en la revisión de los 12 meses por estas “leches”. No las recomiendo. De entrada hay que aclarar que no son leches, son bebidas vegetales, de soja, almendras, arroz… y hay que conocer su composición, pero tampoco basta esto, porque pueden ir enriquecidas en calcio, por ejemplo, pero éste se absorba mal y por tanto no ser la fuente de calcio que a una leche se le pide. Los riesgos nutricionales que conllevan también hay que conocerlos.

De todo ésto sabe mucho el Dr. Vitoria y esperamos que nos lo vaya aclarando en sucesivas entradas, para que no nos dejemos llevar por modas y tomemos decisiones responsables y bien documentados.

Viajar seguro con niños: cambia la legislación

Escrito por Isabel Rubio el 15 agosto 2015 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: El recién nacido, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

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Verano, Vacaciones y Viajes, tres palabras que van unidas, por eso es hora de repasar las novedades en la legislación y los sistemas de retención infantil para viajar de forma segura con nuestros hijos.

Empezamos por la legislación: el pasado 18 de julio se publicaba en el B.O.E. el Real Decreto 667/2015, de 17 de julio, por el que se modifica el Reglamento General de Circulación del 2003, en lo que se refiere a cinturones de seguridad y sistemas de retención infantil homologados, que deben incorporar las últimas mejoras técnicas. Este real decreto entrará en vigor el 1 de octubre de 2015 y la falta de instalación o la no utilización de los sistemas de retención infantil homologados tendrá consideración de infracción grave o muy grave.

Recoge la necesidad de exigir que se instale el sistema de retención infantil de acuerdo a las instrucciones del fabricante a través de un manual, folleto o publicación electrónica, en donde se indicará de qué forma y en qué tipo de vehículos se pueden utilizar de manera segura. Esta previsión se debe a que actualmente conviven en el mercado dispositivos de retención infantil que deben instalarse en el sentido de la marcha y otros que han de disponerse en sentido contrario, motivo por el que no es posible establecer una regulación única para todos ellos, de manera que, para garantizar una correcta y segura instalación de todos ellos, es preciso establecer que ésta deberá realizarse siguiendo las instrucciones del fabricante.

Se refuerza también la protección de los niños de estatura igual o inferior a 135 centímetros cuando viajen en un vehículo de hasta nueve plazas incluido el conductor, al establecer la obligación de que ocupen los asientos traseros, admitiendo como únicas excepciones que el vehículo no disponga de asientos traseros, éstos ya se encuentren ocupados por menores de edad en sus mismas condiciones, o no sea posible la instalación en los asientos traseros de todos los sistemas de retención. Únicamente en dichas circunstancias excepcionales estos menores podrán ocupar el asiento delantero del vehículo debiendo utilizar, en todo caso un sistema de retención homologado adaptado a su talla y peso.
El objetivo de estos cambios es imponer como prioridad que el menor que no alcance esa estatura ocupe siempre el asiento trasero del vehículo, en el que la posibilidad de sufrir lesiones en caso de accidente es considerablemente menor que en los asientos delanteros.
En caso de que ocupen los asientos delanteros y el vehículo disponga de airbag frontal, únicamente podrán utilizar sistemas de retención orientados hacia atrás si el airbag ha sido desactivado.

En cuanto a los sistemas de retención infantil también hay cambios desde julio del 2013: Un comité de expertos designado por la UNECE (Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa) recibió el encargo de adecuar el reglamento 44/04 sobre sillas de seguridad infantil a los nuevos avances en materia de seguridad. En vista de que los cambios eran muy importantes, se tomó la decisión de crear un nuevo reglamento: ECE R129, también conocido como “i-Size”, puesto que las sillitas de seguridad se clasifican por la altura del usuario en vez de por su edad o peso.

Este nuevo reglamento Europeo, aunque convivirá con la actual regulación R44/04 hasta el 2018, pretende incrementar aún más el nivel de seguridad para los niños que viajen en automóvil. Las sillas aprobadas según el reglamento i-Size proporcionan las siguientes mejoras importantes en seguridad:

  • Mayor protección para la cabeza y el cuello de los bebés y niños pequeños por la obligatoriedad de instalar la silla en sentido contrario a la marcha hasta los 15 meses.
  • Sustitución de la actual clasificación por grupos de peso por un intervalo de estatura. Cada fabricante deberá indicar entre qué estaturas está recomendada cada sillita.
  • Se requiere el uso del sistema de anclaje Isofix y se unifican criterios de compatibilidad entre fabricantes de automóviles y de sillas de seguridad infantil: la combinación de SRI y asiento del automóvil i-Size serán de categoría “Universal”.
  • Introducción del Side Impact Test (ensayo de choque lateral) como prueba obligatoria para obtener la homologación, importante mejora en materia de seguridad ya que la mayoría de accidentes de tráfico se producen en estas circunstancias.

¡AL AGUA PATOS!

Escrito por Isabel Rubio el 2 agosto 2015 dentro de Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, Enfermedades de la Infancia, General | Sea el primero en Comentar este post

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Ayer sábado en el Suplemento de Salud del periódico Información, la Dra. Alba Pascual Archilla. MIR Pediatría del Hospital de Elche que está en rotación con nosotros publicaba este artículo. ¡Gracias Alba!

Una de las principales noticias en esta época del año, que ocupan los telediarios y conversaciones de nuestros hogares, son los ahogamientos. La Organización Mundial de la Salud refiere que la mayor tasa de muertes por ahogamiento en España se da en los menores de 5 años y que son una de las 10 principales causas de muerte en todo el mundo entre los 1 y 24 años de vida.
¿Qué mejor forma de ayudar a prevenirlo que enseñando a nuestros pequeños a nadar desde bien temprano?  Los pediatras recomendamos que es una de las capacidades que el niño debe adquirir en su desarrollo, tan importante como gatear y andar cuando la fisiología humana lo permite.

Está demostrado que la vigilancia de personal cualificado en nuestras playas y piscinas es un factor importante, pero no suficiente. Se desconoce el número de personas atendidas y las actividades de prevención exitosas por parte de los socorristas, que sin duda son elevadas, y esto es debido a que los únicos datos publicados son aquellos que acaban en tragedia. Pero la mayoría de los ahogamientos ocurren en piscinas privadas, en apenas unos minutos de descuido, por ello insistimos en la necesidad de vigilancia continua por un adulto, que las piscinas estén valladas y una tarea más para padres y niños en estos meses de verano: flotar, nadar, aprender a sumergirse bajo el agua durante unos segundos,…¡qué mejor juego para hacer con nuestros hijos!.

Y ya que ha llegado la hora del baño…¡cuidemos también nuestros oídos! Las otitis externas o, también llamadas, “otitis de piscina” son una de las consultas más frecuentes en los servicios de atención primaria pediátrica entre Julio y Septiembre. Los síntomas que nos deben hacer sospechar esta patología son: dolor intenso de oído que aumenta con la movilización del pabellón auricular y al presionar en el trago (entrada del conducto auditivo externo). A veces puede aparecer un exudado purulento. Ante estos signos y síntomas, podemos administrar un analgésico, tipo ibuprofeno o paracetamol y acudir a un servicio sanitario.
Es fundamental tener unos conceptos claros a modo de prevención de estos cuadros, tan frecuentes en los niños y adolescentes: No utilizar bastoncillos para limpiar los oídos ni jabones muy detergentes, ya que pueden alterar los epitelios del conducto auditivo y favorecer infecciones; evite taponar el oído de forma continua con algodón u otros medios que mantienen la humedad; es importante que los oídos queden lo más secos posibles cuando acabe el tiempo del baño y, para ello, existen unos sprays de alcohol boricado, disponibles en farmacias, que han de aplicarse diariamente después del baño, evitando que el oído quede húmedo y crezcan las bacterias. Si presenta un oído propenso a otitis externas utilice tapones  que se adapten perfectamente al conducto y evite la entrada de agua que contengan productos químicos muy irritantes (como el cloro); y por último, pero no menos importante, haga oídos sordos a remedios caseros en forma de gotas o similar, que no sean aconsejados por un médico.

¡El verano está para disfrutarlo!

Otras entradas anteriores sobre el tema:

Los niños, con ropa mejor

Escrito por Isabel Rubio el 20 julio 2015 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

 

Hablaba en la entrada anterior de fotoprotectores en la infancia. Pues bien, necesito retomar el tema para empezar por el principio, para hablar de la protección más fácil, lógica y eficaz: taparnos con ropa que, junto a ponernos en la sombra, también es la más barata.
No estoy de broma, cada año recomiendo más a los padres que lleven a los niños con ropa a la playa o a la piscina, sobre todo a los más pequeños.
Recuerdo en mi infancia, cuando no debían existir fotoprotectores, bañarme con camisa por mi piel tan blanca, a pesar de lo cuál cada año me quemaba. Hoy afortunadamente disponemos de tejidos con factor de protección ultravioleta (FPU), el equivalente al factor de protección solar (FPS) de las cremas solares.

La primera normativa publicada sobre los métodos para determinar el factor de protección ultravioleta (FPU) de la ropa fue el Standard Australia/Nueva Zelanda, que establece una clasificación según el FPU:
Tejido con FPU entre 15-24 se considera una buena protección porque transmiten entre un 4,2-6,7 % de radiación UV.
Tejidos con FPU entre 25-39 se considera una protección muy buena porque transmiten entre 2,6 y 4,1 % de radiación UV.
Tejidos con FPU = o >40 se considera una protección excelente porque transmiten menos del 2,5 % de la radiación UV.

Aumenta cuanto menores son los espacios entre los hilos y mayor es el peso y grosor del tejido: el algodón, viscosa y lino, por ejemplo, tienen menos FPU que nailon, lana, seda y poliéster. Es mayor en los colores oscuros que en los claros. Una tela de las que menos rayos ultravioleta deja pasar es la vaquera azul marino o negra; una camiseta blanca de algodón ofrece una protección 12 y una negra 20. También varía el FPU con la humedad: el FPU disminuye cuando el algodón está húmedo; siguiendo con el ejemplo de la camiseta blanca, si nos bañamos con ella el FPU baja a 2. Por el contrario, el lavado aumenta el FPU en el algodón y también los tintes aumentan de tres a cinco veces el grado de protección de un tejido, sobre todo los tintes de color oscuro.

Por tanto, una cosa es combatir el calor con ropas frescas, tejidos naturales y claros y otra protegernos de las radiaciones. Si queremos usar la ropa como protección solar tendríamos que usar prendas de vestir frescas, ligeras, que cubran la mayor superficie corporal y con FPU mayor de 30, pero no es fácil, pues tienen un UPF > 30 las prendas con más del 70% de lana, o la lycra que tiene un FPU de 50 y no es plan de vestir a nuestros niños o a nosotros mismos con esos tejidos oscuros con la que está cayendo.

La solución pasa por combinar que el tejido sea transpirable y que no de calor y por otro que bloquee la radiación ultravioleta. La industria lleva ya unos años en ello y hoy día disponemos de ropa, bañadores, gorras, camisetas, camisas y pantalones, con alto nivel de protección, estén secos o mojados. Son ya muchas las marcas y tiendas que ofrecen esta ropa, lo indica en su etiquetado, con precios razonables y creo que es una buena alternativa para el tiempo del baño o de las actividades al aire libre.

Fotoprotección en la infancia: ¿somos unos histéricos de la fotoprotección?

Escrito por Isabel Rubio el 5 julio 2015 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General | Sea el primero en Comentar este post

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Los casos de cáncer de piel aumentan cada año y aunque afectan a los adultos, los expertos vuelven a incidir en que el principal desencadenante del cáncer de piel es la exposición excesiva a los rayos ultravioleta, por lo que es muy importante lograr una mayor concienciación social acerca de un cambio de hábitos de exposición solar.

Empezamos por la infancia, porque es un tiempo de gran exposición solar (se estima que entre el 50 y el 80% del daño ocasionado por el sol que un individuo sufre a lo largo de su vida se produce durante su infancia y adolescencia) porque está demostrado que la piel de un niño es más susceptible al daño derivado de la luz solar, y porque sus mecanismos de defensa son menos eficaces.

Nuestra piel tiene “memoria” y almacena las sucesivas veces que hemos sometido nuestra piel a un sol excesivo. Sabemos que la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, y es esta radiación acumulada durante la infancia la que implica el mayor riesgo. Por eso, año tras año, al llegar a esta época volvemos a insistir en la necesidad de una correcta fotoprotección.
Llamamos fotoprotección endógena a todos aquellos mecanismos naturales de protección frente el daño celular que puede ocasionar la radiación ultravioleta y fotoprotección exógena a las acciones que podemos utilizar externamente para proteger la piel del sol, como la ropa, gafas de sol o las cremas protectoras.

¿Qué tipos de fotoprotectores hay?:
Los fotoprotectores se dividen en fotoprotectores físicos y químicos. Los químicos absorben la radiación UVA, otros absorben la UVB o ambos tipos de radiación. Los fotoprotectores físicos o pantallas minerales actúan como una barrera física, absorbiendo y dispersando la radiación ultravioleta, así como la luz visible y los infrarrojos.
Los fotoprotectores sólo son beneficiosos si se usan de forma adecuada: aplicarlos unos 30 minutos antes de la exposición solar y reaplicarlos cada 2 horas o bien tras actividades que puedan eliminarlos de la piel como el ejercicio intenso, tras nadar o secarse con la toalla.

¿Qué es el factor de protección solar (FPS)?:
El FPS es un índice que mide la capacidad protectora de un filtro frente a los efectos nocivos del sol. El número del FPS indica la relación entre el tiempo que podemos estar expuestos al sol antes de aparecer eritema solar con el fotoprotector respecto al tiempo que tardaría en aparecer sin el fotoprotector. Así un FPS de 30, por ejemplo, indica que con el filtro el eritema solar tardaría 30 veces más tiempo en aparecer que sin él.
La FDA (Food and Drug Administration de EEUU) no recomienda el uso de fotoprotectores en menores de 6 meses, por tanto a estas edades deben cubrirse con ropa. En los mayores de 6 meses se deben usar filtros de FPS > o = 25, que cubran UVA y UVB y que sean resistentes al agua y al sudor.

Volvemos a recordarnos las medidas de prevención de sentido común: no tomar el sol de 11 de la mañana a 4 de la tarde; utilizar protección solar superior al 15, un factor 30 es suficiente; tampoco superior a 50 porque no aporta nada y utilizar el protector solar, al menos, 30 minutos antes de tomar el sol. Nunca utilizar aceites solares, según los dermatólogos habría que prohibirlos. Exponerse al sol progresivamente; utilizar gafas solares, gorros y camisetas en caso de permanecer mucho tiempo en la playa.

Aunque volveré con el tema de la ropa, dejo el enlace con una entrada anterior que os puede interesar: Hablemos de ropa y protección solar.

 

Las cápsulas de detergente, atractivas y peligrosas

Escrito por Isabel Rubio el 24 junio 2015 dentro de General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

El Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones no intencionadas en la Infancia de la Asociación Española de Pediatría se ha hecho eco de la campaña contra la forma de comercialización en cápsulas del detergente líquido; son productos para el lavavajillas y lavadoras que están concentrados, rodeados de una película plástica que se deshace en contacto con el agua. Si un niño lo muerde, o se lo introduce en la boca, de forma instantánea derrama el contenido, que al ser líquido actúa de forma inmediata. Además se han comercializado en colores vivos, brillantes y del tamaño de una chuche.

Como sabéis, una de las lesiones accidentales frecuentes en niños son las intoxicaciones. Las más frecuentes son las producidas por medicamentos y, en segundo lugar, las debidas a productos de limpieza. Las cápsulas de detergente pueden producir lesiones por ingestión y por contacto con la piel o con los ojos. Los problemas médicos referidos en la literatura son muy variados, desde irritación de mucosas hasta edema pulmonar y coma, habiéndose informado casos de fallecimiento.

Sabemos la recomendación de “mantener fuera del alcance de los niños” y además nos lo recuerda en el etiquetado el fabricante, obligatorio en todos los productos potencialmente tóxicos, y que somos los padres los que debemos guardar estos productos en estanterías altas fuera del alcance de nuestros hijos, pero no tienen ningún sentido el hacerlos atractivos para los niños y además existe una reglamentación para los productos tóxicos destinada a evitar que el niño se sienta atraído por ellos.

En el Real Decreto 770/1999 se aprueba la Reglamentación técnico-sanitaria para la elaboración, circulación y comercio de detergentes y limpiadores, y figura literalmente en el artículo 8, punto 4: “No se permiten productos que tengan una forma, un olor, un color, un aspecto, una presentación, un etiquetado, un volumen o un tamaño, tales que sea previsible que los consumidores, en particular los niños, los confundan con productos alimenticios y por ello los lleven a la boca, los chupen o los ingieran”.

Por tanto es de justicia que se obligue a los fabricantes a modificar la presentación.