Halitosis en los niños


Halitosis es lo que habitualmente llamamos “mal olor de boca” o “mal olor del aliento”.

La mayoría de las veces la halitosis no es debida a una situación patológica, pero a los padres les preocupa por si es la manifestación de algún problema en el niño o por lo desagradable o, en el caso de adolescentes, porque supone un problema de aislamiento y rechazo social.

En el 90% de los casos, el mal olor tiene su origen en la boca.
El mal olor del aliento se debe, principalmente, a la presencia en la cavidad bucal de compuestos volátiles de sulfuro (CVS) que son el resultado de la actividad de la microflora que hay en el dorso posterior de la lengua sobre restos alimenticios; allí, unas 82 especies producen estos CVS, amparadas en un ambiente entre fisuras y papilas mucosas, con baja concentración de oxígeno y protegidas del efecto de limpieza de la saliva. Especies con nombres como Phorphyromonas gingivalis, Prevotella intermedia, Prevotella loescheii, Treponema denticola… implicadas también como agentes causales de enfermedad periodontal. Los CVS, además de producir un olor desagradable, tienen efectos nocivos sobre las encías.
Es bastante normal que recién levantados niños y adultos tengan mal aliento, durante el sueño la saliva es escasa para mantener limpia la cavidad bucal, pero generalmente desaparece tras el desayuno y cepillado dental posterior. También en infecciones de la boca, como en las gingivoestomatitis que padecen los niños, hay mal olor.

Por tanto debemos insistir en una higiene bucal adecuada, cepillándose los dientes, y encías después de cada comida, corrección de las caries si existen, empleo de limpiador lingual, en los más mayores uso de seda dental al menos una vez al día, a ser posible por las noches y enjuagues mañana y noche con colutorios, por ejemplo con clorhexidina o cloruro de zinc (el uso de colutorio creo que debe ser por prescripción facultativa). En resumen, contra la halitosis: higiene, higiene e higiene bucodental.
Es importante también beber agua en abundancia, consumir frutas (y añado: morder frutas), o masticar chicles (siempre sin azúcar) para conseguir que la boca genere saliva, ya que ésta es la encargada de eliminar las bacterias bucales.

Aunque, en general, la halitosis puede ser síntoma de patologías extraorales sólo en un 10% de los casos: infecciones de vías respiratorias altas como rinitis, adenoiditis, amigdalitis, sinusitis…en los niños pequeños creo que este porcentaje es mayor. Más raramente la causa es una bronquitis, bronquiectasias, problemas digestivos o diabetes, pero en estos casos habrá otros síntomas mucho más llamativos que la halitosis que orientarán el diagnóstico.
En los más pequeños debemos pensar también en la posibilidad de un cuerpo extraño en naríz, sobre todo si al mal aliento se une rinorrea mucopurulenta o sanguinolenta en una sola fosa nasal.

Determinados alimentos como el ajo, la cebolla o queso son productoras de CVS, no sólo bucal sino también en el intestino delgado, donde son absorbidos y posteriormente eliminados con el aire que espiramos, es decir, será una halitosis bucal y también pulmonar, pero será transitoria, sólo tras la ingesta de dichos alimentos.

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