Uso de pantallas en adolescentes en situación de vulnerabilidad social

Publicado hoy en el diario Información

Tras leer que los adolescentes de hogares con menos ingresos, pasan ante pantallas casi tres horas más al día que los de hogares de clase alta, busco más información.
Encuentro el informe que Cáritas ha publicado este año, financiado por el Ministerio de Sanidad, “Impacto de las pantallas en la vida de la adolescencia y sus familias en situación de vulnerabilidad social”.
Es una investigación a nivel nacional. La población objeto de estudio son adolescentes entre 12 y 17 años procedentes de familias en situación de vulnerabilidad social, que están cursando sus estudios de secundaria y que participan en distintos programas y proyectos de familia e infancia de Cáritas Diocesanas.

Se trata de conocer el tipo de consumo de pantallas que hacen los adolescentes y cómo estas influyen en diferentes ámbitos de su vida, especialmente en el ámbito educativo.
Saber cómo los jóvenes y las familias interactúan con las pantallas permitirá una prevención temprana de los riesgos asociados a comportamientos adictivos. Ese es el objetivo final del estudio.

Veamos algunos datos:
La práctica totalidad de la adolescencia acompañada por Cáritas, mas del 99%, tienen contacto diario con las pantallas, siendo el teléfono móvil el dispositivo central. El 96% cuentan con móvil propio y tenerlo es el pistoletazo de salida al mundo digital y virtual. Consideran el móvil una extensión de sí mismos y un compañero inseparable y vital para su día a día. La edad media de acceso a su propio dispositivo móvil se fija en los 11,4 años, WhatsApp a continuación y en redes sociales como Instagram ya han abierto perfiles a los 12,7 años. Estas aplicaciones son para mayores de 16 años.

En las Redes Sociales (RR.SS.) un 30 % están conectados a diario más de 3 horas y en los fines de semana ese porcentaje se eleva al 42%. Ellas son las que más tiempo pasan en esta actividad.
También hay diferencias en el uso de videojuegos entre chicos y chicas: siete de cada diez chicos juegan todas las semanas y el 31% todos los días. Las chicas los usan mucho menos.

Durante los fines de semana el 36,7% de lo adolescentes pasan más de seis horas diarias ante el móvil, cifra que marca el uso abusivo.
Y uno de cada cinco jóvenes está en riesgo de tener un uso adictivo. Como factores de riesgo señalan: la no realización de actividades de ocio y tiempo libre de carácter presencial, el abuso de pantallas por parte de los progenitores o la existencia de dificultades de convivencia familiar en el hogar. También observan que la adolescencia que forma parte de las familias con menos ingresos mantiene tasas de uso adictivo de Internet más altas que la de aquellas familias con niveles de renta más alta.

En cuanto a normas en la familia, cerca de la mitad de los adolescentes encuestados afirman que no tienen normas ni sobre el horario de uso (45%) ni sobre las RR. SS. que pueden o no utilizar (56%) ni de los videojuegos que usan. A su vez un tercio de ellos consideran que sus padres o madres abusan del uso de las pantallas.

¿Cómo repercute el uso y posible abuso de pantallas en el rendimiento escolar?. Para valorarlo toman dos indicadores: absentismo y número de suspensos.
El 32,7 % de adolescentes que usa más de seis horas diarias el móvil en RR.SS. y videojuegos, ha tenido episodios de absentismo escolar y el número de episodios ha sido casi el doble que el resto de adolescentes estudiados.
Casi seis de cada diez adolescentes que hacen un uso adictivo de las pantallas suspenden tres o más asignaturas.
Y un último dato: En los hogares donde ninguno de los progenitores tienen estudios obligatorios la tasa de adolescentes que consumen más de seis horas diarias en las RR. SS. es el doble que en el resto de la población estudiada.
Abrumadores los datos. ¿Redefinimos lo que significa la brecha digital?.

Comedor escolar: salud, educación y protección social

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Hace unos días la ONG Save the Children presentaba su último informe: Garantizar comedor escolar sano y gratuito a toda la infancia en riesgo de pobreza.

El estudio analiza la cobertura de los comedores escolares en España y compara la tasa de riesgo de pobreza en cada comunidad autónoma con el porcentaje de alumnos con ayuda de comedor. Los datos analizados son del curso 2019-2020.

Solo Euskadi atiende a todos los menores en riesgo de pobreza. El resto de Comunidades tienen más niños en riesgo de pobreza que niños becados.
En la Comunidad Valenciana, mientras la tasa de riesgo de pobreza es del 24.6%, la cobertura de las ayudas a comedor alcanza al 18,3 %. Esto supone que miles de niños, niñas y adolescentes sin recursos no tienen acceso a la beca de comedor en nuestra Comunidad. Una situación que debemos denunciar.
Pero además, en junio del 2021, los Estados miembro de la Unión Europea aprobaban la Garantía Infantil Europea. Con ella nos comprometíamos a que toda la infancia en situación de vulnerabilidad tuviera acceso a servicios clave, entre ellos, comedor escolar. Se garantizaba así una comida gratuita al día en el colegio.

El comedor escolar tiene como objetivo proporcionar alimentación saludable a la población infantil y adolescente. Es una medida eficaz que mejora su nutrición y salud cumpliendo además un importante papel educativo. Pero si hablamos de familias con rentas bajas aún es más importante asegurarles el acceso al comedor escolar. Es de sobra conocido que el sobrepeso afecta principalmente a las familias de menor renta. Según el informe “Adiós a la dieta Mediterránea” realizado también por Save the Children y presentado el pasado mes de abril, “la obesidad casi se duplica en las familias de renta baja frente a la de hogares acomodados”.
Se da la paradoja que siendo los centros públicos los que tienen la población más desfavorecida, el número de alumnado en comedores es mucho menor que los concertados o privados.
Parten de casi la misma cobertura en el primer ciclo de Infantil, pero en el segundo ciclo es de 55% en concertados/privados frente al 38% en públicos; en Primaria 48% frente al 36%. Y en Secundaria el abismo es mucho mayor: 1 de cada 10 institutos públicos tienen servicio de comedor, mientras que lo ofrecen 9 de cada 10 centros privados con ESO.
En la Comunidad Valenciana sólo el 5,3% de los centros públicos de secundaria ofrecen comedor escolar, lejos de comunidades como Euskadi, donde un 68,5% de los centros lo ofertan.

Este es uno de los problemas con que nos encontramos: el escaso alumnado de los centros públicos que tienen acceso al comedor escolar. Para empezar no hay servicio de comedor en muchos centros educativos y la jornada continua no ha venido precisamente a favorecer su uso.
Otro problema es que las ayudas son insuficientes. En nuestra Comunidad no hay un presupuesto asignado para cubrir a todos los solicitantes. El umbral máximo de renta que se exige a las familias para obtener la gratuidad del comedor es 12.768 euros al año para un hogar de cuatro miembros. Son unos niveles de renta muy bajos, inferiores a las cifras consideradas umbral de la pobreza. Pero además, se empiezan a repartir ayudas desde las rentas más bajas y hasta que se agote el presupuesto. De esta forma, familias que aún cumpliendo los requisitos pueden quedarse sin beca.

El comedor es un servicio escolar indispensable para muchos niños, niñas y adolescentes, añadiendo a su papel nutritivo y educativo, el de protección social.
Los beneficios de las ayudas de comedor, al contribuir a mitigar las desigualdades sociales, tienen una gran repercusión. Hay estudios que muestran que el acceso a comedor escolar implica mejoras en el rendimiento e incluso menor abandono escolar.

Para cambiar la situación actual Save the Children propone dedicar parte de los fondos europeos de recuperación a construir más comedores y sufragar estas ayudas. Es especialmente necesario en institutos de secundaria y en centros educativos que escolarizan alumnado en desventaja, “asegurando el comedor escolar gratuito como derecho a toda la infancia y adolescencia en situación de pobreza, al igual que hacen otros países europeos”.

¡Qué poco duermen nuestros adolescentes!

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Recientemente la Asociación Española de Pediatría y las dos Sociedades Pediátricas de Atención Primaria, SEPEAP y AEPap, alertaban sobre los problemas de sueño en adolescentes, una realidad que afecta decisivamente su salud, su bienestar.
Según refieren, el 15% de adolescentes no tiene un horario regular de sueño durante los días escolares. Y una mayoría abrumadora dice tener problemas para dormir.

Por naturaleza el adolescente es noctámbulo, su dificultad para acostarse pronto y levantarse temprano es pura biología. Los horarios escolares juegan en su contra.
Además, en las últimas décadas, ha ido disminuyendo la duración del sueño de los niños y adolescentes debido fundamentalmente al uso de pantallas. Los móviles, tablet u ordenadores son usados en las horas previas a dormir y en su dormitorio, quitándose horas de sueño. Pero hay más: por un lado la luminosidad de las pantallas hace que se produzca menos melatonina, la hormona del sueño. Por otro lado la actividad que les genera el estar conectados, navegando, en redes sociales o jugando on line, dificulta que concilien el sueño y éste es de peor calidad.

Hay estudios que demuestran que “niños, niñas y adolescentes que tienen móvil, duermen menos que los que no lo tienen.»
Es muy habitual usar los dispositivos por la noche, denominándose Vamping a la práctica de trasnochar para seguir conectado a internet y Phonbie (de phone+zombie) a los adolescentes que mantienen conexión durante la noche. Por eso es necesario educar en el uso responsable de las tecnologías. Establezcamos normas, pongamos límites. Y seamos un modelo para ellos.

Recordemos que el sueño es un hábito de vida saludable tan importante como la alimentación, jugando un papel fundamental en la infancia y adolescencia. Como dice la Dra. M.I. Hidalgo, pediatra de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, “Dormir un número adecuado de horas, de forma regular, se asocia con mejores resultados en salud: mejor atención, conducta, aprendizaje académico, consolidación de la memoria, regulación de las emociones, calidad de vida, salud mental y física.”
Por el contrario, a menor tiempo de sueño o patrones de sueño irregular, peor rendimiento escolar. Está estudiada la relación entre el déficit crónico del sueño y la menor habilidad motora, menor memoria, menor atención y dificultad en la resolución de problemas.

En cuanto a las necesidades diarias de sueño no podemos fijar una cifra exacta de normalidad. Es variable, entre 7 y 11 horas. Si durante el día está somnoliento, o bien los fines de semana necesita dormir más de dos horas extra serían signos de alerta sugestivos de que no está durmiendo lo que necesita.

Para terminar, en relación al sueño es recomendable:
* Mantener una rutina respecto a hora de acostarse y levantarse
* Evitar el ejercicio físico al menos 2 horas antes de irse a la cama
* Evitar el consumo de bebidas estimulantes sobre todo por la tarde-noche
* No usar dispositivos al menos una hora antes de irse a dormir
* No llevar dispositivos a la cama. Acordar una hora para guardarlos y dejarlos en un lugar común como el salón, nunca en el dormitorio. No hay excusa con que lo usen de despertador
* Dormir a oscuras.

¿Sarna?

 

                                     

                                    Publicado en el diario Información
Desde hace semanas viene apareciendo en los medios de comunicación la existencia de casos de sarna, como si fuera algo antiguo y olvidado que resurge de nuevo. En nuestras consultas, como en la de adultos, es una patología en aumento en los últimos años. 

Pues sí, la sarna o escabiosis es una de las parasitosis cutáneas más frecuentes en nuestro medio, junto con la infestación por piojos. Está producida por un ácaro, Sarcoptes scabiei hominis, que habita y se reproduce bajo la capa superficial de la piel. Es muy contagioso. Sólo afecta a los seres humanos, por tanto nada tiene que ver con los animales domésticos.

La mayoría de los contagios se producen por contacto directo, piel con piel. También a través del contacto con ropa interior, ropa de cama o toallas usadas recientemente por la persona infestada. En los tejidos, el ácaro es capaz de sobrevivir unos 4 días. Por todo esto es habitual que acaben afectados todos los miembros de la familia. Cualquiera puede contagiarse de sarna.

Tras el contagio y pasado el periodo de incubación, que puede durar entre dos a seis semanas, aparece una erupción cutánea. Son pequeñas ronchas por todo el cuerpo, sobre todo entre los dedos, las muñecas o las nalgas, que causan un picor intenso, más acentuado por la noche. El prurito hace que se rasquen mucho y por eso veremos lesiones por rascado. En los bebés afecta también al cuero cabelludo y a plantas de manos y pies, que presentan lesiones pustulosas. Si además observamos los llamados “surcos acarinos”, pequeños túneles de unos milímetros debidos a la migración del ácaro bajo la piel, el diagnóstico está claro.

Afortunadamente disponemos de un tratamiento efectivo. Debemos aplicar crema de permetrina al 5% para “matar” al ácaro. Se debe poner en capa fina por toda la piel, que tiene que estar limpia y seca, desde el cuello hasta los dedos de los pies. Hay que hacerlo bien, sin que quede ninguna zona sin crema, sobre todo entre los dedos, genitales externos e ingles. En menores de 2 años también se debe aplicar en la cabeza, con cuidado que no entre en ojos o boca. Debe dejarse de 8 a 12 h., por lo que se aconseja hacerlo antes de acostarse, así actúa durante la noche. Al día siguiente una ducha con jabón eliminará los restos de la crema. Repetiremos exactamente lo mismo a los 7-10 días. También hay que quitar el picor con un antihistamínico. Es importante saber que el picor y las lesiones en piel pueden seguir unas tres o cuatro semanas tras aplicar el tratamiento. Si es así mantenemos la medicación frente al prurito.

Se debe tratar a todos los miembros de la familia, tengan o no picor, y todos al mismo tiempo. También recomendamos lavar la ropa en agua caliente (más de 50º) y si no es posible, guardarla en bolsa cerrada de 4 a 8 días y después lavarla normalmente. También puede optarse por meterla en el congelador (-18º) durante 5 horas. Usaremos insecticida para alfombras, sofá o el interior del coche.

Es importante saber que dejan de ser contagiosos pasadas 8 horas de aplicado el tratamiento. Por tanto pueden incorporarse a la escuela al día siguiente.

¿Les quitamos ya las mascarillas?

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Vuelvo a hablar de COVID y sepan que me he resistido durante meses. El motivo es que el pasado 14 de febrero, la Asociación Española de Pediatría (AEP) publicaba un nuevo documento posicionándose con relación a la retirada progresiva de mascarillas en las escuelas. Ha sido realizado por el Grupo de Trabajo de la AEP para la Reapertura de la Escolarización y han contado con la colaboración de profesionales del Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona y de la Universitat Politècnica de Catalunya.

El calendario a seguir sería:
* Retirada de la obligatoriedad del uso de las mascarillas en exteriores para todos los alumnos y alumnas.
* Retirada progresiva de la obligatoriedad del uso de mascarillas en interiores, con un refuerzo de los protocolos de ventilación, siguiendo el siguiente orden cronológico y por grupos de edad: Primero y segundo de Primaria a partir del lunes 28 de febrero. Tercero y cuarto de primaria a partir del lunes 14 de marzo. Quinto y sexto de primaria a partir del lunes 28 de marzo. Educación Secundaria Obligatoria (ESO) a partir del lunes 25 de abril. Bachillerato a partir del lunes 9 de mayo.

También se insiste en continuar fomentando la vacunación contra la COVID-19, sobre todo entre los menores de 12 años. Respecto a las cuarentenas: restringir la obligatoriedad a 7 días; únicamente a aquellos niños confirmados positivos, eliminando todas las recomendaciones actuales.

Veamos las razones que han llevado a estas propuestas:
En primer lugar asistimos a un cambio en el manejo de la pandemia en nuestro país. Con la menor virulencia de la variante ómicron y la elevada cobertura vacunal se propone “normalizar la transmisión”. Los esfuerzos se centrarán en proteger a los más vulnerables y en detectar de forma ágil brotes, cambios en las tendencias epidemiológicas y cambios en el comportamiento del virus o de las variantes que puedan aparecer.

En segundo lugar la población infantil, afortunadamente, ha enfermado de forma leve o con infecciones asintomáticas y urge retirar las mascarillas a niños y niñas. Logopedas y pediatras hemos alertado de la repercusión negativa de su uso para el aprendizaje, el lenguaje, las relaciones y la socialización. Si desde el 10 de febrero ya no es obligatorio para todos llevarla en exteriores y sólo recomendable en aglomeraciones, no podemos mantenerla en los patios de los colegios.

En tercer lugar sabemos, a estas alturas, que la capacidad de infectar de la población infantil sigue un patrón edad-dependiente, es decir, va aumentando progresivamente con la edad. Como el uso de mascarillas solo es obligatorio a partir de los 6 años, podemos comparar el riesgo de infección entre los que no usan mascarillas (educación infantil) y los que sí (educación primaria). Sobre todo en la comparación P5 (sin mascarilla) y 1º Primaria (con mascarilla) que son casi similares en edad, “la transmisión en P5 debería ser claramente superior si las mascarillas fuesen el principal factor que mitiga la transmisión, hecho que no se observa en nuestro análisis”. Por todo esto realizar en las escuelas una desescalada más rápida de mascarillas en interiores y monitorizar el impacto, nos puede servir «como espejo para el resto de la sociedad” cuando la situación epidemiológica lo permita.

Es necesario destacar el cumplimiento de las medidas frente a la COVID-19 en los centros docentes de nuestro país; escolares, docentes y familias han sido un ejemplo. Por lo bien que lo han hecho se ha podido realizar un registro de datos de lo ocurrido en nuestros colegios en estos dos años y nos permite plantear ahora estas medidas, que deben ir unidas a una monitorización estrecha del impacto de esta desescalada.

Acceso al documento completo: Posicionamiento de la AEP con relación a la retirada progresiva de mascarillas en las escuelas.

Juntos por una Internet mejor

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El pasado 8 de febrero se celebró en todo el mundo el Día de Internet Segura. Este año, con el lema “Juntos por una Internet mejor”, pone el foco en la seguridad y en el uso responsable.

No puedo dejar pasar esta oportunidad para reflexionar sobre cómo estamos educando en el uso de las pantallas. Hoy por hoy recae totalmente en padres y madres la responsabilidad de educar, de guiar a sus hijos e hijas en el buen uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). No podemos mirar a otro lado, las pantallas están aquí y son otro aspecto en el que tenemos que educar.

Para educar hay que implicarse, sentirnos responsables de la educación, ser coherentes, comprometernos… por tanto hay que dedicarle tiempo. Y en la educación en el buen uso de las TIC obliga además a formarnos; requiere una puesta al día constante para acompañar a nuestros hijos e hijas. No podemos permitirnos dejarlos huérfanos en este terreno, sin nadie que les guíe y proteja.

¿Cuándo empezamos la educación en las TIC?
Educamos desde que nacen. En la medida en que se sientan queridos incondicionalmente, que atendemos sus necesidades, estaremos cimentando la autoestima. Después vamos educando en valores y en habilidades para la vida. Todo lo que hagamos valdrá para la vida digital, porque la vida digital es real. Y educamos con cariño y normas, ejerciendo una autoridad afectiva.

Es un tema amplio, por eso me centraré en los primeros años de vida.
Aunque hace falta más investigación, los estudios realizados hasta ahora hablan del impacto que la exposición a pantallas tiene en la primera infancia. En un estudio realizado con 2400 niños y niñas canadienses a los que se siguió desde el nacimiento hasta los cinco años, mostró que cuanto mayor era el tiempo pasado delante de pantallas, más retraso en alcanzar hitos del desarrollo; se valoraban cinco aspectos: comunicación, habilidades motoras, resolución de problemas y habilidades sociales. Lo vamos viendo en consulta. Y hay más: mientras los beneficios del uso de pantallas a edades tempranas son muy limitados, el riesgo de adicción es alto. Un problema en aumento.

Desde bebés el móvil, la tablet, el ordenador o la televisión forman parte de su paisaje cotidiano y a menudo, pasan tiempo ante sus pantallas. La voz de los expertos aconseja retrasar al máximo su uso; el niño pequeño debe interactuar con el adulto y sus iguales, va aprendiendo el mundo en esas relaciones, en el contacto con el mundo real; debe aprender que todo no es inmediato y a manejar tiempos de espera.

Las recomendaciones sobre el tiempo de pantalla que hacen juntos los Ministerios de Sanidad y Educación son: no uso de pantallas en menores de 2 años. Limitar a menos de una hora al día hasta los 4 años, con contenidos adecuados al nivel de desarrollo, programación de alta calidad y con el adulto presente, que sea un tiempo compartido para ayudarles a discernir lo que están viendo. La OMS también recomienda nada de pantallas en menores de 2 años y un máximo de una hora al día entre los 2 y 5 años.
La Academia Americana de Pediatría de Estados Unidos recomienda evitar el uso de pantallas para los menores de 18 meses, salvo para “comunicarse” con familiares que están lejos. Entre 18 y 24 meses uso siempre en compañía de los padres. Entre 2 y 5 años una hora al día de contenidos de calidad. La Asociación de Pediatría Canadiense habla más acertadamente de “consumo de medios digitales”: No consumo de pantallas en menores de 2 años. Iniciarles, en tiempo compartido con el adulto, en el entretenimiento-aprendizaje, porque a estas edades ambas cosas van unidas. Nunca una hora antes de irse a la cama.

Siendo los padres y madres responsables de esta crianza digital, también es necesario aumentar la conciencia social y política respecto al uso de las TIC en menores, legislar para proteger a la población infantil y juvenil, la más vulnerable y exigir un comportamiento ético a la industria.

Para terminar os dejo el Decálogo para un Buen uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.