Alimentación del lactante y niño pequeño

La Sociedad Valenciana de Pediatría ha realizado estas Recomendaciones para padres y madres (y otras para profesionales) acerca de la alimentación del lactante y niño pequeño, un trabajo excelente:

Recomendaciones para padres y madres sobre alimentación del lactante y preescolar 

Y también vuelvo a aconsejar este estupendo resumen que nos hizo el Dr. Isidro Vitoria en su blog del “Documento de consenso sobre la prevención de la exposición al metilmercurio en España” firmado por un Grupo de estudio (GEPREM-Hg) con representantes de 12 sociedades científicasPescados adecuados para el niño

Y este Documento de la Generalitat de Catalunya: Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (0-3 años)

Si tenéis más gana de leer, aquí os dejo otras entradas hablando de alimentación en esta etapa:

Alimentación a los 6 meses: papilla de verdura y “proteína”

Orientando en la comida a los 10 meses de vida

Más sobre la alimentación en el segundo semestre

Y van pasando los días, van pasando las semanas…

convulsión febril: el día más largo

Ayer sábado mi compañero Mariano Mancheño, pediatra en Altea publicaba en las páginas de Información este artículo. ¡Muchas gracias!

Es sábado por la mañana y leo la prensa en un café. Entran Clara y Chimo, padres de Lucía y Alfonso y me saludan. Les invito a sentarse conmigo. Hace más de dos años que no vienen por la consulta y los hijos tienen 12 y 10 años.

Hablamos de la vida, de esto y de lo otro. Con los cafés delante , Chimo me dice: Mariano, el día más largo de nuestra vida fue cuando Lucía tuvo la primera convulsión febril. Me pido otro cortado y mientras disuelvo el azúcar pienso… Todos los médicos que atendemos niños nos hemos encontrado en una situación dramática, con un niño que de pronto se queda sin conocimiento, con movimientos anormales y con unos padres aterrorizados pensando que su hijo se está muriendo, sin poder ellos hacer nada.

Sólo me estoy refiriendo a las CONVULSIONES FEBRILES SIMPLES provocadas por la fiebre. Muchas enfermedades corrientes se acompañan de fiebre. Durante una convulsión se producen unas descargas eléctricas cerebrales que provocan que unas partes del cuerpo o todo se contraiga y se mueva de forma más o menos rítmica. Suelen durar poco, minutos, pero parecen una eternidad. En otras ocasiones la pérdida de conciencia se acompaña de un descenso del tono muscular y el bebé parece más un muñeco  de trapo, flácido. A veces se acompaña de emisión de orina o heces.

Lejos de ser acontecimientos raros son bastante frecuentes y se estima que el 4 % de los niños los padecen o han padecido, siendo poco probables antes de los 6 meses y después de los 5 años. A pesar de la ansiedad provocada debemos intentar mantener la calma y anotar mentalmente el tipo de movimientos, la duración, si hay emisión de orina o heces.

Es importante comprobar que respira. Ponerlo acostado de lado y no tratar de sujetarlo para que esté quieto. Si tuviera chupete u otra cosa en la boca, intentar quitarla. Si la convulsión se alarga más de 5 minutos hay que ir a Urgencias. No es la fiebre la que provoca la convulsión sino el cambio brusco de temperatura normal a elevada.

El tratamiento en Urgencias es verificar que la ventilación es adecuada y la administración de Diazepan por vía rectal con lo que la mayoría cesan. Valorarán la necesidad de análisis de sangre, punción lumbar, ingreso etc, según el estado pero lo habitual es que el paciente se pueda ir a casa con unas instrucciones y habiendo aprendido los padres la técnica de administrar la medicación rectal. Es poco frecuente que la convulsión repita durante la misma enfermedad pero puede pasar. Además la posibilidad de una segunda convulsión similar en otra enfermedad febril es alta y una tercera hasta el 10%. El tiempo juega a favor de la desaparición de estos ataques que NUNCA dejan secuelas.

Bebo un sorbo de café y Clara se levanta y dice: Te has quedado muy callado. Nos vamos de compras. Adiós. Deja que te invitemos. Me acabo el café pensando en el día más largo de Clara y Chimo y en el de tantos Chimos y Claras que han pasado por uno de estos días tan largos.

Hasta pronto.

Podéis leer también:
Esta entrada anterior que hablaba de convulsiones febriles.
Y en la web de Familia y Salud: convulsión febril.

 

¿Qué protector solar compro?

El sábado pasado, en el suplemento de salud del periódico Información, publiqué este artículo. ¡Empieza el verano!

Parece que, por fin, el verano ha llegado. Los procesos infecciosos, sobre todo de vías respiratorias que convierten nuestras salas de espera en un concierto de toses, han ido disminuyendo y se inician otras consultas propias de “la temporada”: prevención de las picaduras, ¿sirven para algo la multitud de productos que se venden para evitarlas?, ¿que fotoprotector compro?….

Pues bien, hagamos un repaso de la fotoprotección por la importancia que tiene. No hay excusas para que sigamos viendo quemaduras solares cada verano, aunque habitualmente el niño que acude por quemadura solar se ha puesto protección pero, o la ha puesto de forma irregular y han quedado zonas sin crema, o ha olvidado administrarla más veces a lo largo del tiempo de exposición.

Para empezar, la mejor protección es no exponernos en las horas de mayor radiación y hacerlo progresivamente, ponernos a la sombra e ir tapados con ropa, gorro o sombrero con ala para proteger cara, orejas, nariz y cuello, ¡sentido común!. Y no olvidemos las gafas protectoras solares.
Pero, ¿qué ropa es la más adecuada?. Sin entrar en profundidades debéis conocer que la ropa tiene un factor de protección ultravioleta (FPU), el equivalente al FPS en cremas solares. Se ha establecido una clasificación según el FPU:
* Tejido con FPU entre 15-24 se considera una buena protección porque transmiten entre un 4,2-6,7 % de radiación UV.
* Tejidos con FPU entre 25-39 se considera una protección muy buena porque transmiten entre 2,6 y 4,1 % de radiación UV.
* Tejidos con FPU = o >40 se considera una protección excelente porque transmiten menos del 2,5 % de la radiación UV.
Hoy día podemos adquirir prendas en multitud de establecimientos o a través de internet, cuyos tejidos sean transpirables y que no den calor y que también bloqueen la radiación ultravioleta.

En cuanto a los fotoprotectores ya sabéis que se clasifican en químicos y físicos: los químicos absorben la radiación solar y la transforman en otros tipos de energía que no produce daño cutáneo y los físicos o pantallas minerales actúan como una barrera física, dispersan y reflejan la radiación lumínica que incide sobre ellos, son menos alergénicos que los químicos y por ello están especialmente indicados en niños. Y por último están los mixtos: una mezcla de filtros químicos y físicos.

A la hora de comprar un protector solar hay que tener en cuenta:

El factor de protección solar (FPS), que es un índice que mide la capacidad protectora de un filtro frente a los efectos nocivos del sol. El número del FPS de un fotoprotector indica la relación entre el tiempo que podemos estar expuestos al sol con él antes de que aparezca el eritema solar, respecto al tiempo que tardaría en aparecer sin el fotoprotector. Un factor 30 a 50 es suficiente, más del 50 no ofrece beneficio adicional, al igual que tampoco sirve aplicar capas de crema superpuestas. En cuanto a la etiqueta de “resistente al agua”, ¡ojo!, en realidad no deberían de anunciarse como resistentes al agua sin más, más bien deberían revelar cuánto tiempo dura la crema en el cuerpo tras el contacto con el agua, por ejemplo, “resistente al agua durante 40 minutos”, pues permitiría saber cuando debemos aplicar la crema de nuevo.
Nunca utilizar aceites solares, según los dermatólogos habría que prohibirlos.

No se recomiendan fotoprotectores en los menores de 6 meses aunque ya existen en el mercado cremas con filtros exclusivamente físicos que se publicitan para los primeros meses de vida, pero la FDA (Food and Drug Administration de EEUU) no los aconseja; en mi opinión el aplicar la crema da una falsa sensación de protección. Lo mejor, como decía al inicio, no exponerlos y cubrirlos con ropa.

Es mucha la exposición solar en la infancia, se estima que entre el 50 y el 80% del daño ocasionado por el sol que un individuo sufre a lo largo de su vida se produce durante su infancia y adolescencia, porque en esta etapa de la vida la piel es más susceptible al daño derivado de la luz solar, sus mecanismos de defensa son menos eficaces.
Protejamos pues la piel de nuestros hijos e hijas e inculquemos la importancia de cuidarla a nuestros adolescentes, porque está demostrado que nuestra piel tiene “memoria” y almacena las sucesivas veces que hemos sometido nuestra piel a un sol excesivo.

Al día en la vacuna frente al meningococo B

Desde que se comercializó la primera vacuna frente al meningococo B se suceden las consultas para conocer mi opinión sobre la conveniencia o no de vacunar a vuestros hijos e hijas.

Por eso he hecho un repaso de lo escrito hasta ahora y añado lo último publicado, así como la información de que disponemos de dos marcas comerciales de vacunas frente al meningococo B: Bexsero, que fue la primera comercializada y desde hace unos meses Trumenba, que se administra a partir de los 10 años. Toda la información de esta última vacuna la tenéis en la web del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

Se acaban de publicar en https://www.thelancet.com/journals/lanchi/onlineFirst, los datos de seguridad con Bexsero® del programa de vacunación infantil del Reino Unido, como sabéis allí está incluida en calendario desde los 2 meses de vida: “Safety of multicomponent meningococcal group B vaccine (4CMenB) in routine infant immunisation in the UK: a prospective surveillance study”.

No han encontrado problemas de seguridad, significativos, tras el uso generalizado de 4CMenB en lactantes del Reino Unido después de más de 3 millones de dosis administradas, aproximadamente a 1,29 millones de lactantes. El perfil de seguridad de 4CMenB ha sido variable, tal y como se esperaba, sin que se haya identificado ningún problema grave de seguridad hasta el momento. La experiencia hasta el momento del programa de inmunización del Reino Unido muestra que 4CMenB mantiene un perfil riesgo-beneficio favorable.

También he recibido la información de que en las próximas semanas, se va a añadir a la ficha técnica de Bexsero una pauta 2+1 para menores de 6 meses. Se podrá vacunar a los niños desde los 3 meses con esta pauta, la siguiente dosis con un mínimo de 2 meses de separación y la dosis de recuerdo a partir de los 12 meses de vida.

Repasando lo escrito hasta ahora:

Vamos a hablar del meningococo

Y ahora del meningococo B

Vacuna frente al meningococo B

Bexsero o no Bexsero: esa es la cuestión

 

Los cuidados de salud del niño y de la niña con Síndrome de Down

Ayer en el Suplemento de salud del periódico Información publicaba el siguiente artículo

Ha sido habitual, a lo largo de mis ya muchos años de profesión, tener entre los niños que atendía uno o dos niños con Síndrome de Down: María, Rubén, Carlos, Juanjo… pero la incidencia ha ido disminuyendo y llevaba más de ocho años sin atender a ninguno, hasta que ha llegado Marcos.

He necesitado una puesta al día, actualizar el seguimiento que precisará en Atención Primaria. En estos años se ha editado unPrograma de Salud para Personas con Síndrome de Down donde se incluyen, por ejemplo, sus curvas de crecimiento, los controles de salud que precisa, el despistase de alteraciones o enfermedades que presentan con más frecuencia que la población general, controles analíticos periódicos, etc., es decir un documento imprescindible para el seguimiento de estos niños y niñas y que se prolonga hasta la edad adulta.

También contamos con el Programa de salud baby, una guía para el primer año de vida y complemento a la web Mi hijo Down, o la guía Otorrinolaringología y síndrome de Down, un instrumento al servicio de médicos otorrinos y pediatras para responder a las necesidades y seguimientos preventivos que requieren en esta área de salud, o guías médicas de otras especialidades clínicas que profundizan en los ámbitos de salud mental, atención bucodental, oftalmología, etc.

Por su especial susceptibilidad a padecer infecciones, sobre todo del tracto respiratorio en los primeros años, es importante la vacunación, aconsejando un calendario de vacunación de máximos: vacunación antigripal anual a partir de los 6 meses, vacunas frente al neumococo, no sólo con las vacunas del calendario oficial, también la llamada VPN23 a partir de los 2 años de vida; o dosis adicionales de vacuna antitosferina ante una exposición a esta enfermedad. Por otro lado, como pueden tener una respuesta subóptima a algunas vacunas se aconseja confirmar, por ejemplo, la respuesta a la vacunación frente a la hepatitis B.

El pasado día 21 de marzo se celebró el Día Mundial del Síndrome de Down, una iniciativa de la Asamblea General de Naciones Unidas que se celebra desde el año 2012, con el objetivo de “alentar a los Estados Miembros a que adopten medidas para que toda la sociedad tome mayor conciencia, especialmente a nivel familiar, respecto de las personas con síndrome de Down”.
Este año se lanzó la campaña “Auténticos” que invadió las redes sociales, mostrándose “sin artificios, espontáneos, genuinos, en definitiva auténticos” y que intentaba acercarnos más a la manera de ser, pensar y sentir de este colectivo. Os aconsejo ver el vídeo de la campaña, disponible en YouTube, frases tan contundentes como “no somos un bicho raro, no somos enfermos”, “mi hijo es alegría, es superación desde el minuto uno” emocionan.

Marcos tiene la suerte de tener una madre coraje que le ha regalado una lactancia materna exitosa y prolongada, un padre, un hermano, una familia que le quieren con locura y un equipo de profesionales, desde el Servicio de Neonatología a los profesionales de Atención Temprana, que desde el primer momento están sacando de él todo su potencial… mientras él nos devuelve ya su sonrisa.

Fiebre-fobia: combatámosla con información

El pasado sábado publicaba en el periódico Información este artículo:

Hace unos días leía en una revista de Pediatría, Acta Pediátrica, un estudio en el que se analizaban los datos de una encuesta realizada a trabajadores de cuatro hospitales públicos de la Comunidad de Madrid, sobre el grado de conocimiento de la fiebre en niños.
Los encuestados fueron un 30% médicos, 25% enfermeros y porcentajes menores de auxiliares de enfermería, celadores, administrativos, etc. De todos ellos un 60 % tenían hijos. Resulta curioso, aunque hay diferencias entre sanitarios y no sanitarios y entre aquellos que tienen hijos y los que no los tienen, que un 83% crean que deben usarse las medidas físicas para bajar la temperatura cuando hace ya años que no se recomienda, así como que un 60% piense que el tratamiento precoz prevenga la convulsión febril, cosa que no es cierta, o que más de la mitad de los encuestados considere que siempre se deba bajar la fiebre aunque el niño esté contento y feliz. Sí hay unanimidad, un 86%, en que existe un miedo excesivo a la fiebre por parte de padres y abuelos.

El término fiebrefobia empezó a usarse en el lenguaje pediátrico hace casi cuarenta años para referirse al miedo injustificado que sienten padres o madres ante la fiebre de sus hijos e hijas, es la “necesidad” de combatir la fiebre a toda costa.
Poco hemos avanzado en estos años puesto que seguimos viendo ese temor a la fiebre que hace que se consulte urgentemente por la cifra que marca el termómetro sin tener en cuenta el estado general del niño. Y esta labor de información, de educación sanitaria a los padres no debemos de estar haciéndola bien pues seguimos igual.

Suelo decirle a padres y madres que la fiebre ejerce un efecto beneficioso en el niño, pues aumenta la respuesta de sus defensas frente a la infección, sea vírica o bacteriana y que tratar la fiebre con más o menos empeño no varía la evolución de la enfermedad ni de sus posibles complicaciones. Insisto en que deben mirar más al niño o a la niña, a su estado general, que la cifra que marca el termómetro y será el estado general y no la cifra, lo que les debe hacer consultar de urgencia. También les digo que deben tener en cuenta qué infección hay detrás de la fiebre, si ya está diagnosticado y es una faringoamigdalitis o un cuadro catarral por ejemplo, tranquilidad y toca acompañar al niño en su proceso infeccioso, vigilando cambios que obligarían a una nueva consulta.

Frente a la fiebrefobia es necesario recalcar:

La fiebre es una respuesta defensiva, estimula la respuesta inmune y la hace más eficiente a temperaturas entre 37 y 40ºC, por tanto beneficiosa para el organismo.

Las infecciones de los niños son, en general, de carácter leve.

Las convulsiones febriles sólo afectan a un 4% de los niños entre 6 meses y 5 años de edad.

Se debe administrar un antitérmico, paracetamol o ibuprofeno, a las dosis correctas cuando la fiebre es sintomática (es decir, si el estado general del niño está afectado por la fiebre) o si ha presentado anteriormente convulsiones febriles. Si el niño está febril pero come, bebe bien y está contento, el antitérmico no le aportará beneficios.

La fiebre, por sí misma, no es una urgencia médica, salvo que afecte a un lactante menor de 3 meses.

Recomiendo leer el Decálogo de la fiebre de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Seguiremos hablando de la fiebre, motivo de consulta tan frecuente en estos días.