¡Por fin una ley de protección a la infancia!

Publicado ayer en el diario Información de Alicante. La imagen corresponde a la campaña que la ONG Save the Children ha lanzado: Los niños y las niñas NoPuedenEsperar

Llevamos años pidiéndola, desde el Comité de Derechos del Niño a distintas ONG y colectivos que trabajamos con la infancia. No ha sido fácil. Cuando ya creíamos que iniciaría el trámite parlamentario en diciembre del 2018, se volvió a paralizar todo por las elecciones, después la pandemia… hasta que el pasado día 9 se aprobó de nuevo el anteproyecto de la Ley Orgánica de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia. Ahora pasa a las Cortes. Esperemos que no surja ningún problema puesto que en su elaboración hay una importante participación social. 

De entrada parte de un concepto de violencia amplio, desde el abuso físico o emocional al trato negligente. Incluye medidas de promoción del buen trato, de prevención, con actuaciones a nivel familiar, educativo, servicios sociales, sanidad, justicia, publicidad o redes sociales. También medidas de asesoramiento y de atención integral, incluida la judicial y la terapéutica.

El interés superior del menor es el centro de la diana y participará en todos los asuntos que le concierne.

De la amplitud de medidas que abarca destacaré aquellas que me parecen más significativas:

Refuerzo de los programas públicos de sensibilización, detección precoz y prevención dirigidos a la erradicación de la violencia sobre la infancia y la adolescencia, que estarán dotados presupuestariamente y priorizarán a los colectivos más vulnerables. Se promoverá el buen trato, la parentalidad positiva, apoyando la labor educativa de las familias.

Se optimiza la información al crear un Registro Central de Información sobre Violencia contra la Infancia, así como unidades especializadas en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a nivel estatal, autonómico y local. También se dará formación especializada a jueces y fiscales para proteger a los menores de la violencia.

En el ámbito judicial hay una amplia gama de medidas: los hijos de víctimas de violencia de género pasan a ser considerados también como víctimas.

Se reduce la intervención de menores de edad a aquellas que sean estrictamente necesarias. Así, con una única declaración del menor durante la fase de instrucción, evitamos que tenga que narrar de forma reiterada a lo largo del procedimiento penal los hechos traumáticos que ha sufrido o presenciado.

El tiempo de prescripción de los delitos mas graves cometidos contra menores de edad se contará a partir de que la víctima haya cumplido los 30 años de edad y no 18 como ocurre actualmente. Se evita así que los delitos por abusos sexuales prescriban puesto que la mayoría se denuncian en la edad adulta. Se endurecen las condiciones para el acceso a beneficios penitenciarios de las personas penadas por delitos sexuales contra personas menores de 16 años. También en este aspecto refuerza medidas ya existentes, como la necesidad de presentar un certificado de no tener antecedentes por delitos sexuales para trabajar en contacto con niños.

Se incluyen los delitos contra niños y adolescentes cometidos a través de Internet y que producen graves riesgos para la vida, como las que promuevan el suicidio, la autolesión o los trastornos alimenticios.

Se establece el deber de cualquier persona, sea adulto o menor, a comunicar de forma inmediata si advierte situaciones de riesgo o de violencia a menores, aunque no sea delito. Esta obligación es más exigente para los colectivos que tenemos un contacto profesional con los niños. Para ello las Administraciones Públicas deberán establecer mecanismos adecuados de comunicación, accesibles y seguros.

Se crea la figura del Coordinador/a de bienestar y protección, obligatoria en cualquier centro educativo. Será el encargado de promover planes de formación dirigidos al profesorado y alumnado sobre prevención, detección precoz y protección de los menores. También deberá asegurar el adecuado funcionamiento de los protocolos de actuación frente al acoso escolar, ciberacoso, acoso sexual, violencia de género, suicidio o cualquier otra forma de violencia.

Hay muchas otras medidas, en materia de adopción, mejoras en el funcionamiento de los centros de protección de menores, ampliación de las causas para determinar la situación de desamparo de los hijos, medidas de prohibición de publicidad que incite en los menores la adopción de conductas violentas o que inculque estereotipos de carácter sexista, racista etc.

Los últimos datos publicados sobre violencia a menores en el Anuario Estadístico del Ministerio del Interior son los del año 2018. Se denunciaron 5.382 casos de violencia sexual hacia niños y niñas, el 49,2% del total de denuncias contra la libertad sexual. Las denuncias de malos tratos a menores en el ámbito familiar aumentaron un 4,5% respecto al año anterior. Sabemos que esto es la punta del iceberg, por eso es tan importante y necesaria esta Ley que nos mejora como Sociedad. 

La consulta de pediatría en la era COVID

Publicado hoy en el periódico Información

Vamos avanzando y recuperando la calle, las relaciones con la familia, con los amigos. El tiempo acompaña y disfrutamos de cada salida, luz, sol, naturaleza… o simplemente pasear por las calles de la ciudad, ¡qué bien nos sienta!. Cosas sencillas y cotidianas, que antes pasaban desapercibidas, hoy las saboreamos.

En los Centros de Salud también seguimos trabajando dando pasos hacia una normalidad que no puede ser la de antes. 

Sabiendo que en nuestra provincia menos del 3% ha sido infectado, somos muchos los que seguimos siendo susceptibles a la infección. También sabemos que persiste la transmisión comunitaria, que el virus sigue entre nosotros. Por tanto no hay que bajar la guardia, hay que mantener muchas de las medidas protectoras aunque cambiemos de fase, aunque el Gobierno decrete la normalidad.

Los Centros de Salud han de ser espacios limpios, tenemos que cuidar a las personas, a los niños y niñas que acuden, cuidar y cuidarnos. Hay que seguir manteniendo normas como entrar con mascarilla, limpieza de manos o un sólo acompañante con los niños y con las personas dependientes. Debemos mantener salas de espera casi vacías.

En Pediatría obliga a ordenarnos las consultas. Antes pasábamos alternativamente de la consulta del pediatra a la de enfermería para realizar una visita programada de salud a un recién nacido, un lactante o un escolar. Ahora no podemos hacer eso, no basta con lavarnos las manos antes de explorar. Tampoco en la sala de espera deben estar juntos niños sanos y enfermos y no todos los Centros disponen de espacio suficiente para separarlos. 

Es necesario estratificar las consultas para tener franjas horarias dedicadas a Programa de Salud y otras a atender la demanda. A su vez sería razonable también una franja horaria para atender a los niños que acudan por enfermedades infecciosas. Obliga a que las citas sean, como mínimo, cada 10-15 minutos.

La consulta telefónica, que es todavía mayoritaria, nos ha enseñado muchas cosas. La primera es que hay muchas consultas que se pueden resolver por teléfono. Ha habido asesoramiento en alimentación, en pautas de observación, por ejemplo en los inicios de una fiebre o una diarrea. Ha demostrado también los recursos que padres y madres tienen en el tema de salud, su capacidad de observar y controlar. Las entrevistas han sido fluídas, sus ojos han sido los nuestros ¿cómo lo ves? ¿está activo? ¿está contento?… Nosotros, los pediatras, hemos estado y estamos ahí asesorando, conteniendo los miedos, las incertidumbres, controlando. 

Es imprescindible avanzar con herramientas tecnológicas de comunicación. En estos meses ha habido mucha consulta de piel y la imagen es imprescindible para orientar el diagnóstico. Hemos funcionado con el correo y en alguna ocasión por WhatsApp. 

Las videoconferencias o las plataformas on-line, para comunicarnos con los pacientes y compartir documentos de una forma eficiente y segura, deben ser una realidad ya. Como debe ser una realidad la mejora de la infraestructura tecnológica de los servidores, reemplazar terminales o cosas tan sencillas como un teléfono que permita comunicarnos y escribir en la historia al mismo tiempo.

Actualmente el acceso sigue siendo telefónico. Contactamos con padres y madres y si se requiere explorar al niño se le cita a una hora determinada, escalonando la consulta presencial. También en un futuro, todo lo que pueda resolverse por teléfono debe hacerse así, ganamos todos, evitando desplazamientos, pérdida de horas laborales, etc.

El Programa de Salud Infantil, que en las primeras semanas de confinamiento se redujo a la atención al recién nacido y a las vacunaciones de 2 y 4 meses, se ha ido ampliando progresivamente. En nuestro Centro de Salud se están iniciando ahora los exámenes de salud y vacunación de los escolares de 6 años.

Echamos en falta campañas publicitarias institucionales que vayan informando a la población de la forma de acceder a los Centros de Salud. Sabemos cómo podemos ir a la peluquería, o a una terraza de un bar pero no se informa del acceso a los Centros y, más importante, por qué es necesario que sea así.

Todos hemos aprendido mucho estos meses. Hemos aprendido a valorar aún más un abrazo, ver una sonrisa o estar junto a un amigo. Pues bien, lo ocurrido debe servirnos para poner en valor nuestra maltrecha Atención Primaria, porque es básico que funcione este primer nivel. Va en ello la salud de todos, es clave en la contención de la pandemia y lo será en los próximos meses para contener los sucesivos brotes. 

Cada uno debe asumir la responsabilidad que le toca, desde un uso responsable de los servicios sanitarios por parte de la ciudadanía, el trabajo eficiente de los profesionales a la dotación de los recursos materiales y humanos necesarios por parte de nuestros dirigentes políticos. 

Queridas madres, queridos padres:

Os escribo esta carta porque ha llegado la hora de la jubilación. No era ésta la forma con la que creía que me despediría de vosotros, pensaba que lo haría en la consulta con tiempo para las palabras, el abrazo, el apretón de manos… pero ha tocado despedirme en estos tiempos raros.

Y quiero daros las gracias. Gracias por la confianza depositada en mí para cuidar a los que más queréis, gracias por el respeto y por el cariño con el que siempre me habéis tratado.

He tenido la suerte de disfrutar de una profesión maravillosa, porque trabajar con niños es lo más hermoso, es trabajar con “oro puro” como decía uno de mis maestros.
Amo la Pediatría y ejercerla en Atención Primaria, es aún más gratificante. Ser pediatra de cabecera, aunque suene un poco antiguo pero me sigue gustando, es verlos crecer, acompañaros en la crianza, es tener la mirada no solo en la enfermedad de los niños, como ocurre en urgencias o en los Hospitales, es mirarlo al completo, mirar a la familia y su entorno. Es lo que he intentado hacer, así es como he intentado ejercer la pediatría.
Ha habido también momentos amargos, aceptar lo inevitable, pero es la vida y hemos llorado juntos.

Me despido con la ilusión intacta y en Atención Primaria, os lo aseguro, no ha sido fácil. Dejo la actividad asistencial, pero seguiré ejerciendo de pediatra en otras facetas que me gustan, como este blog, una ventana abierta por la que podemos seguir comunicándonos.

Desde aquí os envío un cariñoso saludo que quiero hagáis extensivo a vuestros hijos e hijas. También un saludo a vuestros padres y madres, con los que por edad he llegado a tener mucha complicidad.

Cuidaos y disfrutad de estos años porque es una de las etapas más bonitas de la vida.

¡Un fuerte abrazo!

Isabel Rubio

Y para los más pequeños:

Mis queridos niños y niñas:

Soy Isabel, vuestra pediatra y hoy os voy a contar una historia.

Un día vino Marco, que tiene 4 años, a la consulta. Cuando se sentó en la silla delante de mí, como siempre hacéis todos, se me quedó mirando y antes de que le preguntara qué le pasaba me dijo:

  • “Eres muy vieja”
  • “Sí, es verdad!. Es que me he convertido en una pediatra abuelita” le contesté yo.

Marco, su madre y yo nos reímos.

Y es que las pediatras cuando se hacen abuelitas porque han tenido muchos cumpleaños y han soplado muchas velas no siguen en la consulta. 

Por eso quería escribiros y contaros que cuando volváis a venir al Centro de Salud después de que pase este virus malo que nos ha tenido a todos en casa yo ya no estaré para curaros. Estoy muy enfadada con el Coronavirus porque yo quería despedirme de vosotros, de vuestras mamás, de vuestros papás, con un abrazo muy grande y por estar todo este tiempo encerrados no me he podido despedir.

Pero ¡atención!: He buscado un pediatra buenísimo que os va a encantar, que os va a cuidar como yo, que tiene muchas ganas de conoceros y que también sabe mirar la garganta sin palo o, si hace falta, lo hace con mucho cuidado. Da también pegatinas. Acordaos que sois vosotros los que tenéis que contarle lo que os pasa y luego habla la mamá, el papá o los abuelitos que os acompañan. 

Me ha gustado mucho ser vuestra pediatra, siempre os portáis genial, y ahora me han dicho que en casa, desde que no vais al cole, también os estáis portado superbien. ¡Sois unos campeones!.

Y ahora, para despedirme os mando un gran abrazo invisible!.

Isabel

CONFINAMIENTO, EL TEST DE LAS FAMILIAS

El pasado sábado se publicaba este artículo en el periódico Información. La autora es mi compañera Mª del Mar Clavera Roger,
Pediatra especializada en Psiquiatría Infantojuvenil. ¡Muchas gracias!.

La situación de convivencia tan excepcional que estamos viviendo en losúltimos meses a causa del COVID 19, nos ha obligado a todos a un enorme reajuste en el modo de vida , y en muchos sentidos nos ha puesto a prueba.

Se empiezan a conocer los primeros datos de cómo está afectando al colectivo de pacientes de Salud Mental Infantojuvenil , y algunos son muy ilustrativos. Resulta que un 30% han mejorado estando en casa, algunos han empeorado, y hay un 35% que han aumentado sus niveles de ansiedad, en correlación directa con el estrés de sus padres. Esto último parece muy lógico, pero da que pensar la mejoría de los otros. Es posible que en gran parte se deba a la brusca disminución en la exigencia académica y de obligaciones en general. Las agendas de nuestros chicos solían estar repletas y muchos de ellos se sienten sobreexigidos. También los niños con dificultades de adaptación social o trastornos de conducta parecen beneficiarse de esta situación . Y es muy probable que la mayor presencia e implicación de los padres con sus hijos en casa, esté actuando como un factor de protección y de mayor calidad de vida para ellos.

Otra cosa sorprendente ha sido que, en general los adolescentes se han adaptado bien a la situación. Hasta el punto de que incluso cuando se ha abierto la posibilidad de salir de casa muchos de ellos no la han aprovechado. Parece que han conquistado su espacio de intimidad en su habitación y se han adaptado perfectamente a basar su ocio, también su actividad física y su vida social a través de los multimedia.

Para mi los padres ahora son otros de los héroes de esta pandemia, pues a toda la presión sanitaria, laboral y económica tienen que sumar los malabarismos para la atención de los hijos. Pensemos en el gran papel de la escuela y actividades extraescolares como organizadores de la vida laboral de tantas familias, especialmente de las madres. En muchos casos es incompatible para ellas trabajar si no hay actividad escolar. A todas les ha afectado, y una vez más se evidencia la discriminación de género en la conciliación familiar. En el caso de las progenitoras únicas el problema es especialmente grave. Hay una dicotomía endiablada, tanto en las que se han quedado sin trabajo como las que han tenido que renunciar por ser incompatible con el cuidado de los hijos, como en las que pueden teletrabajar. Todas viven ese plus de estrés y saturación, ya que no es menor la angustia por la carencia económica que viven las que han quedado sin ingresos.

Pero si hay un pieza clave que hace tambalear toda nuestra organización social ahora, son los abuelos. Cuantos progenitores se han apoyado en ellos, en mayor o menor medida, para el cuidado de los niños mientras ellos trabajan. Es un hecho diferencial en nuestro país con respecto a otros europeos, que precisamente ha contribuido a la diseminación del Covid a los mayores, procedente de los nietos.

Enseguida llegará el verano, y todavía quedará mas patente que su ausencia impedirá que muchas madres puedan reincorporarse al trabajo . Esta es nuestra realidad, y no hay otra que asumirla. Vendrán tiempos mejores, pero hasta entonces quiero enviar un mensaje de ánimo y reconocimiento por el trabajo bien hecho a las familias. Creo sinceramente que están pasando el test del Confinamiento con muy buena nota.

Pasamos de fase… ¿y ahora qué?

Publicado hoy en el periódico Información

Esta semana se palpaba el desánimo al no pasar parte de la Comunidad Valenciana a la Fase 1 de la desescalada. Pero muy probablemente los Departamentos que seguimos en Fase 0 el próximo lunes pasaremos a la Fase 1 con algún matiz. Lo haremos si cumplimos los requisitos que se piden, que deben ser claros, para evitar situaciones como la que se ha dado.

Hay muchas ganas de “normalidad”, creemos que al avanzar a otra fase iremos dejando atrás esta pesadilla y todos tenemos prisa por pasar. Pero una cosa es nuestro deseo y otra la realidad.

Leía recientemente un artículo de David Barbas García «La peligrosidad del descenso”, en el que comparaba el descenso de las grandes cimas con la desescalada de la que hablamos. En las prisas por bajar de los 8000 m. lo antes posible muchos alpinistas se dejan la vida. Nuestro sistema sanitario también está exhausto tras el esfuerzo de esta escalada y no podemos permitirnos «perder la concentración en el descenso».

Pasaremos de fase…¿y ahora qué?. Pues para mí, como para tantos sanitarios, implica preocupación porque creemos que no se está concienciando lo suficiente a la población acerca de la realidad. No estamos haciendo una labor pedagógica, educativa, de que el virus está entre nosotros y la mayoría de la población no ha sido infectada. Los datos preliminares del estudio de seroprevalencia (es decir, de la población que ha pasado la infección por el virus aunque no se haya enterado) dan una cifra de menos del 3%, es decir que un 97% de los alicantinos no nos hemos contagiado todavía, somos susceptibles de hacerlo. Y para esa pequeña población que lo ha pasado llevamos muchos muertos. Queda mucho camino por recorrer todavía.

Pasar de fase no es olvidarnos de la realidad. Hay que salir del confinamiento por salud física y mental, por la economía, porque el país tiene que volver a funcionar, pero la convivencia con el virus permanece.

Debemos ser muy claros en transmitir a la población mensajes de prudencia, recomendar escasa vida social, evitar lugares concurridos, seguir manteniendo distancia de seguridad, llevar mascarillas cuando salimos de casa aunque no sean obligatorias más que en los transportes públicos, llevarlas cuando hacemos deporte, cuando corremos por la ciudad. Insistir en la higiene personal, de la ropa y los zapatos al llegar a casa y por supuesto la importancia del lavado de manos frecuente. Como veis no hablo de guantes. Sí a su uso a la hora de comprar, por higiene de los alimentos como siempre, al igual que es recomendable la higiene de los productos que metemos en nuestro hogar. Necesitamos campañas de educación sanitaria ahora que pasamos a la fase 1, campañas institucionales.

En un debate sobre COVID-19 en Tele Elx, el Dr. José Maciá pedía campañas similares a las de Tráfico, en las que se resalte que tu imprudencia, al no llevar mascarilla o hacer botellón, tiene consecuencias. Estoy de acuerdo. Como lo estoy en el uso de la mascarilla. Sé que no es obligatoria, pero es necesaria que la llevemos todos en los espacios públicos:
* para protegerme
* por solidaridad para proteger a los demás, a los mayores, a las personas con factores de riesgo, también a los niños con enfermedades crónicas u oncológicas.
* por generosidad al poner un grano de arena en la protección a los sanitarios que van a atender a los enfermos y que están arriesgando su vida. Ahí están las cifras de muertos.

Todos hacemos barrera si la llevamos, evitamos que el virus circule. Llegará el calor y será incómoda pero necesitamos hacerlo. También los niños, es cuestión de educarlos en estos nuevos hábitos y un niño o una niña de 3-4 años perfectamente lo entenderá y si somos su ejemplo la llevará. Siempre con una explicación acorde a su edad, sin dramatismos ni miedos.

Debemos incorporar coger la mascarilla al salir de casa como un hábito más.
Es importante que sepáis que si me encuentro con un amigo, siendo yo portador, y ambos vamos sin mascarilla, el riesgo de contagiarle es del 90 %. Si mi amigo sano lleva mascarilla y yo no, el riesgo baja a un 70%. Si la llevo yo que soy la portadora y mi amigo sano no la lleva el riesgo de contagiarle es del 5% y si ambos la llevamos puesta el riesgo baja al 1.5%.

Y digo todo ésto precisamente porque deseo que sigamos un camino de no retorno, porque creo que sólo si somos conscientes de la situación pararemos la pandemia, porque tenemos que hacerlo juntos.

Volver a la calle, como dice mi amiga Eva Bach, se conjuga con verbos como respetar, explicar, ilusionar, planificar, cuidarnos y cuidar… y como volver a la calle es una fiesta, salgamos, disfrutemos del aire libre, del encuentro con los otros pero seamos prudentes.

Las secuelas de un tsunami llamado coronavirus

Publicado hoy en Información

No puedo empezar a hablar de secuelas de este tsunami que estamos viviendo, sin dirigirme primero a las familias que han perdido a un ser querido, a las que han vivido la enfermedad en carne propia y en soledad, a las que han vivido o viven la incertidumbre de tener enfermo, cerca o lejos, a un hijo, un padre o una madre, un hermano, su pareja.… A todos ellos nuestro recuerdo, nuestro apoyo y cariño, en nombre de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de Alicante, desde este rincón que el periódico Información nos regala.

Este es un espacio en el que hablamos de Pediatría desde hace unos 30 años, por eso me centraré en otras consecuencias que el tsunami coronavirus nos deja. Y es que hay que planificar la organización de la Pediatría en Atención Primaria. Aunque son tiempos de incertidumbre es de prever que los próximos meses… el próximo invierno, serán diferentes y supondrá un cambio en la forma de atender a los niños.

En estos meses de confinamiento las consultas están siendo mayoritariamente telefónicas. Vosotros, padres y madres, habéis sabido gestionar las fiebres, las toses… creo que todos hemos sido conscientes de lo “empoderados” que estáis, por utilizar esta palabra tan de moda. Hemos ensayado otras formas de consulta que han demostrado su utilidad y que debemos seguir mejorando, permitiendo el envío de imágenes y vídeos o realizar videoconferencias. No es solo que sea necesario mantener las consultas telefónicas, es que ha llegado el momento de tener acceso desde el Sistema Público a la telemedicina. Daremos así un gran paso en actualizarnos a las “nuevas” tecnologías. Los profesionales sanitarios lo veníamos demandando.

Las consultas presenciales han de ser espaciadas con el objetivo de mantener las salas de espera lo mas vacías posible y eso supone limitar el número de consultas y realizar un triaje telefónico antes de acudir.
Es importante que habléis con vuestros hijos e hijas y les expliquéis que ahora, para luchar contra el coronavirus, su pediatra va a ir vestido de otra forma para que no se asusten al entrar, sobre todo los más pequeños. A éstos podéis decirle que es el traje, o el disfraz, que tenemos para asustar a los coronavirus y que no entren a la consulta.
A los mayores evidentemente una explicación más real, tenemos que estar protegidos y por eso además de la mascarilla podemos llevar una pantalla en la cara, bata verde o incluso un EPI.

Es probable que tengamos que tomar medidas de sentido común, como estratificar los horarios de consulta para que haya tramos sólo de niños y adolescentes que acuden a revisiones y a vacunación.

En cuanto al Programa de Salud Infantil, en unas semanas habremos actualizado los calendarios de vacunación que se habían suspendido. Continuaremos con las vacunaciones de escolares y adolescentes. Es necesario mantener las excelentes coberturas vacunales que siempre hemos tenido.

Pero es necesario replantear muchas de las cosas que por inercia se han estado haciendo y que llevábamos tiempo queriendo actualizar. Pues ese tiempo ha llegado.
Uno es el de los informes de salud escolar, “como documento sanitario de utilización obligatoria para el acceso a un centro escolar”.
Todos tenemos claro que la educación es un derecho de todo niño, que se rige, entre otros, por los principios de no discriminación y además es obligatoria. Pues bien, solo en nuestra Comunidad seguimos realizando dichos informes que además vulneran el Reglamento de la UE 2016 del Parlamento Europeo relativo a la protección de datos personales y vulneran los derechos a la intimidad del menor que se regula en la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales.
Para terminar esta diatriba jurídica, la Orden de la Conselleria que obliga a la realización del Informe de Salud Escolar es de rango inferior y debe entenderse como derogada por la legislación de 2016 y 2018.

Sólo está justificado informar, con el visto bueno de los padres, de aquellos problemas de salud que precisen dar la atención necesaria a un alumno concreto. La mayoría de los datos que se solicitan son irrelevantes y repito, vulneran los derechos del menor.

Seguiremos realizando las revisiones a los 3, 6 y 12 años, porque son edades en las que es conveniente realizarlas para detectar determinados problemas, por ejemplo a los 12 años problemas de columna, coincidiendo además con la administración de vacunas.

Me he extendido más de lo habitual. Seguiré hablando de las secuelas del tsunami coronavirus, porque es también una oportunidad de mejora en la atención sanitaria a la infancia y adolescencia.