Carta a unos padres “primerizos”

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A mi amigo Vicenç, de quién tanto aprendo!

Acabáis de tener a vuestro primer hijo. Estáis contentos y a la vez asustados, ¿es así?. Os miro… también yo lo he vivido; son días de una enorme ebullición de emociones. Sois parte de la vida, la recibísteis y ahora la transmitís…vuestro amor os llevó a plantearos este hijo que ahora miráis, que ya está aquí, que tenéis en vuestros brazos.

Vivís estos primeros encuentros madre-hijo, ahora afortunadamente también padre-hijo, ¡con tanta inseguridad!, ¡con tantas preguntas!. Así llegáis a la consulta por primera vez con vuestro bebé; os veo ansiosos por si lo haréis bien, miedo por si no estáis a la altura de la responsabilidad que tenéis. Hoy vuelvo a vivirlo en una primera consulta con unos padres jóvenes e ilusionados y decís aquello de “podrían venir con un manual de instrucciones bajo el brazo” y mi respuesta siempre es “¿os guiásteis por algún manual para enamoraros?”, este es el mensaje que intento transmitiros… imaginad estos primeros días con vuestro hijo como si de un encuentro amoroso se tratara…
… hay tanto amor hacia él!, le quieres tanto!
… déjate llevar, no hay prisas,
… regalaos tiempo para la intimidad,
… deja que te conozca,
… eres la mejor madre, el mejor padre,
… confía en tí,
… muéstrale lo mejor de tí,
… procura estar a gusto y él también lo estará,
… ve conociéndolo,
… su energía no es enfado,
… déjate llevar para calmarlo,
… háblale despacio y díle lo que quieras,
… trátalo con ternura,
… empieza a llamarle por su nombre,
… pon tu cara cerca de la suya para hablarle,
… aprende a usar tu cuerpo y tu voz para calmarlo,
… tus manos le acarician su cuerpo, tu voz el alma, cántale!

Como profesionales de la salud, tanto la enfermera como yo, intentamos transmitiros en las primeras consultas del recién nacido, estos mensajes. Siempre con una actitud de respeto, con calma, informando, escuchando la realidad que tenéis, vuestras dudas. Repasamos los apoyos de los que disponéis y también que busquéis momentos para estar solos con vuestro hijo, un equilibrio entre la vida social, las numerosas visitas para conocer al recién llegado y los momentos de intimidad. Son días en que hay que aparcar todo lo accesorio y vivir el encuentro, ¡qué más da que la casa no esté ordenada!, o que se amontone la ropa por lavar, que los WhatsApp se acumulen o que no contestéis el teléfono… descansad cuando el bebé duerma, id adaptándoos poco a poco, intentad crear el clima tranquilizador que os viene bien y sobre todo disfrutad del momento.

Pasará el tiempo y veréis que estos días quedaron grabados en vuestro corazón, pero también la vivencia de la salida al mundo de vuestro hijo es decisiva para él, en sus primeros meses incorporará el permiso de existir, que os gusta abrazarlo, estar cerca de él, que le queréis…en definitiva aprenderá a confiar en vosotros, a confiar en el mundo, irá construyendo la base de toda seguridad futura, una base sólida para crecer.

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