¿Vacunamos a nuestros hijos de la gripe?

Hoy en el periódico Información, Amparo Berenguer Díez, Residente de M.F. Y C. de nuestro Centro de Salud publica este artículo, informando del inicio de la campaña antigripal y las recomendaciones de vacunación en niños y adolescentes. ¡Muchas gracias Amparo!

Como cada año octubre es el mes del inicio de la campaña de vacunación antigripal. Este año la campaña durará desde el 23 de octubre de 2017 hasta el 31 de enero de 2018. En pocas semanas empezaremos a ver en la consulta los primeros cuadros gripales, de ahí la importancia de que los grupos de riesgo comiencen a vacunarse cuanto antes.

La gripe es una enfermedad infecciosa que está producida por virus y es muy contagiosa. En los niños puede presentarse de varias maneras, aunque por lo general se comporta como un resfriado con fiebre, que puede ser elevada y síntomas respiratorios como tos, obstrucción nasal y moqueo. También puede presentar vómitos, diarrea y dolores musculares o articulares.

Es muy contagiosa y se transmite de persona a persona a través del aire por la tos, los estornudos, las manos, o por medio de objetos que hayan sido contaminados con el virus, de ahí la importancia de una adecuada higiene de manos para evitar el contagio.

Al ser una enfermedad producida por virus sólo disponemos de tratamiento sintomático: administrar antitérmicos para bajar la fiebre y mejorar el estado general del niño, además de insistir en la adecuada ingesta de líquido. El uso de antibióticos no está indicado, excepto en caso de que la gripe se complique con otros procesos.

Pero afortunadamente sí disponemos de la vacunación para prevenirla. El virus de la gripe tiene la propiedad de poder cambiar de año en año. Ésta es la razón por la que anualmente hay que fabricar una vacuna adaptada a los cambios que haya sufrido el virus. En esta campaña las vacunas antigripales disponibles son las inactivadas trivalentes mediante inyección intramuscular. Además se puede poner al mismo tiempo que otras vacunas, pero eligiendo lugares distintos para aplicar la inyección.

El año pasado estuvo disponible la vacunación intranasal que resultaba muy cómoda de administrar al niño. Pero este año, por decisión del laboratorio que la comercializa, no estará disponible en España.

¿A qué niños y adolescentes vacunamos?:
La vacuna de la gripe sólo se debe usar en niños a partir de los 6 meses de edad. El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) recomienda la vacunación en niños a partir de los 6 meses de edad y adolescentes con enfermedades que puedan suponerles un mayor riesgo de complicaciones, enfermedades como asma, diabetes, enfermedades neurológicas, o bien niños prematuros, niños con Síndrome de Down… o que lleven tratamientos mantenidos con determinados fármacos.

También la recomiendan a los niños sanos y resto de convivientes de personas enfermas (niños o adultos) en los que podría resultar especialmente peligrosa esta enfermedad, estén o no ellos mismos vacunados. Y por último, también la recomienda a los miembros del entorno familiar cuando existan lactantes menores de 6 meses de edad con factores de riesgo ya que, como he dicho, no pueden recibirla por edad.

¿Y si mi hijo no pertenece a ninguno de estos grupos, lo debo vacunar?:
El CAV-AEP considera que sí es recomendable la vacunación antigripal en la población infantil, a pesar de que la vacuna es menos eficaz en los de menor edad, porque además de la protección individual hay un efecto comunitario: son los niños los que excretan el virus durante más días, siendo los principales diseminadores del virus en la comunidad. Por tanto la vacunación infantil antigripal es quizás, la medida más efectiva para reducir la carga global de la enfermedad en los adultos, sobre todo en las personas mayores.

Más información en la web del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

Prevención de ahogamientos

Semanas pasadas publicaba en el periódico Información este artículo mi compañero y amigo Mariano Mancheño, pediatra en Altea y que tenía pendiente publicar en maynet. Finaliza el verano y un año más con cifras escalofriantes de muertes por ahogamiento, por esto agradezco a Mariano este necesario recordatorio. 

Me gusta el agua. Me gustan las playas solitarias y las no tan solitarias. Siempre hemos ido con mis hijas y ahora con mis nietos y lo pasamos bien. Vivimos para reir, para soñar, para jugar, y el verano parece una invitación a todo ello. Vivo apenas a 20 metros de la orilla y me duermo acunado por el ruido de las olas.

Termina Agosto. Releo los artículos de mis colegas y los propios de los últimos meses de esta tribuna pediátrica (vacunas, lactancia,tabaco, refugiados, cáncer,antibióticos, alergias,protección solar, etcétera). Son un nutrido grupo de ensayos  cortos y asequibles pero no encuentro referencias  a los ahogamientos. Pensando que más vale tarde que nunca me pongo a ello.

A diario salen noticias en televisión u otros medios del incremento del número de ahogados en 2017  con respecto a 2016 (que no eran pocos) y las cifras son escalofriantes. Al final del año estaremos hablando de una cifra de muertes por ahogamiento equivalente a la mitad de la de los accidentes de tráfico.

Hechos:
El porcentaje de ahogamientos ha aumentado un 15 % con respecto al año anterior y no es el momento de averiguar la causa.

De los ahogamientos con resultado de muerte sólo este año , aproximadamente 320 , unos 70 son menores, niños.

Considerar también que muchos casos de «casi ahogamiento» que no están en las estadísticas sobreviven sin secuelas, pero no todos.

Que la provincia de Alicante es la que más ahogados lleva de España. Sí, Alicante, la nuestra.

Cuando hay planes de prevención de accidentes y se aplican, se comprueba que son muy eficaces. ¿Para cuando campañas de prevención en TV, redes, colegios…? Reclamo un plan nacional de instrucción de técnicas de reanimación como se está haciendo con la prevención de obesidad, el maltrato infantil u otros. Al final del artículo seleccionaré referencias donde la reanimación cardiopulmonar esté bien explicada.

Lo que hay que hacer:
Nunca dejar a menores solos sin supervisión en playas, piscinas, embalses o ríos por seguro que parezca el entorno. No olvidemos las bañeras o pequeñas piscinas en casa. Bastan 2 centímetros y 2 minutos para que ocurra un accidente.

Revisar y asegurar periódicamente el vallado de piscinas, piletas y balsas. El mayor número de ahogamientos se produce en piscinas privadas.

Muchos accidentes son provocados por saltos desde rocas o trampolines y en el caso de adolescentes asociados al consumo de alcohol en un 25 %. En estos casos los traumatismo de cráneo y columna agravan el pronóstico.

Respetar escrupulosamente las banderas de playas y las indicaciones de los socorristas. Bañarse preferiblemente en donde los haya.

Ir provistos de chalecos salvavidas reflectantes para actividades náuticas (remo, surf, paddel surf, veleros…)

Enseñar lo antes posible a nadar a los pequeños pero saber que aunque sean capaces pueden ahogarse igualmente por cansancio, golpes, mareos, despistes.

Cuando hay una persona hundida hay que sacarla del agua lo antes posible y comprobar respiración y latido iniciando maniobras de reanimación mientras se solicita ayuda (112). NO intentar un rescate con aguas movidas o profundas si no se está muy seguro de saber hacerlo bien. Muchos ahogados lo son en el intento de auxiliar a otro.

Referencias sobre reanimación cardiopulmonar en:
Aprovecho para presentaros esta magnífica Guía que han hecho los Dres Casado Flores y Jiménez García del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús:

Empieza el curso escolar

Hoy en el suplemento de salud del periódico Información publico este artículo.

Me vais a permitir que, de entrada, os cuente una anécdota: ordenando papeles este verano me encontré el primer artículo que escribí para Información a través de la APEPA, su título “De vuelta a la escuela infantil”, era octubre de 1997, hace ya ¡20 años!. En él hablaba del periodo de adaptación a la escuela y del papel que el pediatra tiene, posibilitando un espacio donde los padres puedan resolver sus dudas, ayudar a manejar su angustia, a veces incluso la culpa, sobre todo cuando se inician las primeras infecciones y surgen las preguntas: “¿vamos a estar todo el invierno así?”, “¿hemos hecho bien en escolarizarlo?”, “¿no será muy pequeña?”.

Así cada año, en estas fechas, se repiten las consultas, porque el inicio del curso escolar es, para la mayoría, la vuelta al cole pero para otros es la entrada por primera vez a la escuela, unos son aún bebés, otros apenas uno o dos años y es un cambio muy importante para el niño, es su salida al mundo, deja las relaciones familiares y unos espacios que conoce, donde se siente seguro, para encontrarse en otro espacio, con adultos desconocidos y con otros niños, un tiempo de llantos… porque la separación es dolorosa para padres e hijos.
En estos primeros días, aparte del llanto a la entrada al cole, puede tener problemas con el sueño, estar más llorón, a veces rabioso, vómitos, menos apetito… son problemas en el rango de normalidad, son las manifestaciones de la ansiedad por separación, que durará más o menos tiempo dependiendo del niño, de la familia y de la escuela.

Cada niño llega a la escuela infantil con un grado de madurez emocional y social, cada niño tiene un ritmo de adaptación personal que hay que respetar, necesita “su” tiempo, tiempo que va en relación a la adaptación que también hacen los padres, todo lo que sintáis, la inseguridad, la culpabilidad por la separación, el temor a si va a ser bien cuidado… dificultará y alargará el periodo de adaptación. Planteado en positivo, es decir, si habéis tomado la decisión con seguridad, confiáis en la escuela infantil elegida y en sus profesionales, la adaptación será muy breve. Por último también está en relación al modo en que se trabaje en la escuela infantil, a su modelo pedagógico, si responde a las necesidades que en este periodo tiene el niño; por ejemplo: si tiene establecida la incorporación progresiva en pequeños grupos se minimiza el esfuerzo de adaptación en los niños.

Irán pasando los días y veréis que ya se queda contento, que os dice adiós, que sonríe al ver cada mañana a su educador o educadora, que ha establecido un vínculo de cariño con él o con ella y os iréis sintiendo más tranquilos; vuestro hijo o hija avanza en su socialización, ha aceptado separarse de vosotros ese tiempo escolar porque sabe que seguís estando ahí, que le seguís queriendo. Podemos decir que la adaptación sería el proceso por el que el niño y la niña elaboran emocionalmente la pérdida y la ganancia que le supone la separación.

Por último recordad que no es un buen momento para introducir más cambios en la vida del niño como quitar chupete o biberón, quitar pañales o un cambio de habitación. Es conveniente esperar a que supere el proceso de adaptación.

Memoria grande, memoria chica

El pasado 29 de julio mi compañero Mariano Mancheño publicó este artículo en el periódico Información con el que colaboramos quincenalmente los pediatras de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de la provincia. Es un precioso artículo, ¡Gracias Mariano! 

Cuando de niños nos enseñaban un elefante en una cartulina, sin haber visto ninguno real, aprendíamos el significado de la palabra «Elefante». Antes de poder hablar ya reconocíamos el elefante y lo señalábamos en el dibujo.

Esta forma de reconocimiento, este tipo de memoria está presente desde temprana edad y crece rapidísimo a partir del segundo año, siendo imprescindible para el aprendizaje y el desarrollo de habilidades del tipo que sean.

No sabemos con exactitud porqué unas vivencias son recordadas más y mejor que otras. En general lo que recordamos a partir de los 3 años (que es poco y difuso) o lo que recordamos después de los 7 (que es mucho más nítido y abundante) son asociaciones de experiencias que podremos recordar, evocar, durante diez , treinta u ochenta años y se conoce como memoria autobiográfica. Es la base de nuestras relaciones futuras. Los lazos entre humanos se basan en el intercambio de experiencias y éstas, en lo que recordamos.

No hay escapatoria: todo lo vivido queda almacenado. El no poder contarlo no significa que no se haya guardado, simplemente no puede ser evocado y no equivale a ausencia de memoria. Y también los sentimientos, los enfados, los miedos, lo placentero. Hablamos de la memoria emocional.

La memoria emocional fija nuestros recuerdos y las emociones que nos provocan, una asociación sólida y sin la cual no podríamos sentir. El niño al que no se toca, no se acaricia, disfrutará menos con el tacto que otro. El niño con el que no se juega tenderá más que otro al aislamiento y le será más difícil interpretar el mundo porque el juego es una guía para entender el mundo del adulto.

El creciente aumento en nuestro medio de niños que «no quieren crecer» (niños Peter Pan), «solitarios» y «difíciles», por citar solo algunos, nos debe hacer reflexionar sobre el modo de vida que llevamos y la deriva de una sociedad no siempre atenta a las necesidades de presencia cariñosa que a veces damos por supuesta y no lo es, debido a prisas, a la sustitución de regalos por tiempo, a la disminución de las horas de juego por la falta de compromiso con el menor.
Pero, ¿qué recuerdos tendrán los niños maltratados?. En España se estima que 1 de cada 15 niños es víctima de la crueldad mental de sus padres, que 1 de cada 5.000 padece violencia física. La causa más común es la pérdida de control frente al niño que llora demasiado o no deja dormir.

Por ello como personas y como colectivos (profesores, educadores, puericultores, pediatras, psicólogos, etc. ) debemos impulsar una revolución profunda de nuestros comportamientos, tratar de comprender mejor al eslabón más débil, vulnerable y silenciado, que no silencioso, de nuestra sociedad. Y a reclamar de nuestros gobernantes medidas concretas (ampliación de tiempo por maternidad, mejor atención en escuelas a niños con y sin problemas, mejores escuelas) que procuren un panorama esperanzador en los ojos recién abiertos de los que nos siguen.

Semana Mundial de la Lactancia Materna

El pasado sábado publicaba este artículo en el periódico Información con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Del 1 al 7 de agosto se ha celebrado en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una iniciativa de la OMS y UNICEF que precisamente este 2017 celebra su 25 aniversario y cuyo objetivo es proteger y fomentar la lactancia materna, quizás la estrategia más “rentable” para mejorar la salud de los niños de todo el mundo.

El lema escogido este año ha sido “Construyendo alianzas para proteger la lactancia materna: por el bien común, sin conflictos de intereses”.
La OMS, así como las distintas Sociedades Pediátricas que asesoran en temas de nutrición infantil, recomiendan que los bebés sean alimentados los primeros 6 meses de vida con lactancia materna exclusiva y a partir de esa edad complementarla con otros alimentos.

Puede parecer innecesario hablar de las bondades de la lactancia materna para la salud de bebés y sus madres por que creemos que ya se sabe, que la información ha llegado a todos, pero la realidad es que hay que mantener el apoyo a la lactancia a todos los niveles, desde políticas que aumenten el tiempo de baja maternal para que una madre no tenga que incorporarse tan precozmente a su puesto de trabajo como ocurre ahora, sobre todo en el sector privado, dificultando el seguir amamantando a su bebé, como la atención exquisita en las primeras semanas de vida del niño en el que se instaurará o no una lactancia que pueda ser prolongada, son días de muchas dificultades, dudas, adaptación al cambio que supone la llegada de un hijo… días en los que la accesibilidad a los profesionales sanitarios (matrona, enfermera, pediatra) es básica.

También es importante la formación, por eso aplaudimos la publicación este pasado abril de la Guía de Práctica Clínica sobre lactancia materna, con dos versiones: para profesionales y para población general. Elaborada por el Servicio de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco (OSTEBA) y con el apoyo del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI), “es el resultado del gran esfuerzo realizado por un grupo de profesionales especialistas en lactancia materna (matronas, obstetras, pediatras y personal de enfermería), así como mujeres que pertenecen a asociaciones de apoyo a la lactancia materna.” Desde la atención postparto inmediata, al manejo de los problemas de la lactancia, pasando por la protección y apoyo a la lactancia en las maternidades y centros de salud, como planteando líneas de investigación futura.

Además de animaros a consultar la guía, dejo también otras direcciones de interés donde encontraréis información fiable:
Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, grupo consultor y asesor de la Asociación Española de Pediatría cuyo objetivo fundamental es promocionar la lactancia materna, me parecen especialmente útiles los Foros del este Comité para padres y profesionales, así como la app para dispositivos móviles del Comité, una aplicación gratuita disponible para sistemas iOS (iPhone, iPad) y Android, con información muy útil y a la que podéis acceder a través de su web: lactanciamaterna.aeped.es.
Y siguiendo con recursos en internet no puedo dejar de mencionar la web e-lactancia.org, web de referencia a nivel mundial, donde consultar la compatibilidad de la lactancia con fármacos, pero también con muchos otros productos que pueden plantear dudas si son compatibles con dar de mamar.

Estos días de verano… ¡Protégelos!

Hoy se ha publicado en el periódico Información este artículo escrito por Maria Teresa Marchena Rojas, Residente de Medicina Familiar y Comunitaria de nuestro Centro de Salud. ¡Muchas gracias Maite!, ha sido un placer tenerte como Residente.

El verano ya ha llegado y con él las altas temperaturas, las vacaciones y las visitas a la playa. Sabemos con certeza que la exposición prolongada al sol es dañina para nuestra piel. Las radiaciones solares, fundamentalmente las ultravioleta de tipo B (UVB) y las del tipo A (UVA) son capaces de producir mutaciones en el material genético (ADN) de las células de la epidermis (la capa más superficial de la piel) e impedir su reparación, iniciándose así el proceso de formación de cáncer.

El cáncer de piel es una enfermedad maligna producida por la división y crecimiento descontrolado de las células que la forman. Se distinguen dos formas: el melanoma y los carcinomas cutáneos.
Por ello, es tan importante que contemos con medidas de prevención cuando nos expongamos a estas radiaciones solares, y que eduquemos a las nuevas generaciones para crear hábitos de vida saludables desde la infancia. Precisamente durante la niñez y la adolescencia es cuando mayor exposición solar mantenemos, de ahí la importancia de la concienciación sobre la prevención desde el principio.

Hablando de las medidas preventivas, ¿con cuáles contamos para protegernos y a nuestros pequeños? Llevando una actitud responsable y consciente ya empezamos a proteger: colocarse en la sombra durante las horas más dañinas (entre las 12 y las 16h), taparse con ropa: las camisas de manga larga y los pantalones largos cubren más cantidad de piel, los colores oscuros protegen más que los claros, las telas con un tejido más tupido ofrecen una mejor protección que las telas con un tejido más suelto, la ropa seca protege mejor que la mojada, es importante cubrir también la cabeza con un sombrero o una gorra, llevar gafas de sol con cristales polarizados que protejan nuestros ojos…

Además de todas estas medidas, es necesario cubrir nuestra piel con fotoprotectores, los tenemos en varias formas de presentación: cremas, leches, lociones, sprays, incorporados en maquillajes… con mayor hidratación para pieles secas, o los llamados “oil-free” para pieles grasas con tendencia acneica, etc. En niños están contraindicados en menores de 6 meses. Los hay de dos tipos: los fotoprotectores químicos y los físicos. Los químicos, también llamados orgánicos, son sustancias que aplicadas en la piel absorben los fotones de la luz del sol. Son más alergénicos que sus compañeros los físicos, por lo que está restringido su uso en niños. Las sustancias más usadas: los PABA (ácido para-amino benzoico) y sus derivados. Los fotoprotectores físicos o inorgánicos son sustancias que aplicadas en la piel reflejan la luz solar como un espejo (no absorben la radiación). Son menos alergénicos que los químicos y por ello están especialmente indicados en niños. Los más usados, la mica, el dióxido de titanio, el óxido de zinc, salicilatos, talco…etc
Deben untarse en la piel 30 minutos antes de la exposición solar, y reponerlos a las 2 horas o tras el baño o actividades que hagan que la piel produzca mucha sudoración.

Por tanto, este verano no arriesgues tu piel y la de los tuyos, haz una correcta prevención de las enfermedades cutáneas y ayúdanos a promover la salud concienciando de la importancia de estas medidas fotoprotectoras y… ¡a disfrutar del verano de una forma responsable!.

Otras entradas que hablan de fotoprotección:

Fotoprotección en la infancia: ¿somos unos histéricos de la fotoprotección?

Hablemos de ropa y protección solar

Fotoprotección en la infancia