Semana Mundial de la Lactancia Materna 2020

En la mayoría de los países se celebra del 1 al 7 de agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna, este año con el lema “Apoyar la lactancia materna para un planeta más saludable”. Años anteriores he escrito con este motivo en maynet: Aquí, aquí

Este año tenía pendiente escribirlo, pero después de leer el magnífico y contundente artículo del Dr. José María Paricio «La lactancia, saludable para la humanidad y el planeta», publicado en la web APILAM no me siento capaz. Sólo queda aplaudir. Muchas gracias José María por el artículo y por tu trabajo en defensa de la lactancia materna.

Las secuelas de un tsunami llamado coronavirus

Publicado hoy en Información

No puedo empezar a hablar de secuelas de este tsunami que estamos viviendo, sin dirigirme primero a las familias que han perdido a un ser querido, a las que han vivido la enfermedad en carne propia y en soledad, a las que han vivido o viven la incertidumbre de tener enfermo, cerca o lejos, a un hijo, un padre o una madre, un hermano, su pareja.… A todos ellos nuestro recuerdo, nuestro apoyo y cariño, en nombre de la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de Alicante, desde este rincón que el periódico Información nos regala.

Este es un espacio en el que hablamos de Pediatría desde hace unos 30 años, por eso me centraré en otras consecuencias que el tsunami coronavirus nos deja. Y es que hay que planificar la organización de la Pediatría en Atención Primaria. Aunque son tiempos de incertidumbre es de prever que los próximos meses… el próximo invierno, serán diferentes y supondrá un cambio en la forma de atender a los niños.

En estos meses de confinamiento las consultas están siendo mayoritariamente telefónicas. Vosotros, padres y madres, habéis sabido gestionar las fiebres, las toses… creo que todos hemos sido conscientes de lo “empoderados” que estáis, por utilizar esta palabra tan de moda. Hemos ensayado otras formas de consulta que han demostrado su utilidad y que debemos seguir mejorando, permitiendo el envío de imágenes y vídeos o realizar videoconferencias. No es solo que sea necesario mantener las consultas telefónicas, es que ha llegado el momento de tener acceso desde el Sistema Público a la telemedicina. Daremos así un gran paso en actualizarnos a las “nuevas” tecnologías. Los profesionales sanitarios lo veníamos demandando.

Las consultas presenciales han de ser espaciadas con el objetivo de mantener las salas de espera lo mas vacías posible y eso supone limitar el número de consultas y realizar un triaje telefónico antes de acudir.
Es importante que habléis con vuestros hijos e hijas y les expliquéis que ahora, para luchar contra el coronavirus, su pediatra va a ir vestido de otra forma para que no se asusten al entrar, sobre todo los más pequeños. A éstos podéis decirle que es el traje, o el disfraz, que tenemos para asustar a los coronavirus y que no entren a la consulta.
A los mayores evidentemente una explicación más real, tenemos que estar protegidos y por eso además de la mascarilla podemos llevar una pantalla en la cara, bata verde o incluso un EPI.

Es probable que tengamos que tomar medidas de sentido común, como estratificar los horarios de consulta para que haya tramos sólo de niños y adolescentes que acuden a revisiones y a vacunación.

En cuanto al Programa de Salud Infantil, en unas semanas habremos actualizado los calendarios de vacunación que se habían suspendido. Continuaremos con las vacunaciones de escolares y adolescentes. Es necesario mantener las excelentes coberturas vacunales que siempre hemos tenido.

Pero es necesario replantear muchas de las cosas que por inercia se han estado haciendo y que llevábamos tiempo queriendo actualizar. Pues ese tiempo ha llegado.
Uno es el de los informes de salud escolar, “como documento sanitario de utilización obligatoria para el acceso a un centro escolar”.
Todos tenemos claro que la educación es un derecho de todo niño, que se rige, entre otros, por los principios de no discriminación y además es obligatoria. Pues bien, solo en nuestra Comunidad seguimos realizando dichos informes que además vulneran el Reglamento de la UE 2016 del Parlamento Europeo relativo a la protección de datos personales y vulneran los derechos a la intimidad del menor que se regula en la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales.
Para terminar esta diatriba jurídica, la Orden de la Conselleria que obliga a la realización del Informe de Salud Escolar es de rango inferior y debe entenderse como derogada por la legislación de 2016 y 2018.

Sólo está justificado informar, con el visto bueno de los padres, de aquellos problemas de salud que precisen dar la atención necesaria a un alumno concreto. La mayoría de los datos que se solicitan son irrelevantes y repito, vulneran los derechos del menor.

Seguiremos realizando las revisiones a los 3, 6 y 12 años, porque son edades en las que es conveniente realizarlas para detectar determinados problemas, por ejemplo a los 12 años problemas de columna, coincidiendo además con la administración de vacunas.

Me he extendido más de lo habitual. Seguiré hablando de las secuelas del tsunami coronavirus, porque es también una oportunidad de mejora en la atención sanitaria a la infancia y adolescencia.

Es tiempo de toses

Estamos en invierno, niños y niñas presentan cuadros catarrales. Los más pequeños casi van empalmando un proceso con otro. Tos y mocos se convierten en los síntomas estrella.
Por eso quiero hablaros de la tos, motivo de consulta muy frecuente en esta época.

Lo primero que hay que aclarar es que la tos es un mecanismo de defensa de nuestro aparato respiratorio. Su objetivo es eliminar todo aquello que irrite u obstruya la vía aérea. No es una enfermedad en sí, es el síntoma de una enfermedad. Normalmente detrás de la tos hay una infección de las vías respiratorias.

Sepamos algo más de este síntoma tan molesto a veces. Es un acto reflejo de defensa que se desencadena cuando se estimulan receptores que tenemos en la mucosa del aparato respiratorio, sobre todo en faringe. Una vez estimulados estos receptores, los nervios de la zona se encargan de mandar al “centro de la tos” la señal de la necesidad de toser. Recibido el mensaje en esa central, que está localizada en la médula espinal, se envía la orden para que ocurra esa respuesta explosiva que es la tos. La estimulación de estos receptores es en la mayoría de los casos por la inflamación de la mucosa y el moco, es lo que ocurre en los catarros. También por estímulos químicos como ocurre en la inhalación del humo del tabaco. Poco frecuente, pero lo vemos, el estímulo es psicógeno, una manera de liberar “tensiones de la vida” como a mí me gusta llamarlas.

Hay diferentes sonidos de toses. En los catarros de vías altas, al principio la tos suele ser irritativa, pica la garganta y tosemos. Después suele hacerse “blanda”, se oye que mueve el moco. Los niños no saben expectorar por lo que tras el episodio de tos el niño se traga la madeja de moco pasando ésta al tubo digestivo. También se reconoce fácilmente la tos perruna, la primera vez que se oye asusta. Orienta a que la causa es una laringitis, que suele debutar así, con ese sonido peculiar metálico y profundo.

En cuanto al tratamiento, lo primero es determinar la causa de la tos. Si se trata de un catarro, el tratamiento es sintomático, es decir aliviar los síntomas molestos para el niño. Entonces, ¿tratamos la tos?. Pues depende. En los más pequeños los antitusígenos no están indicados porque los riesgos superan a los beneficios. No por debajo de cuatro años y con precaución hasta los seis. Tampoco mucolíticos, o antihistamínicos sirven para mucho. Los antibióticos, como sabéis, no “matan” a los virus que son los causantes de los catarros.
Medidas que ayudan: ofrecer líquidos, pues además de facilitar que el niño trague el moco, es conveniente que esté bien hidratado.
Si tenemos calefacción que reseque el ambiente puede ser beneficio humidificarlo. Y hablando de ambiente, que la casa está libre de humos; hay que evitar que los niños y niñas estén expuestos al humo del tabaco.
Los lavados nasales con sentido común: es conveniente hacerlos sobre todo si dificultan la succión en el lactante.
En definitiva, buscar el equilibrio entre aliviar pero no anular el mecanismo defensivo que es la tos.

Ha llegado la gripe

Esta es la imagen de la situación actual de la gripe en nuestra Comunidad publicada en el último Boletín de la Gripe.

Artículo publicado hoy en el periódico Información

Sí, en las últimas semanas se ha ido incrementando el número de personas diagnosticadas de gripe. La estábamos esperando. Cada año por estas fechas, días arriba o abajo, nos visita la gripe.

A lo largo de las próximas semanas es de esperar que nuestras consultas se saturen de niños y niñas con fiebre, mocos, tos, dolor de garganta… para la mayoría cursará como un catarro más del invierno. Los mayores refieren también cefalea, malestar general, dolores musculares y articulares. Lo peor es la fiebre, que a veces se alarga una semana provocando inquietud en los padres y generando numerosas consultas. Es lógica la preocupación pues al tener tantos días fiebre surgen las dudas ¿es la evolución normal de la gripe?, ¿se estará complicando con una sobreinfección?, ¿se estará complicando con una neumonía?. Esto obliga a un seguimiento cercano, sobre todo de los más pequeños. Y es su pediatra el que debe hacer el seguimiento del niño si se prolongan los días con fiebre, es el que irá viendo la evolución.

Nos esperan 7 u 8 semanas de intenso trabajo. Es importante que hagamos un buen uso de los recursos sanitarios. Acude a tu pediatra con cita, que puedes pedir a través de la aplicación GVA Salut desde el móvil, en la web o llamando por teléfono a tu Centro de Salud. Evita en lo posible acudir a los Servicios de Urgencia y al Hospital.

En nuestra Comunidad iremos siguiendo la evolución de la epidemia a través del Boletín de la Gripe. Este Boletín lo elabora Salud Pública a partir de los casos que declaramos los médicos. Las cifras de pediatría puedo aseguraros que se quedan cortas. En realidad son bastante más altas y el motivo es que a menudo diagnosticamos de “viriasis” y no de “gripe”. Esta tendencia a infradiagnosticar es debida a que en los niños pequeños es complicado distinguir entre gripe y un resfriado común por lo que a menudo hacemos un diagnóstico amplio de enfermedad por virus sin especificar que ese virus puede ser un virus gripal. Sólo si la enfermedad está en el contexto de un ambiente familiar con otros miembros con gripe, hay fiebre, tos y afectación del estado general, solemos diagnosticar de gripe. En los niños mayores es más fácil puesto que ya relatan los síntomas clásicos de la gripe.
A nivel nacional seguiremos la evolución de la epidemia a través del Sistema de Vigilancia de la Gripe. Y con las detecciones virales que se van realizando sabremos los tipos de virus gripales, si se trata de gripe A, AH1N1 o B.

Por último recordad que la gripe se contagia con facilidad de persona a persona a través de las secreciones respiratorias y a través de las manos contaminadas con estas secreciones. Así que mucho lavado de manos, toser sobre el codo y usar pañuelos desechables. Evitar llevar a los lactantes a lugares donde hay mucha aglomeración de personas. En cuanto al tratamiento de la gripe ya sabéis que es sintomático, es decir, medicación para aliviar los síntomas, por tanto paracetamol e ibuprofeno si hay fiebre o malestar. Los antibióticos no sirven para “matar” a los virus, solo sirven para infecciones producidas por bacterias. Así que paciencia, reposo y mantenerse bien hidratado.
Ah! Y todavía estáis a tiempo de vacunaros, sobre todo si sois grupos de riesgo, tanto mayores como pequeños.

Bronquiolitis, una enfermedad “de temporada” que sufren los más pequeños

Ayer publicaba, en la cita quincenal con el periódico Información, este artículo para que conozcáis algo más de esta enfermedad.

Llegados a esta época del año nos preparamos para atender a los numerosos lactantes que acudirán a consulta por su primer episodio de tos, moco y dificultad respiratoria. Una “epidemia de los más pequeños” que nos visita cada año, al igual que la temporada de la gripe.

La Bronquiolitis es una infección respiratoria aguda en los menores de 2 años, que afecta sobre todo a los lactantes más pequeños y es la principal causa de hospitalización a estas edades. Afortunadamente la inmensa mayoría la pasan en casa acudiendo a control a sus Centros de Salud.

Se inicia como cualquier catarro, moco y tos, pero termina afectando a los bronquiolos, que son las últimas ramificaciones del árbol respiratorio pulmonar. El lactante presentará entonces un mayor o menor grado de dificultad al respirar. Observaremos que se le marcan las costillas, el abdomen también se mueve mucho y puede tener “ruido en el pecho” o “pitos”.
A este primer episodio es a lo que llamamos bronquiolitis. El responsable es sobre todo el virus respiratorio sincitial, aunque otros virus también pueden causarla.
Se transmite como tantos otros procesos con las gotitas que expulsa una persona que lo tiene en su garganta y nariz al estornudar o con la saliva y al contaminar con moco los objetos que luego el niño puede llevarse a la boca.

Tienen más riesgo los lactantes prematuros, los menores de 3 meses, los que tiene una enfermedad pulmonar, una cardiopatía congénita o hayan nacido con un problema de inmunidad. La exposición al tabaco también es un factor importante.

El tratamiento, como enfermedad vírica, es un tratamiento sintomático, es decir, tratamos sólo los síntomas. El objetivo pues no es “matar” a los virus causantes de la infección. Las defensas del niño eliminarán progresivamente a los virus y de lo que se trata es de acompañar a vuestro hijo o hija durante los días que dura el proceso.
¿Y qué hacemos todos esos días? unas recomendaciones generales como son que esté en una posición semiincorporada, fraccionar las tomas de alimentación, ofrecer líquidos con frecuencia si son niños más mayores y ambiente libre de humos. Debemos mantener la nariz limpia realizando lavados con suero fisiológico o soluciones salinas y aspirar secreciones, sobre todo si por la obstrucción nasal se dificulta la succión. Si hay fiebre administraremos paracetamol, en los menores de 6 meses cada 6 horas. También en los mayores se puede administrar ibuprofeno como antitérmico.
Se trata pues de acompañar y observar. Si empeora la respiración, hay momentos que parece que deja de respirar, o lo hace más deprisa, o presenta un quejido; si vomita continuamente, si hay dificultad para alimentarlo o está más somnoliento, obliga a consultar.

¿No hay nada más de tratamiento?
Pues la verdad es que poco más salvo controlar y un seguimiento cercano. A lo largo de los últimos años la tendencia es a dejar de usar tratamientos como corticoides o broncodilatadores que poca mejoría ofrecen (sólo en algunos casos) y sí el riesgo de efectos secundarios. Los jarabes para la tos y los mucolíticos no deben usarse. Tampoco los antibióticos son útiles para los virus como sabéis.

La duración es de unos 12 días, aunque algunos presentan síntomas a los 21 días o incluso al mes. A lo largo de este tiempo deberá seguir sus controles ambulatoriamente. Sólo si la dificultad respiratoria es importante y hay problemas en la alimentación se remite al Hospital para su ingreso.

Por último, ¿cómo podemos prevenir?. Lavado de manos, higiene de juguetes, evitar exposición al humo de tabaco. En épocas de epidemia evitar el contacto, sobre todo de los lactantes pequeños, con personas y niños que estén con catarro, evitar acudir a lugares con aglomeración de personas incluidas las salas de espera de centros sanitarios o acudir a guarderías.

Mocos y tos son parte de la escolarización, de su salida al mundo

Ayer se publicaba en el suplemento de Salud este artículo, colaboración quincenal con el periódico Información.

Cada consulta es distinta, porque distinto es el niño o la niña y diferentes las familias. Sin embargo el motivo de consulta, los diagnósticos y las recomendaciones que doy son a menudo muy similares.

En este inicio de curso son muchas consultas por las primeras fiebres, los primeros catarros, las primeras diarreas… en lactantes y niños de corta edad que han iniciado su escolarización.
Si es un primer hijo la ansiedad de los padres es mayor y surge la pregunta “¿vamos a estar así todo el año?”.
Pues sí. Pero vayamos por partes.

Por un lado a estas edades su sistema inmunitario, de defensa frente a los gérmenes, es inmaduro. Son por tanto más vulnerables a las infecciones. Ha nacido con las defensas que su madre le ha transferido durante la gestación, defensas que a lo largo de los primeros meses irá perdiendo. Y mientras van disminuyendo las que ha recibido de la madre su sistema inmunitario va madurando.

Por otro lado, por el contacto estrecho entre ellos en la escuela se facilita la transmisión de enfermedades infecciosas. En su primer año de escolarización van a sufrir el “bombardeo” de gran cantidad de gérmenes, en su mayoría virus. Afortunadamente la gran mayoría de estas enfermedades serán procesos banales, sobre todo catarros de vías altas.

Mocos y tos forman por tanto parte de la escolarización, como a mí me gusta llamar, de su salida al mundo. Deja el ambiente familiar en el que ha estado más protegido y se pone en contacto con muchos niños, niñas y adultos.

Los catarros se transmiten por las gotas que expulsamos con la tos, los estornudos, con los mocos… en un aula por mucha higiene que haya, por mucho lavado de manos que hagamos es muy difícil controlar que no se produzca la transmisión de los virus. Se tocan, se besan, comparten juguetes, los chupan…Además la escolarización coincide con la época del año en la que hay más virus, el otoño-invierno.

Son más de 200 virus los que provocan los catarros, sobre todo serán rinovirus. En los meses de invierno pueden ser hasta dos procesos catarrales al mes. A esto hay que añadirle la duración de los mismos: unos 7-10 días a estas edades. Como el periodo de incubación del resfriado común es corto, sólo 2-4 días, si terminando el proceso entra en contacto con otra fuente de infección, otro niño con otro virus, es probable que el final de su catarro se solape con el inicio del siguiente. El intervalo libre de enfermedad es, en estas condiciones, difícil de apreciar.

Suelo decir que observéis si cuando ya va estando mejor del catarro, aunque todavía tenga moco y tos, inicia estornudos, ojos llorosos, moco “como agua”, transparente, está más molesto y a veces también con fiebre… es el inicio de un nuevo proceso y por tanto empezamos a contar de nuevo los días de evolución de este nuevo catarro: otros 7-10 días.

Entiendo y es lógica vuestra preocupación cuando planteáis si tantas infecciones son el inicio de una enfermedad crónica o puedan ser la manifestación de una alteración de su sistema de defensas. Pero no lo es. En realidad es la expresión del proceso normal de maduración del sistema inmunológico.

Como sabéis los catarros se curan solos. Aliviarle los síntomas para que los vaya pasando lo mejor posible. Utilizar paracetamol o ibuprofeno con sentido común, si tiene fiebre o está molesto. Hacerle lavados nasales, limpiar mocos y aliviar la tos ofreciendo líquidos.

Así que mucha paciencia y mirad a los catarros con otros ojos: vuestro hijo o hija se está inmunizando.