¿QUE PASA CON LOS SMARTPHONES DE NUESTROS HIJOS?

Ayer en Información se publicaba este artículo de mi compañera María del Mar Clavera,  médica pediatra especialista en psiquiatría infantil y juvenil. Seguimos insistiendo en la necesidad de educar en las nuevas tecnologías.
El uso de los móviles en niños y adolescentes se ha generalizado ya en
nuestra sociedad. Como media, a los 10 años los niños reciben su primer
móvil, bastante antes de entrar en la pubertad. Y estaremos de acuerdo en
que los smartphones son instrumentos poderosísimos y atractivos, con
varias características que les convierten en el objeto más deseado, al que
más nos costaría renunciar. Si eso es así para los adultos, a los que se nos
supone madurez y autocontrol, con más razón para ellos.
Estos dispositivos mágicos, que llevamos siempre encima y tienen mil
aplicaciones, están cambiando nuestros hábitos y formas de relación
social. Han venido para quedarse, y evolucionaran para hacerse aún más
imprescindibles en nuestras vidas.
No quiero ser catastrofista, sería absurdo negar las innumerables ventajas
que tienen estos miniordenadores que llevamos siempre encima. Pero
quizás convenga reflexionar sobre su influencia en nuestros jovenes .
En Estados Unidos se acaba de publicar algún dato preocupante:
Entre el 2010 y el 2016 ha aumentado un 60% la incidencia de depresión
en adolescentes, y la prevalencia de ideas suicidas en chicos que usan el
móvil más de 5 horas al dia es del 48%. Se podría aducir que los motivos
podrían ser otros, pero el único factor que aumentó en paralelo en ese
periodo fue el uso del Smartphone.
Cuando se hablaba con ellos, aparecían algunos factores claramente
frustrantes que influían negativamente en su estado de ánimo. A veces se
trataba simplemente de que apenas tenían “likes” en lo que colgaban en
las redes. En paralelo, encuestas sobre felicidad y satisfacción personal
indican que los chicos que pasaban más tiempo con los dispositivos
digitales y tenían menos vida social “real” puntuaban mucho más bajo.
Esto se cuantificó : Usar el móvil hasta un máximo de dos horas al dia se
​podría considerar la cifra normal. Por encima de 3 horas por día,
entraríamos en zona de riesgo.
A nivel neurológico, el cerebro a estas edades está todavía en pleno
desarrollo, y es susceptible de modificar su morfología y funcionamiento
según las experiencias que tenga. Ya hay algún estudio que ha demostrado
que usar mucho los audiovisuales multitarea correlaciona con menos
materia gris en el cortex cingulado, región vinculada a las emociones,la
toma de decisiones y la predisposición a conductas adictivas.
En contrapartida, hay efectos muy positivos en el uso razonable de los
móviles, especialmente en grupos marginales, como el colectivo LTGB,
pues les permiten recibir desde ahí un buen apoyo de las redes.
A día de hoy la mayoría de expertos coincide en algunos puntos
importantes a tener en cuenta:
1. El móvil debe estar fuera de la habitación por la noche.
Dejarlo dentro origina varios problemas, el más importante es el
insomnio. Y los chicos necesitan dormir bien, es vital para ellos.
Esto puede ser una batalla, pero vale la pena tenerla.
2. Instale aplicaciones protectoras
de contenidos ilícitos o que
moderen el uso de los medios.
3. Confeccione un contrato de uso del móvil con su hijo/a
que incluya
normas sobre el uso del móvil , como no usarlo en las comidas, o el
tiempo de uso. Si lo incumpliera, podría perder el derecho de usarlo
por un tiempo.
4. Dé ejemplo saludable
A los hijos les costará separarse de sus móviles, y a los padres
también… Aparte de no usarlo en las comidas, o mientras
conducen, admitamos que los hijos ven lo que ponemos online .Si
criticamos a otro padre en las redes, o faltamos a alguien al
respeto, estamos dando un mal ejemplo.
5. Considere la posibilidad de que sus hijos usen un móvil sin datos.
Especialmente en los mas pequeños. Permiten usar varias
funciones, y evitan riesgos.

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