La actividad física como herramienta de salud. ¿Sabemos prescribir?

Con esta imagen, la gota de sudor, icono del movimiento esporti revolution, del que os hablaba hace unos meses, encabezo este artículo publicado ayer sábado en la cita quincenal con el periódico Información. En esta ocasión escrito con mi compañero de pediatría Pedro Juan Vicente. 

La mayoría de beneficios que proporciona la actividad física vienen derivados de las adaptaciones fisiológicas que se producen en el organismo tras la práctica regular y continuada.
Estas adaptaciones, que se producen en los diferentes sistemas y órganos, las vamos a resumir en lo siguiente:

  • Aparato Locomotor: Aumento de la masa ósea, de la masa muscular ( aumento de las células musculares, así como del tamaño de las mismas), tendones y ligamentos más fuertes y resistentes. A nivel articular encontramos mayor espesor en el cartílago hialino. El beneficio último de todos estos cambios es la prevención de enfermedades futuras, como la osteoporosis y la osteoartrosis.
  • Sistema Endocrino y Metabolismo: Optimiza el metabolismo de las grasas y de los hidratos de carbono, aumento del metabolismo basal. Podemos ayudar a prevenir y tratar enfermedades tan importantes como la diabetes, la obesidad y las hipercolesterolemias.
  • Sistema Respiratorio: Mejora la capacidad respiratoria y el intercambio de oxígeno. Puede ayudar a mejorar a los pacientes asmáticos.
  • Sistema Cardiovascular: Mejora de todas las capacidades cardíacas y vasculares, por lo que nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento deportivo, así como a prevenir y tratar enfermedades como la hipertension arterial y las insuficiencias vasculares.
  • Sistema Digestivo: Mejora el tránsito intestinal y la absorción de algunos nutrientes, por lo que evita el estreñimiento y algunos estudios refieren un menor índice de cáncer de colon.
  • Sistema Nervioso: Mejora de las habilidades sensoriales y motrices, de las capacidades coordinativas y la atención. Optimiza los mecanismos de respuesta a los estímulos externos. En edades tempranas podemos decir que favorece el desarrollo de las funciones cerebrales.
  • Sistema Psíco-Social: Valores como la capacidad de esfuerzo y sacrificio. Aceptación de nuestras capacidades y limitaciones, normas del juego, aprender a ganar y a perder. Solidaridad, justicia, trabajo en equipo. La actividad física y el deporte son divertidos en sí mismos y proporcionan felicidad y satisfacción.

El sedentarismo y los desequilibrios nutricionales (sobrenutrición) son los principales causantes de la enfermedad del futuro, el síndrome metabólico, que abarca problemas tan graves como la diabetes tipo II y la obesidad. La actividad física es una herramienta terapéutica de altísima eficacia, ya que ayuda a prevenir y a tratar los problemas que hemos mencionado.
España, Europa y la Organización Mundial de la Salud se han marcado como una prioridad la promoción de la salud y estas son las estrategias:
Recomendaciones Mundiales sobre Actividad Física para la Salud.
Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS, documento elaborado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales a Igualdad

Valoramos el acierto de que se hayan incluído estrategias para reducir el sedentarismo y para limitar el “tiempo de pantalla”, es decir, tiempo que se pasa frente a cualquier pantalla: televisión, ordenador, teléfonos móviles, tabletas, consolas de vídeojuegos, etc.
¿Y qué recomienda?
 En los menores de 5 años separa los que aún no andan de los que ya caminan. En los primeros recomiendan varias veces al día actividad de cualquier intensidad y en los que caminan al menos 180 minutos al día de actividad física de cualquier intensidad. Hace hincapié también en minimizar el tiempo que pasan sentados o sujetos en sillas o carritos, cuando están despiertos, a menos de una hora seguida.
 En cuanto al tiempo de pantalla, ¡atención!: En los menores de 2 años no se recomienda pasar tiempo delante de una pantalla y de 2 a 4 años: limitar el tiempo a menos de una hora al día.

De 5 a 17 años aconsejan al menos 60 minutos al día de actividad física de intensidad moderada y vigorosa. Al menos 3 días a la semana actividades de intensidad vigorosa que fortalezcan músculos y mejoren masa ósea. Se deben reducir los periodos largos sedentarios y fomentar el transporte activo. En cuanto a tiempo de pantalla se debe limitar, si es con fines recreativos, a un máximo de 2 horas al día.

Los Médicos y Pediatras contamos con una nueva herramienta terapéutica, un nuevo «fármaco», que ofrece resultados prometedores pero que no sabemos manejar, porque ¿cuál es la cantidad de actividad física que se precisa para conseguir determinados efectos terapéuticos?, ¿con qué frecuencia de aplicación?, ¿cuál es el ejercicio más recomendable para cada paciente, para cada niño?, ¿cuál es la intensidad adecuada?. En definitiva, necesitamos formación en este sentido, quizás los Médicos del Deporte deberían echarnos una mano, o incorporarse a la Atención Primaria, pues tendrían mucho que aportar si fuéramos capaces de trascender la medicina «curativa» y plantear estrategias de promoción de la salud orientadas a conseguir estilos de vida saludables.

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