Entrevista a nuestro colaborador Tomás Castillo en ABC.ES

vía: ABC.ES

Reflejamos en Maynet la entrevista que nuestro querido colaborador Tomás Castillo realizó el día 23 de Septiembre 09 en el diario ABC en su versión online.

«Enfermos graves e incurables nos enseñan que hay que vivir la vida» ABC.es - ABC de la Última_1253897386930

“Enfermos graves e incurables nos enseñan que hay que vivir la vida”

La fuerza de la vida _Castillo (Torrelavega, 1957) se dedica a promover los valores humanos sobre cualquier limitación. Con AMICA (amica.es), donde trabajan más de 500 personas, lleva 25 años descubriendo capacidades donde otros sólo vieron enfermedad e invalidez.

Emprendió una cruzada contra el derrotismo y la resignación ante la enfermedad y lleva todas las de ganar. Forjado en la realidad, nos propone tener los motores de la vida en marcha para que el miedo no nos venza, y menos a la gripe A

Vuelta al cole. Juan no llega. Le han descubierto cáncer. Los niños están desconcertados. ¿Quién te prepara para eso?

Es la gran asignatura pendiente para todos, porque nadie se preocupa de formarnos ante una realidad tan evidente como que vamos a tener enfermedades y no sabemos cuándo.

Es padre de un joven con fibrosis quística. ¿Cómo se asimila esa noticia?

Mucho peor que cuando te ocurre a ti. El gran drama es querer hacer mucho por tu hijo y no lograr superar lo que plantea una enfermedad incurable. Muchas familias lo viven de forma dramática. Por eso yo en «Aprendiendo a vivir. La enfermedad: descubrir las posibilidades que hay en mí» (CEAC) ?cuyos derechos de autor se dedicarán a atender la fibrosis en países empobrecidos?  les invito a convivir con la enfermedad dejando que sus hijos sean niños, jóvenes, adultos que vivan su vida sin que la enfermedad sea la protagonista, porque ese derecho sólo es de ellos.

Nuestra sociedad triunfalista destierra las palabras enfermedad y muerte: para ella son sinónimo de fracaso.

Pero la enfermedad es algo consustancial a nuestra existencia. Tenemos que aprender a convivir con ella más que a padecerla y, como es una realidad que no podemos ocultar, es clave que todos, individual y colectivamente, lo afrontemos, pero con entereza y optimismo, siempre viendo a la persona y no la enfermedad. Yo no suelo vincular enfermedad con muerte porque son dos cosas distintas. Muchas personas demuestran cada día, incluso con enfermedades graves e incurables, que son capaces de vivir la vida.

«No podía memorizar el nombre de mi enfermedad», pero huir no sirve de nada.

Hay que aceptarse y pedir que me acepten como soy, y entender que somos parte de la diversidad del ser humano y que la misma enfermedad nos hace también inigualables y únicos.

Con rotundidad: no somos enfermos, estamos enfermos.

Es algo que hay que reclamar ante la sociedad: que nos trate no como enfermos, sino como personas que podemos hacer una vida como todos, si nos dejan y nos dan una oportunidad.

«Estaba vivo y no podía desperdiciar este regalo». Pero para algunos vivir no es mejor que no vivir.

El optimismo favorece mucho las cosas, porque si no cura directamente sí ayuda a que fluya la vida que hay en nosotros. Propongo que pasemos de ser pacientes a ser protagonistas, y para eso hay que ser optimista con nuestras posibilidades, hay que buscar continuamente lo que la vida nos ofrece, que es más de lo que parece.

Cunde la psicosis por contraer la gripe A. ¿Debemos asustarnos?

Debemos mantener las normas de higiene habituales ante la gripe. El virus actual nos enseña que quizá no le habíamos dado a esta enfermedad toda la importancia que tiene, cuando anualmente fallecen miles de personas por ella. Seguro que este año, al haber reaccionado, hay menos muertos.

¿Un antídoto contra el miedo?

Los niños nos enseñan mucho. Conviven con enfermedades crónicas y muy importantes con total naturalidad, viviendo la vida con el riesgo que supone vivir. Tener miedo no nos lleva a ningún sitio, agudiza los síntomas frente a esa capacidad no descubierta para afrontar las dificultades con optimismo, que es sorprendente. Por ejemplo, Patxi, trasplantado de los dos pulmones, ha subido este invierno 6.000 metros en los Andes. La mayoría de la gente no sería capaz, pero él demuestra que las ganas de vivir y la ilusión nos mueven a hacer cosas inimaginables.

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