Calendario de vacunación 2015

2015

En la editorial del Boletín mensual de noticias de la Asociación Española de Pediatría (AEP), con el título de Calendario de Vacunas 2015: pelendo contra las olas, David Moreno, Coordinador del Comité Asesor de Vacunas (CAV) reflexiona acerca de la situación que vivimos, palabras que suscribo:

«Anualmente, desde el Comité Asesor de Vacunas de la AEP, publicamos las recomendaciones sobre las vacunas que consideramos más idóneas para los niños residentes en España. Pero este año, asistimos a una situación insólita a nivel mundial en relación con las vacunas que recomendamos: dos de ellas no resultan accesibles para la inmensa mayoría de los niños. A la situación ya conocida de la varicela, que desde el año 2013 está bloqueada por parte del Ministerio, se ha unido la vacuna del meningococo B, que vino a España en agosto de 2014, pero que no ha llegado siquiera a las farmacias comunitarias. ¿Cómo reaccionarán nuestras autoridades sanitarias ante la posible llegada de nuevas vacunas en un futuro no muy lejano, como las del virus respiratorio sincitial, del citomegalovirus, del herpes o del Streptococcus agalactiae?

Cada bloqueo, cada embestida sufrida por la salud infantil, está mermando no solo la capacidad que nos ofrecen los avances de la Medicina para prevenir la enfermedad y el sufrimiento humano, sino también la confianza de la población en las vacunas, cada vez más deteriorada en este oleaje continuo de malas noticias.
En este sentido, los políticos, además, no son conscientes del daño de difícil reparación que están haciendo a la Pediatría española, referente para muchos sistemas sanitarios a nivel mundial, con determinadas declaraciones realizadas y que han obligado a alguna réplica por parte de nuestra asociación, a través del presidente, el profesor Serafín Málaga (que pueden leer aquí).

Y la pregunta del millón… ¿por qué lo que está ocurriendo aquí en nuestro país no pasa en ningún otro país del mundo? Sería triste pensar que la raíz de todo estuviera en decisiones exclusivamente políticas y simples reajustes económicos, porque países con muchos más problemas que el nuestro tienen calendarios vacunales mejores. Es decir, en otros países, los políticos creen en la prevención, aunque los frutos de la inversión los vean los siguientes gobiernos. La posible incorporación de la vacuna del neumococo en algunos calendarios oficiales en pleno año de elecciones, alimenta la teoría de que no se trata de un tema meramente económico. De todos modos, aplaudimos su llegada por el bien de los niños. También lo haremos si las nuevas máximas autoridades políticas en el Ministerio de Sanidad y la Dirección de Salud Pública acaban apostando por las vacunas tal y como defendemos la Pediatría española.

Mientras tanto, seguiremos peleando contra las olas, para que las vacunas ausentes vuelvan a estar disponibles y, mejor aún, en los calendarios oficiales financiados. Y aunque seguir recomendando en el calendario algunas vacunas que no se encuentran disponibles pueda parecer un sinsentido, pensamos que es aún peor no recomendarlas, porque con ello faltaríamos a nuestra obligación de proponer las medidas idóneas de prevención que cuentan con avales científicos suficientes y gran potencial de evitar la enfermedad y el sufrimiento que conlleva.»

Un repaso a la fiebre

Fiebre

Dadas las fechas, en las que el síntoma estrella es la fiebre, Cristina Giménez, Residente de Pediatría, ha hecho un repasillo sobre algunos aspectos clave de este mecanismo de defensa de nuestro organismo que tan de cabeza os trae a los padres.

  • La fiebre estimula la respuesta inmune y la hace más eficiente a temperaturas entre 37 y 40ºC.
  • Posee un efecto bacteriostático, es decir que impide la proliferación de bacterias, a temperaturas mayores de 37ºC.
  • La principal indicación de tratar la fiebre es el malestar que le produce al niño, pero si él la tolera bien hay que dejarla “trabajar”.
  • Tratar la fiebre con más o menos empeño no varía la evolución de la enfermedad ni de sus posibles complicaciones.
  • El efecto máximo de los antitérmicos se alcanza entre 1 y 4 horas, según posología y relación con la ingesta (la cual puede retrasarlo entre 30-60 min).
  • Los medios físicos pueden ser útiles como adyuvante al antitérmico, una vez que éste ya está actuando, pero no como alternativa. Y siempre que no le provoquen más malestar al niño.
  • No hay estudios que avalen la alternancia de antitérmicos, que por otro lado aumenta el riesgo de errores de dosificación y fomenta la “fiebre-fobia”.
  • El tratamiento con antitérmicos no ha demostrado que prevenga la aparición de crisis febriles, éstas están relacionadas con la susceptibilidad individual a padecerlas.

También os puede ser útil:

  1. Termómetros
  2. Aprendiendo la dosis de los antitérmicos 
  3. El paracetamol no es inofensivo 

¿Tratamos la tos en los niños?

Jarabe Heroína.jpg

Como veis, hace años se trataba con Heroína la tos.

Hace unos días en una sesión con los compañeros médicos de familia se planteaba de nuevo el tratamiento de la tos, estamos en temporada.

Hablábamos los pediatras de los beneficios de la miel a partir de un año de vida y nos pidieron estudios que avalaran la recomendación. Pues aquí hay algunos:

1. En este trabajo publicado en noviembre del 2012 (Ortega Páez E, Cuestas Montañés E. ¿Mejora la miel la tos nocturna asociada a infecciones del tracto respiratorio superior? Evid Pediatr. 2012;8:74) analizan un ensayo clínico en el que se comparan los efectos de la miel sobre la tos nocturna y las dificultades para dormir asociadas al catarro, frente al placebo (*) en niños de uno a cinco años. Y la conclusión fue que la miel es mejor que el placebo para el alivio de la tos nocturna de los niños.

2. En una revisión de ocho ensayos clínicos controlados que incluyeron a 616 niños de dos a siete años y que fue publicada en el 2008 (Smith SM, Schroeder K, Fahey T. Over-the-counter medications for acute cough in children and adults in ambulatory settings. Cochrane Database Syst Rev. 2012 Aug 15;8:CD001831. Review.) se estudiaron el efecto de antitusígenos y mucolíticos sobre la tos y no mostraron resultados significativos de que mejoraran la tos, por lo que se concluyó que hacían falta nuevos estudios y que por ahora no existía evidencia que avalara la indicación de estos fármacos e incluso se advirtió sobre los efectos secundarios que su utilización tenía en niños.

3. Aunque la miel está recomendada por la Organización Mundial de la Salud, solo dos ensayos clínicos han estudiado su efecto sobre la tos, el primero de ellos (Shadkam MN, Mozaffari-Khosravi H, Mozayan MR. A comparison of the effect of honey, dextromethorphan, and diphenhydramine on nightly cough and sleep quality in children and their parents. J Altern Complement Med. 2010;16:787-93.) comparado con dextrometorfano y con difenhidramina, encontrando este que la miel es significativamente superior a ambos medicamentos, y el segundo (Paul IM, Beiler J, McMonagle A, Shaffer ML, Duda L, Berlin CM Jr. Effect of honey, dextromethorphan, and no treatment on nocturnal cough and sleep quality for coughing children and their parents. Arch Pediatr Adolesc Med. 2007;161:1140-6.) mostró también un efecto superior de la miel sobre el dextrometorfano y sobre no darle nada al niño.

4. En una revisión del 2012 (Oduwole O, Meremikwu MM, Oyo-Ita A, Udoh EE. Honey for acute cough in children. Cochrane Database Syst Rev. 2012 Mar 14;3:CD007094.), aunque se encuentra que la miel es ligeramente superior a placebo (*), no se halla evidencia suficiente ni a favor ni en contra.

Por último y como conclusión, dada la potencial peligrosidad de los antitusígenos y su no demostrada eficacia, la miel podría constituir una alternativa terapéutica para tratar la tos nocturna en niños mayores de un año con infecciones del tracto respiratorio superior.

(*) Según la Real Academia de la Lengua, placebo: Sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción.

Más artículos de interés:

Otra vez tengo a mi niño con fiebre

tomando temperatura

Hoy se publica en el suplemento de salud del periódico Información, este artículo de Cristina Giménez, Residente de Pediatría del Hospital General Universitario de Elda.

De este tema se ha hablado y escrito mucho, y poco a poco se va unificando el mensaje que desde los centros sanitarios intentamos transmitir a la gente: ¡que no hay que tenerle miedo a la fiebre! Ahora falta que los padres nos creáis…
Por eso, aprovechando que ya ha llegado el frío, queríamos darle un repasillo a la fiebre, a las cosas que debemos hacer, las que no, y el porqué de todo ello.

Para empezar, recordar que la fiebre es un síntoma no una enfermedad, es decir es un indicador de que está pasando algo, que hay una infección (por norma general), pero que se ha visto que no por ser más alta o más baja, ese “algo” va a ser peor. Y recordar sobre todo que la fiebre no es mala, no es el enemigo, sino sólo una compañera de batalla que está de nuestro lado luchando contra la infección; que es cierto que muchas veces resulta un poco latosa, pero que en el fondo intenta ayudar.

Porque la fiebre en sí no es más que el aumento de temperatura del cuerpo, “ideado” para mejorar la capacidad del sistema inmunológico que ha de combatir la infección. Pero ¿cuál es el problema de la fiebre?, pues que los mecanismos con los que el cuerpo consigue ese útil aumento de temperatura, por lo general, van a provocar malestar: que nos duela la espalda, la cabeza, que tengamos frío,… en definitiva que nos encontremos fatal.
Pero cada cual tiene su propio umbral de sensibilidad a la “fatalidad”, por ello veréis que con los mismos 38ºC hay niños que están hechos polvo y otros sin embargo que están saltando y corriendo por ahí. Entonces ¿qué hay que hacer con la fiebre, la tratamos?. Sí, pero trataremos la “fatalidad”, es decir, el malestar que nos provoca. Olvidaos un poco del numerito que sale en el termómetro (salvo si supera los 40ºC), y pensad “¿mi hijo se encuentra bien o mal?”, y actuad cuando él se encuentre mal.

Y ¿cómo podemos actuar?, pues de entrada sin aumentar el malestar del niño; se ha visto que intentar bajarle la temperatura desnudándolo o con paños húmedos, es decir sólo con medios físicos, no es recomendable. Porque mientras nosotros intentamos bajar la temperatura externa el cuerpo sigue intentando aumentar la interna, de modo que pondrá en marcha más mecanismos de aquellos que le provocaban malestar.
Con lo que sí podemos actuar es con los fármacos antitérmicos que ya conocemos, paracetamol o ibuprofeno, ¡pero sólo con uno! y a la dosis que nos haya dicho el pediatra según el peso del niño. Lo que no debemos hacer es hincharle a jarabes, alternando ambos productos, para tener el numerito del termómetro siempre bajo control. Si el niño sigue con fiebre pero ya se encuentra bien, tranquilidad, el fármaco ya ha hecho su trabajo de quitar el malestar, ahora dejemos trabajar también a la fiebre y al sistema inmunológico. Porque se ha visto que la fiebre mantenida, no produce daño cerebral ni convulsiones (éstas tienen más que ver con los cambios bruscos de temperatura y en niños predispuestos).

LO MÁS IMPORTANTE respecto a la fiebre es que nos pone en alerta de que el niño está enfermo, y es cuando observamos algo más preocupante, al margen de la propia fiebre, cuando debemos consultar de urgencia: decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar; rigidez de cuello; manchas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor; convulsión o pérdida de conocimiento; dificultad para respirar; vómitos y/o diarrea persistente; o si no orina o la orina es escasa. Y siempre que el niño tenga menos de 3-6 meses.

Y si queréis más información:

Aprendiendo la dosis de los antitérmicos

O poned fiebre en el buscador y veréis lo escrito anteriormente.

Alergia a Alimentos y Escuela

AA

Estoy preparando una charla sobre alergia a alimentos y escuela. La han solicitado desde uno de los colegios de Elche porque tiene un niño escolarizado con alergia a varios alimentos.
A través de la página web de la AEPNAA, Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex se accede a la guía MEC Alergia a Alimentos y Latex en Centros Educativos, coeditada en el 2013 por los Ministerios de Sanidad y Educación y que se puede descargar gratuitamente en formato pdF, una guía completísima destinada a toda la comunidad escolar.

Más información en estas otras entradas:

Y en estas web:

Entrevista a Marcos

Termino este repaso a la diabetes con la entrevista a Marcos. Me pidieron que colaborara en el blog de una magnífica web y de la que os hablaré próximamente: ESPORTI REVOLUTION y para ellos realicé la entrevista.

“Me han invitado a entrar en este magnífico espacio y, dado que  hoy es el día 14 es el Día Mundial de la Diabetes, he decidido hacerlo entrevistando a Marcos, un niño de 10 años que tiene diabetes y del que soy su pediatra de cabecera.

Marcos ¿cuántos hermanos tienes?
Tengo 2 hermanos, son mayores, tienen 27 y 24 años.
Pues serás un mimado…
No, no soy un mimado.
¿Hay alguien más en la familia que tenga diabetes?
Sí, mi tío Jose que también se pincha insulina.
¿Y en el colegio?
Había…ahora va al instituto.
¿A qué colegio vas?
Al Victor Pradera
¿Cuántos años tenías cuando te diagnosticaron la diabetes?
6 años y me ingresaron en el hospital de urgencias.
¿Te acuerdas como te explicaron qué era lo que te pasaba?
Sí, porque lo he contado muchas veces, es un cuento. Érase una vez un pueblecito formado por muchas pequeñas casitas llamadas cada una de ellas “Villa Célula” y por las calles caminaban las dueñas de las casitas, todas iguales y se llamaban cada una “Sra. Azúcar”, cada una tenía su llave de la puerta para entrar en su casita y la llave tiene un nombre, se llama Insulina. Ocurrió que por arte de magia desaparecen todas las llaves y al no tener llave se queda fuera la Sra. Azúcar y al no poder entrar en la casa se va estropeando porque no puede limpiar y se secan las macetas. Mi cuerpo es como ese pueblo y no tengo insulina y mis células están estropeándose y tiene que venir un mago y entregar a las Sras Azúcar otra llave que es la insulina que me tengo que pinchar para que entre el azúcar a las células y no se quede fuera.
¿Cómo lo explicarías ahora?
Me ha dejado de funcionar el páncreas, que es un órgano del cuerpo y me tengo que pinchar insulina porque el páncreas ha dejado de echar insulina.
¿Qué haces un día de cole?
Por la mañana me levanto, desayuno leche y cereales y me lavo los dientes y me visto.
¿No te haces un control al levantarte?
Sí, me lo hago yo nada más levantarme. Y después me pincho la insulina.
¿Comes en el comedor?
Sí, me quedo desde los 3 años. Sigo igual.
¿Qué deporte haces?
Rugby tres veces a la semana… y la gimnasia del cole.
¿Tu maestro y tu entrenador saben que tienes diabetes?
Sí.
Y tus amigos, ¿lo saben?
Sí, todos.
¿Vas a las excursiones?: Sí, claro.
¿Qué cosas te gustan hacer en tu tiempo libre?: Jugar en la calle, jugar con mis perros, subirme a los árboles, ver la tv, la play…
Díme una cosa buena y una cosa mala por tener diabetes: La buena… que adelgazo y la mala que me tengo que pinchar todos los días.
¿Qué te gustaría ser?: No lo sé.

Les pregunto a sus padres, que lo acompañan, si quieren añadir algo…
Sí, explicar que cuando dice que lo bueno es que la diabetes adelgaza es porque le gusta mucho comer y si no tuviera diabetes dice que estaría gordo.
¿Algo más?
Sí. Que hay que aprender pronto a convivir con ella. Y que hay que tener siempre presente que la diabetes es sólo una parte de Marcos, no es todo Marcos.
¡Muchísimas gracias a Marcos y a su familia!”