Alimentos funcionales: no es oro todo lo que reluce

20080212Alimentosfuncionales
Hoy en el Suplemento de Salud del periódico Información publico este artículo: Alimentos funcionales: no es oro todo lo que reluce
Los alimentos funcionales (AF) son aquellos que, independientemente de su valor nutritivo, son ricos en algún componente que aporta propiedades beneficiosas e importantes para la salud y consumidos en las cantidades habituales de la dieta.

Los primeros en utilizar el término “alimento funcional” fueron los japoneses en los años 80, extendiéndose con rapidez por todo el mundo dado el inmenso negocio que la industria alimentaria ve en ellos. Actualmente en Europa existe una legislación que define: “un alimento puede ser considerado como funcional si se ha demostrado de forma satisfactoria que posee un efecto beneficioso sobre una o varias funciones específicas del organismo, más allá de los efectos nutricionales habituales, siendo esto relevante para la mejora de la salud y el bienestar y/o la reducción del riesgo de enfermar. Un AF debe seguir siendo un alimento, y debe demostrar sus efectos cuando se consume en las cantidades habituales de la dieta; no es un comprimido o una cápsula, sino una parte del patrón de alimentación normal”.
Pero mientras que sí se ha legislado en la Unión Europea acerca de las declaraciones nutricionales, es decir, acerca del “etiquetado sobre las propiedades nutritivas” de un alimento ( que es la tabla en la que se indica el valor energético y los nutrientes, sales minerales o vitaminas que contiene) o el concepto de “declaración nutricional” (que se refieren a cualquier mensaje escrito, pictórico, gráfico o simbólico que dé a entender que ese alimento posee unas determinadas características), hay un vacío legal en cuanto a las declaraciones de propiedades saludables. Por ello vemos con frecuencia en los etiquetados y en la publicidad de muchos productos que se otorgan unas propiedades saludables que no tienen ninguna base científica. Los fabricantes hacen publicidad de alimentos, por ejemplo zumos, a los que se han añadido vitaminas y minerales y los consumidores los percibimos como más saludables cuando no hay estudios que lo avalen. Es más, hasta ahora no estaba legislada la cantidad máxima de vitaminas o minerales que podían añadirse y podían sobrepasarse los niveles máximos de seguridad dado que también ingerimos esas vitaminas y minerales de otros alimentos a lo largo del día.
Está prohibida la publicidad engañosa pero estamos bombardeados por productos “bio”, “orgánico”, “ecológico”…
Es necesario que quede legislada la declaración de propiedades saludables y avaladas por estudios científicos, estudios que, si van destinados a la población infantil, se habrán realizado en niños, estará claramente establecida la relación causa-efecto entre el consumo del alimento y el efecto declarado en seres humanos y definido en qué medida el efecto declarado del alimento es beneficioso para la salud.
Actualmente apenas hay estudios rigurosos en niños y los AF que mayor interés científico tienen en la infancia, aunque todavía quedan aspectos por conocer, como los mecanismos de acción, son los prebióticos (componentes alimentarios no digeribles que favorecen el desarrollo de la microflora deseable intestinal, por lo que se consideran beneficiosos para prevenir diversas enfermedades del colon), los probióticos (que son bacterias seleccionadas que se administran por vía oral para modificar la microflora intestinal), los alimentos ricos en ácidos grasos tipo omega 3 (pescado azul, salmón…) y alimentos de elevado contenido en fibra; los efectos beneficiosos de otros AF son, por el momento, especulativos.

Es difícil contrarrestar la presión de la industria alimentaria y la publicidad sobre los niños y sus padres, pero los pediatras debemos informar y recordar que una dieta variada y equilibrada sigue siendo la mejor opción para prevenir las enfermedades y mantener un adecuado estado de salud.

6 respuestas a «Alimentos funcionales: no es oro todo lo que reluce»

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  2. Estoy harto de que me engañes, en concreto acabo de ver un par de anuncios de Don Simon, (los de Garcia Carrion) de los zumos y vinos cutres, bueno pues estan publicitando zumo de naranjas y se ve una Fabrica maravillosa rodeada de naranjas por todos lados, bien pues estos naranjos no existen, nos estan tomando el pelo,os adjunto el link a la pagina que os comento y vosotros mismos, yo ya no compro ni un zumo de Don Simon,

  3. Es una verguenza lo de la publicidad y la alimentación. Los vendedores te dicen cualquier cosa con tal de que les compres, sea sano o no, sea cierto o no. Los zumos Don Simón por ejemplo se anuncian diciendo que son más saludables que las naranjas frescas (y encima más baratos!). Como los pueden dejar decir eso al consumidor impunemente??

  4. Estoy de acuerdo en que el vino Don Simón es cutre, pero ¿los zumos también?, yo no creo que el problema esté en la marca sino en que detrás de estas grandes empresas hay un equipo de marketing trabajando para convencerte de que su producto es el mejor del mercado y por ello debes comprarlo. Pero, nosotros debemos ser más astutos y no creer todo lo que nos dicen. Aunque, he de reconocer que yo suelo fijarme mucho en las tablas de información nutricional, sobre todo, en los alimentos destinados a mis hijos, ¿también pueden engañarnos en esto?
    Y en mi opinión, jamás, un zumo envasado será más saludable que el recién exprimido de la fruta fresca; pues los envasados suelen tener un alto contenido en azúcares añadidos, los cuales pueden ser perjudiciales para los dientes de los niños y para aquellos que también tengan problemas de sobrepeso.

  5. Al final lo que está haciendo Don Simon son campañas de desprestigio en beneficio suyo. No importándoles la salud de los consumidores.

  6. Si hay una empresa en donde las polémicas y las sentencias son habituales, es esa de los zumos Don Simon.

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