Escrito por Isabel Rubio el 16 febrero 2010 dentro de Enfermedades de la Infancia, General |

Antes de entrar en el tratamiento del catarro de vías altas creo necesario hacer un paréntesis y explicar ¿qué es un tratamiento etiológico?, ¿qué es un tratamiento sintomático?. Es sencillo.
Ante cualquier enfermedad infecciosa (provocada por virus, bacterias, hongos) nos plantearemos poner un tratamiento.
Si el tratamiento se dirige a atacar las causas de la enfermedad hablamos de tratamiento etiológico. Un ejemplo: Bastantes de las amigdalitis pultáceas son causadas por bacterias y disponemos para tratarlas de los antibióticos (anti + biótico) que son sustancias químicas que destruyen a los microorganismos. Otro ejemplo: Algunas de las dermatitis del pañal del lactante están producidas por hongos, que tienen en esa zona húmeda y al amparo del pañal un fácil crecimiento; podemos aplicar un tratamiento etiológico porque disponemos de antimicóticos en crema que destruyen a los hongos o anulan su crecimiento o reproducción.
En el caso de la mayoría de las enfermedades que son producidas por virus nos limitamos a poner un tratamiento sintomático, es decir, un tratamiento que se dirige al alivio de los síntomas. Y así, si hay fiebre podemos dar antitérmicos, si hay dolor analgésicos, si tos muy molesta antitusígenos…
Con el tema de la gripe A, con el que todos hemos aprendido mucho, saltó a la opinión pública el debate del uso de los antivirales fuera del ámbito hospitalario, en el que hasta ese momento estaba restringido su uso. Dados los efectos secundarios de éstos su uso está limitado a enfermedades víricas graves.
Por tanto, en las enfermedades víricas, tan frecuentes en la infancia, sólo aliviamos los síntomas del niño (sólo tratamiento sintomático) y en las enfermedades bacterianas o micóticas pondremos un tratamiento etiológico y, si lo precisa porque tiene fiebre o dolor, también sintomático.
Isabel Rubio
Escrito por Isabel Rubio el 14 febrero 2010 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Enfermedades de la Infancia, General, Hijos |

El resfriado común es la enfermedad más frecuente de todas las que afectan a los humanos. La causa, un gran número de virus con nombres como rinovirus, coronavirus, adenovirus…
¿Cómo nos contagiamos?: llegan los virus a nuestro organismo a través de las gotitas que expulsamos al toser o hablar o a través de contacto directo con moco, de ahí la importancia de las medidas higiénicas que todos conocemos y que constituyen la mejor prevención: lavado de manos, usar pañuelos desechables o taparse la boca al toser o estornudar.
Al cabo de unos 2 días, que constituye lo que llamamos periodo de incubación, provocan en nosotros los mismos síntomas: puede haber fiebre (que a menudo precede al resto de los síntomas) que en ocasiones es alta en los primeros 2- 3 días, moco, al principio acuoso y en horas se hace más espeso, obstrucción nasal, tos, estornudos, lagrimeo y congestión ocular. En los lactantes hay más afectación del estado general, rechazo del alimento o dificultad para alimentarse por la obstrucción nasal y también vómitos o diarrea acompañando al cuadro catarral.
El catarro se contagia sobre todo los primeros días y la duración suele ser de unos 7-10 días aunque puede persistir la tos algunos días más.
Como hablaba días anteriores en los procesos infecciosos recurrentes en los niños que acuden a guarderías, cuando está terminando con un proceso se contagia con un nuevo virus y la impresión para los padres es que ha empeorado y en realidad es que ha iniciado un nuevo catarro y empezamos de nuevo a contar los 7-10 días hasta que se resuelva.
Los niños sufren unas 100 infecciones respiratorias los primeros 10 años de vida, la mayor parte de las cuales se producen antes de los 3 años, lo que explica que muchos niños pequeños presenten casi constantemente moco y tos.
Isabel Rubio