El manejo de la fiebre: otra lección imprescindible

Ayer sábado publiqué, en el periódico Información, esta segunda parte sobre el manejo de la fiebre

La fiebre nos pone en alerta de que el niño está enfermo y,  salvo que se trate de un lactante menor de 3 meses, no obliga a consultar de urgencia.  Serán los síntomas acompañantes y sobre todo el estado general, decaimiento, irritabilidad, llanto excesivo, dificultad respiratoria… los que nos harán acudir en un breve plazo de tiempo a la consulta del pediatra o a un servicio de urgencia.

Insisto de nuevo en el mensaje: Lo importante no es la fiebre en sí, sino la causa de la fiebre. Por tanto atentos a esos otros síntomas que presente vuestro hijo o hija que orienten al proceso infeccioso que hay detrás de la fiebre.

¿Qué hacemos si el niño o la niña tiene fiebre?. De entrada deciros que no todos los niños con fiebre requieren un tratamiento antitérmico. Si un niño con fiebre se encuentra cómodo, contento y jugando, un antitérmico le proporcionará poca mejoría. La principal indicación de tratar la fiebre es el malestar que le produce al niño, pero si él la tolera bien hay que dejarla “trabajar”.

Si precisamos darle un antitérmico disponemos de paracetamol y de ibuprofeno, que también son analgésicos y el ibuprofeno además es antiinflamatorio.

El paracetamol es uno de los antitérmicos más utilizado, se dosifica de 10-15 mg/kg/dosis oral, con intervalos entre dosis de al menos 4 horas salvo en menores de 6 meses donde el intervalo mínimo es de 6 horas. Y recordad que se puede administrar un máximo de 4 tomas en 24 horas. Se debe usar la vía oral, de absorción más segura. Solo si la vía oral no es posible usar la vía rectal, de peor absorción, que obliga a doblar la dosis.

El ibuprofeno se presenta en 2 concentraciones: al 2% ( 5 ml contienen  100 mg) y al 4% (5 ml contienen 200 mg) y el intervalo mínimo entre dosis es de 7-8 horas. Para calcular la dosis fácilmente podéis dividir el peso del niño entre 3 y ese valor es la cantidad a administrar de ibuprofeno al 2% y el peso dividido por 6 serán los ml a administrar de ibuprofeno al 4%. Un ejemplo: Si el niño pesa 15 kg. le daremos 5 ml cada 8 horas de ibuprofeno al 2% (15/3=5) y la mitad, es decir 2.5 ml cada 8 horas si se trata de ibuprofeno al 4% (15/6=2.5). Aprended a calcular las dosis, repasadlas con vuestro pediatra.

El efecto máximo de los antitérmicos se alcanza entre 1 y 4 horas, según posología y relación con la ingesta, la cual puede retrasarlo entre 30-60 min.

Si el niño sigue con fiebre pero ya se encuentra bien, tranquilidad, el
fármaco ya ha hecho su trabajo de quitar el malestar, ahora dejemos
trabajar también a la fiebre y al sistema inmunológico.

En cuanto a la alternancia de antitérmicos, no lo aconsejamos de entrada, me explico: en los más pequeños usaremos siempre paracetamol como he dicho: en menores de 6 meses cada 6 horas y a partir de esa edad intervalo mínimo de 4 h. y un máximo de 4 tomas en 24 h. Si es un proceso de picos febriles muy frecuentes “obligará” a usar paracetamol cada 4 h. por tanto al final del día si ya llevamos 4 tomas habrá que ofrecerle una última toma de ibuprofeno. Si se trata de un niño más mayor y usamos ibuprofeno, que su sabor es bien aceptado, lo haremos cada 8 h. pero si a las 4 h. de tomarlo tiene un pico febril de nuevo y se encuentra muy molesto “obligará” a usar paracetamol, dado que no se puede adelantar la siguiente toma de ibuprofeno. Tranquilos, procesos infecciosos que demanden tomas tan frecuentes de antitérmicos no es lo habitual.

¿Y los medios físicos?, como siempre sentido común, por supuesto no abrigarle y en cuanto al baño, pues la toallita mojada en la frente o similar no baja la temperatura, se debe realizar cuando lo veamos oportuno, con agua templada, no fría y siempre que el niño esté cómodo. Por tanto los medios físicos pueden ser útiles como ayuda al ​antitérmico, no como alternativa y siempre que no le provoque más malestar a vuestro hijo o hija.

El niño febril tiene poco apetito, no forzarle a comer, lo importante es
darle líquidos.

Un último mensaje: tratar la fiebre no cura, tampoco evita las convulsiones febriles, de las que hablaremos en un próximo artículo, sólo alivia el malestar del niño o de la niña.

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