Ptiriasis alba

Ha venido a consulta Carla, una niña de 7 años, por manchas blancas en la cara, la madre plantea: “Son hongos?”
No, no son hongos, se trata de uno de los problemas de piel que solemos ver en verano en las consultas de pediatría: Es una Ptiriasis alba.
Veamos:
La Ptiriasis alba, en Murcia al menos conocida como “empeines”, es un problema de la piel, benigno por supuesto, frecuente en niños y jóvenes y no contagiosa. No se sabe la causa y se le considera una manifestación de la dermatitis atópica.
Sobre todo afecta a la cara, también en la parte externa de brazos. Son manchas más blancas (hipopigmentadas), a veces recubiertas de una descamación superficial, de bordes difusos y tamaño variable, rodeadas de piel que sí se broncea por lo que en verano el contraste es mayor. No molesta y podemos considerarlo como un problema “estético”.
La diagnosticamos porque la reconocemos al verla, motivo por el que no es necesario derivar al dermatólogo ni realizar prueba diagnóstica alguna.
Y sólo es necesario hidratar e hidratar….porque las lesiones persistirán muy probablemente hasta la adolescencia, esa es la realidad. También aconsejamos, como siempre, usar cremas de protección solar.

Para ver imágenes y saber más de la ptiriasis alba: web del dermatólogo Dr. Matarredona y en el didáctico blog Dermapixel de otra magnífica dermatóloga: Rosa Taberner.
Aprovecho para recomendar también la web, para pacientes,de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Qué hacer ante la picadura de medusa

Por último veamos qué podemos hacer:
En la playa:

  • Lo primero es retirar con cuidado los hilillos de la medusa que pueden estar adheridos a la piel, a ser posible no con los dedos.
  • Después lavar abundantemente con agua de mar que es al fin y al cabo lo que tenemos a mano… pero sin arena, claro está. No usar agua dulce, pues por cambio de osmolaridad puede liberarse el líquido irritante de los tentáculos adheridos a la piel. Sería perfecto el suero fisiológico y también el vinagre (pero no vamos a la playa con ellos). Por tanto: lavado abundante con agua de mar limpia.
  • Evitar que el niño se rasque o se frote con arena o con la toalla, pues es el primer impulso.
  • Y si a continuación podemos aplicar hielo envuelto en plástico, no directamente, durante 10-15 minutos, le habremos aliviado aún más. Podemos repetir la operación si persiste el dolor.

Ya en casa se puede tratar como una herida: limpiar y aplicar un antiséptico, clorhexidina o povidona yodada, y si la piel está inflamada pero intacta, aplicar un corticoide tópico. Si tiene mucho dolor, como siempre, paracetamol o ibuprofeno a dosis adecuadas al peso del niño.
Si hay mucho picor añadimos un antihistamínico oral, pero en estos casos creo que es mejor hacer la consulta al pediatra; también en el caso de que el aspecto de las lesiones de la piel impresionen de estar infectadas.

No creo necesario insistir, para eso está el sentido común, que si estuviera afectada mucha superficie de piel o se observa mal estado general, dificultad para respirar… hay que buscar atención médica de inmediato.

¡Empieza el verano!: picaduras de medusa

Hablar de medusas en estos días de tanto calor no pretende que recordemos picaduras pasadas si las hemos tenído y ni mucho menos que entremos en la playa mirando a un lado y a otro con temor. Tenemos la suerte de vivir cerca del mar y disfrutar de un baño en este sofocante inicio de verano es un placer al que no debemos renunciar.

Se trata sólo de recordar qué podemos hacer para prevenir y qué medidas son las adecuadas si se produce.

Desde hace millones de años las medusas surcan las aguas y se mueven por corrientes marinas. Desgraciadamente su presencia está siendo bastante frecuente y sobre todo con los temporales de Levante se acercan a nuestras costas. Existen miles de especies, algunas pueden producir efectos muy graves, incluso la muerte, sobre todo algunas de las que habitan en el Pacífico sur.
Las que están en el Mediterráneo podéis verlas en este enlace, en general su picadura no reviste gravedad pero sí es muy dolorosa.

Las medusas poseen un cuerpo casi transparente, que contiene un 95% de agua y una serie de tentáculos con células urticantes, que les sirven de defensa y para capturar presas: cuando algo contacta con ella sueltan unos filamentos que contienen la sustancia irritante.
La reacción que provoca su contacto es tóxica: el veneno inyectado en la piel provoca rápidamente dolor con sensación al mismo tiempo de escozor y ardor (se notan que me han picado). La zona de la piel afectada se pone roja, a veces hinchada, o con ampollas, persistiendo el dolor. Sólo en raras ocasiones, si la superficie afectada fuera muy extensa, puede producirse como un cuadro alérgico grave con dificultad para respirar, o vómitos, incluso shock.

¿Hablamos de prevención?:

  • Evitar el baño en playas o zonas en las que haya abundantes medusas. Respetar si está cerrada una playa para el baño, aunque no las veas.
  • Para determinadas prácticas deportivas es aconsejable protegerse con tejidos gruesos (neopreno o lycra gruesa), con pantalón largo y guantes.
  • Evitar tocas medusas muertas o restos, pues los tentáculos, que a veces aparecen en la orilla, pueden liberar las sustancias irritantes durante días.
  • Han aparecido en el mercado productos que repelen a las medusas al hacer que resbalen sobre la piel; algunos protectores solares lo han incorporado, pero no tengo datos de su eficacia.

Y para terminar una noticia de hoy:
Aparecen en el Mediterráneo ejemplares de medusa de cuya existencia se dudaba: La Red de Alerta de Medusas del Instituto Español de Oceanografía informa que se trata de la Rhizostoma luteum, cuya picadura provoca una irritación de la piel leve o muy leve.

(Continuará)

Otitis externas: ¡empieza el verano!

Ayer, en el Suplemento de Salud del periódico Información publicaba el siguiente artículo. Aprovecho para enseñaros una de las magníficas playas vírgenes de las que todavía podemos disfrutar en el litoral murciano: Percheles.

Con la llegada del verano aumenta la frecuencia de una serie de patologías, entre ellas las otitis externas.

Una otitis externa es una inflamación del conducto auditivo externo (CAE) que es el conducto que va desde el exterior hasta el tímpano.
Los baños frecuentes, al mantener húmedo el CAE, favorecen su aparición; la piel que recubre el interior del conducto auditivo se irrita y es un ambiente propicio para que proliferen los gérmenes (ya sean bacterias u hongos) y se produzca la infección.
Pero no sólo lo favorece el estar sumergido en el agua, cualquier cosa que lesione la piel del conducto auditivo puede incrementar el riesgo de otitis externa: eczemas, introducir objetos, rascarse o limpiar enérgicamente el CAE. Aprovecho para recordar que los pediatras aconsejamos no utilizar bastoncillos de algodón para limpiar los oídos.

Los síntomas son sobre todo el dolor, que aumenta al mover y estirar el pabellón auricular o al masticar, la sensación de no oír bien y la supuración, que al principio puede ser transparente para pasar a ser purulenta. Los ganglios cercanos a veces están inflamados. No suele haber fiebre y no es contagiosa puesto que la infección esta localizada en el CAE.

El tratamiento aconsejado es, de entrada, calmar el dolor con paracetamol o ibuprofeno oral a las dosis adecuadas y de forma pautada cada 4-6-8 horas, sin esperar a que el dolor aparezca, al menos los 2-3 primeros días. Algunos encuentran alivio con la aplicación de calor seco (por ejemplo con compresas de algodón calentadas con la plancha). Generalmente se prescribe también tratamiento tópico con antibióticos (de elección ciprofloxacino) asociados o no a corticoides para reducir la inflamación. A veces ocurre que la inflamación y la secreción existente ha estrechado tanto el conducto auditivo que resulta difícil instilar las gotas; en ese caso a veces es preciso derivar al otorrino para que limpie y aspire suavemente y puedan penetrar las gotas mejor.

Es importante saber aplicar las gotas óticas:

* En primer lugar se puede colocar una gasa (no algodón) para intentar absorber la secreción que hay en el conducto.
* El niño se debe colocar tumbado y de lado (decúbito lateral) con el oído afectado hacia arriba.
* Echar la cantidad de gotas prescritas en el CAE.
* Traccionar suavemente del pabellón auricular en varias direcciones para facilitar la entrada de las gotas.
* Debe permanecer así durante 3-5 minutos.
* No poner nada para tapar el oído.

Suele durar unos 7-10 días desde que se instaura el tratamiento. Tras la curación es aconsejable no mojar el oído durante un tiempo, para ello evitaremos el baño si no se usan tapones y para la ducha se puede usar algodón impregnado de vaselina.
Acudir al pediatra de entrada si el niño tiene alguna enfermedad de base, lleva drenajes en los oídos o es muy abundante la secreción en CAE. También si el dolor no calma en 48 horas.

Por último, ¿qué medidas preventivas podemos adoptar?: Es recomendable secar bien el oído tras el baño pero no usar bastoncillos, el uso de tapones (silicona, polivinilo…) y gorro. No suelo recomendar la instilación de ácido acético o alcohol diluido en el conducto auditivo tras el baño, aunque algunos otorrinos lo recomiendan en niños con otitis de repetición.

Advertencia con el uso de EMLA

Nos ha llegado a los profesionales sanitarios, con fecha de 15 de junio, una advertencia de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) acerca del riesgo de metahemoglobinemia al utilizar una crema anestésica tópica que contiene lidocaína y prilocaína y que se vende con el nombre comercial de EMLA.

¿Y qué interés puede tener esta noticia en un blog pediátrico?:
Veréis, esta crema se usa, por ejemplo, en intervenciones menores como punciones o intervenciones quirúrgicas superficiales, pero también en procedimientos dermatológicos como la depilación láser.
Algunas adolescentes la han solicitado para fotodepilación y sé que se usa en superficies extensas de piel, siendo precisamente ésta la advertencia de la AEMPS.

Se nos recuerda que se debe dispensar con receta médica y que si va a ser usada para fotodepilación debemos instruir a los pacientes:

  • Para que no utilicen una dosis superior a los 60 gramos de producto (2 tubos).
  • Para que se la apliquen en un área máxima de 600cm2, esto es un área de 30 x 20 cm, aproximadamente 1g / 10 cm2 durante un mínimo de 1 hora y un máximo de 5 horas.
  • Para que acudan al médico inmediatamente, si tras la administración del medicamento presentan síntomas o signos sugestivos de metahemoglobinemia.
Tampoco se debe usar en vendaje oclusivo pues aumenta la absorción.

 

Para terminar dos palabras de la metahemoglobinemia:
Es una enfermedad causada por la presencia de una cantidad excesiva de metahemoglobina en sangre.
En la sangre existe habitualmente una pequeña cantidad de metahemoglobina, pero por la exposición a un fármaco o producto tóxico se convierte una mayor proporción de hemoglobina (transporta el oxígeno a las células) en metahemoglobina (que no actúa como transportador de oxígeno a las células) por tanto existe una falta de oxígeno en los tejidos y cuyas manifestaciones clínicas pueden ir desde sensación de mareo con dolor de cabeza, dificultad para respirar, taquicardia…hasta convulsiones o coma.

Dolor abdominal crónico o recurrente (cont.)

Seguimos, en esta segunda parte, hablando de dolor abdominal crónico o recurrente.

Es importante hablar de unos “signos de alarma” que nos orientan hacia otros posibles diagnósticos:

  • menores de 4 años
  • dolor que despierta durante el sueño
  • dolor cuanto más localizado y cuanto más separado del ombligo o dolor “que se va hacia algún lado” (irradiado)
  • acompañado de vómitos recurrentes
  • si hay sangrado gastrointestinal
  • si hay pérdida de peso comprobado o enlentecimiento de la curva de peso y talla
  • por supuesto si hay otros síntomas extraintestinales acompañantes como fiebre, color amarillento de la piel (ictericia) o molestias urinarias, etc.
  • ….y algunas más que el pediatra preguntará sistemáticamente.

Para llegar al diagnóstico no hace falta gastarse un millón de dólares, basta una buena historia clínica y una exploración física, por tanto la mayoría de los dolores abdominales crónicos se diagnostican en Atención Primaria. Yo suelo hacer, como en otros problemas crónicos, que registren en un calendario los días con dolor pues da mucha información. Pero, con sentido común, a veces hacemos algún estudio de laboratorio y/o una ecografía abdominal (que aunque suele tranquilizar bastante a los padres y al adolescente sabemos que tiene un rendimiento menor del 1%) o alguna otra prueba.

En cuánto al tratamiento lo fundamental es mantener una relación exquisita entre la familia/niño o adolescente y el pediatra. Sólo así habrá una buena respuesta terapéutica.
Ha de quedar claro que ese es el diagnóstico y plantear unas expectativas realistas para el futuro cercano, como llevar una vida lo más normal posible, como manejar los episodios de dolor y, de alguna manera, como ir enfrentándose a la vida.

Evidentemente si hay asociado estreñimiento, lo trataremos; si podemos sospechar una cierta intolerancia a la lactosa probaremos a suprimirla , aunque sabemos que no hay evidencia de su utilidad y lo mismo si vemos una cierto problema con la toma de fructosa: probar a moderar su ingesta.
A veces se ha probado con distintos fármacos para el dolor con resultados variables y sin evidencia científica comprobada. También con tratamientos, que podemos llamar… de medicina alternativa y con probióticos pero, repito, sin evidencia científica demostrada.

Desde otro enfoque se ha tratado con antidepresivos y otros métodos psicoterapéuticos, mejorando los patrones de sueño, mejorando el ánimo y reduciendo la percepción del dolor. Y lo mismo ocurre con otras intervenciones psicosociales que buscan que el niño mayor o adolescente maneje los síntomas, dotarlos de herramientas y habilidades sociales puesto que sabemos que hay conexión entre situaciones para ellos estresantes y los episodios de dolor.

Para terminar hablemos de pronóstico:
Es un problema crónico que se inicia en la niñez y puede acompañarle el resto de su vida.
Se ha estimado que:

  • 1/3 resuelven los síntomas en 2 meses desde que se realiza el diagnóstico
  • 1/3 persiste a largo plazo
  • 1/3 tiene además «otros dolores» como migrañas o cefaleas de tipo tensional.