IX Curso para Padres de Adolescentes

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El próximo 14 de noviembre se va a celebrar en el Colegio de Médicos de Alicante el IX Curso para Padres de Adolescentes, al que os animo a acudir, tanto si sois padres de adolescentes como si lo sois de hijos más pequeños. Os dejo el Programa para que veáis el interés de los temas a tratar.

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Como habréis visto me han invitado a participar y  lo haré con un compañero de lujo el Dr. Antonio Ríos.

Os esperamos!

Nueva edición de «Conectados en familia»

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La FAD, en colaboración con Google, lanza una nueva edición de la yincana virtual «Conectados en familia». Aunque el juego se dirige a padres y madres de adolescentes españoles de 14 a 16 años, es deseable que padres y madres con hijos menores también lo realicéis con el objetivo de dotaros de las herramientas necesarias para apoyar a vuestros hijos en el manejo crítico y responsable de las nuevas tecnologías e internet.

Todas las familias que deseen participar podrán registrarse en la plataforma www.conectadosenfamilia.com y completar la yincana hasta el 30 de octubre.

Conseguir que nuestr@s adolescentes aprendan a gestionar la privacidad no facilitando datos personales a desconocidos, evitar que contribuyan a difundir contenidos vejatorios en internet, enseñarles a cuidar el lenguaje, concienciarles sobre el valor de la propiedad intelectual o invitarles a reflexionar sobre los contenidos que se comparten en redes sociales son algunos de los mensajes que la FAD y Google pretenden transmitir a padres y madres con «Conectados en familia».

La tarea de ser padres

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Creo que este precioso artículo de la Dra Mª del Mar Clavera Roger (psiquiatrainfantojuvenil-alicante.es) publicado en el Suplemento de Salud del periódico Información será de vuestro interés.

Ser padres es algo complejo, las cosas como son. Cuidar, proteger, velar, estimular, dirigir, orientar, disciplinar, y unas cuantas cosas más a lo largo de las diferentes etapas del desarrollo de nuestro hijo es todo un reto. Pero que nadie se asuste, todos los padres saben que cuentan con un arma poderosa desde el mismo momento del nacimiento, incluso antes a veces ya: Ese vínculo de amor que se nos dispara casi automáticamente como un resorte y nos atará de por vida a esa personita. Y de su mano llega, por supuesto, el peso de la responsabilidad que acabamos de asumir.

Es evidente que un niño no se cría igual en un ambiente que en otro, pero tampoco hace falta tener un Máster en Psicología Infantil para educarlo. Suele bastar con una buena dosis de sentido común. A los padres que oriento a menudo les cito la famosa frase del Dr. Brazelton , reconocido pediatra del desarrollo:
“Sólo hay dos cosas fundamentales que se deben hacer con un hijo: Quererle mucho y ponerle límites”. En mi opinión, resume a la perfección lo que sería una buena crianza, en la que el amor que recibe hace que el niño crezca seguro de sí mismo, pero también con indicaciones de por donde están los límites a su persona, y por lo tanto el respeto a los demás .

Otra forma muy gráfica para expresar la misma idea es la que emplea Daniel J. Siegel, en su libro “Tormenta Cerebral”, cuando habla de que los padres deberían actuar siempre como Puerto Seguro a la vez que de Trampolin de Salida: Pueden parecer 2 cosas incompatibles, pero si lo pensamos bien realmente son complementarias. Los padres son Puerto Seguro cuando transmiten a su hijo, ya desde que es un bebé, que de manera incondicional siempre estarán ahí cuando él salga al mundo que le rodea, cuando tantee el territorio, se caiga y reciba un golpe ,al principio en el sentido literal del término, y después cada vez más en sentido figurado. Es decir, cada vez que el hijo se frustre, se desmoralice, sufra, debe tener en sus padres ese puerto al que volver y curar sus heridas.

Pero también es importante que los padres sean capaces de actuar como Trampolin de Salida al mundo, estimulando en los hijos salir , ejercitarse, probarse a sí mismos sin miedo al error, y evitando por tanto sobreprotegerles. Claro que los adolescentes, de por sí exploradores intrépidos en general, quizás no necesiten precisamente a sus padres como trampolín… pero lo que es indudable es que saber que cuentan con ellos para acogerles en los momentos difíciles, es la mejor garantía para recorrer esa edad de turbulencias sin demasiados sobresaltos y aprender de las experiencias. Todos sabemos que de las que más se aprende es precisamente de las negativas, y es muy bueno que los hijos vean que sus padres confían en que serán capaces de afrontarlas. Es así como se fortalecen los vínculos entre padres e hijos y se forja la personalidad.

Bebidas vegetales: sepamos de qué hablamos

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Como sabéis, uno de los blogs que recomiendo es el del Dr. Isidro Vitoria: Pediatría y Nutrición Infantil.
Pues bien, el pasado día 3 de agosto publicaba la primera de una serie de entradas que va a dedicar a las “Bebidas de moda” y empieza por la “leche” de arroz.

Precisamente hoy un padre me preguntaba en la revisión de los 12 meses por estas “leches”. No las recomiendo. De entrada hay que aclarar que no son leches, son bebidas vegetales, de soja, almendras, arroz… y hay que conocer su composición, pero tampoco basta esto, porque pueden ir enriquecidas en calcio, por ejemplo, pero éste se absorba mal y por tanto no ser la fuente de calcio que a una leche se le pide. Los riesgos nutricionales que conllevan también hay que conocerlos.

De todo ésto sabe mucho el Dr. Vitoria y esperamos que nos lo vaya aclarando en sucesivas entradas, para que no nos dejemos llevar por modas y tomemos decisiones responsables y bien documentados.

¡AL AGUA PATOS!

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Ayer sábado en el Suplemento de Salud del periódico Información, la Dra. Alba Pascual Archilla. MIR Pediatría del Hospital de Elche que está en rotación con nosotros publicaba este artículo. ¡Gracias Alba!

Una de las principales noticias en esta época del año, que ocupan los telediarios y conversaciones de nuestros hogares, son los ahogamientos. La Organización Mundial de la Salud refiere que la mayor tasa de muertes por ahogamiento en España se da en los menores de 5 años y que son una de las 10 principales causas de muerte en todo el mundo entre los 1 y 24 años de vida.
¿Qué mejor forma de ayudar a prevenirlo que enseñando a nuestros pequeños a nadar desde bien temprano?  Los pediatras recomendamos que es una de las capacidades que el niño debe adquirir en su desarrollo, tan importante como gatear y andar cuando la fisiología humana lo permite.

Está demostrado que la vigilancia de personal cualificado en nuestras playas y piscinas es un factor importante, pero no suficiente. Se desconoce el número de personas atendidas y las actividades de prevención exitosas por parte de los socorristas, que sin duda son elevadas, y esto es debido a que los únicos datos publicados son aquellos que acaban en tragedia. Pero la mayoría de los ahogamientos ocurren en piscinas privadas, en apenas unos minutos de descuido, por ello insistimos en la necesidad de vigilancia continua por un adulto, que las piscinas estén valladas y una tarea más para padres y niños en estos meses de verano: flotar, nadar, aprender a sumergirse bajo el agua durante unos segundos,…¡qué mejor juego para hacer con nuestros hijos!.

Y ya que ha llegado la hora del baño…¡cuidemos también nuestros oídos! Las otitis externas o, también llamadas, “otitis de piscina” son una de las consultas más frecuentes en los servicios de atención primaria pediátrica entre Julio y Septiembre. Los síntomas que nos deben hacer sospechar esta patología son: dolor intenso de oído que aumenta con la movilización del pabellón auricular y al presionar en el trago (entrada del conducto auditivo externo). A veces puede aparecer un exudado purulento. Ante estos signos y síntomas, podemos administrar un analgésico, tipo ibuprofeno o paracetamol y acudir a un servicio sanitario.
Es fundamental tener unos conceptos claros a modo de prevención de estos cuadros, tan frecuentes en los niños y adolescentes: No utilizar bastoncillos para limpiar los oídos ni jabones muy detergentes, ya que pueden alterar los epitelios del conducto auditivo y favorecer infecciones; evite taponar el oído de forma continua con algodón u otros medios que mantienen la humedad; es importante que los oídos queden lo más secos posibles cuando acabe el tiempo del baño y, para ello, existen unos sprays de alcohol boricado, disponibles en farmacias, que han de aplicarse diariamente después del baño, evitando que el oído quede húmedo y crezcan las bacterias. Si presenta un oído propenso a otitis externas utilice tapones  que se adapten perfectamente al conducto y evite la entrada de agua que contengan productos químicos muy irritantes (como el cloro); y por último, pero no menos importante, haga oídos sordos a remedios caseros en forma de gotas o similar, que no sean aconsejados por un médico.

¡El verano está para disfrutarlo!

Otras entradas anteriores sobre el tema:

Los niños, con ropa mejor

 

Hablaba en la entrada anterior de fotoprotectores en la infancia. Pues bien, necesito retomar el tema para empezar por el principio, para hablar de la protección más fácil, lógica y eficaz: taparnos con ropa que, junto a ponernos en la sombra, también es la más barata.
No estoy de broma, cada año recomiendo más a los padres que lleven a los niños con ropa a la playa o a la piscina, sobre todo a los más pequeños.
Recuerdo en mi infancia, cuando no debían existir fotoprotectores, bañarme con camisa por mi piel tan blanca, a pesar de lo cuál cada año me quemaba. Hoy afortunadamente disponemos de tejidos con factor de protección ultravioleta (FPU), el equivalente al factor de protección solar (FPS) de las cremas solares.

La primera normativa publicada sobre los métodos para determinar el factor de protección ultravioleta (FPU) de la ropa fue el Standard Australia/Nueva Zelanda, que establece una clasificación según el FPU:
Tejido con FPU entre 15-24 se considera una buena protección porque transmiten entre un 4,2-6,7 % de radiación UV.
Tejidos con FPU entre 25-39 se considera una protección muy buena porque transmiten entre 2,6 y 4,1 % de radiación UV.
Tejidos con FPU = o >40 se considera una protección excelente porque transmiten menos del 2,5 % de la radiación UV.

Aumenta cuanto menores son los espacios entre los hilos y mayor es el peso y grosor del tejido: el algodón, viscosa y lino, por ejemplo, tienen menos FPU que nailon, lana, seda y poliéster. Es mayor en los colores oscuros que en los claros. Una tela de las que menos rayos ultravioleta deja pasar es la vaquera azul marino o negra; una camiseta blanca de algodón ofrece una protección 12 y una negra 20. También varía el FPU con la humedad: el FPU disminuye cuando el algodón está húmedo; siguiendo con el ejemplo de la camiseta blanca, si nos bañamos con ella el FPU baja a 2. Por el contrario, el lavado aumenta el FPU en el algodón y también los tintes aumentan de tres a cinco veces el grado de protección de un tejido, sobre todo los tintes de color oscuro.

Por tanto, una cosa es combatir el calor con ropas frescas, tejidos naturales y claros y otra protegernos de las radiaciones. Si queremos usar la ropa como protección solar tendríamos que usar prendas de vestir frescas, ligeras, que cubran la mayor superficie corporal y con FPU mayor de 30, pero no es fácil, pues tienen un UPF > 30 las prendas con más del 70% de lana, o la lycra que tiene un FPU de 50 y no es plan de vestir a nuestros niños o a nosotros mismos con esos tejidos oscuros con la que está cayendo.

La solución pasa por combinar que el tejido sea transpirable y que no de calor y por otro que bloquee la radiación ultravioleta. La industria lleva ya unos años en ello y hoy día disponemos de ropa, bañadores, gorras, camisetas, camisas y pantalones, con alto nivel de protección, estén secos o mojados. Son ya muchas las marcas y tiendas que ofrecen esta ropa, lo indica en su etiquetado, con precios razonables y creo que es una buena alternativa para el tiempo del baño o de las actividades al aire libre.