Escrito por Isabel Rubio el 5 mayo 2013 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, General |

He recibido este correo de los padres de V.:
Hola Isabel,
Te escribo para que nos aclares/aconsejes algunos asuntos en relación a la dieta de V.
Ahora mismo ella toma biberón por la mañana, verdura con carne para comer, fruta de merienda y biberón antes de dormir.
El próximo día 10 cumple 10 meses, debemos introducir pescado en su dieta, pero ¿sólo en las comidas? ¿Cuándo debemos introducir comida en las cenas?.
El pescado, ¿cómo se aconseja cocinarlo?
También quisiéramos saber cuando podemos darle agua o zumos.
Es verdad que desde la visita de los 6 meses hasta los 12 meses que es el siguiente control hay un vacío… y mientras el desarrollo de los bebés es vertiginoso, son muchos cambios en la alimentación y es frecuente que se planteen estas dudas, motivo por el que contesto desde aquí; así que repasemos:
Por supuesto que el pescado puede introducirse, recordad estas tres entradas anteriores:
Alimentación a los 6 meses: papilla de verdura y “proteína”.
Y van pasando los días, van pasando las semanas…
Continuamos…
La cantidad de pescado recomendada a estas edades es algo más que de carne: unos 40 gr. pero si le ponemos carne para comer y vamos a ponerle pescado en la cena las cantidades hay que fraccionarlas, es decir, pondríamos unos 15-20 gr. de carne en la comida y unos 20 gr. de pescado en la cena.
En cuanto a qué cantidades de papilla, la verdad es que no me gusta hablar de ello porque es muy variable de un niño a otro, pero aproximadamente el volumen sería sobre los 250ml.
Recordad que la textura debe pasar pronto del triturado al chafado con tenedor.
El pescado, lo podemos hacer al vapor, al microondas, hervido (poco tiempo). Más adelante también freirlo (en una sartén con recubrimiento anti-adherente cerámico mejor) o a la plancha (aunque se rompe más). Tanto si vamos a añadirlo al puré de verduras para darlo a mediodía como si lo vamos a introducir en la cena, a mí me gusta hacerlo por separado. Si es añadido al puré permite así quitar espinas antes de mezclarlo y triturarlo. Si lo vamos a poner solo lo desmenuzamos muy bien.
En cuanto a cuándo empezar con cenas, como llamo yo “de mayor”, sobre los 10 meses es un buen momento: aunque no tenga dientes hacen ya movimientos de masticación y como lo que le damos esta muy deshecho no hay problema; por otro lado ya ha aprendido a pinzar con los dedos de la mano y se llevará ya pequeños trocitos a la boca, ya tiene una participación activa y es importante; así que la imagen sería ella sentada frente a ti y mientras se va llevando como un juego el alimento a la boca, tu vas dándole también.
Os remito otra vez a a la web Pediatría y Nutrición Infantil a la última entrada ¿Pescado frito….alimento saludable? donde tenéis enlaces de utilidad en el tema del pescado.
También a esta edad podemos empezar a introducir:
- Pasta, por ejemplo sopa fina o sémolas.
- Lentejas a las que se puede añadir arroz y pasado todo por pasapurés.
- Yema de huevo cocida, para así desprender bien la clara, que no introduciremos hasta el año.
- Queso fresco, jamón york cortadito bien fino y luego se rompe más con la tijera.
Tenéis también buena información en:
Recomendaciones para la alimentación de 0-3 años de la Generalitat Catalunya pág. 16, que aunque esta en catalán no creo que tengáis dificultad en su lectura.
Por último sí debéis ofrecer agua desde que empiezan a tomar papillas y sobre todo ahora que empieza el calor. En cuanto a los zumos, sólo zumo hecho en casa, uno al día. No recomendamos los envasados.
Escrito por Isabel Rubio el 23 abril 2013 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: El recién nacido, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General |

Después de este lento discurrir del blog motivado por el acompañamiento a mi madre en sus últimos días…su despedida…voy poco a poco retomando la normalidad…
Os hablaba el pasado marzo de un blog que viene a cubrir un vacío en la blogosfera pediátrica y es el de Pediatría y Nutrición Infantil del Dr. Isidro Vitoria, pediatra de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital «La Fe» de Valencia. Creo que es un lugar donde vamos a aprender mucho. Sus entradas son breves con mensajes claros y con enlaces para ampliar información.
En su última entrada: ¿Pescado frito….alimento saludable? enlaza con un artículo suyo, escrito junto al Dr. Dalmau y publicado este año 2013: Calidad de las grasas en la dieta y desarrollo infantil. En él “se revisan los conocimientos actuales sobre la calidad de los lípidos y sus requerimientos, así como la manera de conseguir aportes adecuados, tanto en niños y adolescentes como en recién nacidos.”
Se explica la importancia de la calidad de las grasas en la alimentación infantil y los pocos datos científicos que hay para hacer recomendaciones. Actualmente se sabe que además de la función energética de las grasas (función dependiente de la grasa total ingerida) “la calidad de la grasa influye en muchas otras funciones, que abarcan desde la prevención primaria de la aterosclerosis en niños y adolescentes, hasta la consecución de una óptima agudeza visual y un posible mejor desarrollo cognitivo en niños prematuros y recién nacidos.”
Realizan una serie de recomendaciones prácticas para niños y adolescentes:
• Aumentar el consumo de pescado, un mínimo de 3-4 veces por semana si es pescado blanco o 2 veces si es azul (en este caso se recomienda la ingesta de piezas pequeñas para evitar un posible consumo de metales pesados).
• Disminuir el consumo de embutidos.
• Utilizar aceites vegetales, especialmente de oliva.
• Eliminar la grasa visible de las carnes.
• Valorar en la población de riesgo (que presenta sobrepeso, obesidad, dislipemias) la utilización de lácteos semidesnatados o desnatados.
• Utilizar formas culinarias sencillas (hervidos, plancha, horno).
• Disminuir el consumo de mantequillas y margarinas hidrogenadas.
Estas recomendaciones, tal como se ha señalado, deben estar integradas dentro de unas recomendaciones dietéticas más amplias y un estilo de vida saludable (…).
Y por último éstas son las recomendaciones prácticas para el recién nacido:
La lactancia materna es la alimentación ideal para los recién nacidos. Con el fin de asegurar que la leche materna contenga concentraciones adecuadas de grasas recomiendan para la madre “una ingesta de pescado blanco más de 3 veces por semana, o de pescado azul de pequeño tamaño 2 veces por semana. También es recomendable la ingestión de aceite de oliva virgen por su contenido en AGM y antioxidantes, y evitar alimentos que contengan AG trans (mantequillas, margarinas hidrogenadas)”.
Para terminar este repaso recomiendo también la lectura de 2 entradas anteriores en las que os hablaba de grasas:
Las grasas en nuestra alimentación y Las grasas en nuestra alimentación: el aceite.
Escrito por Isabel Rubio el 14 abril 2013 dentro de General |

Gracias mamá
por traerme a este mundo,
por darme la vida,
porque mamé hasta los 2 años
y por cuidarme.
Gracias mamá
por quererme tanto,
y así aprendí a querer;
gracias mamá
por quererme tanto
y así me diste raíces profundas sobre las que crecer.
Gracias mamá
por ser una mujer buena,
algo de esa herencia he tomado,
menos cogí de tu belleza.
Gracias por respetar el deseo de mi padre
de que yo estudiara.
Gracias mamá
porque soy feliz de ser mujer
y algo tienes tu que ver con eso.
Gracias por otros permisos
que prefiero callar.
Gracias mamá
porque quise ser madre como tu,
tenías razón
“es lo más hermoso”.
¡Gracias mamá!
Escrito por Isabel Rubio el 7 abril 2013 dentro de Enfermedades de la Infancia, General |

Como cada año la Organización Mundial de la Salud celebra el aniversario de su creación el día 7 de abril, dedicando a poner de relieve un tema prioritario de salud pública mundial. Este 2013 ha elegido la hipertensión arterial.
Uno de cada tres adultos en el mundo padece hipertensión, aumentando la proporción con la edad y siendo la causa más importante de las muertes por accidente cerebrovascular o cardiopatía.
Pero la hipertensión se puede tratar y prevenir… y la prevención empieza en la infancia.
¿Qué medidas debemos tomar?, todas aquellas medidas que eviten la obesidad, ya que la obesidad es uno de los mayores determinantes
de la elevación de los valores de tensión arterial. España es el país europeo con mayor índice de obesidad y sobrepeso en jóvenes y adolescentes, por lo que debemos actuar ya frente a esta nueva epidemia. Las medidas más importantes son seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio físico con regularidad.
El niño obeso, tiene más posibilidades en un futuro de ser un adulto obeso, el cual, es más frecuente que sufra de hipertensión arterial. En estos casos, la familia tiene un papel fundamental, pudiendo realizar cambios en la vida diaria, que se inician con pequeñas acciones para poder prevenir y frenar la obesidad:
Cuando vamos a comprar, elegir alimentos como fruta, verdura, pescado, legumbres, evitando alimentos con azúcares y grasas como bollería industrial.
A la hora de comer, evitar cuando sea posible la comida rápida, y para beber, siempre utilizar agua evitando zumos o refrescos. Utilizar la hora de la comida como un buen momento para coincidir con la familia.
Aumentar la actividad física diaria, haciendo deporte varios días a la semana de forma reglada.
Promover el juego dinámico, disminuyendo y controlando el tiempo que se dedica a ver la televisión o a jugar con el ordenador o las consolas.
Otra acción importante que podemos llevar a cabo los pediatras es la medida de la tensión arterial durante las revisiones de Salud. Durante la etapa pediátrica, en los diferentes controles de salud se realizan varios controles de tensión arterial. El objetivo es, además de detectar hipertensos subsidiarios de estudio e intervención terapéutica, identificar a aquellos niños o adolescentes que puedan ser susceptibles de desarrollar HTA en la edad adulta. La definición de hipertensión la realizamos teniendo en cuenta muchos factores, como la edad, sexo talla y ciertos factores de riesgo como la historia familiar, obesidad y peso al nacimiento que pueden aumentar el riesgo de padecer hipertensión en un futuro.
La Organización Mundial de la Salud este año nos invita a tomar conciencia del grave problema de la hipertensión, proponiendo como metas específicas de la campaña promover la toma de conciencia sobre las causas y consecuencias de la hipertensión; animar a la población a modificar los comportamientos que pueden favorecer la hipertensión; convencer a la población del control periódico de la tensión arterial; aumentar el número de centros de salud en los que se puedan realizar revisiones de la tensión arterial; alentar a las autoridades nacionales y locales a crear entornos que favorezcan comportamientos saludables; siendo el último objetivo de esta campaña reducir el número de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
Publicado en el suplemento de salud del periódico Informacion. Escrito en colaboración con María Beneyto Lluch, M. I. R. de Pediatria del HGU de Elche.
Escrito por Isabel Rubio el 29 marzo 2013 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General |

Esta semana he tenido una entrevista con los padres de un bebé de un mes de vida para hablar de vacunas.
Hace quince días cuando les conocí, dado que es su primer hijo, me plantearon que habían decidido no vacunarlo. Les aconsejé la dirección de unas páginas web sobre vacunas para que tuvieran más información y acordamos sentarnos para hablar tranquilamente del tema en la siguiente visita.
Habitualmente es en el control del mes cuando solemos explicar, la enfermera o yo, el calendario de vacunación de nuestra Comunidad y damos también información de otras vacunas no incluídas en él, pero sí aconsejadas por la Asociación Española de Pediatría.
Pues bien, la entrevista, en un clima de respeto mutuo, transcurrió más o menos así:
A mi pregunta, “¿Podemos hablar de los motivos por los que habéis tomado esa decisión?”, el padre respondió:
“Sí, creemos que la mayoría de las vacunas ya no son necesarias porque esas enfermedades están prácticamente erradicadas aquí, en nuestro país”.
Este argumento es uno de los más utilizados por los padres que se niegan a vacunar a sus hijos.
Y es verdad, afortunadamente algunas de las enfermedades contra las que vacunamos han disminuido su incidencia, casi desaparecido, precisamente gracias a la vacunación que durante años se ha estado haciendo, con coberturas muy altas, pero no hemos llegado a erradicarlas y en cuanto bajen las tasas de vacunación volverán a aparecer, es lo que ha pasado con la epidemia de sarampión de estos años.
Ellos insistieron en la pregunta “¿de verdad el riesgo de contraer una de las enfermedades frente a las que se vacunan es realmente alto?”.
Aquí está el quid de la cuestión, la baja percepción del riesgo de contraer esas enfermedades. Como no las vemos perdemos el miedo a que nuestro hijo las contraiga. Si oímos de vez en cuando casos de meningitis con resultado de muerte, las vacunas frente a gérmenes que pueden provocar meningitis sí son aceptadas. Yo, que soy de la década de los 50, viví a mi alrededor muchos casos de polio, los que tuvieron suerte sobrevivieron con secuelas, en aquellos momentos la vacuna de la polio era toda una esperanza. ¿Verdad que si ahora sacaran una vacuna frente al cáncer de mama o al cáncer de pulmón todos correríamos a vacunarnos?.
Sin embargo a las enfermedades vacunables los padres jóvenes les han perdido el miedo, pero siguen estando ahí.
Por último les expliqué que su hijo, aunque no se vacune, se beneficiará de que la mayoría de los niños estén vacunados, porque éstos hacen un efecto barrera que impide que los gérmenes que provocan esas enfermedades circulen, es lo que se ha denominado efecto rebaño; se protege así a los niños que por edad no han sido vacunados todavía y a los que por motivos de enfermedad, por ej, con cáncer, no pueden ser vacunados y son especialmente vulnerables a la enfermedad. Es un aspecto solidario de las vacunas. “Vuestro hijo se beneficia pero no contribuye al bien común”.
Con un “Muchas gracias, tendremos que replantearlo”, nos despedimos.
Creo que sigue haciendo mucha falta seguir hablando de vacunas.
Fotografía de cabecera (Creative Commons) | Fundación Gates
Escrito por Isabel Rubio el 19 marzo 2013 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: El recién nacido, General, Hijos |

A lo largo de mis casi 30 años como pediatra he acompañado a muchas familias en la crianza de sus hijos y he ido viendo los cambios que se han ido produciendo en la dinámica familiar y en los tipos de familias.
Desde hace ya años he ido observando la progresiva implicación de la figura paterna en la crianza de sus hijos; recuerdo que en mis primeros años de ejercicio profesional podían pasar muchos años sin que conociera al padre de los niños que atendía. Ahora es habitual que el niño venga a los controles de salud acompañado de su padre y de su madre, desde la primera visita de recién nacido; cuando acude por enfermedad puede acompañarle cualquiera de ellos: es sólo el reflejo, la parte visible, de los cambios profundos que creo se han ido dando.
Antes el padre empezaba a aparecer en la vida del hijo más tarde, era un actor secundario en los primeros meses (o años) de vida, pero progresivamente se han ido estableciendo unas relaciones precoces entre padre e hijo y observo conductas de apego (*) que ya no son exclusivamente competencia de la madre y ésto es de una importancia vital en el desarrollo del niño.
Cuando el bebé de pocas semanas llora desconsolado en la consulta veo que el padre o la madre se acercan y lo cogen en brazos e indistintamente con ambos rápidamente encuentra consuelo, lo mismo ocurre meses más tarde, cuando ya empiezan a “extrañar” y lloran al ver una figura no familiar, buscan con la mirada y alargan los brazos a uno de ellos. Y así otros muchos ejemplos que muestran apego a ambos progenitores.
Por otro lado es importante resaltar que la vinculación tan temprana con el padre no tiene modelo para estas generaciones de hombres que han vivido, en general, el papel masculino rígido “de siempre” de sus padres.
Esta nueva forma de ejercer la paternidad observo que se inicia ya en la espera del hijo (el embarazo es concebido como algo que afecta a ambos miembros de la pareja, en muchos casos los dos acuden a la preparación al parto), también en la presencia en los paritorios en el momento del nacimiento o ejerciendo de “padres-canguro” con sus hijos prematuros piel con piel en los Servicios de Neonatología de nuestros hospitales y se traduce después en padres más comprometidos y competentes en el cuidado del hijo porque, como todo aquello que se ejerce, van adquiriendo más capacidad y sensibilidad para ello y retroalimentándose al vivirlo de un modo muy satisfactorio.
Sólo así, en esta vinculación precoz con el hijo, es posible el verdadero apego.
(*)El bebé en sus primeros meses percibe y establece una relación de afecto profundo, un vínculo emocional (apego) con la persona que es sensible a sus demandas, que atiende sus necesidades. El apego proporciona una seguridad o confianza básica que son los cimientos de la personalidad del niño y por tanto del adulto que llegará a ser.