Diez consejos para disfrutar de una playa segura con niños

Escrito por Isabel Rubio el 30 junio 2014 dentro de General, Hijos | Lea el primer comentario

Empezamos las vacaciones y no está demás repasar el tema de seguridad infantil para evitar riesgos y disfrutar plenamente del verano.

A través del blog de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil veo el Decálogo de seguridad infantil en la playa junto al cartel que encabeza esta entrada y elaborado por Emergències Setmil, que han hecho un buen trabajo.

 

 

Diario de una mamá pediatra

Escrito por Isabel Rubio el 26 junio 2014 dentro de General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

Cuando en el 2009 iniciaba este blog me sentía una pediatra ya mayor colándome en un mundo virtual de profesionales jóvenes, fui descubriendo así, como una intrusa, la blogosfera pediátrica, detrás de la cuál descubrí a grandes profesionales, pediatras y médicos muy bien formados y con una gran generosidad, que ponían su tiempo y sus conocimientos al servicio de los demás.

Desde un principio me enganchó especialmente el blog de Amalia, “diario de una mamá pediatra”. Me gustaba lo que hacía: escribía con un lenguaje claro, explicando cualquier tema pediátrico con rigor científico y al mismo tiempo fácil de entender; me gustaba su constancia, casi militancia, porque cuesta escribir a diario compatibilizando trabajo, guardias, vida familiar, crianza…y sobre todo me enganchó la veracidad de lo que escribe, cómo entrelaza lo personal y lo profesional, cómo enriquece su saber de pediatra con su experiencia de madre, qué razón tienes, ¡cómo humaniza la maternidad!…. me enganchó, en definitiva, el corazón que pone en su blog.

Y ahora, como mujer valiente que es, escribe un libro. Me ha encantado!. Yo todavía soy de las que leen libros en papel, no me gusta leer un libro en pantalla, me gusta pasar las páginas, volverlo a abrir… y el libro de Amalia lo he disfrutado.

Es muy muy completico, toca todos los temas, desde nacer antes de tiempo, llanto, lactancia, chupete, sueño, crecimiento, desarrollo psicomotor, la comida, escuela infantil, abuelos, nuevas familias, repaso a enfermedades frecuentes, accidentes, incluso la elección de pediatra…aunque ella diga que no, es un auténtico manual acerca de la crianza, escrito por una madre pediatra o viceversa.
Es un recorrido desde el principio, desde que tu hijo nace, y te va acompañando en su crecimiento.
Se acerca a los problemas de la crianza desde lo cotidiano, de forma amena pero aportando mucha ciencia (¡gracias Amalia por tu gran contribución a la formación de tantos padres y madres!), despejando las dudas que surgen con información y otras veces aplicando sensatez y sentido común, porque la mayoría de los problemas de la crianza no son “de ciencia” sino de la vida.

¡Gracias Amalia por este regalo!

Más información acerca de las picaduras…

Escrito por Isabel Rubio el 23 junio 2014 dentro de General | Lea el primer comentario

HABON

Repasando el tema, aquí tenéis más información…

¡Empieza el verano!: las picaduras

¡Empieza el verano!: picaduras de medusa

Qué hacer ante la picadura de medusa

¡Mamá, me pica!

Escrito por Isabel Rubio el 22 junio 2014 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General | Sea el primero en Comentar este post

 

picadura

Hace apenas unos días que ha llegado el calor y, como todos los veranos, son numerosas las consultas por picaduras de mosquito, así que voy a repasar las medidas a nuestro alcance para prevenirlas y qué hacer tras la picadura. Me centraré sólo en el mosquito, insecto que se encuentra en todas las partes del mundo, existiendo miles de clases de diferentes tamaños y colores. En Europa el mosquito común (cules pipiensis) es el más habitual.
Sólo la hembra es la que pica pues necesita sangre de los animales vertebrados para poner huevos y reproducirse. Es atraída a la piel por el calor, el sudor, el olor corporal…se posa e inserta la punta de su boca en un pequeño vaso sanguíneo, inyecta su saliva y chupa la sangre; este contacto ha de durar como mínimo seis segundos para que produzca la reacción local: un habón o roncha debida a la saliva del mosquito.
El habón que aparece tras la picadura puede durar varios días, a veces la zona de alrededor de la picadura puede estar hinchada, otras veces aparecen ampollas, pero es excepcional que haya reacciones graves a la picadura de mosquito. Sí es una consulta frecuente, porque alarma a los padres, cuando la picadura es cerca del ojo o en el párpado, pues provoca hinchazón local que no permite abrir el ojo, sobre todo por la mañana al levantarse.

¿Qué podemos hacer para prevenir las picaduras?
* Desde luego la mejor medida preventiva en casa es el uso de mosquiteras en ventanas y mosquiteras en cunas y camas. Los dispositivos a la corriente eléctrica ayudan, pero no son del todo eficaces. Los sprays no deben usarse sobre todo si hay bebés o niños pequeños.
* En el exterior evitar zonas donde hay aguas estancadas sobre todo al atardecer y usar ropas de color claro que cubran brazos y piernas, pero no colores llamativos ni colonias que puedan atraer a los insectos.
¿Usamos repelentes?: Insisto, el repelente más seguro es el uso de ropa adecuada. Se han puesto de moda las pulseras antimosquitos que contienen aceite de citronela, lavanda, etc, repelentes naturales, pero como productos plaguicidas están sujetos a autorización sanitaria de comercialización por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) por lo que en su etiquetado debe figurar el número de inscripción correspondiente en el registro de la AEMPS.
De los repelentes existentes en el mercado debemos asegurarnos a partir de qué edad está autorizado su uso, en general no se aconsejan en menores de 2 años, desde luego aplicarlo sólo una vez al día, por eso no se deben usar productos que lleven protector y repelente juntos. Si se utiliza también el protector solar hay que aplicar primero el protector y esperar unos 30-60 minutos antes de aplicar el repelente.
Los más efectivos son los que contienen DEET (a la menor concentración: 10%) y los que contienen Propidina o Picaridina.

¿Y tras la picadura?
Lavar con agua y jabón.
Evitar rascarse, pues aumenta el enrojecimiento, el picor y puede sobreinfectarse.
Y para aliviar el picor aplicar frío local, hielo o compresas frías, loción de calamina o un corticoide tópico y si fuera necesario, por múltiples picaduras, un antihistamínico oral.

¡Mamá, tengo miedo a la vacuna!

Escrito por Isabel Rubio el 7 junio 2014 dentro de General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

Y sigo hablando de vacunas…

Podemos asegurar con toda evidencia que las vacunas son el método más eficaz de todos los tiempos para la prevención y control de las enfermedades. Junto al agua potable no ha habido en toda la historia otro método más eficaz para la mejora de la salud de los ciudadanos.
Dicho ésto, hay un aspecto menor, lo sé, un efecto “colateral” que vemos a diario y es el dolor y sobre todo el miedo al acto de la vacunación, que llena a menudo de llanto la consulta de enfermería.

Somos sensibles al sufrimiento del niño, buscamos estrategias y técnicas para minimizarlo, por eso vemos con esperanza que no sólo se investiga en vacunas cada vez mejores, por los avances en biología molecular y por el conocimiento profundo del sistema inmune, también en conseguir vías de administración menos invasivas, formas de administración más fáciles. Vamos a decirles de verdad a los niños que le vamos a poner la vacuna sin aguja, porque efectivamente una de las líneas de investigación son las vacunas inyectadas sin aguja: dispositivos inyectores que introducen el líquido a alta presión, la electroporación, pistolas génicas. Otra línea son las vacunas comestibles en forma de tabletas deshidratadas o cápsulas de gelatina. Están más avanzadas las vacunas mucosas, además de la conocida oral, también la vía rectal, nasal o vaginal. Por último las vacunas transcutáneas, que consisten en la administración tópica de la vacuna sobre la piel intacta, lavada e hidratada, a través de parches, pomadas o microagujas autoinyectables. Como véis, apasionante.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos?. Sabemos que para que el dolor asociado a la vacunación sea mínimo es muy importante una adecuada y correcta administración de la vacuna: elección adecuada de la aguja en función de la edad, del lugar anatómico y de la vía de administración; con la técnica apropiada (aplanado de la piel por ejemplo, de forma rápida, en 1-2 segundos) y en el lugar que provoque la reacción inmunitaria adecuada pero con el menor efecto inflamatorio local.
En los primeros meses y si está con lactancia materna, la “tetanalgesia”, no sé si la palabra la inventó él, pero yo la conocí por mi admirado compañero Manuel Merino de Madrid: consiste en aprovechar el efecto analgésico y de consuelo que tiene el amamantamiento cuando se realizan técnicas dolorosas en recién nacidos y lactantes pequeños; porque sabemos que la lactancia materna en el momento de la inyección mejora la tolerancia al dolor. Lo mismo ocurre cuando se ofrece una solución azucarada.
Hay que generar confort en el niño y, si se puede, estará mejor en brazos de su madre o padre en lugar de en la camilla, evitando una sujeción excesiva que pueda incrementar el miedo y la tensión muscular. En los niños mayores y adolescentes muy temerosos es mejor sentados o tumbados para reducir el riesgo de lipotimia.
Además están las técnicas de distracción: hacer que el niño sople, aplicar frío en el miembro opuesto, hacerle contar…
Y no me resisto a mencionar algo que debemos evitar: no utilicemos el miedo para que el niño obedezca, con frases como “si te portas mal te llevaré al médico para que te pinche”.

Pero una mirada más profunda al tema del miedo descubre que el niño mira a su madre o a su padre y percibe lo que para ella o él supone esa situación, no podemos escapar a la mirada de un hijo…
Por último recordar que la información es una de las mejores armas contra el miedo. He encontrado dos cuentos que pueden ayudarnos a hablar de vacunas con los pequeños: “El hada VacunHada” de Antonio de Benito y “El capitán Cura Sana y las vacunas” de Natalia Ramos, madre y pediatra.

Hablemos de vacunas

Escrito por Isabel Rubio el 24 mayo 2014 dentro de Educación para la Salud: El Lactante, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General, Hijos | Sea el primero en Comentar este post

En  la cita quincenal con el periódico Información, hoy de nuevo hablo de vacunas.

Estoy preparando un taller sobre vacunas para personal de enfermería y matronas y cada vez que profundizo en su estudio tengo la necesidad de insistir en el tema porque, siendo las vacunas responsables del mayor beneficio sobre la salud después del agua potable, sigo viendo en consulta reticencias a vacunar. Creo que cuando ya no vemos el problema, parece que no existe: como no vemos polio, por ejemplo, creemos que es innecesaria la vacunación; hemos dejado de percibir el riesgo de que nuestro hijo contraiga esas enfermedades para las que existen vacunas y caemos en la tentación de rechazarlas, pero no es posible bajar la guardia.

Gracias a la vacunación, en 1980, se anunció que quedaba erradicada la viruela, enfermedad responsable, sólo en el siglo XX, de millones de muertes; ahora la OMS continúa trabajando para erradicar la polio con la mirada puesta en el 2018. También con el sarampión se intenta una estrategia de erradicación, difícil porque se precisaría una cobertura de vacunación superior al 95%.

Los profesionales sanitarios tenemos una inmensa responsabilidad en transmitir a los padres una información clara y veraz acerca de las vacunas y las enfermedades que previenen, debemos tener disponibilidad de tiempo para aclarar dudas y creencias erróneas, debemos darles direcciones dónde ampliar la información, lugares en la web que ofrecen información fiable como el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría que tiene un área para familias dónde también se pueden plantear preguntas.
En otros muchos aspectos, no sólo en el tema de vacunas, nuestra responsabilidad está en ayudar a los padres a tomar decisiones bien documentados y también en favorecer que adquieran seguridad en la crianza, que asuman las responsabilidades que el ser padres conlleva, la responsabilidad en la toma de decisiones sobre sus hijos y como les digo cuando hablamos de vacunas al mes de vida: “Esto empieza ahora, ¡la de decisiones que os quedan por tomar!”. En definitiva, debemos favorecer que adquieran la confianza de estar haciendo lo mejor para sus hijos, que es al fin y al cabo lo que todos los padres quieren.

Si todo lo dicho forma parte de nuestro trabajo diario, lo que esta ocurriendo ahora con la vacuna de la varicela es un flaco favor a la labor que desarrollamos. El mensaje que hemos dado a los padres ha sido, desde que se comercializó, aconsejar la vacuna de la varicela y los argumentos son contundentes: no siempre es una enfermedad benigna, es una vacuna muy eficaz y segura y produce inmunidad de grupo, es decir, protege también a aquellos niños que por problemas no pueden vacunarse, es el aspecto solidario de la vacunación. Por eso no entendemos la decisión de la Agencia Española del Medicamento, dependiente del Ministerio de Sanidad, de bloquear la venta libre de la vacuna cuando no ha habido razones, sin dar información por la que toman la decisión incluso cuando se ha requerido por parte de las Asociaciones de Pediatría, cuando otros países publican orgullosos sus datos de cobertura de vacunación (EEUU 80 % – 92,0 % en 2012), cuando se mantiene en calendario “oficial” en Navarra, Ceuta y Melilla y es más, cuando se publican datos de Navarra: la tasa de incidencia de la varicela disminuyó un 97,3% entre 2006 y 2012, y la tasa de hospitalización descendió un 89% en menores de 15 años.
Seguimos sin tener respuesta cuando los padres nos preguntan: “¿porqué no puedo vacunar a mi hijo contra la varicela?”, “le puse una primera dosis y ahora ¿qué hago para ponerle la segunda?”.