Evitar accidentes: la clave para disfrutar el verano

 

Ayer en el periódico Información se publicaba este artículo, escrito por Marina Jiménez Maciá, Residente de Pediatría del Hospital General Universitario de Elche en rotación en nuestro Centro de Salud. ¡Gracias Marina!

El verano se avecina y con él el buen tiempo, días y días sin tener que ir al cole, tardes de playa y chapuzones, jugar con los amigos hasta caer exhaustos y comer sandía fresquita en un chiringuito con piscina. Pero no nos olvidemos, ahora que llega el verano también viene con él un incremento en el número de accidentes que sufren los más pequeños de la casa, motivo por el cual hay que ser conscientes de la gravedad del problema y tomar las precauciones recomendadas para evitarlos.

Los accidentes suponen la primera causa de mortalidad infantil en los niños de entre 1 y 14 años , por delante del cáncer y las enfermedades infecciosas.

Los accidentes de tráfico están a la orden del día. En estos meses se produce un aumento de desplazamientos y viajes por carretera a lugares donde pasar el período de vacaciones. Además se realizan incontables trayectos cortos hacia la playa o piscinas en los que muchas veces se subestima el riesgo de accidente y no se toman las medidas de protección necesarias.
Para aumentar la seguridad en este sentido, es necesario hacer un uso adecuado de los Sistemas de Retención Infantil homologados y adaptados a la talla y peso (obligatoriamente hasta los 135cm de altura), que según datos de la DGT reducen en
un 75% las muertes y en un 90% las lesiones por accidente de tráfico. En recién nacidos y hasta los 18 meses aproximadamente estos sistemas deben utilizarse en sentido contrario a la marcha.

Los ahogamientos, sumersiones y sofocaciones accidentales supusieron la causa del fallecimiento de 36 niños de 0 a 14 años en 2017, según la última serie publicada por el INE.
Para prevenir los accidentes por ahogamiento y sumersión debemos evitar que los niños jueguen en los bordes de las piscinas, enseñarles a nadar de forma temprana, permitirles el baño solo en playas con bandera verde, hacer un uso correcto del flotador o manguitos… Hay que destacar que más del 50% de estos accidentes ocurren en piscinas privadas, siendo de vital importancia en este entorno la observación y vigilancia constante del menor.

Los episodios de sofocación y deshidratación son sumamente frecuentes. Debemos utilizar elementos de barrera para la protección frente al sol (gorros, sombrillas en playas), emplear cremas con FPS adecuado para evitar quemaduras, mantener una correcta hidratación, no dejar a los niños en vehículos cerrados, ventilar y mantener fresco el lugar donde duerman y evitar acudir a playas o ambientes muy calurosos en las horas punta del día (mediodía).

También es importante tener en cuenta que en esta etapa, los niños en edad escolar pasan más tiempo en casa y por tanto aumenta la probabilidad de tener un accidente doméstico.
Tendremos que vigilar y poner especial atención a enchufes, fuegos encendidos, bordes de puertas y mesas, escaleras que el niño pueda usar sin un adulto, etc.

La mortalidad por accidentes infantiles supone solo la punta del iceberg, estando en la base el importante número de casos que necesitarán ser atendidos por los servicios sanitarios, hospitalizados o no y aquellos que, desafortunadamente, queden con secuelas. Está en nuestra mano proteger a los menores de estos accidentes y hacer del verano un período de vacaciones en el que prime la seguridad y los niños solo se preocupen de disfrutar.

 

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