Introducción a la educación emocional

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Me envía la Dra Sempere, neuropediatra del CTI, la información de este curso de Introducción a la educación emocional que se realizará el próximo día 4 de Junio y que organiza el Centre de Teràpia Interfamiliar (CTI) junto con la Fundación Salud Infantil, y será impartido por Beatriz Pérez. En él a través de actividades, juegos, dinámicas y cuentos aprenderemos recursos para saber acompañar las emociones de los niños desde el respeto y el amor.

No conozco a Beatríz Pérez pero el hecho de estar organizado por CTI y la Fundación Salud Infantil es una garantía.

Anafilaxia, la reacción alérgica más grave

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El pasado sábado publicaba en las páginas de salud del periódico Información el siguiente artículo:

Recientemente he asistido a un Taller de Urgencias Pediátricas, dirigido por dos compañeros de Valencia, Juan Carlos Juliá y Valero Sebastián, de la Asociación Valenciana de Pediatría de Atención Primaria (Avalpap).
Una mañana muy aprovechada, actualizando temas importantes por su gravedad. Nuestro agradecimiento a ambos por su generosidad y por lo didáctica y amena que fue la mañana.

Hablamos, entre otros temas, de anafilaxia y es que a pesar de que gran parte de las anafilaxias no se diagnostican (la prevalencia de la anafilaxia está entre 0,5-2% de la población), la incidencia va en aumento, no sólo en España sino en todo el mundo. La mortalidad por anafilaxia, afortunadamente, es poco frecuente e incide principalmente en adolescentes y adultos jóvenes, sobre todo cuando la causa es alimentaria.
En niños, la causa más frecuente de anafilaxia es la alergia a alimentos, en segundo lugar a medicamentos y en tercero a picaduras de insecto.
En España, la leche es el primer alimento implicado en los niños de 0 a 2 años de vida, seguido del huevo y en niños más mayores frutos secos, legumbres y otros.

Pero, ¿qué es la anafilaxia?:
Es la reacción alérgica más grave. Tras ponernos en contacto con la sustancia que provoca la reacción alérgica (denominada alergeno) aparecerán los primeros síntomas, con un intervalo de escasos minutos (cuando el alergeno es un medicamento o una picadura de himenóptero), o tras un intervalo algo mayor (cuando se trata de la ingesta de un alimento).

Se debe sospechar una anafilaxia cuando aparece, en minutos o hasta pocas horas, afectación de piel y/o mucosas (como urticaria, enrojecimiento, picor en palmas de las manos y plantas de los pies, del cuero cabelludo y de los pabellones auriculares, hinchazón de labios, úvula o lengua) y al mismo tiempo dificultad para respirar o pérdida de tono de los músculos o disminución de la tensión arterial o mareo o síncope o síntomas gastrointestinales persistentes (dolor abdominal, naúseas, vómitos). Los síntomas pueden ocurrir en cualquier orden, aunque los cutáneos suelen ser los primeros en manifestarse y están presentes en la mayoría de los casos. Pero hay un 20 % de anafilaxias que cursan sin afectación de piel y es más difícil por ello identificarlas rápidamente.
En niños pequeños es frecuente el decaimiento y el llanto y el diagnóstico es difícil porque no pueden expresar los síntomas iniciales.

El principal problema para el diagnóstico es el desconocimiento de la enfermedad, hay que sospecharla ante la aparición de los síntomas descritos y actuar rápidamente porque nos encontramos ante una enfermedad potencialmente fatal que requiere un tratamiento inmediato. Por el contrario, se diagnostica rápidamente cuando sabemos que ha habido exposición al alergeno conocido.

¿Qué hay que hacer?: Lo primero será solicitar ayuda (llamar 112 y seguir instrucciones). Mientras tanto colocarlo tumbado con piernas elevadas, evitando cambios posturales. En el caso de alergia a picaduras de abeja hay que retirar el aguijón rápidamente y aplicar hielo.
Todas las personas que han sufrido una anafilaxia deben ser estudiadas por un alergólogo.
Una vez diagnosticada, tanto los familiares como el niño, o el adulto, deberán saber reconocer los síntomas, llevar adrenalina autoinyectable y saber administrarla.
Por tanto si ya es conocida su alergia y ocurre una anafilaxia deberemos aplicar lo más rápidamente adrenalina.

Más información en:
Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica

Protocolo de actuación en la escuela

¿Qué hace un pediatra en Atención Primaria?

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Seguimos con vídeos. Los compañeros de la Asociación Madrileña de Pediatría de Atención Primaria (AMPap) han realizado este vídeo: ¿Qué hace un pediatra en Atención Primaria? animando a los residentes a escoger esta profesión maravillosa: ser pediatra de cabecera.

Desde aquí mi enhorabuena a los compañeros de Madrid por este trabajo y mi agradecimiento por su buen hacer y por el empuje que están dando a la pediatría de Atención Primaria. ¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!!.

 

En el día de la madre

Mamápeinándome

Con motivo del día de la madre, mi compañera Mar Clavera psiquiatra infantojuvenil, ha escrito este artículo que copio a continuación. Al margen de reclamos comerciales y como decía hoy mi amiga Cecilia: hoy es el día de «mi» madre, a la que doy las gracias por «lo que soy» y por «lo que no soy»; es el día de nuestras madres, aprendimos a ser mujeres a través de ellas, aprendimos a ser madres mirándolas a ellas. Comparto también esta entrada que escribí hace ya 3 años: ¡Gracias mamá!.

«Se acerca el Día de la Madre y esto me ha dado la excusa para escribir algo sobre ellas, aunque seguramente muchos de vosotros coincidáis conmigo en que todo esto de los “Días de” esta creciendo a un ritmo tan vertiginoso que tiene poco de natural y sí, en cambio, mucho de montaje comercial. A este paso los días “raros” del año serán los que no tengan nada asignado.

Pero lo cierto es que todos los que trabajamos con niños y adolescentes tratamos principalmente con las madres, son nuestras interlocutoras naturales. Pienso no sólo en todos los profesionales del ámbito sanitario, sino también en maestros, canguros y cuidadores de niños con necesidades especiales, monitores de actividades extraescolares etc.En el caso de los Pediatras y los profesionales de Salud Mental, es de vital importancia que se establezca una relación adecuada con la madre. Ella será el filtro tanto en la demanda de atención como para la posible intervención diagnostica y terapéutica en los problemas de sus hijos. Si una madre no confía en el Pediatra, o teme a su reacción ante sus dudas o preocupaciones, es probable que no consulte por cosas que pueden ser importantes.

Hoy en día los padres están sometidos a mayor presión social para ejercer su función que hace unos años, cuando el cuidado y educación de los hijos era un asunto íntimo y restringido al ámbito familiar. Solo por el hecho de haberlos traído al mundo y mantenerlos, se daba por sentado que en todo momento harían lo mejor para ellos.
Las cosas han cambiado mucho,por lo que que también es frecuente encontrar madres inseguras y culpabilizadas, incluso desmoralizadas por no estar haciéndolo bien. Y conste que no excluyo a los padres de sufrir también esa presión social para ejercer una paternidad responsable.
Pero probablemente sea determinante la fuerte vinculación afectiva que una madre establece con su hijo, que se inicia ya en el momento de saber que está embarazada, y que a partir de ahí no parará de crecer. De pronto, arriba de todo en sus prioridades las madres colocarán todo lo relativo al bienestar de sus hijos. Pasan los años, cambian las circunstancias personales y sociolaborales de las mujeres, pero básicamente esto no ha cambiado.

Hace algún tiempo me llegaron a través de una red social estas “10 Cosas que tu madre nunca te dijo”. Me vi reflejada al 100% en cada uno de los puntos, y lo mismo les pasó a muchas otras madres que conozco. Está dirigido a los hijos, una vez que ya han crecido. Creo que explica muy bien ,y además sin ningún tipo de sensiblería , cómo se suele vivir la experiencia de la maternidad.
Pensándolo bien, quizás no esté tan mal celebrar el Día de la Madre, si con ello podemos decirles sencillamente: ¡Gracias!.»

10 COSAS QUE TU MADRE NUNCA TE DIJO

La hiciste llorar… mucho
Ella sí quería el último pedazo de pastel
Cuando te decía que no le dolió, sí le dolió
Siempre le daba miedo
Ella sabe que no es perfecta
Te miraba cuando dormías
Te cargó más que sólo 9 meses
Se le rompía el corazón cada vez que llorabas
Siempre eras su prioridad
Ella lo haría todo otra vez

Sobre las rabietas

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El sábado pasado, en la colaboración que la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria de la Provincia de Alicante (APEPA) realiza quincenalmente con el periódico Información y que coordino, se publicaba el siguiente artículo sobre las rabietas que me parece muy didáctico. Su autora, Cynthia Gómez Quiles, es directora de Espacio Vivo, www.espaciovivo.org y me autoriza a publicarlo en maynet. ¡Gracias!

Lo primero que debemos saber al hablar de las denominadas “Rabietas” es que forman parte del proceso madurativo de cualquier niño o niña entre los 2 y 4-5 años de edad.

Estos incómodos episodios son debidos a que hacia los 2-3 años, los niños y niñas comienzan el proceso de individualización, de separación de sus padres; comienzan, de alguna forma, a independizarse de ellos y aparece el “No” por todo, las negativas sin demasiado sentido (para nosotros) ante cualquier propuesta. Esta, es la forma que tienen los niños de reafirmarse ante el adulto, de decirles “ya puedo hacerme mayor, ya puedo separarme de ti”. Un “No” es el mejor regalo que nos puede hacer nuestro hijo o hija, ya que ese “No” implica personalidad, seguridad para tomar sus propias decisiones; debemos valorarlo ¿o preferiríamos que fueran niños sumisos?
Lo que sucede es que a la vez que se da esta situación, los niños todavía no están preparados para gestionar su frustración, sus emociones y esta combinación da como resultado esos momentazos, bastante incómodos, que se dan en cualquier lugar, en cualquier momento, de caos y descontrol, llanto y desconsuelo.

¿Qué hacer ante una rabieta?
Como en todo lo relacionado con la educación de los más pequeños, no hay una respuesta que sirva a todos los niños y niñas y a todas las familias por igual. Cada padre o madre sentirá la necesidad de poner límites ante esto o lo otro, pero sobre todo, los límites serán más sencillos de marcar si conocemos por qué momento evolutivo está pasando nuestro hijo o hija porque de esta manera sabremos si podemos exigirle lo que le estamos exigiendo y como debemos hacerlo.

1. Prevenir. Tú, mejor que nadie, conoces a tu hijo y comienzas a intuir cuando va a darse ese momento; puedes, entonces, hacer lo que esté en tu mano para prevenirlo.

2. No tomarlo como algo personal.
Debemos tener claro que cuando un niño nos reclama algo simplemente lo hace porque lo necesita: necesita comer, necesita dormir o simplemente necesita nuestra atención. Si el niño hace algo que nos molesta debemos saber que no lo hace para fastidiarnos, no debemos tomarlo como algo personal.

3. No perder el control. No podemos olvidar que nosotros somos los adultos, debemos dar ejemplo y manejar la situación de la mejor manera posible.

4. Evaluar la situación. Podemos ser flexibles.
El adulto debe preguntarse ¿Estoy negando algo que debo negar? Debe valorar si lo que está negando lo hace porque debe hacerlo o si lo está haciendo como fruto de sus propias frustraciones, miedos e inseguridades.

5. Ofrecer alternativas.

6. Evitemos los discursos. Utilizar frases sencillas, cortas, comprensibles. Con los niños un
poco más mayores podremos hablar más tarde, pero no en el momento del caos.

7. No chantajear, ni negar el afecto. Nuestro hijo debe saber que lo queremos igual, también cuando está enfadado.

8. A veces hay que decir NO, pero esto no está reñido con todo lo anterior.