LOPIVI

Acaba de ser aprobada en las Cortes Generales la Ley Orgánica de Protección integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la violencia (LOPIVI).

Contamos ya con una Ley que llevamos años pidiendo, desde el Comité de Derechos del Niño a distintas ONG y colectivos que trabajamos con la infancia.

Crea un marco jurídico cohesionado para todo el territorio del Estado y aporta avances de gran importancia.

La ley tiene por objeto garantizar los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes a su integridad física, psíquica, psicológica y moral frente a cualquier forma de violencia.
Parte de un concepto de violencia entendida como toda acción, omisión o trato negligente que priva a las personas menores de edad de sus derechos y bienestar, que amenaza o interfiere su desarrollo. Violencia es el maltrato físico, psicológico o emocional, los castigos físicos, humillantes o denigrantes, el descuido o trato negligente, las amenazas, injurias y calumnias, la explotación, incluyendo la violencia sexual, la corrupción, la pornografía infantil, la prostitución, el acoso escolar, el acoso sexual, el ciberacoso, la violencia de género, la mutilación genital, la trata de seres humanos con cualquier fin, el matrimonio forzado, el matrimonio infantil, el acceso no solicitado a pornografía, la extorsión sexual, la difusión pública de datos privados así como la presencia de cualquier comportamiento violento en su ámbito familiar.
El interés superior del menor es el centro de la diana. De la amplitud de medidas que abarca destacaré aquellas que me parecen más significativas:

* Tienen derecho a la información y asesoramiento, a ser escuchados, a la atención integral, a intervenir en el procedimiento judicial o a la asistencia jurídica gratuita. Se convierte en excepcional la declaración en juicio de los menores de catorce años o de las personas con discapacidad. Harán una única declaración durante la fase de instrucción, evitando así que tenga que narrar de forma reiterada los hechos traumáticos que ha sufrido.
* Toda la ciudadanía tenemos el deber de comunicar las situaciones de violencia de forma inmediata. Este deber se configura de una forma más exigente para aquellos colectivos que tenemos encomendado el cuidado de personas menores de edad como sanitarios, maestros o los mismos familiares. También el deber de comunicar la existencia de contenidos en Internet que constituyan una forma de violencia o abuso, sean o no constitutivos de delito.
* La ley refuerza los recursos de asistencia, asesoramiento y atención a las familias para evitar los factores de riesgo y aumentar los factores de prevención. Se promoverá el buen trato, la parentalidad positiva, apoyando la labor educativa de las familias, dedicando una especial atención a la protección en los casos de ruptura familiar y de violencia de género en el ámbito familiar.
* Medidas de prevención y detección precoz de la violencia en los centros educativos, en el ámbito sanitario, servicios sociales o ámbito del deporte y el ocio. Regulación específica en relación a la certificación negativa del Registro Central de Delincuentes Sexuales para desarrollar actividades que supongan contacto habitual con personas menores de edad.
* Se regula la necesidad de formación especializada en las carreras judicial y fiscal, en el cuerpo de letrados y en el resto de personal al servicio de la Administración de Justicia. También unidades especializadas en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a nivel estatal, autonómico y local.
* Modifica la Ley General de Publicidad con el objeto de declarar ilícita la publicidad que incite a cualquier forma de violencia o discriminación sobre las personas menores de edad.
* Se extiende el tiempo de prescripción de los delitos más graves cometidos contra las personas menores de edad: el plazo de prescripción se contará a partir de que la víctima haya cumplido los treinta y cinco años de edad. Con ello se evita la existencia de espacios de impunidad en delitos que estadísticamente se han probado de lenta asimilación en las víctimas en el plano psicológico.
* Se han creado nuevos tipos delictivos para evitar la impunidad de conductas realizadas a través de internet y que producen graves riesgos para la vida de las personas menores edad. Por ejemplo las que promuevan el suicidio, la autolesión, los trastornos alimenticios o delitos de naturaleza sexual. Además, las autoridades judiciales retirarán estos contenidos de la red.
En definitiva, una ley necesaria que nos mejora como Sociedad.

¿Es necesario volver a hablar de protección solar?

Con las buenas temperaturas y las ganas de salir que tenemos las playas se han llenado. Y como otros años, al llegar la temporada veraniega, hablamos de protección solar. Pero ¿es necesario?.

A estas alturas sabemos mucho del tema, llevamos años dando información acerca de los peligros que supone la exposición a la luz solar, principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel. Todo empieza por las mutaciones en el material genético de las células de la piel provocadas por los rayos ultravioleta (UV). A corto plazo esta radiación provoca la quemadura solar y a la larga cáncer de piel. Es verdad que vemos menos quemaduras pero los casos de cáncer de piel aumentan cada año. Aunque afectan a los adultos, sabemos que la radiación UV del sol, acumulada durante la infancia, es la que implica el mayor riesgo. Nuestra piel tiene memoria y almacena las sucesivas veces que la hemos sometido a un sol excesivo. 

Está demostrado que la piel de un niño es más susceptible al daño derivado de la radiación UV, sus mecanismos de defensa son menos eficaces y además son los años de mayor exposición solar.

Por todo ésto vuelvo a insistir en la necesidad de una correcta fotoprotección. Es muy importante lograr una mayor concienciación social y cambiar de una vez por todas nuestros hábitos de exposición solar. 

Hablar de fotoprotección es hablar de sentido común. Ir tapado con ropa, limitar el tiempo que pasamos al sol y ponernos siempre que podamos a la sombra, es la protección mas fácil, lógica y eficaz. Y esto vale para todas las edades y todos los tonos de piel. 

Siempre insistimos en evitar estar al sol, sobre todo, entre las 11 de la mañana y 4 de la tarde y exponerse progresivamente.

En cuanto a los fotoprotectores, sabéis que pueden ser químicos, físicos o mixtos y que no es aconsejable su uso en menores de 6 meses. Los químicos absorben la radiación solar y la transforman en otros tipos de energía que no produce daño cutáneo. Los físicos o pantallas minerales actúan como una barrera física, dispersan y reflejan la radiación lumínica que incide sobre ellos, son los menos cosméticos porque actúan como pantalla opaca, son menos alergénicos y están especialmente indicados en niños. 

El Factor de Protección Solar (SPF) es un índice que mide la capacidad protectora. Usaremos un SPF mínimo de 30. Tampoco superior a 50 porque no aporta nada. Nunca utilizar aceites solares.

Aplicarlo 30 minutos antes de salir al aire libre y repetir cada 2 horas, tras estar tiempo en el agua o sudar mucho. 

Otras medidas: ir tapados con ropa, utilizar gafas de sol para proteger los ojos; llevar sombrero, mejor si es con ala ancha para proteger cara, orejas, nariz y cuello. 

En cuanto a qué ropa es la más adecuada, tendríamos que usar prendas de vestir frescas, ligeras, que cubran la mayor superficie corporal. Afortunadamente también se vienen fabricando prendas con tejidos que ofrecen protección frente a los rayos UV para las actividades al aire libre. El Factor de Protección Ultravioleta (FPU) de un tejido es el equivalente al FPS en cremas solares. Tejido con FPU a partir de 15 se considera una buena protección.

Tomar conciencia de lo importante que es cambiar nuestros hábitos de exposición solar no solo es una medida de prevención frente al cáncer de piel, es también otro hábito de vida saludable en el que estaremos educando a nuestros hijos e hijas desde la infancia.

Otras entradas acerca de fotoprotección:

¿Qué protector solar me aconseja?

Hablemos de ropa y protección solar 

Estos días de verano… ¡Protégelos! 

Fotoprotección en la infancia: ¿somos unos histéricos de la fotoprotección? 

Fotoprotección en la infancia 

Las vacunas como solución

Publicado hoy en el diario Información

Pasar tanto tiempo en casa me supone más tiempo de lectura. No soy la única, lo vienen diciendo los titulares de prensa: “El número de lectores aumentó durante el confinamiento”, ”La venta de libros digitales en España crece un 43% en el año de la pandemia”.

Uno de los últimos libros leídos ha sido “Némesis” de Philip Roth. Cuando terminé de leerlo pensé que cuando unos padres dudaran acerca de si vacunar o no a su bebé empezaría por recomendarles que lo leyeran. Es verano de 1944 en la ciudad de Nueva Jersey y, como otros veranos, empiezan a aparecer casos de polio… a partir de ahí conocemos en primera persona a los que van enfermando y los estragos de la epidemia. Todavía no se disponía de vacuna frente a la polio.

En España, en los años 1958 a 1963 se notificaron las cifras más altas de polio de la segunda mitad del siglo. En el año de mayor incidencia, 1958, la tasa fue de 700 casos por millón de habitantes, causando muchas muertes y parálisis a unos 2.000 niños al año.
En mayo de 1963, mediante un programa piloto, se inició la vacunación sistemática a los niños y niñas de las provincias de León y Lugo. En noviembre de ese mismo año se extendió al resto del territorio nacional. En 1988 se notificaron los últimos casos de polio autóctonos en España.

No solo ha sido la polio la beneficiada por la vacunación, otra muchas enfermedades que se cebaban en la infancia, difteria, tosferina, sarampión, rubeola, varicela, paperas, meningitis… van pasando a segundo plano gracias a las vacunas, que no se nos olvide.
Y gracias a toda la investigación en vacunas hemos podido disponer en un tiempo récord de una vacuna frente a la COVID-19. Llevábamos mucho camino andado.
Ahora toca preguntarnos ¿vamos a vacunar a la infancia y adolescencia frente a la COVID?.

Si hay un aspecto “positivo” en esta pandemia, es que está respetando a los niños y niñas, afortunadamente no son los protagonistas. Como si se tratara de una plaga bíblica, está pasando de largo sin afectarlos apenas. Tienen un cierto entrenamiento inmunitario frente al SARS-CoV-2 porque desde que salen al mundo se van enfrentando a tantos y tantos virus, incluidos otros coronavirus similares. Este entrenamiento les protege. Son capaces de desarrollar una respuesta inmune que controla rápidamente la infección antes de que el virus replique, frenando la infección a nivel local. Transmiten menos, pero la carga viral en niños y adultos son similares. Por todo esto no han sido prioritarios los estudios en niños y no toca de momento vacunar.

Hasta ahora ninguna de las vacunas existentes frente a la COVID-19 están autorizadas en menores de 16 años puesto que no se ha probado su eficacia ni su seguridad por debajo de esta edad. Pero todas las empresas farmacéuticas están realizando ensayos clínicos en niños y adolescentes y en un futuro próximo estarán concluidos los estudios. Por ejemplo en Pfizer-Biontech han comprobado ya la eficacia en mayores de 12 años y han iniciado estudios en bebés desde los 6 meses y hasta 11 años. Janssen también ha iniciado estudios en mayores de 6 meses en el que participan niños españoles.
Finalizados los estudios y vacunada la población adulta, será el momento de acometer la vacunación en los más pequeños para impedir que se conviertan en un reservorio del virus. Se debe dar prioridad a los que son de riesgo y a los adolescentes.

Protegerlos frente a la COVID-19 es una necesidad práctica, pues contribuye entre otros beneficios a alcanzar la inmunidad de grupo, y una obligación ética.

Alergia primaveral en tiempos COVID

La alergia primaveral, de la que solemos hablar cada año al llegar estos meses, es otra de las enfermedades que se está viendo modificada por la pandemia. Afortunadamente para bien.

Los niños y niñas que padecen alergia a pólenes suelen presentar clínica de estornudos en salvas, picor de nariz o garganta y moco claro abundante cuando entran en contacto con las partículas de polen. Cada planta tiene una época de polinización, aunque en la mayoría de las especies coincide con la primavera. En la web www.polenes.com, de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, pueden consultarse los niveles ambientales de polen en todo el territorio nacional y el nivel de alerta. También existen App como “polen control” o “polen REA” que mantienen la actualización día a día.
Los síntomas son más floridos al estar en espacios abiertos, en el campo, los días soleados y secos, sobre todo si hay viento, y mejoran los días de lluvia.
Muchos niños, niñas y adolescentes también presentan clínica ocular con ojos rojos, picor y lagrimeo. Al igual que puede coexistir la rinitis alérgica o la rinoconjuntivitis con asma bronquial.

Los alergólogos llevan años aconsejando a sus pacientes con alergia a pólenes que usen mascarilla en sus actividades al aire libre, la verdad con poco éxito. Me sorprendió hace un par de años, en un viaje a Granada por estas fechas, el elevado número de personas que la llevaban; desde luego por aquí no ha sido habitual verlas.
Cualquiera de las mascarillas que usamos frente al SARS CoV-2 supone una barrera para el tamaño de los pólenes, que varía entre 15 y 40 micras. Eso sí, dado que deben ajustar bien por los lados, los pediatras alergólogos aconsejan las mascarillas homologadas FFP2. Además las FFP2 filtran hasta el 95% de partículas. Cuando no esté el coronavirus entre nosotros podrán volver a usar las mascarillas con válvula espiratoria, son más cómodas, pero este año no. ¡Cuánto hemos aprendido de todo ésto en el último año!.

En la época de mayores niveles de polinización, además de usar mascarilla y gafas de sol, se aconseja ventilar la casa pero cerrar ventanas después, viajar con ventanillas del coche cerradas y evitar actividades al aire libre.

La primavera pasada los alérgicos al polen tuvieron menos síntomas de rinitis. Esta primavera, por el invierno que hemos tenido con lluvias abundantes, es probable que haya una mayor producción de polen sobre todo de gramíneas, que junto a los pólenes de paritaria y olivo son los más frecuentes en el litoral mediterráneo. En Alicante se esperan valores entre 1.000 y 1.500 granos por metro cúbico de gramíneas, lo que supone una primavera leve.
Además, al seguir manteniendo medidas restrictivas frente a la COVID-19 y reducidas muchas de las actividades contaminantes como los vuelos o el tráfico, la contaminación ambiental ha disminuido. Con la mejora de la calidad del aire, la reducción de enfermedades respiratorias y el uso generalizado de la mascarilla, se espera que también este año sea una buena primavera para nuestros alérgicos al polen.

Motivar

Publicado hoy en el diario Información

En estos tiempos que nos toca vivir, oigo quejas de falta de motivación en niños, niñas y adolescentes, como si esta nube que enturbia nuestro día a día, que todos respiramos y que impregna de un cierto tedio lo cotidiano, provocara en ellos y en ellas desmotivación, apatía. Quizás en cada franja de edad esté provocando síntomas diferentes, pues en nuestros mayores parece predominar la depresión o la tristeza.

Según la Real Academia de la Lengua “Motivar” es “influir en el ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo”, “estimular a alguien o despertar su interés”.

Padres y madres tenemos la obligación de motivar a nuestros hijos e hijas. El futuro, su futuro, está ahí, a la vuelta de la esquina y lo han de construir. Ahora toca poner más ahínco frente a la adversidad, fomentar su fortaleza interna.
Educa “la tribu”, pues también debe motivar «la tribu», aunque recaiga fundamentalmente en padres, madres e instituciones educativas y habrá que poner los medios necesarios para que nadie se quede atrás.

La motivación es el motor para que den lo mejor de sí mismos, para que aprendan y disfruten del proceso de aprendizaje. Pero necesitan a un adulto al lado (padre, madre, maestra…) que le contagie entusiasmo por aprender, por investigar, por explorar el mundo que le rodea, que se sorprenda con el hallazgo de algo nuevo, que se formule preguntas, que llegue a respuestas.

Y no hablo de motivar para que cumplan nuestras expectativas, las que no hemos desarrollado y nos quedaron pendientes. Porque a veces ocurre que inconscientemente las depositamos en ellos y ellas; tampoco las que les teníamos pensadas.

Hablo de motivar a los niños y niñas, a los adolescentes, a querer aprender, pero hablo sobre todo de motivar para la vida, para que la tomen. Para hacerlos conscientes de aquello que le interesa, le gusta, con lo que disfruta, lo que le apasiona, lo que se le da bien, en definitiva de “su talento” y a partir de ahí que sueñe, que se ilusione, que cree su futuro.

Tenemos que volver a estar en contacto estrecho con la escuela, con el instituto, porque nos ofrece otra mirada a nuestro hijo o hija que complementa la nuestra y que también debe hacer su parte de la tarea.

Niños, niñas y adolescentes nos han dado una lección en estos meses de pandemia. Los tenemos arrinconados, con la boca tapada, obligados a no tocarse, poco mirados y no tenidos en cuenta… y han sido capaces de adoptar las medidas sin rechistar, sin una queja. ¡Qué lección nos están dando a todos!.

Y aunque motivar es un verbo que se conjuga cada día, que ha de ser la melodía imperceptible que les empuje, os animo a ofrecerles el regalo de un “chute” de energía, que bien se lo merecen.
Vayamos a pasear, a la playa, a la sierra….hay mucha actividad que ofrecerles. Salgamos a la calle con seguridad, con ganas. Hablemos, riamos, compartamos juegos y disfrutemos de estar juntos. Que vean en nuestras sonrisas optimismo y esperanza.

NATALIDAD Y PANDEMIA

El pasado sábado publicaba mi amigo y compañero Mariano Mancheño, pediatra en Altea, este artículo en las páginas del periódico Información y que comparto con vosotr@s. ¡Gracias Mariano!

Cuando estas líneas se publiquen posiblemente haya nacido ya una nieta nueva a la que pondrán de nombre Ona según eligió su hermanita Ada, de 4 años hoy. Nuestra espera es hermosa, tensa, vibrante.

Tras un año atroz recuerdo palabras de mi madre: «La vida es corta, fugaz, ligera, los años pasan veloces, prestos…». Parece que hoy todo es más rápido de lo que ella nos decía. Un año de silencios, enfermedad, muertes, dolor, aislamiento, impotencia, mensajes contradictorios, precarización laboral, agotamiento de nuestro sistema productivo basado en el turismo como generador de ingresos y motor principal de la economía. Pareciera que hemos de acostumbrarnos como corderos a convivir con trabajos y sueldos precarios, aumento de la brecha salarial entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres y a convivir con trabajos de igual a igual con robots.

Si no se pone coto al ansia depredadora de grandes corporaciones y multinacionales (gravando sus ganancias, legislando al mismo nivel global que ellos explotan) que deforestan, que producen plásticos e ingentes cantidades de desechos tóxicos que vierten por tierra, mar y aire, contaminación ambiental que según los expertos se puede aminorar algo aún pero no revertirse, no hay salida. No habrá futuro.

Ahora constato según fuentes oficiales fiables que la natalidad, si ya era escasa, cae en España más del 20% en este maldito año. Las dudas sobre un futuro incierto, el aumento de los casos de depresión anímica y la pérdida de seguridad laboral están tras este cambio de tendencia. A pesar de que muchos hemos perdido la confianza en la clase política me atrevo a pedir mejorar la Atención Primaria sanitaria y que no asistamos a la lenta agonía de un sistema que ha dado unos frutos que ahora tanto echamos de menos.

Nuestro futuro, siendo incierto, nos ha enseñado que somos seres sociales y que la familia, los amigos, el trabajo (quien lo tenga) y el ocio nos permiten sobrevivir mejor. Por eso reclamo una renta mínima digna, suficiente, una fiscalización favorable y ventajas laborales crediticias a los padres y madres ahora elevados a categoría de héroes. Además, una vigilancia real sobre las empresas que «ofreciendo» teletrabajo sólo esclavizan más aún a las jóvenes y desnortadas familias. porque como Pediatra, y sé que no soy el único, me siento al lado de tantas familias que no disponen de este altavoz donde expresar sus temores. Sus pocas posibilidades de autonomía y emancipación, la tardanza en tener su primer hijo, casi a los 32 años hoy día, su pavor a que no les llegue la nómina o se acabe su ERTE, el retraso las trabas en las percepciones (siempre escasa) por discapacidad.

Son reflexiones de quien no quiere que nuestra sociedad deje de ser libre, innovadora y responsable. Que mejore para todos la igualdad de oportunidades. Y no lo será si no hay nacimientos. Bienvenida Ona y bienvenidos todos los que llegáis a nuestro mundo y sois capaces de inyectarnos ideas nuevas, esperanzas, alegrías, vida.