Patricia, nuestra nueva enfermera pediátrica, ha elaborado estas hojas informativas con las recomendaciones sobre alimentación complementaria. ¡Muchas gracias Patricia, es un placer trabajar contigo!.


Patricia, nuestra nueva enfermera pediátrica, ha elaborado estas hojas informativas con las recomendaciones sobre alimentación complementaria. ¡Muchas gracias Patricia, es un placer trabajar contigo!.


Recibo el siguiente correo de una mamá que hasta ahora ha alimentado a su bebé con lactancia materna exclusiva y va a iniciar la alimentación complementaria:
(….). Un par de preguntas:
I. Veamos tema gluten:
La ESPGHAN recomienda introducir el gluten no antes de los cuatro meses ni después de los siete, hacerlo en pequeñas cantidades y mientras los niños reciben lactancia materna. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses (180 días) de edad.
Como se de tu formación me permito ampliarte información: En el artículo González Rodríguez MP, Flores Antón B. El gluten, la lactancia materna y la enfermedad celiaca, ¿qué hay de nuevo? Evid Pediatr. 2014;10:63, una de las conclusiones es: “la recomendación actual de no introducir el gluten después de los siete meses se ve reforzada con este estudio. Parece recomendable seguir con la introducción de la alimentación complementaria a los seis meses (por encima de los 180 días de edad) y el gluten a los 6-7 meses.»
Y aún más reciente (13/02/15) en Perlinfad · [las perlas de PrevInfad]:
¿Cuál es la edad adecuada para la introducción del gluten en la dieta de los lactantes?:
Conclusiones:
No quiero liarte…pero es que a día de hoy el que recomendemos así las cosas no quiere decir que estemos haciéndolo porque prevenga la enfermedad celiaca, se entiende, verdad?.
II. En cuanto a la introducción del pescado:
III. En maynet:
En la Hoja de Introducción de alimentos que os damos nosotros, como verás, no se establece tan detallado por meses la introducción de los distintos alimentos….hablamos de «a partir de los 6 meses»…. y es que salvo con el tema del gluten y las recomendaciones de la ESPGHAN el resto es cultural. Y ésta es la respuesta a las legumbres: vamos adaptando al niño a nuestra alimentación, a nuestra forma de cocinar, es un recorrido que realizaremos respetando el ritmo de cada niño y un alimento nuevo detrás de otro…
(Actualizada abril 2023)
Vamos variando la base de verduras… con la excepción que os decía en la entrada anterior de las verduras de hojas.
Vamos aumentando… la cantidad de pollo (recordad que es «cultural» empezar con pollo) y el volumen total de la papilla hasta alcanzar 200-250…
Insisto en que las cantidades no son cifras a alcanzar, mira a tu hijo o hija y respeta su ritmo; si tienes dudas consulta con tu enfermera o pediatra.

He incluido este cuadro de la Recomendaciones de alimentación de 0-3 años de la Generalitat de Catalunya publicados en el 2016. En diciembre del 2022 se ha publicado una nueva guía: La alimentación saludable en la primera infancia.
Y cuando haya aceptado bien la cuchara y la papilla de verdura y pollo…
Vamos variando la “proteína”…
Y ahora dos recetas:
Y por último una recomendación: las papillas se le deben dar tibias. Ah! y no olvidemos ofrecerle agua.
Ya sabéis que se inicia la alimentación complementaria sobre los 6 meses para añadir los nutrientes que el niño necesita y no le aporta una alimentación exclusivamente con leche, fundamentalmente necesidades de hierro, de proteínas… por eso la papilla fundamental en su dieta a esta edad es la de verdura con “proteína”.
Y dejo así abierta la “proteína”, porque culturalmente empezamos con la carne de pollo, como en otros lugares que tienen por ejemplo salmón, lo hacen con él.
Es verdad que de las carnes con las que podemos empezar la de pollo, al ser más blanda, es fácilmente aceptada; así pues empezemos con una papilla de verdura y pollo:
Verduras frescas, por ejemplo: zanahoria, judías verdes, trozo calabaza, medio puerro y una patata pequeña.
Lavamos bien las verduras, pelamos la zanahoria, cortamos las puntas y los laterales de las judías verdes, pelamos la patata y todas troceadas las ponemos a cocer con poca agua. Más tarde, unos 10-15 minutos, añadimos unos 20-30 gr. de pollo (sin piel y sin grasa visible) puesto que necesita menos tiempo de cocción.
Una vez cocido lo sacamos, troceamos la carne y todo se tritura; si la consistencia ha quedado muy espesa se añade un poco del caldo para dejar una textura suave.
Guardamos parte de lo que hemos hecho porque los primeros días probablemente tomará sólo unas cucharadas y podemos congelarlo.
A lo que hemos de darle en el día añadiremos al final chorro de aceite de oliva.
Podemos usar todo tipo de verdura salvo espinacas, acelgas, col y remolacha, que se introducirán a partir de los 12 meses por la cantidad de nitratos que contienen. Tenéis toda la información sobre este tema en la web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Ya tenemos al bebé comiendo sus dos primeras papillas: fruta y verdura y pollo, así que dejaremos ir pasando los días para que vaya aceptándolas, aumentando progresivamente su volúmen.
Con el diseño de la portada del libro de Alimentación de la web, realizada por mi hija Ana, inicio un repaso a la alimentación de los 6 a los 12 meses. Han sido varias madres las que me han pedido que escriba sobre la alimentación a partir de los 6 meses dado que desde esta edad hasta el siguiente control, al año, es mucho tiempo, muchos cambios y andan algo perdidas: paulatinamente introduciremos frutas, verduras, carnes, pescados… e irán cambiando sabores y texturas; comerá sentado, empezará a ser autónomo: beberá solo, se llevará comida a la boca… en fin una etapa importante de aprendizaje en la que se establecerá, dependiendo de lo que hagamos, una relación sana, o no, con la comida, por tanto bien merece que nos paremos.
Para empezar repasemos, de lo escrito hasta ahora, 2 entradas: la alimentación en el primer año de vida (2ª parte) y (3ª parte). No hemos de perder de vista el esquema de esta tercera parte, puesto que cuando hablemos de alimentación lo haremos con estas tres miradas: a lo puramente nutricional, a la parte emocional y como algo cotidiano al hábito y, como tal, educable.
Ha de quedar claro también desde un principio que aunque hay unas pautas generales de introducción de los alimentos, éstas se individualizan y además cada niño lleva un ritmo y hemos de respetarlo.
No voy a extenderme en hablar de principios inmediatos, cantidades exactas de nutrientes recomendadas, etc., intentaré que sea práctico, pero podéis encontrar esta información, por ejemplo, en el blog cocina para padres imperfectos, cuyo autor es pediatra y especialista en Gastroenterología y aunque se prodiga poco escribiendo, en el apartado la razón del ser del blog: el equilibrio argumenta que el motivo por el que escribe es para difundir una gastronomía para niños basada en la evidencia científica, en el equilibrio entre principios inmediatos. Os aconsejo leerlo, así como el apartado Nutrición si queréis saber ingestas recomendadas de calorías, proteínas, minerales…
Empezando con la cuchara…
Hasta los 6 meses se ha visto que la leche, materna o bb, cubre las necesidades nutritivas de un niñ@, por tanto es alrededor de esta edad cuando hemos de introducir los alimentos que aporten los nutrientes que el niñ@ necesita para seguir creciendo.
Si hasta ahora se alimentaba succionando en un continuo chupar-tragar hasta que se saciaba, ahora lo hará de otro modo: con cuchara y eso supone, un elemento nuevo en la boca que le aporta alimento, un tiempo de espera a que llegue la siguiente cucharada y si está tranquilo es porque confía en nosotros y sabe que le daremos alimento hasta que se sacie. Hay niñ@s que se adaptan de maravilla, son l@s “todo-terreno” y hay otr@s que tienen otro ritmo y van más lentos.
Al empezar con la cuchara tiene que haber un cambio de postura: debemos sentarlo y colocarlo frente a nosotros, por eso el inicio de la cuchara debe ir unido al inicio de la sedestación.
Es un cambio de escenario: lo sentaremos en una trona, no en el cochecito…estamos en casa y debe haber un lugar para comer…y por favor sin entretenerlo para que no se entere que esta comiendo, por favor sin tele, estamos en lo que estamos: comiendo… y en relación madre/padre-hij@, nos miramos, sonreímos, le hablamos.
Es aconsejable que la introducción de la cuchara, es decir, de una nueva forma de alimentarlo, se realice durante los primeros días con la misma persona, cercana, para facilitar el cambio.
Haremos todos los días los preparativos teniéndolo delante y hablándole: «ponemos el babero», «nos sentamos a comer», «ponemos el plato»….un rito que repetiremos cada día con la mejor de nuestras sonrisas.
Recordar que…