Alergia alimentaria


Hoy se publica en algunos medios:
“El Servicio de Alergología del Institut Universitari Dexeus ha puesto en marcha una nueva unidad de desensibilización alimentaria para hacer tolerantes a las proteínas de la leche de vaca y del huevo a personas alérgicas, y especialmente a los niños.
Se estima que el 3,5% de los niños españoles pueden ser alérgicos a estos alimentos, cifra que puede llegar al 6% en los menores de 3 años.”


Se conoce como alergia alimentaria al conjunto de reacciones adversas a alimentos, debidas a su ingesta, contacto o inhalación, de patogenia inmunitaria comprobada. Es pues una reacción exagerada del organismo ante un alimento que, por sí mismo, es inofensivo para las personas no alérgicas. Aclaremos ésto, las reacciones adversas a alimentos pueden ser:
1.- Alergia alimentaria: supone que con la toma de una mínima cantidad de ese alimento o ese aditivo alimentario, por mecanismo inmunitario, se produce una reacción en el organismo. La reacción no depende del alimento, no depende de la cantidad de alimento, es el niño el que es “hipersensible” al alimento.
2.- Intolerancia alimentaria: se produce una reacción en el organismo al ingerir una determinada cantidad de ese alimento al que el niño es intolerante; a más cantidad de alimento o aditivo alimentario más intensas son las manifestaciones clínicas. También aquí la reacción no depende del alimento, es el niño el que es “hipersensible” al alimento.
3.- Reacción tóxica: es la que puede ocurrirle a cualquiera, son debidas a que el alimento está mal.
Sin embargo la clínica de las tres, a veces, es parecida, pero es importante realizar el diagnóstico. Las reacciones pueden ser leves: urticaria, rinitis, conjuntivitis, diarrea, vómitos…hasta graves como broncoespasmo o muy graves: shock anafiláctico.
Los niños con dermatitis atópica tienen más probabilidad de presentar una alergia alimentaria; aproximadamente el 40 % de los lactantes y niños pequeños con dermatitis atópica moderada-grave presentan alergia alimentaria.
¿Y cuáles son los alimentos más frecuentemente implicados?: en nuestro medio son, por orden de importancia, huevo, leche de vaca, pescado, frutas-frutos secos y leguminosas.
Se ha observado un aumento de las alergias alimentarias en los últimos años aunque desconocemos las causas, pero algo en nuestro modo de vida occidental está facilitando el aumento de las enfermedades alérgicas.

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REFLEXIONANDO

            Aquí trabajo

Tengo todavía mentalidad de estudiante, siento que ha terminado el curso escolar, coincide con la disminución de la demanda y son estos días de poco trabajo los que me permiten una reflexión que este año haré en voz alta, reflexión que intenta identificar las causas del malestar que a veces siento con mi trabajo, con lo que hago, que intenta preservar mi salud y por otro lado centrarme en lo esencial que es prestar a “mis niños” y sus familias una atención pediátrica de calidad.

Ejerzo como pediatra en Atención Primaria desde hace 21 años, los últimos 15 en el Centro de Salud de Almoradí. Elegí trabajar en el ámbito extrahospitalario, entre otras razones, porque viví el inicio de la reforma de Atención Primaria, llegaban los aires de la declaración de Alma Ata, el cambio que suponía la atención a los niños no sólo en el aspecto asistencial a sus enfermedades sino la prevención, los programas de salud, la docencia e incluso la investigación, eran aires nuevos, años de ilusión por una atención integral, se ampliaba la edad pediátrica desde el nacimiento hasta la adolescencia, trabajar en equipo….

A lo largo de estos años ha habido frustraciones y satisfacciones.

Frustraciones inherentes a  tener que concentrar mi tiempo y esfuerzo a la asistencia de la demanda, fruto de cupos excesivos, “abandonando” en manos de enfermería buena parte de los programas de salud o los programas de educación sanitaria, manteniendo con mucho esfuerzo las consultas programadas, el mismo sobreesfuerzo que supone acudir al Hospital para mantener una formación continuada, porque el estudio todos tenemos asumido que lo hacemos en nuestro tiempo libre. Lleva ligada una frustración que, a temporadas, cambia mi humor a partir de… ¿las 12 de la mañana?, ¿2 de la tarde?…estoy cansada al finalizar la jornada, puedo llevar 5 horas de consulta ininterrumpida en las que mi atención esta concentrada en ofrecer a mis niños y sus familias una atención de calidad a un ritmo trepidante (7-8 minutos por niño); a esas horas un paciente sin cita planteándome un problema banal me causa malestar y crea situaciones que, a estas alturas, no siempre manejo como debiera, retroalimentando a su vez el malestar.

Hay también una frustración que es fruto de la deriva a la que se va abandonando la Atención Primaria, que la sufro, alzo mi voz, pero no está en mi mano resolver.

Hay también una frustración en algunas consultas, cada vez más, en las que no puedo ayudar, problemas psicosociales que requieren un abordaje familiar, la coordinación con otros profesionales  y que requieren un tiempo del que no siempre dispongo.

Por último, en algunas ocasiones, pocas afortunadamente, me he sentido mal al convertirse la consulta en una relación proveedor-consumidor.

Pero ganan las satisfacciones. Disfruto con mi trabajo, me levanto con ilusión. Ejercer la pediatría en Atención Primaria (ahora que la situación es de “Salvemos la Pediatría”, slogan con el que la AEP ha lanzado un SOS a la sociedad) es vivir con los padres la ilusión del nacimiento de su hijo, ser un acompañante privilegiado de su crecimiento hasta la adolescencia; nos invitan a ser parte de su familia y proporciona un goteo de satisfacciones realizar ese acompañamiento. Es gratificante la relación con los niños, son afectivos, te ríes con ellos…es gratificante sentir que ayudas a los padres en la crianza, ayudas a que se sientan mejor, los desculpabilizas y aunque a veces hay situaciones duras, puedes consolar, aliviar un poco la carga.

Es gratificante también ejercer la pediatría haciendo las cosas lo mejor posible, con rigor, procurando estar al día en los conocimientos que la ciencia aporta. Y por último, este año añado la satisfacción que me produce el abrir nuevas ventanas que dan aire fresco a mi trabajo, ventana abierta al mundo con este blog y con el que, tras casi 11 meses, sigo disfrutando y descubrir otras ventanas a las que me asomo, de las que aprendo.

Tabaco y embarazo


Hoy aparece en prensa que Los hijos de madres fumadoras sufren más sibilancias, tos y se resfrían más.

Cada vez son más las publicaciones en revistas científicas que ofrecen los resultados de estudios en los que se demuestra la importancia de la vida intrauterina y la repercusión a largo plazo de lo que allí ocurre.
Hace unos días también leía en una revista pediátrica (Acta Paediatr. 2010) un trabajo realizado en la Universidad de Oslo (Noruega): “Asociación del tabaquismo prenatal y posnatal con la otitis media en la primera infancia”, trabajo realizado con una población de 32.077 niños nacidos entre el año 2000 y 2005 y a los que, mediante cuestionarios, se estudió la exposición al tabaco y la presencia de otitis media hasta los 18 meses de edad. De los datos obtenidos, los autores concluyen que, incluso en una serie con relativamente bajos niveles de exposición al tabaco, el tabaquismo materno en la gestación se asocia a un aumento del riesgo de otitis media aguda en la primera infancia.

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Evidente, ¿verdad?


Os comento un artículo, «Activación del cerebro frontal en niños pequeños durante la lectura de libros con dibujos con sus madres», aparecido en una revista pediátrica internacional: Acta Paediatr. 2010; 99:225-229.
Se ha realizado un estudio, llevado a cabo por diversos miembros de las universidades de Seirei Christopher (Japón) y la UCLA (EEUU), en el que estudian la actividad frontal cerebral de niños de una media de edad de 23 meses. Se presentaron dos tareas experimentales: una era leer un libro con dibujos con sus madres y otra era la visión del libro en vídeo y se midió la actividad cerebral.
De los datos obtenidos, los autores concluyen que se producía una mayor activación del lóbulo frontal cuando los niños leían los libros con sus madres que cuando lo veían en vídeo.
Evidente, ¿verdad?.

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Avanzando en la detección precoz de la hipoacusia


Se celebra desde ayer en la Universidad de Valladolid el XXVII Congreso de la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología (AELFA).
Una de las tres ponencias del Congreso es sobre la detección precoz de la sordera. Se va a debatir también sobre los distintos modelos de cribado para detectar la sordera que se aplican en las autonomías españolas.

El porcentaje de trastornos auditivos en la infancia está en torno a 1 o 1,5 por mil, la mayoría de causa genética.
Enrique Salesa, presidente de AELFA, insiste en la importancia de la detección precoz de la sordera en los niños, que actualmente se hace en España en los primeros meses de vida, de forma que a los tres meses el niño está valorado y a los seis se puede comenzar la rehabilitación. Son ya más de 150.000 casos estudiados en España.
El órgano del oído madura antes del parto aunque otras partes del sistema auditivo, como la cóclea y la interpretación de la señal por parte del cerebro, requieren una maduración y estimulación y es ahí dónde actuar en los primeros meses es fundamental. La estimulación precoz da los mejores resultados, con una percepción auditiva que puede estar entre el 70 y 80 por ciento de un niño normal.
El Congreso permitirá conocer además los avances en ese campo, como el nuevo audífono para bebés de entre cero a tres años.
También se hablará de las sorderas profesionales por excesiva exposición y el grave daño que supone en los más jóvenes un uso excesivo de los auriculares, el ruido de las discotecas o el nivel de la música que escuchan.

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La sonrisa social

Muchos recién nacidos sonríen mientras duermen o después de comer, cuando están tranquilos….y pueden hacerlo desde las primeras horas de vida. Se trata de una sonrisa automática, es decir, no es una respuesta a otra persona, no es una respuesta social.
Pero pronto, sobre la tercera, cuarta semana de vida, el bebé necesita hacerse valer ante la madre, le sonríe, responde a su mirada, a sus caricias…es un juego de seducción, le está diciendo así “no me abandones”. Esta sonrisa que es respuesta a la voz, a la mirada, a la caricia, a la cercanía de la madre…es lo que denominamos sonrisa social y es uno de los hitos importantes del desarrollo del bebé.

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