Repaso semanal a la blogosfera (20 a 26/09/2010)

Os adelantaba, en el primer aniversario de maynet, que semanalmente quería, como veo en otros blogs, hacer un repaso por todo lo interesante que escriben otros…ir tejiendo redes, en-red-ando como dice Rubén en uno de mis blogs favoritos: Hij@s de Eva y Adán. Pues bien, empezamos esta semana y lo hago precisamente con el repaso semanal tan completico que nos facilita Rubén: No sólo está lo escrito por él acerca de los Objetivos del Milenio, también hace enlaces con Canal Solidario, Intermón Oxfam, Amnistía Internacional o Periodismo Humano. Y entre otras informaciones de su resumen veo un vídeo que me ha impresionado sobre el valor del ejemplo, es del blog de Rafael Olalde, médico de familia, que bien merece una parada.

El 21 de sept. cuando hablaba de los Objetivos del Milenio aproveché para presentar otro de mis blogs favoritos: el blog de Bruno Abarca, un médico especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva y el enlace con una de sus últimas entradas que creo imprescindible: El Fondo Mundial, qué es y por qué necesita tu ayuda. Sus crónicas y fotos desde Lesoto (un pequeño país en medio de Sudáfrica) bien merecen visitarlo y de paso, no olvides firmar.

De Pediatría Basada en Pruebas, blog profesional, os recomiendo Cine y Pediatría, una cita semanal que el Dr. Javier González de Dios nos regala: esta semana “Ciudad de Dios”, infancias alrededor de las favelas.

Dejo para el final uno de los primeros pediatras que me encontré en la blogosfera, blog que aúna educación/información sanitaria con rigor y mucho humor, el Dr. García Tornel con sus Reflexiones de un pediatra curtido, esta semana rescato 3 entradas:
Tras la calma viene la tempestad ¡Atacan los rinovirus!
Una buena noticia para los papás de niños con convulsiones
Melatonina para que los niños duerman

Y, para terminar, un poco de humor: una “oración” que he pillado a Vicky (una de “mis” madres) en su blog.

Los buenos tratos a la infancia


Acabo de leer un libro: Los buenos tratos a la infancia con el subtítulo: parentalidad, apego y resiliencia de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan.
El libro aborda el problema de los malos tratos: cómo prevenirlos y cómo curarlos. O visto desde otra óptica: dónde y cómo se aprenden los “buenos tratos” y qué hacemos con quienes no lo aprendieron.

El punto de partida parece ser el apego. “Las experiencias de apego sano crean personas capaces de tratar bien a otros, de conectarse con sus necesidades, de contener y reparar sus sufrimientos. Pero si las experiencias tempranas no han sido de apego sano, es posible repararlas a través de nuevas experiencias de apego, como adultos.”

Y plantean el trabajo al igual que dice la tradición keniana “hace falta toda una aldea para criar a un niño”, es decir, “mientras aislemos a la díada madre-hijo, mientras los padres no participen en la crianza de los niños y niñas y la comunidad se mantenga al margen de lo que ocurre en el interior de la familia, más difícil será la tarea de lograr el bienestar infantil”. Los buenos tratos no depende exclusivamente de las capacidades de la madre o el padre biológicos, sino de toda la comunidad, que debería convertirse en fuente de apegos múltiples, de las instituciones que han creado las comunidades para colaborar en la crianza y deben suplir las deficiencias en recursos y en capacidades de los adultos responsables de los niños.

Hay capítulos especialmente interesantes y de los que haré alguna reseña como “Las necesidades infantiles”, “Familiaridad y competencias: el desafío de ser padres” en el que habla de la parentalidad sana, competente y bientratante y de la parentalidad disfuncional, incompetente y maltratante o “Las manifestaciones del sufrimiento infantil por malos tratos.”

El libro contribuye a abrir camino hacia hacia una cultura del buen trato en la que todos estamos involucrados.

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«Queridos líderes del mundo. Todavía estamos esperando»

Siguiendo con la noticia de la cumbre de Desarrollo de los Objetivos del Milenio que hoy termina, y pesimista con respecto a los resultados, os muestro la foto ganadora de un concurso de carteles convocado por la ONU en Europa e impulsado por la Presidencia Española de la Unión Europea. El autor es islandés, Stefán Einarsson, y muestra a los líderes mundiales con la parte inferior de su cuerpo sustituida por piernas de niños que tienen “los pies en la tierra” y en la que se lee una frase: “Dear World leaders. We are still waiting” (Queridos líderes del mundo. Todavía estamos esperando).

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Los Objetivos del Milenio


Los Gobiernos de todo el mundo están reunidos en Nueva York del 20 al 22 de septiembre con motivo de la cumbre de Naciones Unidas para evaluar el nivel de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Los ODM, adoptados en el año 2001, constituyen un conjunto amplio de compromisos para el desarrollo que establece metas concretas y medibles para abordar la pobreza extrema y las privaciones de los derechos humanos relacionados con ésta. Si queréis profundizar en el documento de la ONU de los ODM: http://www.un.org/spanish/milenio/ares552.pdf.
Da la sensación que los gobiernos siguen abordando el desarrollo como una cuestión de generosidad humanitaria en lugar de derechos humanos fundamentales.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha anunciado que desde 1990 hasta la fecha se ha reducido más de un 33% la mortalidad infantil a nivel mundial, pasando de los 12,4 millones de niños fallecidos al año, a los actuales 8,1 millones.

La mortalidad infantil se concentra cada vez más en unos pocos países. En 2009, por ejemplo, la mitad de las muertes de niños menores de cinco años sucedieron en cinco países: India, Nigeria, la República Democrática del Congo, Pakistán y China.
Las tasas más altas continúan presentándose en el África subsahariana, donde uno de cada ocho niños muere en su primer lustro de vida. Todas estas estimaciones son calculadas por varios organismos del sistema de la ONU englobados en un Grupo sobre Mortalidad Infantil, cuyo trabajo está supervisado por expertos independientes de renombradas instituciones académicas.

Y ya que hablo de este tema aprovecho para presentaros otro de mis blogs favoritos: el blog de Bruno Abarca, un médico especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva y el enlace con una de sus últimas entradas que creo imprescindible: El Fondo Mundial, qué es y por qué necesita tu ayuda.

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Aprendiendo las dosis de los antitérmicos

A menudo en la consulta me preguntáis cómo calcular las dosis del paracetamol e ibuprofeno, los antitérmicos que más usamos.
Pues bien, veamos cómo hacerlo con una sencilla regla:
Paracetamol:
La dosis: 10-15 mg/kg/dosis (no sobrepasar los 60 mg/kg/día)
Aconsejo usar siempre la misma presentación, es decir, en el caso del paracetamol la de gotas (30 ml) o la solución de 60 o 90 ml pues la concentración es la misma: 1ml= 100 mg.
10 mg/kg/dosis = peso/10 = dosis a administrar en cc
Un ejemplo: tu hijo pesa 15 kg: 15/10= 1.5 cc de paracetamol (ojo! siempre que uses las presentaciones que he dicho, pues en otras puede ser distinta). A partir de 6 meses se puede repetir cada 4-6 u 8 horas.
Ibuprofeno:
La dosis:10 mg/kg/dosis (no sobrepasar los 30-40 mg/kg/día)
Y volvemos a lo mismo, usar siempre la misma presentación porque varía la concentración del producto, y así tenemos ibuprofeno al 2% y al 4%: en el ibuprofeno 2% 5ml=100 mg y en el ibuprofeno al 4% 5ml=200 mg.
10 mg/kg/dosis = peso/2 = dosis a administrar en cc de ibuprofeno al 2%.
10 mg/kg/dosis = peso/4 = dosis a administrar en cc de ibuprofeno al 4%
Un ejemplo: tu hijo pesa 20 kg: 20/2= 10 cc de ibuprofeno al 2% o 20/4= 5cc de ibuprofeno al 4%.
Y ahora lo complico un poco más: la dosis que hemos calculado de ibuprofeno es la que uso como dosis máxima, porque habitualmente con la regla de peso/3 = cc de ibuprofeno al 2% suele ser suficiente. Sólo en caso de fiebre alta difícil de controlar o dolor importante, otalgia, odontalgia…uso la “dosis correcta”: peso/2 = cc de ibuprofeno al 2%. Recordad que si estamos usando el ibuprofeno al 4% será siempre la mitad.
Y para terminar: ADIESTRAROS EN CALCULAR LAS DOSIS Y SUPERVISARLAS CON VUESTRO PEDIATRA Y USAR SIEMPRE LOS MISMOS FÁRMACOS CON LAS MISMAS CONCENTRACIONES PARA EVITAR EQUIVOCACIONES.

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Termómetros

Confidencialidad y adolescencia

Hoy en el Suplemento de Salud del periódico Información de Alicante publico este artículo bajo el título: Confidencialidad y adolescencia, resumen del que, el pasado abril, escribía en maynet.

El pasado día 13 de abril aparecía en la prensa bajo titulares como “La justicia tumba el secreto médico de los menores en Cataluña”, la noticia de una resolución del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por la que prevalece siempre la Ley 41/2002 y que establece la mayoría de edad sanitaria en los 16 años frente a dos artículos recogidos en el Código Deontológico del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña desde abril del 2005:
Artículo 33: El médico, en el caso de tratar a un paciente menor de edad y cuando lo considere con las suficientes condiciones de madurez, deberá respetar la confidencialidad respecto a los padres o tutores y hacer prevalecer la voluntad del menor y Artículo 59: El médico no practicará nunca ninguna interrupción de embarazo o esterilización sin el consentimiento libre y explícito del paciente, dado después de una cuidadosa información, en especial cuando éste sea menor, pero con capacidad para comprender lo que consiente. Cuando no exista esta capacidad, será preciso el consentimiento de las personas vinculadas responsables.
Artículos que quedan, desde ahora, sin efecto.
Pero, ¿cómo debo actuar cuando un adolescente me pide que no cuente a sus padres nada de lo que me ha relatado en la consulta?. La respuesta no es fácil. No hay reglas generales, hay que valorar cada caso, su madurez, si existen riesgos para su salud y por otro lado pesa el derecho de los padres a conocer lo que le sucede. A veces he tenido claro que el contarle a los padres lo que me ha confiado supondrá la pérdida de confianza del menor, como así ha sido.
Para dar respuesta a este dilema hace ya unos años se empezó a hablar del menor maduro: “El menor maduro es un término para designar a los adolescentes menores de edad desde el punto de vista legal, pero con capacidad suficiente para involucrarse en la toma de decisiones, tanto médicas, como de otro tipo. A diferencia de lo que sucede en el adulto a los que se les supone la capacidad de autonomía, en los menores debe demostrarse su capacidad y madurez moral, y esta verificación le compete al médico responsable del paciente”.
Partiendo de esta base, si un pediatra aprecia que un adolescente tiene la madurez suficiente puede considerarlo menor maduro desde los 14 años, pero es importante destacar que en un caso así el profesional no se apoya en la ley, por lo tanto es una responsabilidad sólo del médico el atribuir a un menor maduro capacidad suficiente para tomar decisiones sanitarias y se expone a las eventuales consecuencias que pueden derivarse teniendo en cuenta el conflicto que puede surgir con la patria potestad de los padres.
Para dar un cierto amparo a la toma de decisiones, a las que nos vemos obligados cada vez más frecuentemente los médicos, el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña añadió a su Código Deontológico los dos artículos mencionados y ahora sin efecto.
Y volvemos al principio, ¿qué haré la próxima vez ante?…
“Sólo me tomo algún porro de vez en cuando, pero no se lo digas a mis padres.”
“Necesito que me mande a Planificación Familiar porque tengo novio, pero sin que se entere mi madre.”

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