HABLEMOS DE LA VACUNA FRENTE AL MENINGOCOCO B

Hoy en el Suplemento de Salud del periódico Información, mi compañero Dr. Valdés publica este artículo. Con su permiso lo incluyo en Maynet porque seguro será de vuestro interés.

La vacuna contra el meningococo B (Bexero) fue aprobada en 2013 por la Agencia Europea del Medicamento. Es pues, una vacuna moderna , eficaz para los serotipos de  meningococo B incluídos (no todos), y que tiene descritos efectos secundarios en forma de fiebre alta cuando se administra con el resto de vacunas de calendario por lo que se recomienda hacerlo de forma aislada. Además  en los estudios previos a la comercialización , también se ha visto un riesgo discretamente elevado de convulsiones (poco frecuentes)  y de sindrome de Kawasaki (rara vez), sin que se haya podido objetivar éste último cuando se ha utilizado la vacuna en situaciones epidémicas . En España, hasta el 1 de octubre de 2015 en que se ha liberalizado su venta en farmacias, era de uso hospitalario (para pacientes de riesgo con defensas disminuídas) o para administración por Salud Pública ante la aparición de casos fuera de los hospitales.

No hay ninguna edad con riesgo cero,  aunque en este momento la incidencia  de la enfermedad es la más baja en décadas en toda Europa, y ésto se ha producido antes de la aparición de la vacuna. Hay que seguir atentos porque se desconoce el motivo , y en cualquier momento puede cambiar la epidemiología.

El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría  la considera como una vacuna que debería ser incluída en los calendarios vacunales, pero la situación actual en la Comunidad Valenciana es buena : 7 casos en todo el 2015, y sólo 1 en menores de 2 años. Ésto  contrasta con los 298 casos de varicela en una sola semana ( del 21 al 27 de diciembre ), lo que significa que entre 120 y 150 niños al mes van a tener complicaciones, alguna de ellas severas ….y seguimos sin disponer de esa vacuna . Con éstos datos, no hay ningún motivo de alarma como para pensar en vacunar a todos nuestros niños contra el meningococo B de forma individual, y a un coste altísimo ( dificil de entender ) inalcanzable para muchos sectores de la población. Los pediatras no podemos negar la evidencia científica del buen funcionamiento de la vacuna,  pero no debemos sentirnos contentos mientras todos los niños no tengan las mismas oportunidades, lo que en éste momento es inviable ( habría que poner entre 150.000 y 200.000 dosis de vacuna para evitar un solo caso ).

La alarma creada por el ultimo caso de Galicia y su difusión por los medios y redes sociales, la angustia generada en los padres por el desabastecimiento de las farmacias (que probablemente no se solucione hasta el 2º trimestre de  2016) debe terminar. La administración de la vacuna por parte de Salud Pública está ASEGURADA para los casos y situaciones en que se necesite. Tendremos que seguir alerta, pero intentemos no añadir un nuevo episodio de oscurantismo, un nuevo conflicto ético que empañe el INDUDABLE VALOR DE LAS VACUNAS.

¡Los medicamentos fuera del alcance de los niños!

 

CarlafiebreUna llamada de teléfono casi a la hora de dormir, unos amigos acaban de descubrir que su hija, de 6 años, se ha “bebido” el contenido de una conocida marca de ibuprofeno “porque estaba malita”. No había ido al cole porque, era verdad, estaba con catarro y le habían dado una primera toma de ibuprofeno por la mañana dejando el envase en la encimera de la cocina “casi lleno”. Cuando por la noche vieron que el envase estaba vacío preguntaron a la niña, manteniendo toda la calma que pudieron, y les contó que a lo largo del día fue pasando por la cocina y se tomaba “un trago” hasta que se acabó. Mientras calculaba la dosis que había tomado me decían “es una niña muy responsable”, “no podíamos pensar que hiciera una cosas así”, ya, pero es una niña y el ibuprofeno en jarabe está muy bueno, se lo toman bien y corremos estos riesgos precisamente por haber conseguido tan buen sabor.

Seguimos con llamada al Centro de Toxicología, que ya podría tener un número fácil de memorizar aunque, eso es verdad, está en todos los envases de productos de limpieza, dónde las 24 h. del día nos informan de la actitud a seguir. En nuestro caso la dosis, aunque tóxica, no era de salir corriendo, aceptando como verdad que se lo fue tomando a lo largo del día, así que vigilancia en las próximas horas.

Afortunadamente han pasado los días y no ha habido ningún problema. Pero a mí sí me surge la necesidad de sentarme a escribir sobre el tema por varias razones:

  • Por un lado el alivio que sentí cuando al preguntar qué concentración de ibuprofeno era, me dijeron que “el naranja”. Como sabéis existe el ibuprofeno al 2% (5 ml contienen 100 mg y el líquido es naranja o blanco) y al 4% (5 ml contienen 200 mg y el envase, color y sabor del líquido es “fresa”). Si hubiera ocurrido con un envase del ibuprofeno más concentrado las consecuencias habrían sido muy graves. Así, la primera conclusión, es que solo prescribiré envases de pequeño volúmen de ibuprofeno al 4% y que volveré a recordar sistemáticamente a los padres que los medicamentos fuera del alcance de los niños, aunque sean “muy responsables”, ¡son niños!.
  • La industria farmacéutica debe diseñar envases de medicamentos para niños con volúmenes que no supongan un riesgo para su vida caso de ingesta accidental, deben intentar un sabor aceptable, pero sin pasarse, al igual que no deben tener colores, sabores o formas de chuches como algunos de los medicamentos que están saliendo al mercado. Por supuesto cierres a prueba de niños y jeringas dosificadoras claras para evitar errores en la dosificación.
  • No olvidemos que los medicamentos deben estar, como los productos de limpieza, en un lugar seguro, dónde el niño no pueda ver, ni acceder. No hagamos referencia a las medicinas como “mira que dulce y buenísima que está” u otras frases similares. Y precaución cuando vamos de visita a casas donde no viven niños, por ejemplo a casa de los abuelos, pues allí los medicamentos pueden estar en cualquier mesita.

Dejando a un lado las intoxicaciones intencionadas que se producen sobre todo en la adolescencia, las intoxicaciones accidentales son las más frecuentes, sobre todo en niños pequeños, ocurren en casa y como se suele consultar pronto, sabiendo qué producto es el que ha ingerido, el pronóstico en general es favorable. ¿Y qué medicamento es el causante de la mayoría de las intoxicaciones en los niños?, pues el de más uso en pediatría: el paracetamol, a pesar de la introducción de los tapones de seguridad.

Para terminar, os aconsejo que hagáis un repaso en vuestro hogar y veáis si es el entorno seguro que necesitan vuestros hijos.

Consultas Médicas por intoxicaciones y emergencias toxicológicas: Teléfono 24 horas 91 562 04 20

¡AL AGUA PATOS!

niños en la playa 5

Ayer sábado en el Suplemento de Salud del periódico Información, la Dra. Alba Pascual Archilla. MIR Pediatría del Hospital de Elche que está en rotación con nosotros publicaba este artículo. ¡Gracias Alba!

Una de las principales noticias en esta época del año, que ocupan los telediarios y conversaciones de nuestros hogares, son los ahogamientos. La Organización Mundial de la Salud refiere que la mayor tasa de muertes por ahogamiento en España se da en los menores de 5 años y que son una de las 10 principales causas de muerte en todo el mundo entre los 1 y 24 años de vida.
¿Qué mejor forma de ayudar a prevenirlo que enseñando a nuestros pequeños a nadar desde bien temprano?  Los pediatras recomendamos que es una de las capacidades que el niño debe adquirir en su desarrollo, tan importante como gatear y andar cuando la fisiología humana lo permite.

Está demostrado que la vigilancia de personal cualificado en nuestras playas y piscinas es un factor importante, pero no suficiente. Se desconoce el número de personas atendidas y las actividades de prevención exitosas por parte de los socorristas, que sin duda son elevadas, y esto es debido a que los únicos datos publicados son aquellos que acaban en tragedia. Pero la mayoría de los ahogamientos ocurren en piscinas privadas, en apenas unos minutos de descuido, por ello insistimos en la necesidad de vigilancia continua por un adulto, que las piscinas estén valladas y una tarea más para padres y niños en estos meses de verano: flotar, nadar, aprender a sumergirse bajo el agua durante unos segundos,…¡qué mejor juego para hacer con nuestros hijos!.

Y ya que ha llegado la hora del baño…¡cuidemos también nuestros oídos! Las otitis externas o, también llamadas, “otitis de piscina” son una de las consultas más frecuentes en los servicios de atención primaria pediátrica entre Julio y Septiembre. Los síntomas que nos deben hacer sospechar esta patología son: dolor intenso de oído que aumenta con la movilización del pabellón auricular y al presionar en el trago (entrada del conducto auditivo externo). A veces puede aparecer un exudado purulento. Ante estos signos y síntomas, podemos administrar un analgésico, tipo ibuprofeno o paracetamol y acudir a un servicio sanitario.
Es fundamental tener unos conceptos claros a modo de prevención de estos cuadros, tan frecuentes en los niños y adolescentes: No utilizar bastoncillos para limpiar los oídos ni jabones muy detergentes, ya que pueden alterar los epitelios del conducto auditivo y favorecer infecciones; evite taponar el oído de forma continua con algodón u otros medios que mantienen la humedad; es importante que los oídos queden lo más secos posibles cuando acabe el tiempo del baño y, para ello, existen unos sprays de alcohol boricado, disponibles en farmacias, que han de aplicarse diariamente después del baño, evitando que el oído quede húmedo y crezcan las bacterias. Si presenta un oído propenso a otitis externas utilice tapones  que se adapten perfectamente al conducto y evite la entrada de agua que contengan productos químicos muy irritantes (como el cloro); y por último, pero no menos importante, haga oídos sordos a remedios caseros en forma de gotas o similar, que no sean aconsejados por un médico.

¡El verano está para disfrutarlo!

Otras entradas anteriores sobre el tema:

Aclarando dudas

 

Como sabéis tengo un correo para atender consultas on-line de «mis» familias. Hay bastantes que suelo “solucionar” sin que tengan que acudir al Centro de Salud.
Hoy he recibido el siguiente correo acerca de la vacuna frente al rotavirus y creo que la respuesta puede ser de interés para otros padres:

Tengo 2 preguntas sobre la vacuna de rotateq:

  1. ¿Pueden ponerse las dosis con una separación de un mes entre ellas? ¿Por qué se ponen a los 2, 4 y 6 meses? ¿es para que coincidan con el resto y no se olviden?. ¿Es mejor esperar entre dosis 2 meses por que prenden mejor? ¿o es por efectos secundarios?
  2. Si la tercera dosis no se ha puesto antes de los 8 meses, ¿qué pasa?

Veamos:

La vacuna se puede administrar con intervalos de uno o dos meses entre dosis. El elegir 2-4 y 6 es porque coincide, como bien dices, con los controles de salud y se facilita su administración, porque debe hacerse en el Centro de Salud como cualquier otra vacuna. Por tanto la pauta puede ser 2-4-6 meses o 2-3-4 meses. Todas las recomendaciones, incluída la de la OMS, hablan de que ambas pautas son igualmente correctas.

Por seguridad se recomienda que la primera dosis se inicie entre la 6ª-12ª semana, o sea, que al mes y medio podríamos empezar si es que hay “prisa” en vacunar al niño y como más tarde la primera dosis se haría al tercer mes, así lo aconseja la Asociación Española de Pediatría (AEP). Sin embargo las recomendaciones europeas (ESPID/ESPGHAN) dicen que la 1ª dosis entre la 6ª-8ª semanas.

¿Cuándo debe estar completada la vacunación?: Según la AEP antes de la 32ª semana. Según las Sociedades Europeas antes de la 24ª semana y según las recomendaciones del propio laboratorio antes de la 20-22 semanas. Por tanto si ya tiene 8 meses la tercera dosis se quedaría sin poner.

Recomiendo la vacuna porque previene la gastroenteritis por rotavirus, una infección que prácticamente pasan todos los niños, como decimos, es una enfermedad de carácter democrático, afecta a todos, y no sólo lo pasan una vez, suelen pasarla más de una vez, incluso dentro del mismo año, ya que no induce una inmunidad completa. Es la enfermedad prevenible con vacuna más frecuente en niños y la causa principal de hospitalizaciones por diarrea y vómitos.

Es una vacuna con eficacia precoz ( a las 2 semanas de la primera dosis ya previene), con eficacia sostenida (a los 3 años en más del 90% es todavía eficaz) y es una vacuna solidaria, pues protege también a los niños no vacunados, a adultos y ancianos.

Difteria, ¿otra vez hablando de vacunas?

 

El pasado sábado, en el Suplemento de Salud del periódico Información, publicaba el siguiente artículo

En esta sección hablamos mucho de vacunas, sin ir más lejos, el artículo anterior con los últimos cambios en el calendario. Pensaba no volver a hacerlo en una temporada, pero la noticia saltaba hace unos días a los medios de comunicación:
“Un niño de seis años vecino de Olot (Girona) está ingresado en estado grave en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona tras ser diagnosticado de difteria. Es el primer caso de esta enfermedad infecciosa y grave que se detecta en España desde 1987, según los registros del Ministerio de Sanidad. El Departamento de Salud de la Generalitat confirmó que el menor no estaba vacunado.”

Los padres decidimos muchas cosas por nuestros hijos, en este caso deciden no vacunarle, y los hijos pagan las consecuencias de nuestras decisiones erróneas. En el tema de la vacunación siempre lo he visto como un derecho fundamental del niño: el niño tiene derecho a ser vacunado, a ser protegido.

Llevo más de 30 años de profesión y nunca he visto un caso de difteria; en mi familia paterna ha quedado el recuerdo imborrable de la muerte de dos hermanos de mi padre de esta enfermedad cuando eran pequeños, en apenas unos días, allá por los años 20.

Ahora toca repasarnos la enfermedad: una infección bacteriana aguda y grave, extremadamente contagiosa; se suele transmitir por las microgotitas que salen de la faringe de la persona que tiene la bacteria en su garganta al hablar, toser o estornudar. En el caso de este niño de Olot puede haber sido contagiado por una persona que tuviera la enfermedad muy leve o por un portador sano, es decir, tiene la bacteria en su garganta pero no padece la enfermedad.
En sus primeras fases, los síntomas de difteria son dolor de garganta, malestar general y fiebre. El dolor de garganta es progresivo y se va creando una espesa capa que recubre la superficie interna de la nariz, la garganta y otras partes de las vías respiratorias. Generalmente este revestimiento es de color grisáceo y puede provocar problemas respiratorios y dificultades para tragar. Localmente es muy agresiva, pero además la bacteria es capaz de producir una toxina que es la que origina complicaciones a distancia (como por ejemplo en el corazón, los riñones o el sistema nervioso central).

En Europa llevamos décadas vacunando frente a la difteria y por tanto la enfermedad ya casi ni se conoce, motivo por el que ha sido difícil encontrar la medicación para este niño. Ha sido en Rusia desde dónde han enviado la antitoxina; en 1993 y 1994 hubo una grave epidemia de difteria en países de la antigua Unión Soviética, con más de 50.000 casos documentados, por eso allí sí disponen todavía de la medicación específica para la enfermedad.

La vacuna contra la difteria está incluida en la vacuna hexavalente que se administra a los 2, 4 y 6 meses, en la pentavalente de los 18 meses y forma parte también de la que se administra a los 5-6 años, a los 14 años y de la vacuna del tétanos del adulto (dT).

No puedo cerrar este artículo sin insistir en que las vacunas han modificado la salud humana más que ningún otro avance, si exceptuamos el agua potable.
Y una segunda reflexión: las vacunas mueren de éxito, sí, cuando no vemos la enfermedad creemos que ya no existe, la pregunta de muchos padres es : ¿para qué vacunar de… por ejemplo, polio, si ya no hay?. No vemos niños con polio porque la vacunación frente a esa enfermedad la tiene controlada, pero si bajamos las coberturas de vacunación volverá a aparecer.