Cambios en el Calendario de Vacunación Infantil

Este es el Calendario recomendado por la Asociación Española de Pediatría para el 2014. A la luz de la ciencia se elabora. Aquí tenéis toda la información.

Otro tema es el Calendario que han decidido implantar los políticos que nos gobiernan y que empieza a aplicarse desde mañana mismo…Os facilito el enlace con la página del Ministerio de Sanidad. No realizo el enlace con la página web de la Generalitat Valenciana porque no está actualizada.

En cuanto al tema de desabastecimiento de la vacuna de Varicela, prometo que en las próximas semanas lo explicaré con claridad puesto que ni a nosotros los profesionales nos ha llegado la información por los canales oficiales.

Por todo esto los pediatras de la Asociación de Pediatras de la provincia de Alicante hemos convocado una Jornada el próximo día 25 con dos pediatras expertos en vacunas: los Dres Fernando Moraga, vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología y Presidente de la Asociación Catalana de Pediatría y  David Moreno, Coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la AEP y que trabaja en la Unidad de Infectología e Inmunodeficiencias del Hospital Infantil de Málaga.

 

Hablemos de adolescencia

Ayer, con motivo de la celebración del VIII Curso para padres de Adolescentes, el Dr. Valdés, organizador del curso y yo, ponente en una de las mesas redondas, publicábamos en prensa el siguiente artículo. La Jornada fue completa, mañana y tarde y allí nadie se movió de la sala; los temas daban para mucho y los debates, por tiempo, había que cerrarlos; era mucho el interés y la participación de los padres. Creo que hay necesidad de más iniciativas como ésta, así que desde aquí gracias al Dr. Valdés y le animo a preparar una nueva jornada.

Hoy sábado 16 nos reunimos en el Colegio de Médicos, padres, profesionales de la educación y de la salud en el VIII Curso para Padres de Adolescentes, con el objetivo de poner nuestra mirada en el adolescente y hablar de problemas médicos, obesidad, hábitos sexuales, educación para la salud en el ámbito escolar, trastorno de déficit de atención en el adolescente y problemas en la convivencia: internet, drogas y conducta. Puede parecer mucha tarea para un sólo día, pero lo que tratamos es de reflexionar juntos, ver lo que estamos haciendo, cómo educamos, en la casa y en la escuela, qué nuevos problemas nos plantea el adolescente hoy y cómo los abordamos, qué atención sanitaria está recibiendo y cómo podemos mejorarla.

Como pediatras, creemos que los servicios de salud no estan a la altura de lo que necesitan los adolescentes. No es algo local, la Organización Mundial de la Salud ha marcado como prioridad para el siglo XXI acercar los servicios de salud a los jóvenes. El adolescente en el sistema sanitario está en tierra de nadie: los pediatras, aunque hemos hecho un esfuerzo en formarnos para atenderles, andamos ocupados sobre todo con la patología infecciosa y en el campo de la prevención y promoción de la salud con el Programa de Niño Sano, que cubre muy bien la atención al niño pequeño, pero se diluye a edades posteriores, quedando reducido sólo a los exámenes de salud escolar en los cambios de ciclo educativo: 6 y 11 años. Así las cosas, nuestra atención al adolescente se limita a responder a la demanda que nos plantean y no realizamos, en general, actividades preventivas. Y cuando el adolescente llega al médico de familia, tampoco creemos que tenga una atención adecuada porque éste anda absorbido por la demanda de la patología crónica y también se limita a atenderles puntualmente en consulta.
Sigue siendo pues una asignatura pendiente la atención al adolescente, sobre todo en lo preventivo. Vamos caminando aunque despacio, por eso iniciativas como ésta son tan bien acogidas.

Creemos que es necesario reunirnos con padres y madres para hablar de sus hijos adolescentes, de sus necesidades, de sus problemas, de las dificultades que como padres tenemos para educar. Ser padres es una profesión de la que uno no se jubila nunca, y en estas jornadas lo que pretendemos es ayudarles a hacerlo lo mejor posible. Tenemos la oportunidad de reunir, en un solo día, a expertos en distintas materias, intercambiar opiniones con ellos y con los demás padres, ojear los libros recomendados que nos pueden orientar, todo ello en un clima positivo y de esperanza.

Por mal que pensemos que está la sociedad actual, la mejor vacuna para los problemas de los adolescentes es una familia que funcione, unos padres que sepan poner los límites con el corazón en la mano, que ejerzan una autoridad afectiva, compartida y responsable. En definitiva, cariño y ley.

“Se aprende mucho y ayuda. Gracias por hacer posibles estas reuniones“, esta fue la frase que nos dijo un padre al terminar el último curso. Para nosotros, los pediatras, es suficiente.

¿DEBEMOS TRATAR LA TOS?

Fieles a nuestra cita quincenal con el Suplemento de Salud del periódico Información, este fin de semana se publica este artículo que hemos realizado entre José A. Arjona Sevilla M.I.R. Medicina Familiar y Comunitaria HGU Elche y yo. José, ¡qué gusto hacer docencia con gente como tú!.

Ya hemos hablado en los artículos de las últimas semanas de la llegada del otoño, y con él de las enfermedades de carácter respiratorio que se convierten en el pan de cada día de la consulta del pediatra. Dentro de este tipo de patología, nos encontramos uno de los síntomas más molestos (sobre todo para los padres) y que a la postre supone uno de los principales motivos de consulta: la tos. En estos días, las salas de espera de las consultas pediátricas se convierten en un auténtico concierto de toses, dada la amplia variedad de presentación de ésta: tos irritativa, tos perruna (más profunda y metálica), tos en accesos (“ataque” de tos de unos minutos de duración), etc.

En primer lugar, debemos aclarar que la tos no se considera una enfermedad, si no uno más de los síntomas de las infecciones de vías respiratorias, sobre todo las que afectan a vías altas. Es necesario recordar que la tos es un mecanismo de defensa del aparato respiratorio, cuyo objetivo es eliminar los obstáculos presentes en la vía respiratoria, en este caso movilizar el moco. Es muy importante llegar al diagnóstico que origina dicho síntoma (catarro de vías altas, bronquitis, laringitis, neumonía, etc), para iniciar el tratamiento de la enfermedad desencadenante y no del síntoma como tal. Por lo tanto… ¿es aconsejable eliminar este mecanismo de defensa? A estas alturas, nuestra respuesta parece bien clara.

Es muy frecuente la demanda por parte de los pacientes (en este caso, sus padres) de medicamentos contra la tos. Sin embargo, la efectividad de los medicamentos antitusígenos en los niños es más que dudosa y apenas hay estudios realizados en la población infantil. Algunos de estos estudios han puesto en evidencia que fármacos como la codeína y el dextrometorfano tienen similar eficacia en la eliminación de la tos que la del placebo, y otros estudios no han demostrado que el dextrometorfano sea más efectivo que la miel (recordemos que ésta no se debe dar en menores de 12 meses). Por el contrario, sí está demostrado el riesgo de intoxicación con algunos de los medicamentos que se usan para la tos, siendo muchos los países (EEUU, Reino Unido, etc) que prohíben el uso de estos fármacos en menores de 6 años. En España, su uso se encuentra contraindicado en menores de 2 años, siendo usado con menor restricción en la etapa entre los 2 y los 6 años de edad.

Y para terminar insistimos en los mensajes que con este artículo queremos transmitir: debemos tratar la enfermedad y no el síntoma. Es necesario ofrecer a los padres una explicación sobre la benignidad del cuadro clínico (la mayoría son motivados por catarros de vías altas), educándolos con medidas como el lavado de fosas nasales, incorporar el colchón en los lactantes, no usando antitusígenos nunca en menores de 2 años. Además, debemos plantearnos la necesidad de que las Administraciones Sanitarias lleven a cabo una regulación más exigente sobre la venta de medicamentos antitusígenos de libre dispensación.

 

¿Debo vacunar a mi hij@ contra la gripe?

Empieza la campaña de vacunación antigripal y , como todos lo años, se repite la pregunta: ¿Debo vacunar a mi hij@ de la gripe?. Para responder a la pregunta el Dr. José A. Arjona Sevilla, MIR de Medicina Familiar y Comunitaria del HGU de Elche que está haciendo la rotación de pediatría conmigo contesta a la pregunta en este artículo que hoy se publica en el suplemento de Salud del periódico Información. ¡Gracias Jose!:

Ya estamos en otoño, la antesala de los meses más fríos del año, y con ellos vuelven a la carga enfermedades propias de dicha estación, que harán que los padres de nuestra sociedad se hagan la pregunta de todos los años: ¿Debo vacunar a mi hij@ contra la gripe? Muchos serán los que se acerquen a sus pediatras y médicos de confianza, haciéndoles la pregunta que planteamos. Cada año se hacen públicas las claras indicaciones para llevar a cabo dicha práctica preventiva, siendo las estimaciones poco alentadoras para alcanzar los objetivos planteados.

En primer lugar encontramos la necesidad de vacunar a grupos de riesgo, entre los que se encuentran niños a partir de 6 meses y adolescentes que presentan patología de base (inmunodeprimidos, enfermedad oncológica, diabéticos, enfermedad cardiovascular grave, enfermedad respiratoria crónica, entre otras). Según las estadísticas, sólo se consigue llevar a cabo la vacunación en el 20-40% de dichos casos, registrándose el porcentaje de menor valor sorprendentemente en aquellos con enfermedades respiratorias crónicas.

A continuación, y no menos importante, nos encontramos a adultos en contacto con niños y adolescentes que pertenecen a dichos grupos de riesgo. Esta medida adquiere especial importancia en la vacunación del entorno familiar de niños menores de 6 meses con factores de riesgo asociados, que no han sido nombrados en el apartado anterior, ya que éstos no pueden recibir la vacuna antigripal correspondiente, siendo necesaria su protección indirecta vacunando a la gente que les rodea: familiares, trabajadores sanitarios, sector educativo, etc. Además, se recomienda la vacunación no sólo de los adultos, sino también de aquellos niños sanos a partir de los 6 meses de edad y adolescentes sanos que convivan con estos pacientes de riesgo. Con esta serie de medidas proporcionamos además de una protección individual, una protección familiar y comunitaria indirectas. Como dato preocupante, destacar que menos del 10% de los convivientes con pacientes de riesgo llevan a cabo la vacunación.

Para finalizar, aunque este último apartado no atañe directamente a la pregunta titulada, aprovecho la ocasión para incidir en la necesidad de la vacunación antigripal de todos los profesionales sanitarios. Entre este colectivo bien se hace honor al dicho popular “en casa del herrero, cuchara de palo”, quizá debido a la falta de concienciación de una parte de estos profesionales, que se encuentran a diario en estrecho contacto con los casos planteados anteriormente, y que no ven más allá de la protección individual que les puede brindar la vacunación. Debemos recordar que nuestra labor no sólo debe centrarse en la acción individual de cada persona, sino encaminar nuestra actividad en la mayor medida de lo posible a una intervención comunitaria, siendo parte importante de ésta la consecución de dicha medida preventiva.

Como todos los años, nos encontramos lejos de uno de los grandes objetivos de la Salud Pública, algo que a día de hoy se presenta como una utopía, la “vacunación universal”. Como todos los años, de todos y cada uno de nosotros depende que la ficción pueda hacerse realidad.

Consejos para el verano

El balandrito

Ampliando la información que daba días pasados en «Disfruta del agua, evita los riesgos», aquí tenéis un resumen de los consejos, porque, como siempre, la prevención es lo más importante:

  • Elige siempre lugares seguros para bañarte y si es posible vigilados por socorristas.
  • Respeta siempre las banderas de señalización: verde: baño sin peligro; amarilla: baño peligroso, bañarse solo hasta la cintura y con precaución y roja: prohibición de baño.
  • Aunque sepas nadar, antes de entrar en el agua, avisa siempre a tu padre o a tu madre para que te vigilen.
  • Cuando  vayas a bañarte mejor acompañado.
  • Si no sabes nadar, usa un chaleco salvavidas siempre que estés en el agua o jugando cerca de ella, y aunque sepas nadar úsalo siempre que subas a una barca o practiques algún deporte acuático.
  • Si te vas a tirar de cabeza debes de conocer antes la profundidad, ya que si la zona es poco profunda podrías producirte una lesión grave en la cabeza o en la espalda.
  • Si has hecho una comida abundante espera un par de horas para meterte en el agua.
  • Por último te recuerdo que debes protegerte del sol, sobre todo en las horas centrales del día y usar gorra, ropa y cremas protectoras que aplicarás antes de la exposición y renovarás periódicamente.

Y especialmente dirigido a padres y madres:

  • Los ahogamientos se producen de forma rápida y silenciosa, por eso es importante no perder de vista a los pequeños ni un minuto. La mayoría de los casos se producen en el entorno familiar, piscinas hinchables o piscinas privadas. Hay que vigilarlos en todo momento cuando estén en el agua o jugando cerca de ella. No delegues esta responsabilidad en un niño más mayor.
  • Recuerda también que aunque acudas a playas o piscinas con socorristas, la misión de éstos es el rescate cuando sea necesario, pero la vigilancia de los menores es una responsabilidad del adulto que les acompaña.
  • Enseña a tus hijos a respetar las normas de seguridad en piscinas, parques acuáticos y aguas abiertas (ríos, lagos, pantanos y playas).
  • Si tienes una piscina privada, la mejor medida de seguridad es que tenga un cercado completo, alto y con una puerta con seguro .
  • Vacía la bañera o la piscina hinchable inmediatamente después de usarla.
  • Los flotadores hinchables y manguitos no son aconsejables, ponles chaleco salvavidas.
  • Es muy importante enseñar a nadar a los niños lo antes posible.
  • Por último os animo a aprender primeros auxilios y maniobras de reanimación.

Recordad que el teléfono de emergencias es el 112.