Vacunación antigripal 2012-2013

Empieza la campaña de vacunación frente a la gripe y, como cada año, padres y madres empiezan a preguntar: ¿debo vacunar a mi hij@?.

Creo que la información que proporciona el Comité de Vacunación de la Asociación Española de Pediatría os será útil y con ella enlazo. También podéis leer la información que en estas páginas os resumía en la campaña pasada 2011-2012 puesto que las recomendaciones son las mismas:

Se recomienda la vacunación anual a los niños mayores de 6 meses con enfermedades de base que les hagan más propensos a las complicaciones, como asma moderada o grave, diabetes, algunas enfermedades renales, enfermedades del sistema inmunológico, enfermedades neurológicas con hipotonía, tratamientos mantenidos con aspirina, etc.

También a niños sanos mayores de 6 meses y adolescentes sanos que convivan con pacientes de riesgo, es decir, que el pasar la gripe suponga un peligro para la salud de personas que conviven con ellos.

Me declaro amigo de los mocos

Vuelvo de vacaciones y, como siempre,  septiembre llega y se abre la temporada de «los mocos». Se inicia guardería, escuela…porque lo que es fresquito, aquí, no ha llegado todavía.

Así que vamos a hablar de mocos y veo que ya se ha adelantado mi compañero Jesús Martínez, El médico de mi hij@: Me declaro amigo de los mocos y, con su permiso, os lo copio, estoy totalmente de acuerdo y lo escribe, además, con el humor que le caracteriza. Dejo al final también 2 artículos: uno el de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria escritos por Manuel Merino y Juan Bravo, pediatras de Madrid a los que admiro,  y el de la Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria que también está claro y conciso. Copio el dibujo que ilustra este último artículo que es del Dr. Ventura Fernández, gracias!.

«No es raro referirse a un niño como “mocoso”. Pudiera decirse que durante los meses de invierno prácticamente son sinónimos: niño igual a mocoso. Han abierto sus puertas escuelas infantiles y colegios hace dos días y ya han aparecido los mocos, si es que alguna vez se fueron. Los pediatras de atención primaria nos quejamos de que a veces no se ve otra cosa más que niños mocosos.

En esta sociedad occidental nuestra está muy arraigado el proceder de eliminar al contrario, identificar al agresor y arrasarlo a toda costa; los mocos nos molestan o pensamos que le molestan al niño, intentamos por todos los medios borrarlos del mapa. Pañuelos de lino, tul, gasa o seda, papel de periódico, las páginas de El HuffPost no valen por ser virtuales, clinex desechables, aspiradores de mucosidad por presión negativa o por aspiración paterna o un simple soplamocos, muchos son los dispositivos inventados por el ser humano para librarse de la lacra de los mocos. Incluso algunos ahora retirados de la financiación pública como los mucolíticos, antitusivos, fluidificantes y expectorantes se habían demostrado ineficaces.

La convivencia da mocos. Los críos juntos en espacios reducidos como un aula, provocan que multitud de gérmenes convivan a sus anchas en los colegios como si de una superpoblación de alumnado se tratara. Veremos este curso cómo la disminución de profesores por los recortes en educación pública acarreará más hacinamiento en la clase y más posibilidades de contagio, sin contar con que las medidas de prevención se relajan porque no hay tiempo, ni espacio y los procesos virales aumentarán.

Pero, ¿qué son los mocos y por qué tienen que estar ahí? Las narices son la puerta de entrada al aire que respiramos; está preparada para ello, pasan olores malos y aromas delicadamente perfumados, pero también es el camino de acceso a las vías respiratorias, abiertas siempre porque no tienen puerta: no se puede cerrar la nariz como cerramos los ojos, así que algún guardián habrá que poner, alguien deberá hacer la función de puerta para no dejar pasar a las temibles bacterias que podrían producir graves procesos infecciosos y acabar con el huésped.
Exacto, los mocos son ese tapón que se organiza a modo de cancerbero o portero de discoteca que dificulta e impide el paso al temible enemigo, la bacteria inmunda y despiadada, que no dudaría en aniquilarnos como especie.
Por esta razón, yo me erijo en defensor a ultranza de los mocos: los mocos son nuestros amigos. Si nos defienden del agresor, ¿por qué ese empeño en eliminarlos a toda costa? Anteponemos criterios estéticos dudosos, como que el niño con cosas verdes saliéndole por las narices es más feo que el niño sin tal aditamento. Pues no, no es más feo, simplemente es diferente, hay que aceptar la diferencia y más cuando el diferente podría ser más sano y estar más protegido de riesgos que el tontamente esterilizado por exageración.
En los cursos de pediatría a los que voy a aprender, ya se oye que algún estudio americano por publicar, demostrará que es mejor comerse los mocos que limpiarlos, como prevención de las otitis y otras infecciones. Estudiar esto sólo se le ocurre a los americanos, pero son estudios serios.
Los mocos no son malos, son nuestros aliados, debemos aprender a convivir con ellos, ser sus amigos y no asustarnos por el color que tengan, transparentes, blancos, amarillos o verdes, la diferencia les hace más eficaces pero no por ello peligrosos. Los mocos no se infectan.
Vivimos tiempos difíciles donde debemos saber orientar con cuidado nuestros disparos y saber en todo momento quién está de nuestro lado y quién es nuestro agresor. La mucosidad nos defiende, la fiebre también, pero eso será motivo de un segundo artículo.
¿Por qué ese empeño en bajar la fiebre a toda costa? ¿No ocurrirá igual? ¿Y si conociéramos que la fiebre es nuestra aliada?… Seguiremos.
Lo que sí sabemos es que el Gobierno no es nuestro amigo cuando recorta en sanidad pública o en educación, eso sí lo sabemos. Él y Ella en Madrid son las bacterias, no son los mocos, Ellos sí son el enemigo.»

Catarro en Familia y Salud. AEPap

El Catarro. Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria.

También podéis leer lo escrito previamente en este blog: Tratamiento del resfriado común y cont.Vías respiratorias altasInfecciones de vías respiratoriasTiempo de toses

Después de estudiar todo ésto, queda claro?

Vulvovaginitis en niñas

La inflamación de la vulva en niñas y adolescentes es un motivo de consulta relativamente frecuente a lo largo del año, pero este verano he visto muchas.

La inflamación de la vulva causa picor y molestias, a veces escozor al orinar y puede acompañarse de flujo que mancha la braga, flujo que procede de la inflamación de la vagina, motivo por el que se denomina vulvovaginitis.

Y aprovecho para hace un repaso de anatomía que no nos viene mal y a llamar a cada cosa por su nombre porque veo a menudo la dificultad de nombrar las partes de los genitales externos femeninos y con ayuda de este precioso dibujo que me ha facilitado Noemí (gracias!) es muy fácil:
Los genitales externos femeninos comprenden por delante el monte de Venus que en las mujeres está cubierta de pelo, los laterales los delimitan los pliegues inguinales y por detrás llega hasta el ano. Una vez delimitada la zona vemos que se trata de una hendidura que se entreabre al separar los muslos y que está formada por los labios mayores y dentro los labios menores, que delimitan una zona o vestíbulo, que es donde desembocan la vagina, la uretra (por donde sale la orina procedente de la vejiga) y varias glándulas; por delante está el clítoris. A toda la zona es lo que denominamos vulva. Por último queda el perineo que es la pequeña zona de apenas unos cm entre la parte posterior de la “horquilla” vulvar y el ano.

El enfoque es distinto si trata de niñas o adolescentes, o si éstas tienen o no relaciones sexuales, por tanto dejando aparte a las adolescentes me centraré hoy sólo en las vulvovaginitis en las niñas.
Suelen ser debidas a factores irritativos, sobre todo a mala higiene, por ejemplo al limpiarse tras la defecación, pues lo hacen desde atrás hacia delante y así arrastran restos de heces hacia la vulva, o por tocarse con las manos sucias, restos de arena o tierra, etc. En ocasiones pude ser debido a que tenga oxiuros (lombrices) y éstos avanzan desde el ano hacia delante e irritan la zona.

¿Cómo podemos prevenir?: Higiene e higiene. Enseñar a las niñas como deben limpiarse el culo tras defecar: siempre de delante hacia atrás, si es posible lavarse después; también higiene de manos, procurar que transpire la zona: usar bragas de algodón, cambiarlas con frecuencia, no llevar prendas muy ajustadas, no llevar bañador mojado… pero al hablar de higiene no estoy diciendo jabones y productos “desinfectantes”, ¡no!, debemos evitar precisamente el uso de jabones y sólo enjuagar con agua: ¡debemos preservar la flora habitual de la zona pues nos protege frente a las infecciones!.

¿Qué podemos hacer si tiene molestias?: De entrada aconsejo lavar con agua o bien en la ducha con las piernas bien abiertas y si está muy molesta un baño de asiento con agua tibia para que alivie los síntomas. Estos lavados se harán 3 veces al día con los consiguientes 3 cambios de braga, que aconsejamos sea de algodón, y además lavarse tras la defecación. Si persisten las molestias consultar con el pediatra, en ese caso aconsejo que acudáis sin lavar a la niña por si fuera necesario recoger una muestra para cultivo.
Más información en: Flujo vaginal. Vaginitis.

¿Paso consulta de pediatría o de dermatología?


El pasado sábado se publicaba en el Suplemento de Salud del periódico Información, con el que colaboro, el siguiente artículo. Ahora cuando voy a publicarlo en maynet y busco una foto con el que ilustrarlo, encuentro ésta de unos de «mis» niños con Sudamina que, de tan frecuente, me lo he saltado.

Y es que en verano las consultas por temas relacionados con la piel se disparan.
Siempre las quemaduras solares han sido una de las consultas estrella pero este año no; tengo la impresión de que el conocimiento de los efectos perjudiciales de la radiación solar va modificando, afortunadamente, nuestros hábitos de exposición.

En primer lugar por tanto están las picaduras de insectos, habitualmente mosquitos, avispas y abejas. La picadura es la lesión que produce el insecto al inyectar un veneno a través del aguijón (avispas y abejas) o bien en lugar de picar muerde (mosquitos). Generalmente las molestias son sólo locales, en el lugar de la picadura aparece un habón con más o menos enrojecimiento e hinchazón y mucho picor. En el caso de las abejas y avispas hay además dolor; a veces la reacción local es intensa y el edema y enrojecimiento pueden durar varios días por lo que deben ser vigiladas. ¿Qué podemos hacer?: Lo más rápido y efectivo es aplicar un cubito de hielo, o bien ir poniendo, si la zona enrojecida es más grande, una toallita empapada en agua muy fría. Puede utilizarse también solución de calamina o un algodón empapado en agua y amoniaco. A veces prescribimos cremas de corticoides, no cremas de antihistamínicos que pueden ser contraproducentes. Sólo en el caso de picaduras múltiples, si el picor es muy importante, añadimos al tratamiento un antihistamínico oral. En las zonas costeras este año las picaduras de medusa han sido muy frecuentes y sobre las que hablé el pasado 7 de julio en estas páginas. También menciono las mordeduras de garrapata, que se adhieren a la piel y pueden pasar desapercibidas durante días porque no dan molestias. Si la encontramos hay que quitarlas con suavidad para extraerlas enteras, después lavar y desinfectar la zona.

Pero hay muchos más motivos de consulta que los relacionados con picaduras y mordeduras:
Ptiriasis alba que son manchas más blancas (hipopigmentadas) redondeadas y de tamaño variable en la cara y parte externa de los brazos; es benigno y no se sabe la causa; se le considera una manifestación de la dermatitis atópica. Sólo es necesario hidratar porque las lesiones persistirán muy probablemente hasta la adolescencia. También aconsejamos, como siempre, usar cremas de protección solar.

Impétigo, infección cutánea que se inicia como una mancha roja que evoluciona rápidamente y se cubre de un exudado amarillento; suele aparecer alrededor de la naríz pero puede afectar a cualquier parte puesto que el niño al rascarse va extendiendo la infección. Siempre requiere consulta para iniciar el tratamiento lo antes posible y extremar la higiene.

Los problemas en pies también son más frecuentes ahora, sobre todo la tiña del pie o pie de atleta y aún más desde que los adolescentes se han negado a ponerse sandalias en verano. Se enrojece y forman grietas entre los dedos de los pies que se extiende al dorso y a la planta. También requiere un diagnóstico precoz e iniciar tratamiento con un antimicótico.

Por último este año he visto dos consultas infrecuentes: Un niño con dermatitis de contacto a las gafas de natación y un adolescente con dermatitis alérgica tras tatuaje de henna.

Ptiriasis alba

Ha venido a consulta Carla, una niña de 7 años, por manchas blancas en la cara, la madre plantea: “Son hongos?”
No, no son hongos, se trata de uno de los problemas de piel que solemos ver en verano en las consultas de pediatría: Es una Ptiriasis alba.
Veamos:
La Ptiriasis alba, en Murcia al menos conocida como “empeines”, es un problema de la piel, benigno por supuesto, frecuente en niños y jóvenes y no contagiosa. No se sabe la causa y se le considera una manifestación de la dermatitis atópica.
Sobre todo afecta a la cara, también en la parte externa de brazos. Son manchas más blancas (hipopigmentadas), a veces recubiertas de una descamación superficial, de bordes difusos y tamaño variable, rodeadas de piel que sí se broncea por lo que en verano el contraste es mayor. No molesta y podemos considerarlo como un problema “estético”.
La diagnosticamos porque la reconocemos al verla, motivo por el que no es necesario derivar al dermatólogo ni realizar prueba diagnóstica alguna.
Y sólo es necesario hidratar e hidratar….porque las lesiones persistirán muy probablemente hasta la adolescencia, esa es la realidad. También aconsejamos, como siempre, usar cremas de protección solar.

Para ver imágenes y saber más de la ptiriasis alba: web del dermatólogo Dr. Matarredona y en el didáctico blog Dermapixel de otra magnífica dermatóloga: Rosa Taberner.
Aprovecho para recomendar también la web, para pacientes,de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Otitis externas: ¡empieza el verano!

Ayer, en el Suplemento de Salud del periódico Información publicaba el siguiente artículo. Aprovecho para enseñaros una de las magníficas playas vírgenes de las que todavía podemos disfrutar en el litoral murciano: Percheles.

Con la llegada del verano aumenta la frecuencia de una serie de patologías, entre ellas las otitis externas.

Una otitis externa es una inflamación del conducto auditivo externo (CAE) que es el conducto que va desde el exterior hasta el tímpano.
Los baños frecuentes, al mantener húmedo el CAE, favorecen su aparición; la piel que recubre el interior del conducto auditivo se irrita y es un ambiente propicio para que proliferen los gérmenes (ya sean bacterias u hongos) y se produzca la infección.
Pero no sólo lo favorece el estar sumergido en el agua, cualquier cosa que lesione la piel del conducto auditivo puede incrementar el riesgo de otitis externa: eczemas, introducir objetos, rascarse o limpiar enérgicamente el CAE. Aprovecho para recordar que los pediatras aconsejamos no utilizar bastoncillos de algodón para limpiar los oídos.

Los síntomas son sobre todo el dolor, que aumenta al mover y estirar el pabellón auricular o al masticar, la sensación de no oír bien y la supuración, que al principio puede ser transparente para pasar a ser purulenta. Los ganglios cercanos a veces están inflamados. No suele haber fiebre y no es contagiosa puesto que la infección esta localizada en el CAE.

El tratamiento aconsejado es, de entrada, calmar el dolor con paracetamol o ibuprofeno oral a las dosis adecuadas y de forma pautada cada 4-6-8 horas, sin esperar a que el dolor aparezca, al menos los 2-3 primeros días. Algunos encuentran alivio con la aplicación de calor seco (por ejemplo con compresas de algodón calentadas con la plancha). Generalmente se prescribe también tratamiento tópico con antibióticos (de elección ciprofloxacino) asociados o no a corticoides para reducir la inflamación. A veces ocurre que la inflamación y la secreción existente ha estrechado tanto el conducto auditivo que resulta difícil instilar las gotas; en ese caso a veces es preciso derivar al otorrino para que limpie y aspire suavemente y puedan penetrar las gotas mejor.

Es importante saber aplicar las gotas óticas:

* En primer lugar se puede colocar una gasa (no algodón) para intentar absorber la secreción que hay en el conducto.
* El niño se debe colocar tumbado y de lado (decúbito lateral) con el oído afectado hacia arriba.
* Echar la cantidad de gotas prescritas en el CAE.
* Traccionar suavemente del pabellón auricular en varias direcciones para facilitar la entrada de las gotas.
* Debe permanecer así durante 3-5 minutos.
* No poner nada para tapar el oído.

Suele durar unos 7-10 días desde que se instaura el tratamiento. Tras la curación es aconsejable no mojar el oído durante un tiempo, para ello evitaremos el baño si no se usan tapones y para la ducha se puede usar algodón impregnado de vaselina.
Acudir al pediatra de entrada si el niño tiene alguna enfermedad de base, lleva drenajes en los oídos o es muy abundante la secreción en CAE. También si el dolor no calma en 48 horas.

Por último, ¿qué medidas preventivas podemos adoptar?: Es recomendable secar bien el oído tras el baño pero no usar bastoncillos, el uso de tapones (silicona, polivinilo…) y gorro. No suelo recomendar la instilación de ácido acético o alcohol diluido en el conducto auditivo tras el baño, aunque algunos otorrinos lo recomiendan en niños con otitis de repetición.