¿Qué marca de leche recomendamos?

Una de las preguntas sistemáticas de los padres en la consulta, a partir de recomendar que pueden pasar a una leche de vaca entera, es: ¿qué marca de leche ?.

Solía decirles “una buena marca de leche entera”, hasta que hace casi un año, a través del blog del Dr. Santiago García Tornel, Reflexiones de un pediatra curtido, me entero de un magnífico estudio de la OCU y que enlazo. También en las páginas de salud.es del periódico el mundo se hacen eco de este estudio y con una magnífica gráfica vamos visualizando los resultados de dicho estudio.

No dejéis de leerlo, a través de él nos esteramos por ejemplo de que…

“en nuestro último análisis de leches enteras, hace diez años, las leches de pobre calidad era mucho menos numerosas y los peores resultados no llegaban a niveles tan bajos. Resulta imposible no relacionar la merma de calidad con las menores exigencias que hace la ley desde el cambio normativo de 2006.”
“Cuanto más limpia y fresca sea la leche antes de su procesado industrial, menor será la necesidad de recurrir a ciertas tácticas: La adición de fosfatos y otros estabilizantes está permitida siempre que figure en la etiqueta. Su fin es evitar que la leche se acidifique y se coagule durante el tratamiento térmico. Pero la leche sólo se acidifica con el paso del tiempo, así que la presencia de fosfatos habla de una leche almacenada durante demasiado tiempo o con más carga de microbios de lo deseable.”

Hoy me han vuelto a hacer la pregunta y me he dado cuenta que no lo había incluído en maynet, aquí está!.

Las bebidas saludables

 

 

Termino hoy este repaso de alimentación hablando de bebidas: con el dibujo de un vaso de agua las recomendaciones de bebidas saludables, desde la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, son:

  • Beber agua.
  • Limitar el zumo a un vaso al día, ya que es rico en azúcar. ¡No! a las bebidas azucaradas, ya que aportan muchas calorías y prácticamente no hay otros nutrientes.
  • En cuanto a los lácteos aconsejan, en los adultos, limitar la leche y los productos lácteos a uno o dos vasos al día. En el caso de los niños 2-3 raciones de lácteos al día (y yo añadiría que a partir de los 9-10 años mejor 3-4 raciones/día: hablaba del tema en Hábitos saludables desde la infancia: la mejor prevención). Nos advierten también que muchas veces los quesos “bajos en grasa” a menudo no son tan bajos en grasa y sí son más altos en sodio por lo que es mejor elegir el queso que nos guste y saborearlo en pequeñas cantidades. Lo mismo ocurre con la leche (hablando para los adultos) que aunque puede ser mejor la desnatada, al limitar la cantidad a sólo 1 o 2 vasos al día, no hay mucha diferencia.
  • También en los adultos aconsejan el café o té pero con poca o ninguna azúcar.

Por último y para terminar, mirad el pequeño dibujo abajo a la izqda: así nos recuerdan la importancia de mantenerse activo, fundamental para nuestra salud.

Los cereales en nuestra alimentación

Seguimos con el repaso a la alimentación saludable a partir de healthy-eating-plate de la Escuela de Salud Pública de la universidad de Harvard.

Al igual que hablar de grasas nos llevaba a pensar en el aceite, pero no olvidábamos que las grasas están en mayor o menor proporción en muchos alimentos, al hablar de hidratos de carbono pensamos en los cereales aunque también los hidratos carbono están en mayor o menor proporción en la mayoría de los alimentos.

Antes de hablar de alimentos ricos en hidratos de carbono hay que conocer el concepto de índice glucémico (IG): el concepto de índice glucémico de un alimento clasifica a los alimentos en función de su velocidad de absorción y de la respuesta glucémica que ese alimento provoca. No es tan importante pues la cantidad de hidratos de carbono que contenga un alimento pero sí lo es su velocidad de absorción y su impacto glucémico.
¿Cómo se ha ido estableciendo el IG de los alimentos?: Personas voluntarias sanas, tras un ayuno nocturno, ingieren el alimento a medir (toman siempre la cantidad de ese alimento que contenga 50 gr. de carbohidrato disponible biológicamente) y se van haciendo analíticas de glucosa hasta 120-180 minutos, construyendo así su curva de glucemia. El patrón de referencia con el que se compara los distintos alimentos es glucosa o pan blanco (según autores) a los que se les asigna un valor 100. Si un alimento provoca en el organismo una curva de glucemia que es la mitad de la del azúcar decimos que tiene un IG de 50.

En 1997 investigadores del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Harvard añaden el concepto de “carga glucémica” (CG): este concepto complementa el tema, pues a la velocidad de absorción de los hidratos de carbono de un determinado alimento une la cantidad de hidratos de carbono que contiene. Con la CG se termina de perfilar a los alimentos pues aunque dos alimentos tengan un mismo IG elevado, es evidente que no serán iguales si uno contiene mucha más cantidad de carbohidratos que otro. Hay publicadas tablas internacionales con los IG y CG de los alimentos.

Las recomendaciones actuales respecto a los cereales son que deben suponer una cuarta parte de nuestro plato, pero…hablamos en todo momento de cereales integrales, de bajo índice glucémico, como arroz integral, panes integrales o pasta integral y limitar los cereales refinados como arroz y pan blanco.

¡Otra vez con la tos!

El pasado sábado, en una de las reuniones de formación continuada que organizamos los pediatras de la provincia, repasábamos entre otros temas de patología respiratoria: la tos.

Al hablar del tratamiento del que disponemos para aliviar esa tos nocturna provocada por procesos banales, pero tan molesta para el niño y sus padres y que tantas consultas genera, volvíamos a plantear el mismo tema: no debemos usar los antitusígenos, sobre todo en menores de 2 años por el importante riesgo de sus efectos secundarios… y además es que no son realmente útiles. ¿Qué hacer?: Información, información e información a los padres.

También traté el tema el pasado 2 de febrero, con esta misma imagen bajo el título Es tiempo de toses y, entre los enlaces que os recomendaba, estaba la web kidshealth.org en la sección para padres, traducida al español, allí queda claro que no se recomienda la administración de medicamentos para la tos en menores de 6 años: Tanto en EEUU como en Reino Unido es así.

Y para terminar enlazo con un artículo aparecido en el último nº de la revista Famiped del mes de marzo, del Dr. José Cristóbal Buñuel Álvarez: Medicinas para la tos: poco eficaces y peligrosas a veces. Os recomiendo su lectura.

Frutas y verduras en nuestra alimentación:

Creo que a estas alturas nadie discute los beneficios de una dieta rica en verduras y frutas: desde su efecto sobre la tensión arterial o la reducción del riesgo de enfermedades cardíacas y probablemente de algunos cánceres, la protección frente a la diverticulitis y frente a problemas oculares como las cataratas y la degeneración macular y también un efecto modulador sobre el azúcar en sangre que ayuda a mantener el apetito bajo control.
Por todo ello intentemos llenar la mitad de nuestro plato con verduras en cada comida (más verduras que frutas como vemos en la imagen) y elegir verduras y frutas variadas y de distintos colores: verde oscuro, amarillo, naranja, rojo… y añado: frutas de temporada y, a ser posible, de cultivos de nuestra zona, cercanos.

Si estamos hablando de abundancia de verduras y frutas seguro que es más de lo que la mayoría de nosotros, y de nuestros niños, tomamos. Por ej. para una persona que lleve una dieta de 2000 calorías para mantener su peso, precisaría unas 4 tazas al día de frutas o verduras; en el caso de lechuga u otras verduras de ensalada 2 tazas equivalen a una de verdura cocida o de fruta. Las patatas no cuentan como vegetal y deben utilizarse con moderación ya que son principalmente almidón y se comportan aumentando con rapidez los niveles de azúcar en sangre al igual que lo hacen el pan blanco y los dulces.
Por último limitar el zumo a un vaso al día, ya que es tan alto en azúcar como un refresco azucarado. Y limitar al máximo las bebidas azucaradas, ya que aportan muchas calorías y prácticamente no hay otros nutrientes.

Las proteínas en nuestra alimentación

Siguiendo este repaso a nuestra alimentación a la luz que nos proporciona la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, nuestra cultura mediterránea y el sentido común, es aconsejable que nuestro plato se asemeje a la distribución de la imagen:
Hemos hablado de las grasas, que se distribuyen en muchos de los alimentos, y de los aceites en particular.

Hoy, para esta cuarta parte de nuestro plato elegiremos una fuente saludable de proteínas: pescado, pollo o aves de corral, huevos, legumbres, nueces y otros frutos secos…limitando la carne roja, cerdo o cordero y evitando carnes procesadas como las salchichas, tocino, embutidos, etc.

Proteína animal y proteína vegetal probablemente tengan los mismos efectos sobre la salud, pero es diferente lo que acompaña a la proteína, y me explico: entre comer la misma cantidad de salmón que de bistec, optar por el salmón será más saludable pues, aportando prácticamente la misma cantidad de proteína, el salmón aporta menos grasa total y menos grasa saturada; y no digamos nada si comparamos la carne con las lentejas, que aportan proteínas y apenas grasa.
Y siguiendo con la importancia que tiene las grasas que acompañan a la proteína habría que hablar de las grasas omega-3, que tanta publicidad tienen. ¿Qué son las grasas omega-3?: son grasas esenciales, es decir, el cuerpo no puede fabricarlas a partir de otras grasas por lo que debemos obtenerlas de los alimentos. Forman parte de nuestras células y son necesarias en multitud de funciones que tienen que ver con la protección cardiovascular entre otras. Dada la importancia y los beneficios de los ácidos grasos omega-3, es importante comer pescado o mariscos (ricos en omega-3) una a dos veces por semana, especialmente los pescados grasos (de carne oscura como el salmón y el atún). Otras fuentes de omega-3 son los frutos secos (especialmente las nueces) o las hortalizas de hoja.

En cuanto al controvertido tema de…¿cuántos huevos a la semana?, la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard dice que para la mayoría de la gente un huevo al día está bien y, por ejemplo, los diabéticos deben limitar el consumo de yemas de huevo a 3 a la semana, pero no limitan el consumo de claras.