Urticaria



Siguiendo en esta Semana Mundial de la Alergia, hoy hablaré de Urticaria.

Se denomina urticaria a la aparición de lesiones en piel eritematosas, sobreelevadas, evanescentes , pruriginosas y puede afectar a cualquier zona de la superficie corporal. La lesión típica es el habón, que aparece en la imagen.
Habitualmente se presenta de forma súbita y desaparece en horas… para volver a aparecer y así estos episodios aislados de corta duración pueden repetirse.

Hablamos de urticaria aguda cuando la duración de la misma es menor de 6 semanas y crónica cuando supera ese tiempo.

Aproximadamente, entre el 10 y el 25% de la población presenta un brote de urticaria en algún momento de su vida.
En la mayoría de las urticarias (un 70%) no llegamos a conocer nunca la causa que la desencadenó. Y en los que sí se sabe, si hablamos de población general, la primera causa es por medicamentos y en niños las infecciones (en especial las de orígen vírico), alimentos y fármacos.

A veces, acompañando a la urticaria, se produce en ciertas zonas de la piel (labios, párpados, manos) una hinchazón sin picor que es lo que se denomina angioedema, una inflamación de las capas más profundas de la piel.

¿Qué tratamiento?:
Si se conoce el desencadenante, evidentemente, lo evitaremos, siempre que esto sea posible.
Habitualmente se suele usar un antihistamínico oral, nunca vía tópica.
En ocasiones se usan corticoides, pero rara vez en las urticarias agudas. En cuanto al corticoide tópico (crema o emulsión) se ha recomendado cuando hay pocas lesiones y localizadas.

¿Cuando estudiar una urticaria?:
En la urticaria aguda no es necesario realizar ninguna exploración complementaria, a no ser que sospechemos una causa como la administración de un fármaco o la ingesta de un alimento nuevo.
También se derivará para estudio al niño con urticaria crónica.

Alergia y Atopia

Siguiendo en esta Semana Mundial de la Alergia, hoy voy a aclarar conceptos:

¿Qué es la alergia?
Podríamos definirla etimológicamente como “reacción extraña”. Veamos:

En la mayoría de las personas, cuando una sustancia extraña a nuestro organismo penetra en él, nuestro sistema de defensas las reconoce como extrañas y las neutraliza. En las personas alérgicas cuando una sustancia extraña penetra en su organismo la reacción que intenta neutralizarlas es la que produce los síntomas de la alergia, es decir, son los propios mecanismos de defensa los que terminan agrediendo al organismo y provocando los síntomas.

Las sustancias extrañas pueden penetrar por: el aparato digestivo (alimentos, medicamentos), por el aparato respiratorio al inhalarlas, absorbidas por la piel (al entrar en contacto con ésta) o atravesando la piel (como en el caso de medicamentos administrados mediante inyección y en las picaduras).

A las sustancias que pueden provocar la reacción alérgica se les denomina alergeno.
Por tanto si el alergeno es un alimento, que evidentemente penetra por via digestiva, tendremos una alergia alimentaria, si penetra por vía respiratoria, es decir lo inhalamos, puede provocar una rinitis o un asma y así podríamos detallar la amplia variedad de manifestaciones alérgicas.

¿Qué es la atopia?
Atopia, del griego “atopos”=fuera de lugar, es la predisposición genética al desarrollo de reacciones alérgicas. El niño atópico es aquel que tiene una gran facilidad para desarrollar alergia y mantenerla.

Ayer enlazaba con el portal para pacientes de la SEAIC  y hoy lo hago con el portal para pacientes y familiares de la web de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP) donde encontraréis mucha más información.

Las bebidas saludables

 

 

Termino hoy este repaso de alimentación hablando de bebidas: con el dibujo de un vaso de agua las recomendaciones de bebidas saludables, desde la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, son:

  • Beber agua.
  • Limitar el zumo a un vaso al día, ya que es rico en azúcar. ¡No! a las bebidas azucaradas, ya que aportan muchas calorías y prácticamente no hay otros nutrientes.
  • En cuanto a los lácteos aconsejan, en los adultos, limitar la leche y los productos lácteos a uno o dos vasos al día. En el caso de los niños 2-3 raciones de lácteos al día (y yo añadiría que a partir de los 9-10 años mejor 3-4 raciones/día: hablaba del tema en Hábitos saludables desde la infancia: la mejor prevención). Nos advierten también que muchas veces los quesos “bajos en grasa” a menudo no son tan bajos en grasa y sí son más altos en sodio por lo que es mejor elegir el queso que nos guste y saborearlo en pequeñas cantidades. Lo mismo ocurre con la leche (hablando para los adultos) que aunque puede ser mejor la desnatada, al limitar la cantidad a sólo 1 o 2 vasos al día, no hay mucha diferencia.
  • También en los adultos aconsejan el café o té pero con poca o ninguna azúcar.

Por último y para terminar, mirad el pequeño dibujo abajo a la izqda: así nos recuerdan la importancia de mantenerse activo, fundamental para nuestra salud.

Los cereales en nuestra alimentación

Seguimos con el repaso a la alimentación saludable a partir de healthy-eating-plate de la Escuela de Salud Pública de la universidad de Harvard.

Al igual que hablar de grasas nos llevaba a pensar en el aceite, pero no olvidábamos que las grasas están en mayor o menor proporción en muchos alimentos, al hablar de hidratos de carbono pensamos en los cereales aunque también los hidratos carbono están en mayor o menor proporción en la mayoría de los alimentos.

Antes de hablar de alimentos ricos en hidratos de carbono hay que conocer el concepto de índice glucémico (IG): el concepto de índice glucémico de un alimento clasifica a los alimentos en función de su velocidad de absorción y de la respuesta glucémica que ese alimento provoca. No es tan importante pues la cantidad de hidratos de carbono que contenga un alimento pero sí lo es su velocidad de absorción y su impacto glucémico.
¿Cómo se ha ido estableciendo el IG de los alimentos?: Personas voluntarias sanas, tras un ayuno nocturno, ingieren el alimento a medir (toman siempre la cantidad de ese alimento que contenga 50 gr. de carbohidrato disponible biológicamente) y se van haciendo analíticas de glucosa hasta 120-180 minutos, construyendo así su curva de glucemia. El patrón de referencia con el que se compara los distintos alimentos es glucosa o pan blanco (según autores) a los que se les asigna un valor 100. Si un alimento provoca en el organismo una curva de glucemia que es la mitad de la del azúcar decimos que tiene un IG de 50.

En 1997 investigadores del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Harvard añaden el concepto de “carga glucémica” (CG): este concepto complementa el tema, pues a la velocidad de absorción de los hidratos de carbono de un determinado alimento une la cantidad de hidratos de carbono que contiene. Con la CG se termina de perfilar a los alimentos pues aunque dos alimentos tengan un mismo IG elevado, es evidente que no serán iguales si uno contiene mucha más cantidad de carbohidratos que otro. Hay publicadas tablas internacionales con los IG y CG de los alimentos.

Las recomendaciones actuales respecto a los cereales son que deben suponer una cuarta parte de nuestro plato, pero…hablamos en todo momento de cereales integrales, de bajo índice glucémico, como arroz integral, panes integrales o pasta integral y limitar los cereales refinados como arroz y pan blanco.

¡Otra vez con la tos!

El pasado sábado, en una de las reuniones de formación continuada que organizamos los pediatras de la provincia, repasábamos entre otros temas de patología respiratoria: la tos.

Al hablar del tratamiento del que disponemos para aliviar esa tos nocturna provocada por procesos banales, pero tan molesta para el niño y sus padres y que tantas consultas genera, volvíamos a plantear el mismo tema: no debemos usar los antitusígenos, sobre todo en menores de 2 años por el importante riesgo de sus efectos secundarios… y además es que no son realmente útiles. ¿Qué hacer?: Información, información e información a los padres.

También traté el tema el pasado 2 de febrero, con esta misma imagen bajo el título Es tiempo de toses y, entre los enlaces que os recomendaba, estaba la web kidshealth.org en la sección para padres, traducida al español, allí queda claro que no se recomienda la administración de medicamentos para la tos en menores de 6 años: Tanto en EEUU como en Reino Unido es así.

Y para terminar enlazo con un artículo aparecido en el último nº de la revista Famiped del mes de marzo, del Dr. José Cristóbal Buñuel Álvarez: Medicinas para la tos: poco eficaces y peligrosas a veces. Os recomiendo su lectura.

Frutas y verduras en nuestra alimentación:

Creo que a estas alturas nadie discute los beneficios de una dieta rica en verduras y frutas: desde su efecto sobre la tensión arterial o la reducción del riesgo de enfermedades cardíacas y probablemente de algunos cánceres, la protección frente a la diverticulitis y frente a problemas oculares como las cataratas y la degeneración macular y también un efecto modulador sobre el azúcar en sangre que ayuda a mantener el apetito bajo control.
Por todo ello intentemos llenar la mitad de nuestro plato con verduras en cada comida (más verduras que frutas como vemos en la imagen) y elegir verduras y frutas variadas y de distintos colores: verde oscuro, amarillo, naranja, rojo… y añado: frutas de temporada y, a ser posible, de cultivos de nuestra zona, cercanos.

Si estamos hablando de abundancia de verduras y frutas seguro que es más de lo que la mayoría de nosotros, y de nuestros niños, tomamos. Por ej. para una persona que lleve una dieta de 2000 calorías para mantener su peso, precisaría unas 4 tazas al día de frutas o verduras; en el caso de lechuga u otras verduras de ensalada 2 tazas equivalen a una de verdura cocida o de fruta. Las patatas no cuentan como vegetal y deben utilizarse con moderación ya que son principalmente almidón y se comportan aumentando con rapidez los niveles de azúcar en sangre al igual que lo hacen el pan blanco y los dulces.
Por último limitar el zumo a un vaso al día, ya que es tan alto en azúcar como un refresco azucarado. Y limitar al máximo las bebidas azucaradas, ya que aportan muchas calorías y prácticamente no hay otros nutrientes.