Plagiocefalia Postural

Con este nombre se conoce la deformidad craneal del lactante que aparece en la foto.
En los últimos años se ha incrementado el número de niños con esta deformidad, por lo que hemos recibido unas recomendaciones del Servicio de Neurocirugía Infantil para evitarlas y en las que insistimos en las consultas del Programa de Niño Sano. Este aumento de la frecuencia es debida a querer evitar la posición boca abajo en los lactantes por el temor a la “muerte súbita”. Lo explica muy bien el Dr. García Tornel en una entrada de su blog del pasado 4 de julio, «Dormido boca arriba, despierto boca abajo».

En el niño los huesos craneales son muy blandos, sobre todo el primer año de vida, por tanto si el niño mantiene una misma posición de su cabeza presentará un aplanamiento craneal, no sólo en la zona de apoyo sino en la contralateral.
La deformidad craneal puede llegar a ser importante y verdaderamente antiestética.
Pasado el primer año, cualquier corrección de la deformidad, si fuera significativa, sería tributaria de intervención quirúrgica.

Por último os remito a la página del Programa de Salud Infantil. C. de Salud de Olaguibel donde encontraréis una información más detallada del tema.

Melatonina y problemas del sueño

Tras estas maravillosas vacaciones “casi” escolares, de nuevo aquí y, de entrada, desearos ¡Felíz año 2011!.

Hoy ha acudido a consulta Rubén, un niño de tres años diagnosticado de autismo, tiene problemas en conciliar el sueño y con despertares a lo largo de la noche y nadie descansa en casa…la madre me plantea, cansada, que ha oído que se vende en farmacias “melatonina”, “que no tiene efectos secundarios” pero quiere saber mi opinión.

Mi opinión es la de la Asociación Española de Pediatría, la Sociedad Española del Sueño, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria que, en nota de prensa, comunicaban el pasado noviembre: Los pediatras y expertos en sueño advierten sobre el uso de la melatonina sin supervisión médica en niños y más ampliamente en el informe ‘Uso de la Melatonina oral en edad pediátrica’. En dicho documento hay una Hoja Informativa que transcribo:
¿Qué es la melatonina?
La melatonina es una hormona producida, en su inmensa mayoría, en la glándula pineal del cerebro humano durante la fase oscura del día. Otros lugares donde se produce son el aparato gastrointestinal, los linfocitos, la retina, la médula ósea y la piel. Se distribuye por todo el organismo, de manera que su influencia se extiende a la mayoría de los órganos del cuerpo humano.
Su presencia en la sangre no es constante: durante la fase de oscuridad del día la cantidad de melatonina en sangre es mayor y es menor durante la fase de luz del día (ritmo circadiano). Este ritmo se consolida a partir de los 5-6 meses de vida.

Acciones de la melatonina: La melatonina tiene como principal función facilitar el inicio del sueño regulando el ritmo vigilia- sueño. Además tiene otras acciones: Actúa sobre las funciones retinianas del ojo, colabora en el control del crecimiento tumoral, tiene una acción protectora ósea, regula la acidez del tracto gastrointestinal, interviene en la regulación de la inmunidad, tiene acción reguladora de la tensión arterial, puede modificar la función de los neurotransmisores del sistema nervioso central…

Recomendaciones para su uso en la edad pediátrica: La melatonina se recomienda, en ocasiones, para facilitar el inicio del sueño cuando éste está dificultado por alteración del ritmo vigilia-sueño. Por grupos de edad sus recomendaciones son:
Niños menores de 6 meses: No se recomienda su utilización.
Niños de 6 a 12 meses de edad:
Eficacia: Su eficacia como regulador del ritmo circadiano del sueño ha sido demostrada.
Duración de su uso: No se recomienda su uso más allá de cuatro semanas.
Su utilización debe estar indicada y supervisada por su médico pediatra o por un médico experto en sueño.
Seguridad: No existen datos científicos sobre la ausencia de efectos secundarios más allá de pasados tres meses después de finalizada su utilización.
c) Niños de 1 a 3 años:
Eficacia: Su eficacia como regulador del ritmo circadiano del sueño ha sido demostrada.
Seguridad: Su seguridad a corto plazo (tres meses después de finalizado su uso) está demostrada. No se disponen datos de seguimiento sobre su seguridad y ausencia de efectos secundarios a más largo plazo.
Su utilización debe estar indicada y supervisada por su médico pediatra o por un médico experto en sueño. Este debe indicar y controlar la duración de la recomendación.
d) Niños mayores de tres años:
Eficacia: Su eficacia como regulador del sueño ha sido demostrada.
Su utilización debe estar indicada y supervisada por su médico pediatra o por un médico experto en sueño. Este debe indicar y controlar la duración de la recomendación.
Seguridad: No se han visto efectos secundarios no deseados durante los primeros 3 años de seguimiento tras finalizar el tratamiento. No existen datos a más largo plazo.
e) La eficacia y la seguridad de la melatonina a largo plazo en adultos está demostrada.
El uso de la melatonina siempre debe estar acompañado del control de las condiciones ambientales del sueño y de los cambios de actitudes y hábitos de sueño y régimen de vida que se consideren oportunos. La cantidad de melatonina habitualmente recomendada oscila de 1 a 3 mgr al día. Dada la diversidad de sus funciones y el desconocimiento de la seguridad de su uso a medio o largo plazo, no es adecuado ni saludable aumentar, sin indicación y control de su pediatra o del médico experto en sueño, la dosis recomendada de melatonina.

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Infecciones de vías respiratorias

Las infecciones respiratorias se clasifican en función de la zona del árbol respiratorio afectada:
1.- Infección de vías respiratorias altas o superiores (IVRS)
2.- En el límite entre vías altas y bajas estaría la Laringitis y también podríamos colocar aquí otra enfermedad, grave y afortunadamente poco frecuente, que es la Epiglotitis (ver esquema de Vías Respiratorias).
3.- Infección de vías respiratorias bajas, que no se suelen nombrar así porque cada una de ellas tiene entidad propia: Traqueítis. Bronquitis. Bronquiolitis. Neumonía.
Y una vez visto el aparato respiratorio completo, nos centramos en las infecciones de vías respiratorias altas para intentar aclarar los distintos diagnósticos que a veces os damos.
Os recuerdo que alrededor del 80 % de las infecciones respiratorias sólo afectan a vías altas y el término IVRS engloba:
* CATARRO COMÚN / ADENOIDITIS
* FARINGITIS /FARINGOAMIGDALITIS / AMIGDALITIS
* OTITIS MEDIA AGUDA
* SINUSITIS

CATARRO COMÚN: Ya os hablé del Catarro o Resfriado, sólo destacar que es la infección más frecuente en la infancia, que los síntomas son la obstrucción nasal y la rinorrea clara o mucopurulenta. Los causantes son los virus (rinovirus, coronavirus, respiratorio sincitial…) y por tanto sólo tienen tratamiento sintomático y que son enfermedades autolimitadas, aunque muchos de vosotros cuando los veis con moco durante semanas penséis que no es así, pero todas tienen un principio y un fin, sólo que a veces (sobre todo si está en su primer o segundo año de escolarización) casi unen un proceso con otro.
¿Y cuando hablamos de ADENOIDITIS?: Es difícil que sólo se vea afectada una zona tan pequeña, en realidad en los catarros está inflamada toda la mucosa nasal, adenoides y faringe. Suelo hablar de adenoiditis en los cuadros que hay poca rinorrea pero el niño está tragando moco, la mayor parte del moco cae por detrás, por faringe, hablamos de moqueo post-nasal; al explorarlo y abrir la boca vemos al fondo como se descuelga el moco y va tragándolo continuamente. En realidad es un mismo proceso: inflamación de toda la mucosa nasal, adenoides incluidas. Las adenoides van aumentando su tamaño a lo largo de los primeros años de vida y por las infecciones de repetición van “trabajando” ya que están estratégicamente situadas en la puerta de entrada del aire y pueden alcanzar un tamaño que les haga tener entidad propia, hablaremos entonces de hipertrofia adenoidea y el niño presentará obstrucción nasal, voz hiponasal, ronquidos…pero esto ya es otro tema.

FARINGITIS/ FARINGOAMIGDALITIS/ AMIGDALITIS: Lo hablaba días pasados en una entrada sobre esta enfermedad «Yo suelo hablar siempre de faringoamigdalitis porque creo que es el término que mejor se adapta a la delimitación de la zona afectada”. La faringe está inflamada, hay dolor y puede haber tos. A veces hablamos sólo de AMIGDALITIS, que al fin y al cabo es una forma de faringitis en la que también hay inflamación de las amígdalas, que pueden presentar exudados blanquecinos.

SINUSITIS: En el contexto de los catarros es posible la infección de los senos paranasales. Hay senos que están presentes desde el nacimiento y otras cavidades se van formando a lo largo de la infancia, por esto sólo en el niño mayor y adolescente se darán las sinusitis maxilares o frontales como ocurre en el adulto (con clínica de dolor maxilar o cefalea frontal, tos nocturna…). Pero también hablamos de sinusitis en el niño pequeño cuando se prolonga el moco y la tos 10-15 días y sospechamos que puede haber una sobreinfección bacteriana y por tanto el tratamiento será con un antibiótico. Por eso es tan importante que aprendáis a observar cuando son catarros de repetición: los inicios con estornudos, moco claro, a veces fiebre….y a los 7-10 días ya lo veis mejor, casi bien, algo de tos o moco espeso… y de nuevo una tarde estornudos, hidrorrea…y empezamos de nuevo….El diagnóstico de sinusitis es clínico: dependerá de la historia, de lo que nos contáis, de los síntomas y de la exploración; no está indicada la radiología.

De la OTITIS hablare en otra ocasión.

Programa Español de Salud para personas con Síndrome de Down

En 1992 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el día 3 de diciembre como Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

He recibido el Programa Español de Salud para personas con Síndrome de Down que la Federación Española de Síndrome de Down y la Fundación Sanitas han publicado, un documento que denota que hay detrás buenos profesionales y personas que han puesto trabajo y esfuerzo en este documento.

En el período 1980-2007 se diagnosticó aproximadamente a 11 bebés con síndrome de Down de cada 10.000 nacidos, pero es significativo el descenso progresivo cada año. En España se calcula que viven unas 34.000 personas con síndrome de Down.

El objetivo: Esta nueva edición pretende ser un instrumento de apoyo a las familias y a los médicos y personal sanitario de las unidades especiales, de atención primaria y de los centros hospitalarios, que han de estar preparados para responder en cada edad a las necesidades y seguimientos preventivos que las personas con síndrome de Down necesitan.
Sin olvidar que deberán ser seguidos clínicamente de la misma manera que los demás, sin excesivos controles que hagan demasiado diferente la vida del niño y de su familia. Los familiares necesitan estar informados de manera clara y precisa de los progresos de su hijo y de las posibilidades de mejora, para que con su apoyo pueda conseguirse una plenitud de sus capacidades orgánicas y mentales.

Por tanto se tratará de ayudar a desarrollar las cualidades y potencialidades que, como ser humano, tiene y de atender los problemas físicos y psíquicos que pueda presentar.

De los diversos órganos que pueden verse afectados, el cerebro lo es de manera constante si bien lo hace en un grado extraordinariamente variable. De ahí deriva que la discapacidad intelectual que acompaña a toda persona con síndrome de Down se exprese con distinta intensidad. Los bebés con síndrome de Down se desarrollan como los demás niños, tienen sus mismas necesidades, pero van más lentos.
El papel de los padres para el desarrollo de sus capacidades y cualidades es, como para todos los niños, ¡tan importante!. Por eso, desde el momento en que el médico comunica a los padres la sospecha de que su hijo tiene síndrome de Down, éstos empiezan a plantearse multitud de cuestiones relativas al futuro del niño, se les aparecen fantasmas e imágenes confusas y generalmente negativas relacionadas con las personas con discapacidad intelectual.
Habrá que hablar mucho, hacerles ver a los padres que las respuestas del niño con síndrome de Down son más lentas, pero sin generalizar, no hablar de “estos niños” sino veamos cómo avanza “su” hijo, porque la verdad es que no sabemos cómo será el futuro de ese niño en concreto. Habrá que ponerles en contacto cuanto antes con grupos de padres experimentados y solícitos. Y habrá que integrarlo en un programa de atención temprana que es el mejor instrumento para facilitar su desarrollo en los primeros años de vida. Después seguirá su escolarización en centros educativos ordinarios, hoy día una realidad.

Esta guía orienta también en el seguimiento del adolescente con síndrome de Down, del adulto y de su envejecimiento precoz.

Faringoamigdalitis

Cuando hablamos de amigdalitis en realidad incluimos un amplio grupo de infecciones de la vía aérea superior, porque no se delimita bien la zona afectada, por eso se utiliza el término faringitis, faringoamigdalitis o amigdalitis. Yo suelo hablar siempre de faringoamigdalitis porque creo que es el término que mejor se adapta a la “delimitación de la zona afectada”, desde luego siempre lo hago en los menores de 3 años y uso el término amigdalitis (= anginas) en niños más mayores.

En cualquier edad, pero sobre todo en los más pequeños, la causa suele ser vírica y por tanto requerirá un tratamiento sintomático.
Sólo aproximadamente en un tercio de los casos, a partir de la edad escolar, las faringoamigdalitis tendrán causa bacteriana y el gérmen más frecuente es el estreptococo beta hemolítico grupo A; el tratamiento, además del sintomático, será también etiológico con penicilina oral durante 10 días para erradicar el germen, o eritromicina en los alérgicos a ésta.

Salvo si tomamos un frotis de la zona y se realiza un cultivo (que tarda unos días y por eso no suele hacerse) o con otra prueba, más rápida, de detección de estreptococo (que tampoco solemos hacer) no sabremos exactamente si la causa es vírica o bacteriana, pero sí hay una serie de síntomas y signos que nos orientan. Por ejemplo, si hay síntomas catarrales, moco, tos…la causa, prácticamente segura, será vírica. Cuando vemos al explorar al niño, sobre todo si ya es escolar, exudados blanquecinos en amígdalas nos orientamos hacia causa bacteriana aunque, en bastantes casos, esas amígdalas (como se ve en la foto) pueden tener un origen vírico también.

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Tratamiento del resfriado común

Tratamiento del resfriado común (cont.)

Estreñimiento “de los 2 años” (y II)

¿Qué podemos hacer?:
1.- Dieta para ayudar: alimentos ricos en residuos, frutas, verduras, legumbres…y aporte adecuado de líquidos.
2.- Hábito, hábito y más hábito… y grandes dosis de imaginación y paciencia: tendremos un tiempo cada día que es “el de hacer caca”, sin prisas, tras una de las comidas, y con un rito que repetiremos cada día: por ejemplo puede ser el de leer un cuento tipo “Teo va al baño”, después hacemos “masaje en la barriga para que salga la caca”, puede incluirse también masaje en ano con estimulación rectal con un termómetro rectal “para que salga la caca” (si hay que hacer vaciado se puede aprovechar para poner un supositorio de glicerina de niños o un microenema (por prescripción médica) y dejarlo tumbado masajeando abdomen e intentando convertir ese tiempo en un momento de cercanía con nuestro hijo, agradable…después sentarlo en el orinal “¡para que salga la caca!”, unos 5 minutos. Podéis pensar que lo estoy poniendo muy fácil, pero en el momento en el que ya estáis no hay quien le proponga nada…sólo intentarlo se pone rígido, todos os ponéis ya nerviosos…vale!, pero ese es el objetivo y no hay otro atajo, por tanto iremos poco a poco reeducando el aprendizaje del hábito para lograr una defecación regular y placentera.
3.- Todo ésto suponiendo que es la edad adecuada para quitar pañales (alrededor de los 2 años) y que no hay una excesiva rigidez por parte de la familia.
4.- Por último, dependiendo del momento en el que se consulta, es necesario a veces realizar como primer paso un vaciamiento, una evacuación completa con microenemas o supositorios de glicerina a diario. Sólo excepcionalmente recurrimos a lubricantes, como aceites minerales, o a otros fármacos, como la lactulosa, que puntualmente pueden ayudar.

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