Cólico del lactante (segunda parte)

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¿Cuáles son las causas?

Detrás del cólico del lactante puede haber distintas causas, entre las que se encuentran:

Que se trate de un lactante con temperamento, digamos, “más sensible” a los estímulos normales y es probable que con necesidad de sueño inferior a lo normal.

Sólo en una minoría refleja un problema específico del aparato digestivo:

Alergia a las proteínas de la leche de vaca:
 Sólo en un reducido número de lactantes encontramos la alergia a la leche de vaca como causa del cólico, de ahí que no esté justificado el cambio de alimentación a fórmulas adaptadas sustitutivas de forma sistemática. También se ha hablado de suprimir, en las madres que lactan a sus hijos, la ingesta de lácteos para ver si se observa una mejoría.

Meteorismo:
Algunos bebés con cólico del lactante tienen muchos gases, pero no está claro si el cólico está provocado por los gases o, por el contrario, los bebés con cólico desarrollen gases al tragar demasiado aire mientras lloran.O bien porque no absorben completamente la carga de lactosa contenida en la leche que toman (materna o en biberón) y esto hace que se produzca gran cantidad de gas intestinal.

Hipermotilidad intestinal: 
Suele calmar con algunos cambios de postura.

Factores hormonales:
 Niveles de una hormona intestinal pueden estar aumentados en algunos lactantes con cólico.

Reflujo gastroesofágico:
 Hay que considerar este diagnóstico cuando pasado el cuarto mes la sintomatología empeora o no mejora. Algunos de sus síntomas pueden ser: irritabilidad, rechazo al alimento y alteración del sueño al poco tiempo de la toma.

Pero si se sospechara una causa ya no estaríamos hablando de cólico del lactante, recordemos que éste es un diagnóstico de llanto, con los criterios ya reseñados en la primera parte, con normalidad cuando termina el episodio de llanto y con exploración normal, tras el cuál no hay causa aparente.
Lo mismo ocurre cuando nos encontramos con un bebé que llora y hay falta de cuidados, o un ambiente con excesivos estímulos…no estaríamos hablando de cólico.

Pero, en resumen, en mi experiencia el cólico del lactante es una VARIANTE NORMAL DEL LLANTO.
Se suele leer también en muchas publicaciones que entre las causas del cólico del lactante se citan aspectos psicosociales de los padres, por ejemplo que se trate de padres inexpertos, estados de ansiedad, depresión materna…pero en esta línea lo único que veo es que variará el manejo de la situación, no que sea la causa; se manejará mejor con unos padres que se sienten seguros, que saben que el cólico no es el resultado de una mala crianza por lo que no hay motivo para sentirse culpable, que descansan…seguiré hablando de ésto y de lo que podemos hacer, cómo tratarlo, en una tercera parte.

Cólico del lactante (primera parte)

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“No sabemos que le pasa a nuestro hijo, llora sin parar todas las tardes-noches como un reloj, siempre a la misma hora, no podemos calmarle y lo estamos pasando mal”. Cuando desnudan al recién nacido de sólo 3 semanas de vida observo a un precioso y sonrosado bebé que “está como una rosa”.
Este es el resumen de tantas y tantas consultas…pues hasta un 40 % de los bebés presentan lo que llamamos cólico del lactante.

Pero, ¿qué es el cólico del lactante?

Se define como un llanto incontrolable, sin causa identificable, más frecuente a últimas horas de la tarde, en un lactante sano entre las dos semanas y los cuatro meses de edad. Suele acompañarse de rigidez, flexión de miembros inferiores sobre el abdomen y meteorismo.
Se considera que un lactante está afecto de cólico cuando presenta: 3 horas de llanto al día durante, al menos 3 días a la semana, durante 3 semanas (criterios diagnósticos de Wessell).
Se trata de una alteración benigna y autolimitada que tiende a desaparecer espontáneamente alrededor del cuarto mes de vida. Cuando persiste más allá del tercer o cuarto mes hay que replantear el diagnóstico.
El bebé llora con un llanto desgarrador, parece que tiene hambre pero no se calma con el alimento. Cuando el episodio termina, el bebe se tranquiliza y vuelve a la normalidad. Podemos considerar el cólico como el extremo de una gama de variabilidad del llanto normal. Un bebé al segundo mes de vida llora un promedio de casi 3 horas diarias, predominantemente por las tardes y progresivamente a partir de entonces hay hay una disminución gradual del tiempo de llanto diario. Os aconsejo leer también el llanto del bebé (http://www.maynet.es/2009/10/el-llanto-del-bebe/ ).

El diagnóstico se basa en los síntomas característicos y en la exploración física del lactante, que debe ser normal. Y es independiente del tipo de lactancia (materna o artificial).

Isabel Rubio

Sí al uso del chupete en el primer año

CHUPETE
Entre las recomendaciones actuales de la Academia Americana de Pediatría para prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) está incluida la de ofrecer el chupete a los lactantes menores de un año en el momento de dormir (tanto por la noche como en las siestas).
El papel potencialmente protector del chupete fue propuesto ya en 1979 pero los estudios que vienen a confirmarlo se publican a partir de 1993.
Todos los estudios referidos observan que el “efecto protector” del chupete se obtiene en el sueño que se inicia usando chupete, mientras que sólo algunos lo detectan por el uso habitual. Es decir, si es usuario habitual, pero no lo utiliza en esa noche, disminuiría o incluso desaparecería tal efecto protector. Actuaría de similar manera que un “cinturón de seguridad”, que protege si se usa en el viaje del accidente, aunque en este caso quizás provea cierta protección por haberlo usado antes. Algunos estudios hablan de una reducción del riesgo de un 92% respecto aquéllos que no usaron chupete.
Desconocemos cómo actúa el chupete en la protección del SMSL, pero se trata de una evidencia de la misma calidad que la que llevó a la recomendación “ponle a dormir boca arriba”.

Sé que la recomendación del uso del chupete es aún motivo de discusión para algunos porque se ha relacionado (sin estudios que lo avalen) con la menor frecuencia y duración de la lactancia materna, no obstante es aconsejable:

  1. En niños con lactancia materna: ofrecer el chupete a partir de que se establezca claramente la lactancia materna (a partir de la primera-segunda semana de vida).
  2. En niños con lactancia adaptada: ofrecer el chupete desde el/los primeros días de vida, sobre todo porque se ha visto una relación mayor con SMSL en estas madres.
  3. No es necesario volver a colocar el chupete si se cae durante el sueño.
  4. No untar el chupete en soluciones dulces.
  5. Retirar el chupete al llegar el año de edad.

Gracias a los autores de estos rigurosos artículos de la Revista Evidencias en Pediatría:

González de Dios J, Balaguer A, Díaz-Rossello JL. ¿Qué actitud adoptaremos los pediatras respecto al uso del chupete en el lactante? Reflexiones y comentarios en relación con su potencial papel protector en el síndrome de muerte súbita del lactante. Evid Pediatr. 2006; 2:15.

Balaguer A, González de Dios J. Usar el chupete al dormir reduce el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. Evid Pediatr. 2006; 2:21.


Agua y biberones

biberon Tenía pendiente hacer una entrada hablando de agua y biberones, sobre todo para dejar claro que a la hora de usar agua potable del grifo basta con hervir el agua durante un minuto desde el momento en que se inicia la ebullición en la superficie. Se recomienda añadir un minuto más por cada 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar según la Organización Mundial de la Salud y la Guía de Salud Materno-Neonatal de la Asociación Española de Pediatría. La recomendación previa de hervir el agua durante 5 o 10 minutos debe abandonarse pues se ha demostrado que algunas sustancias como los nitratos o el sodio se concentran demasiado. Es aconsejable mantener esta recomendación hasta los 6 meses, ya que a partir de esta edad los niños tienen mayor capacidad inmunitaria.
Una alternativa a la ebullición del agua potable es el empleo de agua de bebida envasada que puede utilizarse directamente.
Indudablemente, sigue siendo importante mantener la recomendación de lavarse siempre las manos antes de preparar el biberón y la rigurosa higiene de éste.
Si queréis saber más de este tema:

http://www.aeped.es/infofamilia/temas/agua.htm 

Agua de bebida en el niño. Recomendaciones prácticas aunque es un artículo dirigido a pediatras se puede obtener información de interés para los padres.

Isabel Rubio

El Sueño

bebe sueño Aprendiendo a dormir

Los problemas del sueño son motivo de consulta frecuente y afectan a niños de todas las edades. Con realizar unas preguntas básicas los pediatras sabemos que se tratará de un problema benigno y pasajero pero la alteración que suponen en la vida familiar es muy importante.
Existen medicamentos para sedar al niño y otros que tienen entre sus efectos secundarios provocar sueño, pero no deben administrarse  puesto que no está aprobado su uso para este fin y por sus efectos indeseables. Veamos por dónde va la solución.
Primero entendamos que aunque, como padres, queramos que nuestro hijo duerma toda la noche desde que nace, existe gran variabilidad en las horas de sueño, en el grado de profundidad o en la mayor o menor tranquilidad durante el sueño.
Los recién nacidos pasan ciclos cortos de sueño-vigilia durante el día y la noche y a medida que el cerebro madura el bebé comienza a estar más horas despierto durante el día y más horas dormido por la noche. Y cada niño tiene un ritmo para alcanzar este patrón más estable.

Lo tendremos más o menos fácil dependiendo de su madurez cerebral, su temperamento y nuestra experiencia como padres.

Y es aquí donde debemos pararnos y distinguir que mientras que el sueño es un fenómeno fisiológico, el proceso de dormirse es una conducta aprendida.

Por tanto si sois padres de un bebé, ¿qué información puede resultaros útil?: Desde las primeras semanas de vida estableceremos una clara diferencia entre el día y la noche. Debe aprender que la noche es para dormir y que los juegos y el contacto con los padres se hace de día. Por tanto si se despierta por la noche, apenas habrá luz, le hablaremos con voz suave… Las necesidades de horas de sueño son muy variables y si el bebé permanece despierto pero tranquilo no necesita de nuestra atención.

Cuando el bebé está somnoliento, pero despierto, es el momento ideal para dejarlo en la cuna, para que aprenda a dormirse sin la ayuda del pecho o el biberón. Sí aconsejamos el chupete.
Si el niño aprende a dormirse en los brazos o en contacto con la madre o el padre, al despertarse por la noche necesitará los mismos pasos para volver a dormirse. Por tanto sueño sin movimientos.
Cuando el bebé se despierta llorando es necesario calmarle, el que parece mejor método es el movimiento delicado y acariciarle; el movimiento enérgico es contraproducente porque fuerzan un estado de sueño más ligero. Los padres deben encontrar el método más eficaz para apaciguar a su hijo y utilizarlo siempre.

     
Salvo en niños de bajo peso o prematuros en los que somos más estrictos en las tomas, es conveniente, en la medida de lo posible, no acostumbrar al niño a comer durante la noche.
También desde los primeros meses aconsejamos establecer una rutina regular antes de acostar al niño y mantener un mismo ritmo de horarios.

A partir de los 6-7 meses ya puede aparecer la ansiedad por separación y el bebé o bien el niño más mayor llorará exigiendo la presencia de la madre o del padre. Es ahora cuando aconsejamos dar un juguete suave y blando como compañía.
Más adelante, como en otros aspectos educativos, surgirán otros conflictos, pero el iniciar el camino con seguridad es garantía de lograr nuestro objetivo : dar al niño la oportunidad de aprender a dormirse solo.

Isabel Rubio

COLECHO

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 Sé que entro en un tema polémico pero, en los últimos años y con bastante frecuencia, padres jóvenes preguntan mi opinión sobre el colecho. Aprovecho para mostraros uno de mis cuadros favoritos de Sorolla: es la esposa del pintor con uno de sus hijos recién nacido.
El COLECHO o dormir con tus hijos en la misma cama es una opción que, a día de hoy, es controvertida.
Múltiples argumentos a favor y en contra, pero en lo que sí hay acuerdo es en la existencia de una serie de factores de riesgo, dado el peligro de ahogar o aplastarles mientras se está dormido o la posible relación con el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante:
*Se desaconseja cuando la madre o el padre estén muy cansados, hayan fumado, bebido alcohol o tomado otras drogas, si toman pastillas para dormir o si están obesos.
* En las primeras semanas de vida la madre tiene una especial conexión con él, pero el padre suele tardar algunos meses en darse cuenta de su presencia, por lo que es razonable que el bebé no se sitúe entre la madre y el padre sino entre la madre y el final de la cama o bien que sólo compartan cama madre e hijo.
* Tampoco el bebé debe compartir el lecho con otros niños.
* La superficie del colchón ha de ser dura y no se utilizará almohada.

A favor se argumenta que:
* Es facilitador de la lactancia materna.
* Disminuye el llanto del niño.
* Los despertares en la madre y el bebé son más cortos cuando duermen juntos que cuando duermen en camas separadas; todos vuelven a dormir enseguida por lo que mejora el sueño de padres y niño.

En general las recomendaciones de distintas Asociaciones de Pediatría suelen ir orientadas a recomendar la cohabitación (lactante durmiendo en la misma habitación que los padres) sin colecho. También suelen aconsejar colocarlos en la cama de los padres para confortarlos pero llevarlos de nuevo a su cuna (que puede estar adosada a la cama) cuando los padres se dispongan a dormir.

cuna colecho

Para terminar, que el bebé duerma en la cama junto a los padres no es una cuestión médica, sino personal y cultural y, hasta que no tengamos más estudios que nos orienten, actuemos con responsabilidad, sentido común y mucho amor hacia nuestro hijo.

Isabel Rubio