Educando en el manejo de las nuevas tecnologías e internet

Recibo la siguiente información que, a los que tenéis hijos en edad escolar (hay una versión exclusivamente para padres y madres de familia) o hijos adolescentes, puede interesaros:

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, en colaboración con Google, lanza dos yincanas virtuales para promover el buen uso de internet. La FAD trata de acercarse a los padres y madres de familia, así como a aquellos adultos con menores a su cargo, y de dotarles de las herramientas necesarias para que sean capaces de apoyar a sus hijos en el manejo crítico y responsable de las nuevas tecnologías e internet.

Aprender a gestionar nuestra privacidad no facilitando datos personales a desconocidos, no contribuir a difundir contenidos vejatorios, cuidar el lenguaje o reflexionar sobre los contenidos que se comparten en redes sociales son algunos de los mensajes que la FAD, colaboración con Google, pretende transmitir con «Conectados» y «Conectados en familia».

Se trata de dos yincanas virtuales dirigidas a los adolescentes españoles de 14 a 16 años y a sus familias, con el fin de hacerles reflexionar sobre la importancia de usar responsablemente las nuevas tecnologías y de fomentar un uso constructivo de internet desde el respeto a uno mismo y a los demás.

Todos los adolescentes y las familias que deseen participar deberán registrarse en las plataformas www.conectadoseljuego.com o www.conectadosenfamilia.com, respectivamente, hasta el 16 de noviembre.

Una vez inscritos, tendrán que superar una serie de pruebas agrupadas por las siguientes áreas temáticas: la protección de la privacidad de los contenidos en internet, la necesidad de cuestionar la fiabilidad de la información que nos encontramos en la red, las relaciones sociales que se generan en el entorno digital y el modo de fomentar las buenas prácticas y el uso responsable de internet.

La yincana virtual «Conectados» celebró su primera edición en 2013. Dado el éxito de participación obtenido (cerca de 5.000 adolescentes españoles de 14 a 16 años se registraron) y el interés suscitado entre sus familias, la FAD, en colaboración con Google, pone en marcha su segunda edición.

De pequeñico se endereza el arbolico

Hoy en el Suplemento de Salud del periódico Infomación se publica este artículo, del que no soy autora, aunque aparece con mi nombre. Lo ha escrito la Dra. Cristina Giménez, Médico Residente de Pediatría del Hospital General Universitario de Elda que actualmente realiza rotación conmigo. ¡Gracias Cristina!.

El otro día fui a una librería a buscar un regalo para unos padres primerizos que, desde que nació su pequeña Elena, se han apoyado mucho en esos “manuales para padres” que tanto abundan hoy en día. La niña tiene ya 6 años, y la cuestión es que me costó mucho trabajo encontrar algo adecuado.
Resulta que se han escritos miles y miles de páginas sobre el primer año de vida, o los 2 primeros, y también mucho sobre la adolescencia y sus problemas, pero entre medias, nada. Es como si durante ese periodo de tiempo, delimitado entre las rabietas de los 2 años y las “broncas” del adolescente, no hubiera trabajo por hacer o no fuera necesario ejercer de padres.
Y lo cierto es, que durante este periodo es cuando más cosas podemos hacer para asentar los cimientos de una buena relación padre-hijo, que sea capaz de combatir cien adolescencias y sus peligros.
Cuando pensamos en la adolescencia nos ponemos siempre en lo peor, y nos viene a la cabeza el alcohol, las drogas, los embarazos,… cosas que todo padre querría evitar para su hijo o hija adolescente. Y aunque nadie tiene la fórmula mágica para poder evitar al cien por cien que nuestros chicos se vean arrastrados al mundo de las adicciones y las conductas de riesgo, se ha visto que una buena relación padre-hijo disminuye considerablemente el riesgo de que esto ocurra., aquella que hemos de ir construyendo desde la infancia, mucho antes de los primeros cambios de la pubertad.

¿Y qué cosas podemos hacer como padres?
Para empezar debemos dedicarle tiempo a nuestros hijos, conversar con ellos cada día sobre sus vidas, sus sentimientos. Debemos hacer que el hogar sea un lugar positivo para todos, animar a nuestros hijos a que se pongan metas a corto y largo plazo, y que se sientan bien consigo mismos y con sus logros. Hablar acerca de su futuro, que sean conscientes (y también debemos serlo los padres) de que un día habrán de hacerse mayores, marcharán de casa, serán autosuficientes, tendrán sus hijos y pondrán sus reglas.

Se debe establecer una opinión “familiar” de rechazo firme hacia las sustancias y conductas nocivas. Aprovechando las situaciones que van surgiendo a lo largo de la vida (casos en televisión o de conocidos) para reafirmar esa opinión de claro rechazo hacia las drogas, el abuso de alcohol, la conducción temeraria, el tabaco,…

Debemos ser unos padres que se “meten” en las vidas de sus hijos. Respetando su intimidad, pero interesados en conocer a sus amigos, en saber a dónde van, con quién. Y dejarles claro que forma parte de ser buenos padres y que lo hacemos porque les queremos.

Y nosotros dictaremos las reglas de conducta (ayudar en tareas del hogar, volver a casa a una determinada hora, etc), y dejaremos claro que habrá consecuencias si estas reglas no se cumplen, consecuencias que serán avisadas de antemano, y mejor si han sido consensuadas con los propios chicos.

En definitiva, más vale prevenir que curar. Y si nos dormimos en los laureles, cuando llegue la adolescencia y nos despierte de golpe, no vamos a ser capaces de reaccionar a tiempo. Y en plena revolución puberal, no podremos esperar de nuestros hijos conductas y actitudes que durante toda la infancia no nos hemos preocupado por inculcar.

¿Se pueden prevenir las infecciones?

Veo en estos días de la vuelta al cole, entre anuncios de ropa y material escolar, la publicidad de nuevos jarabes que ofrecen a los padres protección para sus hijos frente a las infecciones. Estos productos que entran al mercado ahora también ofrecen, “estimulando las defensas”, remedio frente a las alergias, así, en general y en un quién da más, también mejora el descanso nocturno. Se incorporan a la larga lista de productos que, sin estudios que avalen su eficacia, con diseños llamativos, a menudo con dibujos de animales (¿porqué será?) y con buenas campañas publicitarias lanzadas en fechas estratégicas, como es el inicio del curso en este caso, buscan su cuota de mercado ante la ansiedad que generará en los padres las infecciones de repetición.

En las próximas semanas nuestras consultas se empezarán a llenar de niños con los primeros catarros, sobre todo los que han empezado guarderías y escuelas infantiles y a lo largo de los meses siguientes vendrán una y otra vez. Surgirán las mismas preguntas: “¿vamos a estar todo el invierno así?, ¿qué podemos hacer para que no se ponga “malo” nuestro hijo?”.
Suelo responderles que su hijo ha iniciado la escolarización a una edad temprana y sabemos que pasará un mayor número de enfermedades infecciosas que los niños, de edad similar, que están en casa; aunque el cómputo global de infecciones que pasará en la infancia es similar en todos. Se tratará de infecciones respiratorias concentradas en el primer año, en general procesos víricos autolimitados.

En cuanto a si se pueden prevenir las infecciones, partimos de que los niños pequeños son más vulnerables a ellas dado que su sistema inmunitario (de defensa frente a los gérmenes) es inmaduro y además por el contacto estrecho con otros niños de la misma edad se facilita la transmisión de enfermedades infecciosas. El niño en su primer año de escolarización va a sufrir el “bombardeo” de gran cantidad de gérmenes (en su mayoría virus) pero la mayoría de estas enfermedades serán procesos banales, sobre todo catarros. 
El niño debe acudir con la mayor protección posible: bien nutrido y correctamente vacunado, éstas son sus mejores armas. También es importante el descanso nocturno, horas de sueño reparador que aumentarán sus defensas. No hay medicación, a día de hoy avalada científicamente, que lo proteja.
 En cuanto a la guardería o a la escuela infantil, debemos exigir unas correctas normas de higiene, espacios adecuados, no masificados, con condiciones ambientales apropiadas y que todos respeten las normas del cole, por tanto no enviar a los niños si están enfermos; ya sé que es difícil, pero no debe acudir a la guardería si está malito, sobre todo por respeto a él, para que tenga los cuidados que precisa en casa y evitar el contagio a los compañeros.

Entiendo la preocupación que genera en los padres verle con fiebre, tosiendo…pero al igual que la escuela es su salida al mundo, dejar el ámbito familiar e iniciar un camino de socialización, también las infecciones que va a ir pasando son su adaptación al medio, ese “bombardeo” de virus que, como decía, está teniendo el niño, suponen una respuesta por parte de su organismo que activará sus defensas frente a ellos.

A todos nos gustaría proteger a nuestros hijos, no sólo frente a las infecciones de las que no se librará, sino frente a los “peligros” que la vida conlleva, pero nuestro papel como padres y madres es el de acompañarles, protegiéndolos en los primeros años y progresivamente facilitando la autonomía y la confianza en sí mismos.

Ni pez-queñines, ni pez-grandines

Hablábamos hoy con los compañeros médicos de familia acerca de las recomendaciones en alimentación para la mujer embarazada, en concreto, las recomendaciones de no ingerir pescados grandes (por ejemplo atún rojo o pez espada) por su contenido en mercurio, pues su forma orgánica (metil-mercurio) posee una elevada toxicidad, se disuelve fácilmente en la grasa y atraviesa la barrera hemato-encefálica y la placenta pudiendo provocar alteraciones en el desarrollo neuronal del feto y en niños de corta edad.

He buscado lo que tenía escrito al respecto en maynet y no lo he encontrado, aunque estaba convencida de haberlo hecho cuando apareció la recomendación de la AGENCIA ESPAÑOLA DE SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIÓN en el 2011.
Puesto que las recomendaciones siguen vigentes aquí os dejo los enlaces:
Recomendaciones de consumo de pescado (Pez Espada, Tiburón, Atún Rojo y Lucio) debido a la presencia de mercurio para poblaciones sensibles: mujeres embarazadas o en periodos de lactancia y población infantil. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

En resumen son:

  • Niños < 3 años. Evitar el consumo
  • Niños 3-12 años. Limitar a 50 gr/semana o 100 gr/ 2 semanas (No consumir ningún otro de los pescados de esta categoría en la misma semana).