Escrito por Isabel Rubio el 9 Junio 2010 dentro de Educación para la Salud: La Adolescencia, General |

Los adolescentes beben como adultos
Se ha presentado en Madrid, en una reunión organizada por la sociedad científica Socidrogalcohol, el resultado de una investigación realizada en la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia en 6.000 jóvenes de la Comunidad Valenciana y financiada por el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD).
Según este trabajo, desarrollado en las ciudades de Valencia, Alicante y Castellón, el 31, 9 por ciento de las adolescentes de 14 a 18 años practican el consumo intensivo de alcohol o “binge drinking”, que consiste en tomar cinco o más bebidas en dos horas, es decir, 60 gramos de alcohol cada dos horas en hombres y 40 en las mujeres.
También en el blog Pediatría Basada en Pruebas nos recordaban, el pasado día 7, que el Ministerio de Sanidad y Política Social dispone de una web específicamente dedicada a “Alcohol y Jóvenes”, web que es conveniente conocer, difundir, consultar algunos de los documentos que allí están colgados y utilizar el material educativo que se ofrece a jóvenes y profesionales sanitarios.
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Escrito por admin el 14 Mayo 2010 dentro de Educación para la Salud: La Adolescencia, Familia, General, Hijos |

Por otra parte, queda patente la importancia del proceso de formación del concepto de sí mismo a la hora de establecer normas, pautas y criterios, tendentes a la reinserción social de los sujetos inadaptados. No podemos prescindir alegremente del contexto social en el que el individuo crece y se desarrolla si queremos lograr una comprensión efectiva de su problemática, y descubrir modos válidos de prevención y tratamiento de la misma.
He podido observar que el adolescente inadaptado es, ante todo, adolescente. Su modo de configurar el concepto de sí mismo no difiere tan exageradamente de la manera en que lo hace el individuo adaptado, de tal manera, que pudiera confundírsele y que pasaran desapercibidos en él las características propias de su edad. Ahora bien, debo señalar que las diferencias entre unos y otros se hacen fuertemente patentes.
El adolescente inadaptado presenta un fuerte interés por los aspectos de su autoconcepto referentes al “Sí Personal”, “Sí Adaptativo”, “Sí Material”. Observamos que dicho interés se centra concretamente sobre la “Imagen de Sí”, la “Identidad de Sí”, la “Actitud de Sí”, y el “Sí Somático”. En definitiva, a aspectos personales, adaptativos y corporales.
Destaco cómo a nivel evolutivo estos adolescentes inadaptados presentan, como los demás, una tendencia al desarrollo del autoconcepto desde las percepciones más materiales y concretas hacia las más sociales y complejas. Sin embargo, los factores personales y adaptativos siguen manteniéndose con igual importancia durante todo el período de la adolescencia, con lo que vienen a diferir del modo habitual de evolución de los adolescentes adaptados.
Con respecto a las diferencias entre los sexos, decir que son mínimas, y que sólo en la subestructura del ” Sí Somático ” merecen ser señaladas. En dichos aspectos corporales se centran bastante más los adolescentes varones que las mujeres. Ellas parecen, por el contrario, centrarse un poco más en los aspectos adaptativos.
Y puesto que tales diferencias existen, y como está confirmado el papel que el concepto de sí mismo desempeña en la génesis de la adaptación o inadaptación, sugiero se abunde en el estudio teórico y práctico de las relaciones entre concepto de sí mismo y génesis de la inadaptación, así como investigar y poner en práctica una línea pedagógica y terapéutica para niños inadaptados que centre su labor en torno al desarrollo de su autoconcepto positivo.
Francisco Sanz. Doctor en Psicología
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Escrito por admin el 13 Mayo 2010 dentro de Educación para la Salud: La Adolescencia, Familia, General, Hijos |

La creciente gravedad en las infracciones de la norma social, la constante extensión de su campo de actuación, y la constatación de la presencia de menores vinculados a ellas, cada vez a más temprana edad, ha venido generando en los distintos grupos sociales una progresiva tensión e inquietud. Si a esto añadimos la acción de los medios de comunicación, la mayoría de las veces poco acertada porque ofrecen información incompleta y sensacionalista de este tipo de fenómenos, el resultado es ese atosigante clima de inseguridad ciudadana que tan familiar nos viene siendo en estos últimos tiempos.
En un medio como el descrito, la opinión pública, tan altamente sensibilizada, se muestra sin embargo escasamente conocedora del hecho de la infracción. Sólo ha podido entrever lo externo y anecdótico del fenómeno, desconociendo la realidad del problema que es mucho más compleja y dramática de lo que a primera vista pueda parecer. En general se desconoce la existencia de unas necesidades psicológicas no satisfechas que actúan produciendo gran malestar en el ser humano y que pueden encontrar una salida en acciones infractoras: droga, delincuencia, marginación.
Esta insatisfacción se encuentra en la base de la patología social, que como confirman los estudiosos del tema, y yo con ellos, surge ya desde la primera relación madre-hijo. Ausencia de satisfacción entendida no como falta en el número de atenciones prestadas al niño, ni en el valor económico de las mismas, sino fundamentalmente como déficit en la calidad del vínculo, en su persistencia y en el mensaje emotivo, como ausencia de expresiones del tipo: “eres algo valioso para mí y por ello gustosamente atenderé tus necesidades, no tienes nada que temer porque estaré siempre contigo”. Desde este punto de vista el comportamiento humano no puede entenderse de forma aislada, se va construyendo en constante referencia a su “universo estimular” (contextos familiares, culturales, religiosos, sociológicos, económicos, étnicos, etc.). Por tanto lo pertinente es analizarlo en el seno del contexto donde se gesta.
Por mi parte, movido por el deseo de conocer en profundidad el funcionamiento del ser humano me puse en contacto directo con la práctica de la Psicología lo que me permitió entrever la importancia que la formación del concepto de sí mismo podría tener a la hora de explicar el fenómeno de la adaptación e inadaptación del hombre a su medio social y por ende para explicar el hecho delictivo al que aludimos en primer lugar.
Asimismo, he sido motivado en gran medida por el reto educativo y terapéutico que nos plantean concretamente los niños que se encuentran en tal situación de inadaptación, y cuyas necesidades psicológicas nos imponen un profundo conocimiento de la génesis de tal tipo de comportamiento.
Dada la escasez de trabajos efectuados en España sobre el tema, decidí llevar a cabo una investigación con el propósito de confirmar o no esa importancia que yo atribuyo al autoconcepto como elemento primordial en el proceso de adaptación social, y con el propósito de obtener criterios que nos permitan abordar la tarea educativa de los niños inadaptados desde una perspectiva más cercana a la génesis de sus conflictos.
Pude constatar, tanto a nivel teórico como a nivel empírico, según las observaciones efectuadas en una amplia muestra de adolescentes inadaptados, la importancia que el concepto de sí mismo tiene en el proceso de adaptación social.
Parecen coincidir la mayoría de los autores estudiados (René L’Ecuyer, W.James, Sullivan, Belén Garcia T. Zabalza Bereza, Carrasco, Ortega y Prieto, entre otros ) en afirmar que el concepto que de sí mismo tenga un sujeto influye notablemente en la actitud que frente a los otros y al sistema social en general tome, y en las percepciones que los otros vayan a tener de él. La inadaptación, como proceso eminentemente social, se ve pues directamente afectada por el autoconcepto.
A nivel empírico, mis observaciones han venido a confirmar tal impresión. Los diferentes análisis de datos que he ido haciendo con los resultados obtenidos en una muestra de adolescentes inadaptados, con una batería para el estudio de su autoconcepto, así lo corroboran.
Francisco Sanz. Doctor en Psicología
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Escrito por Isabel Rubio el 12 Mayo 2010 dentro de Educación en Valores, Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, Familia, General, Hijos |

Acabo de terminar de leer este libro: El nen i la mort, de Montse Esquerda y Anna M. Agustí. Os lo recomiendo. No he leído mucho sobre el tema que me haya gustado, por eso encontrar un libro útil, didáctico y que, además, nos hace mirarnos, comprender nuestro propio “niño interior”, porque “sólo podremos acompañar a un niño o a un joven por los territorios que hemos explorado…”
Es una guía que va dirigida a padres, maestros, pediatras y a todas aquellas personas que conviven con niños y adolescentes para saber cómo tratar el tema de la muerte con ellos, una herramienta para que sepamos acompañarles, para ayudarles a comprender lo que está sucediendo, porque cuando en una familia, un padre, una madre, un hermano muere, “el niño se convierte en un naufrago en medio del dolor de los padres y de la familia”.
Transita por los caminos del duelo y de la muerte, cuando por ellos hay niños y adolescentes, con capítulos como:
Como hablar de la muerte a los niños
Como entienden la muerte los niños
Qué es el duelo?
El niño y la pérdida de un ser querido
Como dar a los niños la noticia de la muerte de una persona muy querida
Los niños y los rituales de despedida
Un capítulo de “Como hablar de la muerte en la escuela” y otro dirigida a los pediatras, porque también estamos poco formados en este tema, “a pesar de que forma parte de nuestro trabajo del día a día”, “pero lo que más nos puede ayudar como profesionales en la asistencia a los niños y sus familias es formarnos en el conocimiento de los caminos del duelo, haber trabajado nuestras propias pérdidas y sobre todo nuestros miedos en relación con la muerte y los duelos” nos dice Montse Esquerda, una de las autoras que es pediatra.
Se ha publicado, hasta ahora, sólo en catalán.
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Escrito por Isabel Rubio el 17 Abril 2010 dentro de Educación para la Salud: La Adolescencia, Educación para la Salud: La Etapa Escolar, General |

Hoy en el suplemento de Salud del periódico Información se publica un artículo que he escrito acerca de “la prevención de la osteoporosis”:
Hace unos meses acudí a una conferencia sobre prevención de la osteoporosis, tema que me interesaba a nivel personal y me sorprendía la forma en la que el conferenciante, para empezar, captó la atención de todos: “a los que más les debe interesar este tema es a los pediatras, ellos son los que deberían estar aquí”, a lo que siguió un murmullo en la sala, llena de médicos de familia a los que iba dirigida la conferencia.
Y, efectivamente, es así: fomentar una adecuada salud ósea en el niño implica asegurar la futura salud ósea del adulto, disminuyendo así el riesgo de fracturas y de osteoporosis.
Pero detengámonos un momento:
El Calcio representa del 1,5 al 2% del peso total del cuerpo y el 99% se encuentra en el hueso y en los dientes.
La formación del hueso se inicia a la octava semana de desarrollo intrauterino y finaliza al alcanzar la talla adulta; a los 25 años se estima que tenemos el pico máximo de masa ósea. Por tanto, si nuestros niños no terminan la adolescencia con un capital óseo satisfactorio, el riesgo de osteoporosis, unos años después, será muy elevado.
¿Y cuáles son los principales determinantes de la masa ósea en niños?: influyen muchos factores, desde genéticos, hormonales…pero los únicos factores modificables son la ingesta de calcio y vitamina D, la exposición controlada al sol y la práctica de actividad física.
Los productos lácteos no son sólo la principal fuente de calcio y vitamina D, sino que también es el calcio que se asimila mejor.
No soy nada partidaria de dar cifras, pues a veces inducen a obsesionarnos con cantidades, pero en este caso creo que sí debemos conocer que las necesidades de calcio en la etapa escolar es de unos 800 mg al día y asciende a 1300 mg a partir de los 9-10 años hasta que se completa el crecimiento. Se estima que con 500 ml de leche al día se estaría dando el 60 % o más de las necesidades diarias, o bien en forma de yogour u otros lácteos; por el contrario, sustituir la leche por soja disminuye el aporte por su baja biodisponibilidad de calcio.
Si los padres no toman el calcio adecuado es poco probable que lo tome el niño por lo que es importante estimular la ingesta adecuada en toda la familia.
En cuanto a la vitamina D, son pocos los alimentos que contienen de forma natural cantidades significativas de ésta; los más ricos son los pescados grasos (salmón, atún, sardinas, etc.), la yema de huevo, almendras…sin embargo, la mayor fuente de vitamina D procede de la luz solar, pero los niños están cada vez menos expuestos al sol. Hay que permitir que los niños estén expuestos al sol un tiempo razonable, sobre todo en los meses de invierno.
Además, la dieta debe ser complementada con una adecuada actividad física, sobre todo saltos, carreras cortas y veloces y cambios rápidos de dirección en la carrera.
Los pediatras debemos informar a niños, adolescentes y padres de la importancia de una alimentación variada y que alcance la ingesta recomendada de calcio y vitamina D y recurrir, cuando sea necesario, al uso de alimentos enriquecidos o suplementar la dieta, así como fomentar una actividad física periódica y una exposición solar moderada.
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Escrito por Isabel Rubio el 14 Abril 2010 dentro de Educación para la Salud: La Adolescencia, General, Hijos |

Ayer aparecía esta noticia en la prensa: La Justicia tumba el secreto médico de los menores en Cataluña
Antes de pinchar el enlace aconsejo leer lo siguiente:
¿Cómo debo actuar cuando un adolescente me pide que no cuente a sus padres nada de lo que me ha relatado en la consulta? La respuesta no es fácil. No hay reglas generales, hay que valorar cada caso, su madurez, si existen riesgos para su salud y por otro lado pesa el derecho de los padres a conocer lo que le sucede. A veces he tenido claro que el contarle a los padres lo que me ha confiado supondrá la pérdida de confianza del menor, por otro sé que la ley ampara la patria potestad de los padres, pues establece la mayoría de edad sanitaria en los 16 años.
Para dar respuesta a este dilema hace ya unos años se empezó a hablar del menor maduro: “El menor maduro es un término para designar a los adolescentes menores de edad desde el punto de vista legal, pero con capacidad suficiente para involucrarse en la toma de decisiones, tanto médicas, como de otro tipo. A diferencia de lo que sucede en el adulto a los que se les supone la capacidad de autonomía, en los menores debe demostrarse su capacidad y madurez moral, y esta verificación le compete al médico responsable del paciente”. Partiendo de esta base, si un pediatra aprecia que un adolescente tiene la madurez suficiente puede considerarlo menor maduro desde los 14 años, pero es importante destacar que en un caso así el profesional no se apoya en la ley, por lo tanto es una responsabilidad sólo del médico el atribuir a un menor maduro capacidad suficiente para tomar decisiones sanitarias y se expone a las eventuales consecuencias que pueden derivarse teniendo en cuenta el conflicto que puede surgir con la patria potestad de los padres.
Para dar amparo a la toma de decisiones, a las que nos vemos obligados cada vez más frecuentemente los médicos, el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña en su Código Deontológico recoge, desde abril del 2005, en dos artículos:
Artículo 33: El médico, en el caso de tratar a un paciente menor de edad y cuando lo considere con las suficientes condiciones de madurez, deberá respetar la confidencialidad respecto a los padres o tutores y hacer prevalecer la voluntad del menor.
Artículo 59: El médico no practicará nunca ninguna interrupción de embarazo o esterilización sin el consentimiento libre y explícito del paciente, dado después de una cuidadosa información, en especial cuando éste sea menor, pero con capacidad para comprender lo que consiente. Cuando no exista esta capacidad, será preciso el consentimiento de las personas vinculadas responsables.
Artículos que quedan, desde ahora, sin efecto.
Copio a continuación parte de la resolución judicial:
“Los dos artículos son contrarios a preceptos recogidos en el Código Civil y en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica”.
“Los valores en conflicto quedan constituidos por el derecho a la intimidad y la autonomía de los menores respecto de aquello que afecte a su salud y su integridad física, incluyendo su libertad de conciencia, y por otro lado el derecho y el deber de los padres o tutores de proteger a los menores a su cargo y de velar por su desarrollo; en otras palabras, la integridad de la patria potestad”.
“Un juicio de madurez emitido por un médico con la información que buenamente puede disponer puede situar a los padres en la plena ignorancia de una situación que al mismo tiempo puede afectar profundamente a sus responsabilidades (…). No hay duda de que el menor tiene pleno derecho a recibir la información que le afecta; la cuestión es si esta información se puede negar a los padres y tutores (…). Está claro que si los padres no conocen la información, no pueden velar para que la información que reciben los menores sea veraz, ni pueden pedir una segunda opinión médica, ni en general pueden velar por sus hijos (…)”.
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